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Entre
monstruos te veas
Raúl
Valadez Azúa
María del Rocío Téllez Estrada
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Por un lado la noche y por otro los seres
tipo animal con características demoniacas, pueden ser motivo
de temor para una gran cantidad de personas. Hay muchos
fenómenos que provocan el miedo de la gente: los temblores,
los ciclones, los vientos fuertes que producen un inquietante
¡uuuuh, uuuuh!, pero en ningún caso la imaginación puede
jugar un papel tan grande hasta llevarnos a verdaderas crisis
de pánico como cuando estamos en la noche, en un sitio más
o menos apartado y tenemos la duda de si seremos atacados
por un animal furioso que está cargado de una fuerza sobrenatural.
Treinta
millones de años de vida diurna. ¿Quién dice que no pesan?
Independientemente
de que en circunstancias como la indicada hay muchas formas
en que la gente responde, desde pánico paralizante hasta
una relativa indiferencia, lo cierto es que en esos momentos
de miedo está entrando en acción una parte de nuestra biología,
una parte instintiva de naturaleza primaria que a través
del temor nos manda el mensaje: ¡Cuidado, te encuentras
en desventaja!
Uno de los
puntos en nuestra contra es tener que enfrentarnos a quién
sabe qué, precisamente de noche. Nosotros, Homo sapiens,
somos una especie diurna, nuestro ritmo biológico nos lleva,
de forma natural, a realizar una vida activa de día y dormir
de noche, más aún si tenemos en cuenta que el orden de los
primates grupo de mamíferos al que pertenecemos
está constituido fundamentalmente por especies diurnas,
para las que la vista juega un papel básico.
Cierto,
hay especies nocturnas, pero no son la mayoría y, además,
la línea evolutiva de la que descendemos (Hominoidea) lleva
unos treinta millones de años disfrutando los rayos del
sol y buscando rincones seguros para descansar en la noche.
De esta forma, enfrentarnos a algún tipo de peligro en periodo
nocturno nos coloca en franca condición de desventaja.
El segundo
aspecto, la posibilidad de ser atacado por algún monstruo
carnívoro, nos crea un temor cuyo origen se remonta a la
época en que éramos presas de lobos, tigres, leopardos;
la condición sobrenatural es un ingrediente que le pone
nuestra imaginación, pero un león no necesita de nada extra
para ganarnos en un enfrentamiento y usarnos de cena. Eso
lo sabemos muy bien.
Curiosamente,
todos los tipos de monstruos que hemos creado son carnívoros
y/o gustan de la sangre, lo cual prueba que el temor a esas
figuras proviene de épocas remotas. Si no me creen piensen:
nunca han imaginado un monstruo con forma de mariposa de
bellos colores o uno con forma de colibrí. Definitivamente,
un monstruo creado por nuestra imaginación debe llevar el
ingrediente carnívoro; de otro modo, no nos asustará.
Si uno solo
de estos factores (la noche, los carnívoros) puede crear
mucho temor, ¿qué ocurre cuando se juntan? Simplemente se
tienen los ingredientes necesarios para hacer que nuestra
adrenalina suba hasta niveles enormes.
Monstruos
sobrenaturales, legado cultural
Sin embargo,
no es común encontrar relatos de terror donde el ingrediente
vivo sea un animal normal, no; por ilógico que parezca,
necesitamos más, algo adicional que incremente nuestro temor,
a veces es magia o brujería, fuerza sobrenatural, capacidad
intelectual (obviamente del monstruo), alguna relación con
el inframundo o con divinidades particulares. Cualquiera
que este extra sea, nos convence de que estamos
en franca situación de desventaja.
Esta tradición
de mezclar el animal con un ingrediente adicional no proviene
de nuestra naturaleza biológica, sino de nuestra condición
cultural. Desde que la civilización se creó, hace unos seis
mil años, el hombre aplicó parte de su imaginación para
crear leyendas que pasaron de generación en generación por
vía oral al principio, y por vía escrita más tarde. En muchas
de estas historias aparecen héroes que combaten contra animales
gigantes que con frecuencia piensan y hablan y, muchas veces,
poseen poderes mágicos. El adicional nocturno no siempre
aparecía, quizá porque en un principio no se requería para
crear expectación y miedo.
