Entre los seres vivos, una de las clases
más numerosas es la de los insectos. Tres de cada cuatro
animales son insectos. Dentro de éstos, las mariposas y
polillas conocidas comúnmente como mariposas negras
son el segundo grupo más grande (el primero es el de los
escarabajos). Existen más de 165 000 especies de mariposas,
de las cuales 145 000 son polillas o, mejor dicho, mariposas
nocturnas.
Mariposas
diurnas y mariposas nocturnas
No hay una
gran diferencia entre las mariposas diurnas y las nocturnas;
son tan similares que se las puede confundir fácilmente.
Como su nombre lo indica, las mariposas diurnas vuelan de
día y las nocturnas o polillas lo hacen de noche. Las mariposas
refiriéndonos con este nombre a las de hábitos diurnos
poseen alas de colores llamativos y brillantes como amarillo,
rojo, verde, púrpura, azul, naranja, a veces con reflejos
metálicos, mientras que las polillas poseen alas con colores
oscuros como negro, café o gris y, por lo general, son opacas.
Cuando se posan, las mariposas colocan sus alas hacia arriba,
sobre su tórax, y las polillas las mantienen extendidas
a los lados del cuerpo. Las antenas de las mariposas son
en forma de clava, mientras que las de las polillas
son plumosas. Estas diferencias son las que
permiten distinguir entre estos grupos de animales cuando
los encontramos en la calle o los parques. Sin embargo,
como en toda regla hay excepciones; hay polillas que vuelan
de día y que tienen alas con colores vivos como el anaranjado
o el azul (figura 1) y mariposas que poseen alas de colores
apagados y sin brillo.
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Figura 1. Mariposa nocturna con alas
de colores llamativos. Tomado de Dumm, 1992.
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A casi todo
el mundo le gustan las mariposas pero, por lo general, las
polillas no despiertan el mismo agrado; al contrario, a
la mayoría de las personas les causan disgusto, incluso
aversión. Si bien entre ellas encontramos animales excepcionales,
no sólo por sus características anatómicas sino también
por el papel que desempeñan en la trama alimenticia y, ¿por
qué no?, por su utilidad para el hombre, son las características
que causan desagrado las que han dado mala fama
a estos insectos.
¿Mitos
o realidades?
Hay una
gran cantidad de mitos y leyendas acerca de las polillas.
Ya en el antiguo Egipto existían, lo que queda probado por
su presencia en los códices y pinturas de esa época. Muchos
mitos han cambiado y otros más se han ido creando a lo largo
del tiempo; conozcámoslos un poco mejor.
El mito
más común y conocido es aquel que señala que encontrar una
mariposa negra descansando en el umbral de una puerta, en
una ventana o bajo los tejados y aleros es señal de mala
suerte o de muerte. Este mito es de fácil explicación, pues
los colores oscuros de las polillas, en la cultura occidental,
han sido asociados con la muerte y la pena.
Las polillas
se alojan en ciertas partes de nuestras casas ya que, al
ser de hábitos nocturnos, durante el día buscan refugio
para resguardarse de la luz. Simplemente están descansando,
de paso hacia su recorrido de cada noche. En algunas ocasiones,
a pesar de lo que cabría esperar, llegan en entrar a las
habitaciones porque son atraídas por la luz artificial;
pero esto les causa una grave desorietación y confusión
que seguramente asusta más a las mismas polillas que a las
personas.
Otro mito
muy conocido sobre las polillas señala que el polvo
que sueltan sus alas causa ceguera. Nada más falso. Ese
polvo está formado por las escamas que cubren sus alas.
Éstas son muy pequeñas y al liberarse en gran cantidad forman
un polvo muy fino. De estas escamas proviene el nombre de
la familia de las mariposas: los lepidópteros. Esta palabra
proviene del griego, lepidos, escama,
y ptera, ala, que quiere decir, literalmente,
alas escamadas o alas con escamas
(figuras 2, 3 y 4). Estas estructuras no son más que pequeñas
extensiones o crecimientos del exoesqueleto de los lepidópteros
y su componente principal es la quitina, una proteína.