Todas las
leyendas antiguas sobre este tema tenían un objetivo religioso;
generalmente se buscaba dar una enseñanza a las nuevas generaciones
sobre las virtudes que debían cultivar o sobre las conductas
que llevaban al castigo divino. Para nosotros, los mexicanos,
las leyendas más conocidas son de origen europeo, vinculadas
con la religión católica, o provienen de época prehispánica
y contienen una mezcla de elementos religiosos cristianos
y mesoamericanos. Sin embargo, no nos engañemos con la idea
de que son lo único que existe, ¡qué va! Hay suficientes
leyendas para hacer cursos completos sobre el tema.
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En
el imperio azteca los nahuales eran protegidos por
Tezcatlipoca, el dios azteca de la guerra y el sacrificio.
La leyenda contaba que un nahual podía desprenderse
de su piel y transformarse en una de estas creaturas.
Muchos cazadores aztecas y colonizadores decían
que durante la noche habían matado a un animal
y al amanecer el cadáver se había transformado
en el de un hombre.
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La búsqueda
de estas leyendas es una actividad muy interesante pues
en ellas el hombre manifiesta fuertemente su capacidad creativa.
Existen algunas que para ser descubiertas requieren de varias
horas de trabajo en biblioteca y están las que sólo podemos
conocer platicando con gente de edad avanzada que vive en
la provincia y que ha conservado esas historias como parte
de su aprendizaje desde niño.
La leyenda
del nahual
Uno de los
seres sobrenaturales más interesantes oriundo de México
es el nahual. Éste es el nombre castellanizado de nahualli,
término náhuatl relacionado con la Luna y la magia, que
al paso de los siglos se convirtió en nombre para designar
a los brujos malos. Hacia el final de la época prehispánica
se decía que el nahualli espantaba de noche a los
hombres y chupaba a los niños. Decían que su apariencia
podía ser muy atractiva, pero en realidad era un hechicero
agudo y astuto que gustaba de engañar a la gente hasta hacerla
perder su juicio. Curiosamente, muchas de estas ideas persisten
hasta el presente.
En el sentido
más folclórico, al nahual se le asocia con un monstruo mitad
hombre y mitad jaguar, pero las tradiciones antiguas y actuales
indican que es un brujo con capacidad para cambiar a una
forma animal y escabullirse fácilmente para robarse a las
muchachas en la noche, para dañar a alguien en particular
o sólo para darse el gusto de espantar a las personas. En
el centro de México y en zonas como Xochimilco aún hay quienes
describen experiencias de terror que atribuyen al nahual:
Los que los han visto se les
erizan todos los pelos del cuerpo, que se les ponen
como alambres y sienten la cabeza bien caliente.
El nahual sabe cómo hipnotizar
a la gente para que se quede allí, nomás quieta, y se
les pueda trepar y revolcar y hasta echar al río o al
barranco. |
Sin embargo,
sus poderes no eran insuperables pues:
| ...decían que para que no entrasen los
brujos a casa, a hacer daño, era bueno una navaja de
piedra negra2
en una escudilla3
de agua, puesta tras la puerta, o en el patio de la
casa, de noche. |
Una
leyenda muy interesante es la de un nahual que, según dicen,
aparecía en Tlaxcala:
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Cuentan que por el rumbo de Chiautempan4,
hace muchos años, antes de que estuviera tan poblado
el municipio, había varios lugares que eran los preferidos
de los cazadores, que en esas tierras aún agrestes
solían encontrarse conejos, coyotes y uno que otro
venado. En una ocasión tres cazadores iban por la
noche buscando una presa, cuando vieron a lo lejos
un hermoso perro negro y grande de una raza desconocida
para ellos.
Como no había casas por ahí y no habían
encontrado ninguna presa, al ver el perro que era
muy bonito decidieron atraparlo porque pensaban que
habiéndose criado en el campo les sería útil para
cazar. Sin embargo, al acercarse, el perro les gruñó
muy agresivo y echó a correr, los cazadores pensaron
que un animal tan salvaje podría atacar a otros cazadores
y le dispararon hiriéndolo en una pata.
Trataron de seguir las huellas de sangre,
decididos a rematarlo, porque un animal herido es
más peligroso; de repente, al llegar a un claro del
monte encontraron una choza, se acercaron a preguntarle
al dueño si no había visto al perro y cuál no sería
su sorpresa al ver que en esa humilde choza, el hombre
tenía muchas riquezas y en la parte de atrás había
muchos animales. Les causó extrañeza darse cuenta
de que el campesino que se encontraba en esa choza
estaba curándose una herida en la pierna, en el mismo
lugar donde ellos le habían disparado al perro negro.
Aburridos al no haber podido cazar
nada y habiéndole perdido la pista al perro negro,
llegaron horas más tarde a la cantina del pueblo más
cercano y ahí contaron su aventura. El cantinero santiguándose
les dijo que se habían topado con un nahual,
personas que son servidores del diablo y que por las
noches se convierten en animales para poder robar
riquezas y animales y que habían corrido con suerte
de haber salido con vida, ya que son muy peligrosos.
Los lugareños les explicaron que los nahuales son
personas que cuando quieren convertirse en animales
tienen que rezar un Padre Nuestro al revés, pero tienen
que dejar en su casa una cobija de las que tienen,
moverla y dejarla tendida al revés para poder convertirse
nuevamente en personas, pero si alguien levanta la
cobija, puede dejarlos para siempre convertidos en
animales.
Les recomendaron que cuando anduvieran
por el monte, trajeran siempre un crucifijo en el
cuello, que trataran de usar un cinturón de piel legítima
de víbora y cuando se encontraran a un animal sospechoso
le pegaran con la hebilla del cinturón y rezaran el
Padre Nuestro, que en ese momento los nahuales se
convertirían en hombres y gracias al cinturón y al
rezo estarían indefensos. Los cazadores salieron riéndose,
sin embargo, desde esa fecha traían siempre consigo
un crucifijo entre sus ropas y se ponían cinturones
de víbora para ir a cazar por el rumbo de Chiautempan.
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El presagio
del futuro a través de las aves
Otra tradición
que es parte de nuestro legado prehispánico es el valor
que se da a diversas aves para conocer el futuro, en especial
a los tecolotes y las lechuzas:
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Cuando alguno sobre su casa oía charrear
a la lechuza, tomaba mal agüero, luego sospechaba
que alguno de su casa había de morir o enfermar, en
especial si dos o tres veces venía a charrear allí,
sobre su casa, tenía por averiguado que había de ser
verdadera su sospecha; y si por ventura en aquella
casa donde venía a charrear la lechuza estaba algún
enfermo, luego le pronosticaban la muerte.
Todos le temían a la lechuza pues decían
que era mensajera del dios Mictlantecutli,5
que iba y venía al infierno, por eso le llamaban Yautequiua,
que quiere decir mensajero del dios del infierno que
andaba a llamar a los que le mandaban.
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Una historia
sobre los tecolotes y la muerte, contada al autor en Guerrero,
muestra el arraigo que aún tiene esta tradición:
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No hay animales
en el mundo que despierten más el temor de algunaspersonas
que los tecolotes. En tiempos pasados, cuando no había
alumbrado en los pueblos, había gente que se negaba
a salir por el temor de que le revoloteara un pájaro
de estos sobre su cabeza. Cuenta la gente grande que
hace muchos años vivía en el pueblo de Apaxtla6
un señor llamado Jacinto que por haber gozado siempre
de buena fortuna no tenía reparo en hacer lo que le
pareciere, sin preocuparse en escuchar los consejos
de sus familiares.Una noche del mes de mayo estaba bebiendo
con los amigos y después dijo que quería salir a caminar
porque el calor era mucho; le dijeron que mejor se quedara
en la cantina porque había Luna llena y los aullidos
de los coyotes indicaban que el demonio andaba suelto. |
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Uno
de los temas zoomórficos más antiguos
del arte precolombino es el jaguar o nahual de Tezcatlipoca,
símbolo del cielo nocturno y estrellado. En
el lomo del tigre se ahueca el cuauhxicalli, el recipiente
para los corazones de los sacrificados.
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Él se carcajeó y dijo que ojalá saliera el
diablo para medirse frente a frente, alarde
con el que recordaba a todos que él era el mejor
tirador de la región. Sin escuchar más salió
y todos se persignaron sin decir palabra alguna.
El hombre no había caminado ni diez minutos
cuando escuchó un fuerte aullido y después un
graznido. Aunque la sangre le subió a la cabeza
continuó su camino porque de no ser así todos
se burlarían de él. Un poco después se despejó
el cielo y la fuerte luz de la Luna llena iluminó
los maizales.