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| Figura 2. Diagrama de la disposición
de las escamas en las alas de las mariposas. Tomada
de Borror, 1992. |
Las escamas
se desprenden muy fácilmente, incluso al tocar las alas
levemente y, como son muchas, forman un fino polvo. Una
pérdida importante de escamas es peligrosa para el animal
pues deja desprotegida una parte del ala, lo que facilita
roturas. En las personas sólo causará una sensación desagradable,
como la provocada por cualquier tipo de polvo que penetre
en los ojos y vías respiratorias y, en las más sensibles,
provocará estornudos, tos o síntomas alérgicos, pero sin
mayores daños. Cuando llega a entrar en los ojos, éstos
reaccionarán de la misma manera que ante cualquier objeto
extraño, se irritarán, enrojecerán y lagrimearán hasta expulsarlo.
Existe también
una difundida creencia de que las polillas son venenosas
y que si las aves o mamíferos las comen, mueren. Hasta la
fecha no se conocen polillas venenosas, pero sí mariposas
y polillas que tienen un desagradable sabor, generalmente
muy amargo. Éste ha sido desarrollado como mecanismo de
defensa, para enseñar a sus posibles depredadores
que no se las coman. Se ha observado que su ingestión puede
causar vómito y algún desorden digestivo, pero no la muerte.
Este sabor peculiar lo adquieren las larvas al alimentarse
de algunas plantas que tienen determinadas toxinas que se
transmiten a la forma adulta, lo que, simplemente, es una
estrategia para sobrevivir.
Asociada
con la anterior, existe la creencia de que las polillas
escupen veneno pero..., si no son venenosas, ¿cómo van a
escupir veneno? Esta idea proviene de que excretan un líquido
llamado meconio, de un color que puede ir del
café oscuro al rosado y que tiene aspecto lechoso. Es una
sustancia que las ayuda en el proceso de estirar las alas
al salir del capullo, cuyos sobrantes son desechados. Es
totalmente inocuo para los humanos o cualquier otro animal.
En regiones
de clima caliente hay polillas con requerimientos alimenticios
muy particulares que completan su dieta con el sudor de
los mamíferos grandes, que les suministra sales que no pueden
adquirir de otros alimentos. Al ver posarse el lepidóptero,
mucha gente supone que está chupando la sangre del mamífero.
Esto es imposible; para poder hacerlo necesitaría de dientes
o alguna estructura en su aparato bucal que le permitiera,
primero, hacer la herida y, luego, succionar la sangre.
Recordemos que ningún lepidóptero tiene dientes, ni colmillos,
ni estilete, ni aguijón, y que su boca consiste en una espiritrompa
(lengua de las mariposas que cumple la función de un popote).
Lo que sí
llega a suceder es que al mismo tiempo que sorbe el sudor,
la polilla encuentra lágrimas y, al buscar la fuente de
éstas, llega a chupar directamente sobre el ojo del animal
y a causar irritación o, a veces, una pequeña infección.
Las
polillas en las artes y en la mitología
Las mariposas
y polillas han sido representadas en las artes como la pintura,
la literatura, la poesía, etcétera. También son usadas como
alimento en ciertas regiones de México y otros países. Los
aztecas las plasmaron en los códices y comían las larvas
de algunas especies. Muy popular y considerada un
platillo exquisito fue, y aún es, la larva de la mariposa
megatímido que por cierto no tiene una apariencia
muy atractiva (figura 5) conocida comúnmente como
gusano blanco del maguey.
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| Figura 3. Acercamiento a las escamas
del ala de una mariposa diurna. Tomada de Wilson, 1991. |
Como ya
señalamos, en algunos códices de las culturas prehispánicas
aparecen dibujadas mariposas. A estos animales se les atribuían
poderes mágicos y eran utilizados para fines muy diversos
como predecir el clima, la boda de las mujeres jóvenes de
las casas, etc.; fueron, incluso, consideradas el alma de
la naturaleza. Están presentes en leyendas de diferentes
pueblos antiguos, como el caso de los navajos. Una de las
leyendas de este pueblo nos habla de los héroes gemelos,
quienes realizaron diversas proezas y muchas veces fueron
ayudados por gusanos medidores (familia Geometridae)
en la construcción de puentes que les permitieron cruzar
cañones o ríos para llegar a donde se les necesitaba. Los
navajos consideraban a las larvas de los esfíngidos como
guardianes del tabaco y usaban el líquido que éstas regurgitan
en la preparación de un remedio usado para aliviar los malestares
producidos por fumar en exceso.