De pronto, frente a él, apareció una bestia
que no dejaba de mostrarle sus colmillos. Se
detuvo y escuchó un aleteo sobre su cabeza,
miró hacia arriba y vio a un tecolote que después
de hacer un horrible graznido se posó en una
rama. Con la pizca de valor que le quedaba sacó
su pistola y disparó hacia el ave, pero cuál
sería su sorpresa porque un instante bastó para
que bestia y ave desaparecieran.
Para Jacinto eso fue suficiente, regresó corriendo
a la cantina y cuando contó a los allí presentes
la historia se cubrió el ambiente con un silencio
sepulcral y uno de los amigos le dijo a otro:
habrá que avisarle al cura para que prepare
su misa.
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El pobre Jacinto no alcanzaba a recuperar
el aliento y le pidió al cantinero una copa;
éste la sirvió, pero por el temor de acercarse
la dejó lejos de Jacinto. Él, entre borracho
por el aguardiente y por el miedo, le gritó
que le diera la copa en la mano y sacó su arma,
pero al ver que nadie se movía de su lugar decidió
tomar la copa él mismo y con un rápido movimiento
trató de alcanzarla; tanta enjundia puso en
ello que perdió el equilibrio y se fue contra
el piso con tan mala suerte que al caer se disparó
la pistola y se mató él solo, o más bien, se
cumplió el presagio.
Tiempo después el cantinero cerró su negocio
y se mudó a otro pueblo pues nadie quería acercarse
al lugar. Según algunos la razón fue que el
cura dijo en la misa que todo había sido culpa
del maldito alcohol y amenazó con la excomunión
a quien regresara a la cantina, pero aunque
no hubiera dicho palabra alguna igual habría
pasado, pues todos, a partir del desafortunado
día, evitaban llegar allí, pues corrió el rumor
de que el diablo había tomado posesión de esa
casa.
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Vivos
y muertos conviviendo
Los
días 31 de octubre, 1 y 2 de noviembre son de especial
valor para la civilización occidental pues a estas
fechas se las relaciona con los muertos y temas afines.
El
origen de esta tradición se remonta a más de dos milenios,
antes de que el Imperio Romano hiciera valer su fuerza
sobre gran parte del territorio europeo y cuando gran
parte de este continente estaba ocupado por tribus
celtas. Para esta cultura (y en general para muchas
civilizaciones antiguas) el cosmos se movía en ciclos;
lo vivo y lo muerto no eran mundos diferentes sino
parte de un solo proceso: lo antiguo renace y se inicia
un nuevo ciclo. De esta forma el inicio de un año
era un momento en que lo antiguo y lo nuevo se tocaban,
lo vivo y lo muerto entraban en contacto.
De
acuerdo con las tradiciones celtas, el año comenzaba
el primero de noviembre y en la noche anterior, la
del 31 de octubre, se realizaba un festival llamado
Samhain, solemne e importante, pues conmemoraba
la creación del mundo, cuando el caos se transformó
en orden. Sin embargo, la circunstancia de que se
tratara de un momento de contacto entre el presente
(lo vivo) y el pasado (lo muerto) le confería un carácter
siniestro y peligroso, ya que todo orden normal se
invertía y en la confusión las barreras entre lo silvestre
y lo civilizado, entre lo vivo y lo muerto, lo animal
y lo humano, desaparecían.
La
creencia principal era que durante la noche del 31
de octubre los espíritus de los muertos salían de
sus lugares de reposo para vagar por el mundo de los
vivos; los velos entre los dos mundos se hacían más
penetrables y los fantasmas, hadas y brujas vagaban
en nuestro ámbito. Aunque este contacto sólo duraba
una noche se le consideraba como un momento de gran
peligro, de ahí que se realizaran grandes ceremonias
de sacrificio para apaciguar a los muertos, pues de
lo contrario su energía podía seguir influyendo en
los asuntos humanos mucho después de pasada la fecha.
Aunque a partir del siglo II de nuestra era el cristianismo
desplazó a la religión celta, la importancia del festival
de Samhain persistió. En el año de 998, San
Odilón instituyó la tradición de que los días uno
y dos de noviembre se rezara por los muertos, acción
que se convirtió posteriormente en la Fiesta de Todos
los Santos y el Día de los Fieles Difuntos. Por otro
lado, la tradición de realizar la festividad el 31
de octubre también sobrevivió como Noche de Brujas
o de Halloween.
El
mejor amigo de las brujas
Aunque
los gatos son animales domésticos desde hace varios
milenios, su independencia, habilidad para escabullirse
por todas partes, su vida nocturna y la fiereza con
que pueden atacar a una persona les ha dado un lugar
especial en el mundo del terror, sobre todo si su
color es negro. La pareja más importante del gato
negro es la bruja y ocupa un lugar especial dentro
de la literatura. En Irlanda, Gales y Escocia existen
muchos relatos sobre brujas que se convierten en estos
animales a fin de hacer sus excursiones nocturnas
con más facilidad.
Otros
protagonistas importantes en las leyendas de brujas
son los sapos y las ranas, pues se consideraba que
eran sus mascotas preferidas. Una tradición, presente
en la actualidad, señala que es de mala suerte que
uno de estos animales se pose en uno de los pies de
una persona pues se considera un presagio de muerte.
Otra tradición muy peculiar de la región de Gales
indicaba que los hombres pelirrojos conocedores de
la magia, después de muertos, se convertían en ranas
para poder chupar la sangre de mujeres dormidas.
El
mejor enemigo del hombre
Sabemos
que el perro es el mejor amigo del hombre. Es tan
antiguo que su origen se mezcla con el nuestro. Estudios
recientes indican que los primeros perros existieron
hace unos treinta mil años.
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| Tecolote,
según códice de la cultura mixteca.
Asociado a la oscuridad en los tres ámbitos,
existía una identificación entre
el cielo nocturno y sus estrellas, con la Tierra
de noche y el inframundo, ya que todos ellos pertenecían
al lado oscuro. |
El
ancestro del perro es el lobo gris (Canis lupus),
algo increíble si consideramos que lobo y hombre
son enemigos mortales. Curiosamente, esta paradoja
(que tu peor enemigo se convierta en tu mejor amigo)
se debió a que los grupos de hombres primitivos
y las manadas de lobos eran enormemente similares
en sus necesidades ecológicas, tanto que la competencia
entre ellos era enorme. Sin embargo, al mismo tiempo,
eso que permitió que se llevara a cabo un proceso
en el que ciertos lobos pudieron adaptarse a las
condiciones de vida que existían en el interior
de las comunidades humanas, lo que condujo al origen
del perro.
Pero si en el mundo real el perro se convirtió en
compañero nuestro, en las leyendas los lobos continuaron
en su papel de villanos. La enorme cantidad de cuentos
e historias europeas en las que este cánido representa
la parte maligna es un residuo de siglos y siglos
en los que hombres y lobos entablaron una lucha
a muerte, pues su similitud ecológica les conducía
a una competencia terrible e hizo imposible que
pudieran compartir un mismo territorio. Un impresionante
testimonio de esto son las crónicas, por ejemplo,
de cuando la peste negra invadió Europa (1348-1351)
o del periodo que siguió al final de la Guerra de
los Treinta Años (1618-1648), en las que se indica
que el despoblamiento de amplias regiones daba lugar
a un rápido resurgimiento de las manadas de lobos,
que se convertían en dueñas de vastos territorios,
dándose incluso el lujo de penetrar en los pequeños
poblados en busca de presas fáciles.
Por
todo esto no debe sorprendernos que estos animales
se hayan convertido en símbolos del mal. Adicionalmente
a esto podemos mencionar un aspecto más: la rabia.
Los relatos de personas que después de ser heridas
por un lobo se convertían en entidades salvajes,
en hombres lobos que no sabían más que matar de
forma irracional como consecuencia de una maldición
transmitida, recuerda enormemente el proceso que
se daría cuando una persona fuera mordida por un
lobo con rabia. La gente que presenciara el evento
y el desenlace llegaría necesariamente a la conclusión
de que todo había sido producto de algún fenómeno
satánico, pues debemos recordar que apenas llevamos
poco más de un siglo de saber qué causa esta enfermedad
y cómo se previene.
No
obstante todo este ánimo de terror y odio dirigido
al lobo, necesariamente se le relacionó con el valor.