Se puede
apreciar, en forma reiterada, la presencia de mariposas
en novelas, cuentos y poesías como: Tragedy of the night
moth (Thomas Carlyle), Ode to an insect (Anacron),
Moth song (Ellen Mackay Hutchinson), Transformation
(Henry Brooke), entre muchas otras.
Algunas
personas consideran el proceso de metamorfosis como uno
de los más grandes misterios de la naturaleza y creen que
las mariposas y polillas no pueden llevarlo a cabo sin ayuda
divina, por eso los consideran no sólo animales bellos,
sino mágicos y celestiales.
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Figura 4. Acercamiento
a las escamas del ala de una mariposa nocturna. Tomada
de Dunn, 1992.
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En algunas
culturas los lepidópteros simbolizan a brujas y hadas, en
otras son consideradas el alma de las brujas. La simbología
se establece al relacionar la habilidad de estos animales
y de las brujas para cambiar de forma. Los serbios creen
que el alma de una bruja, en forma de mariposa, trata de
encontrar su cuerpo. Si los humanos lo encuentran primero
y lo voltean, la bruja no podrá encontrar la boca para entrar,
lo que causará su muerte, aunque la mariposa seguirá su
vida animal. Posiblemente, este concepto del alma explica
por qué en muchas pinturas medievales los ángeles tienen
alas de mariposa, en vez de ave.
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| Polilla de la especie Sabuloides
ornatissima de la familia Geometridae, que se caracteriza
por presentar un órgano timpánico en el
primer segmento del abdomen, el cual sirve para localizar
y evitar a sus depredadores. |
Por
qué son buenas las polillas
Ahora hablaremos
de algunos aspectos poco conocidos de las polillas.
Son excelentes
polinizadoras de las las plantas que tienen flores que sólo
abren de noche o que liberan su aroma en la noche y, por
lo tanto, atraen a animales de hábitos nocturnos. Estas
plantas, sin ellas, no podrían reproducirse.
Las polillas
conocidas como mariposas halcón son excelentes
polinizadoras; pertenecen a la familia de los esfíngidos
y deben su nombre común a que vuelan muy rápido. Los esfíngidos
poseen una espiritrompa muy larga que puede alcanzar
hasta 30 cm que les permite llegar a la parte más
profunda de las flores para tomar el néctar y, al mismo
tiempo, polinizarlas.
Las polillas
son, frecuentemente, alimento para otros animales nocturnos,
como búhos, murciélagos insectívoros, mamíferos pequeños,
etc. Como puede comprenderse, su papel en la cadena trófica
es muy importante, como el de cualquier otro organismo vivo.
Al mismo tiempo que son alimento, también son consumidores
de plantas de las cuales se alimentan en estado larvario
que muchas veces son malas hierbas que invaden cosechas
y jardines.
Conclusiones
Las polillas,
al igual que las mariposas, son simplemente insectos que
forman parte de los seres vivos del planeta y, por lo tanto,
de la trama biológica que nos relaciona a todos. Sobre ellas
se han tejido mitos e historias que seguirán pasando de
generación en generación y, posiblemente, se crearán otros
más, pero sólo serán eso, mitos. No hay por qué temer a
estos animales que si bien tienen algunas características
que no son agradables para muchas personas, eso no quiere
decir que sean malas, simplemente es la forma
que evolutivamente han ido adquiriendo para adaptarse a
los diversos ecosistemas que habitan.
Bibliografía
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BORROR, D., J., C. A. Triplehorn
y N. F. Johnson. 1992. An introduction to the study
of insects. 6a. Ed. Harcourt Brace College Publishers.
New York. 875 pp.
DUNN, G. 1992. Descubre mariposas.
Publication International, U.S.A./México. 44
PP.
WHALLEY, P. 1988. Buttelfy and
moth. Eyewitness Books Series. Alfred A. Knopf. New
York. 64 pp.
WILSON, J., 1991. North American
butterflies. The National Audubon Society Collection
Nature Series. New York. 80 pp.
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