Así, en muchos relatos aparece como compañero de
dioses nórdicos (el equivalente del perro en el
otro mundo), como símbolo de fuerza, de poder, pero
del lado maligno. En época de los celtas existían
bandas de hechiceros-guerreros que vivían como nómadas,
sin arraigo a nada y cuyo símbolo era el lobo, tanto
por su estilo de vida como por su interés de vincularse
con el inframundo:
|
| Pero de repente, una nube negra
cubrió por completo la Luna, y todo era oscuridad
negra completa, y a través de la oscuridad él
oyó lobos aullando y alaridos en el horrendo ardor
de la persecución, y allí pasó delante de él una
horrible procesión de lobos (lobos negros con
ojos fieramente rojos), y con ellos hombres que
tenían las cabezas de lobos y lobos que tenían
las cabezas de hombres y, por encima de ellos,
volaban lechuzas. |
Y,
aunque al paso de los siglos su vinculación con
la guerra fue decayendo, su relación con lo mágico
y demoniaco aumentó, tal y como lo muestra un relato
del siglo XV:
| Los hombres lobos
son ciertos hechiceros, los cuales después de
ponerse ungüento en sus cuerpos, con un ungüento
que hacen por el instinto del diablo: y colocándose
una faja encantada, no sólo ante la vista de
los demás parecen lobos, pero en su pensamiento
adquieren tanto la forma como la naturaleza
de los lobos, mientras sigan usando tal faja. |
Y
si se piensa que las tradiciones sobre hombres lobos
son cuentos que ya sólo vemos en el cine, basta
con encontrarse notas como la siguiente para entender
hasta dónde estas leyendas continúan vivas:
| La A.P. reporta desde Bucarest
que rumanos en zonas rurales ayer estaban preparados
para sacar los ajos para ahuyentar los espíritus
malignos que están acechando la provincia. El
gran periódico Evenimentul Ziliei, que
es leído mayormente en zonas rurales, dijo a
sus lectores que embarraran ajo al anochecer
sobre sus puertas y ventanas para protegerse
en el día de San Andrés7
de los hombres lobos y de otros espíritus malévolos;
ya que según la superstición ésta es la única
defensa cuando los fantasmas y los hombres lobos
vagan (diario Independent de Rumania,
noviembre de 1993). |
El
monstruo más famoso
Pero
si el lobo es, por antigüedad, el animal más ligado
a lo sobrenatural y lo maléfico, el ganador en materia
de cantidad de leyendas y mitos es, sin duda, el
vampiro.
La
figura del vampiro es interesante desde el momento
mismo en que tratamos de entender las raíces de
su vinculación con lo sobrenatural. En el este de
Europa, donde estas leyendas están más arraigadas,
hablar de hombre-lobo o vampiro era lo mismo, ya
que en ambas imágenes se reunía el esquema básico
de humano-animal-magia-demonio. Entonces, la relación
del vampiro (como entidad mítica) con el murciélago
(como entidad animal) es una creación posterior.
Por otro lado, al vampiro se le ubicaba como un
muerto vivo, una entidad fantasmal depredadora que
en su origen era una bruja o un hechicero y que
en su condición de muertovivo salía volando con
forma de pájaro de su tumba durante la noche para
asaltar y robar la vitalidad de los vivos. Así,
ni era un murciélago el animal con el que estaba
inicialmente vinculado ni era la sangre lo que salía
a buscar.
|
|
| La
imaginación popular ha acusado a los
hombres-lobo de los más terribles males.
Grabado en madera, L.Cranach, siglo XVI. |
La
forma final, aquella que reconocemos con el nombre
de vampiro y asociamos con lo sobrenatural,
se fue dando poco a poco a partir del siglo XVIII.
Primero se le asoció con la idea de alimentarse
de sangre, después con la imagen del murciélago,
quizá por ser este animal uno de los pocos animales
voladores nocturnos. Sin duda nadie, en la época
en que se crearon estas leyendas, sabía que sí existen
murciélagos que se alimentan de sangre. ¿Evidencia
de ello? Las tres especies hematófagas son exclusivas
de los trópicos americanos, mientras que los relatos
son europeos. Estas historias provienen por lo menos
de la Edad Media, pero las tres especies no fueron
conocidas por los europeos hasta el siglo XVIII
y se registraron taxonómicamente en el siglo XIX.
Así, un relato como el siguiente, de 1733, habla
de vampiros, pero nada tiene que ver con los murciélagos:
|
Los vampiros salen de sus tumbas
en la noche, atacan a la gente durmiendo tranquilamente
en sus camas, les chupan toda la sangre de
sus cuerpos y los destruyen.
Ellos por igual acosan hombres,
mujeres y niños, no escatimando el sexo ni
la edad. Aquellos que están bajo su influencia
y maldad fatal, se quejan de sofocación y
de tener un completo desánimo, luego del cual
se mueren. A unos se les ha preguntado si
pueden decir qué les ha causado el mal, un
poco antes de morir, respondiendo que tales
o cuales personas, que acaban de morir, se
han levantado de sus tumbas para atormentarlos
y torturarlos.
|
Curiosamente, en América, donde el hombre tuvo
contacto con estos comedores de sangre,8
no existió distinción alguna entre ellos y otros
tipos de murciélagos. De hecho, estos mamíferos
voladores pasaron casi inadvertidos por los pobladores
de estas tierras, hasta que en el siglo XX se les
integró al catálogo de animales maléficos
y desde entonces son motivo de miedo y persecución
por parte de la gente.
Conclusiones
La
vinculación de especies animales con productos de
nuestra imaginación es uno de los fenómenos más
interesantes de la naturaleza humana y además ocupa
una buena parte del pensamiento de niños y adolescentes.
El uso de estos temas, de estas historias, dentro
de diversas materias como español y literatura,
en lecturas, en la redacción de ideas y corrección
de ortografía, o como un pretexto para el estudio
de la geografía, así como de la biología, puede
ser una buena forma de introducir al alumno en temas
que, siendo tradicionalmente pesados y tediosos,
pueden aligerarse a través de esta motivación.
A
través de esta lectura se tocaron varias materias
y temas que son parte de los programas de secundaria
y bachillerato como los siguientes:
Biológicos:
-
La ecología:
competencia, depredación, exclusión competitiva,
la alimentación hematófaga, la ecología
de las tres especies de murciélagos vampiros,
de los lobos, de las lechuzas, así como
la interacción entre ellos y con su ambiente).
-
La diversidad
biológica: localización de los murciélagos
hematófagos en el mundo, de los murciélagos
con distintos hábitos alimenticios en
los distintos continente, etcétera.
-
La salud:
la rabia, enfermedades infecciosas, las
vacunas, la medicina en el mundo antiguo,
la medicina actual.
-
Biología
celular: los virus.
|
Históricos:
- La Antigüedad en el
Viejo Mundo.
- La Edad Media.
- Las culturas prehispánicas.
- Los animales domésticos.
|
Geográficos:
- América Latina.
- Europa.
- Países europeos.
|
Como
se puede apreciar, los temas que se sugieren dentro
de este artículo son variados y de carácter interdisciplinario,
sin tomar en cuenta que, al compartirlo, los profesores
podremos encontrar más, y si al leerlo con nuestros
alumnos los invitamos a que identifiquen los temas
que se abordan y las áreas, nos daremos cuenta que
los puntos de contacto aumentan y estaremos enseñando
a nuestros alumnos que, a partir de una lectura
guiada, se puede construir una multitud de relaciones
con sus materias curriculares, así como la interacción
que éstas tienen con su vida cotidiana.
Notas
2Obsidiana.
3Tazón para sopa o caldo.
4 Poblado que se encuentra seis kilómetros al
oriente de la ciudad de Tlaxcala.
5 Señor del inframundo en la religión mexica.
6 Pueblo de la cuenca del Balsas.
7 30 de noviembre.
8 En la actualidad existen las especies Desmodus
rotundus, que habita desde el norte de México
hasta Chile y Argentina, Diaemus youngi, que
se encuentra en la zona tropical de Sudamérica,
y Diphylla ecaudata, distribuida desde el sur
de México hasta Brasil y Perú. Aunque las tres
son hematófagas (se alimentan de sangre), sólo
la primera ataca a mamíferos, pues las dos restantes
emplean a las aves como fuente de alimento.
Ninguna de las especies alcanza más de nueve
centímetros de longitud cabeza-cuerpo. |
Para saber más del tema
|
Duncan, N. Los celtas. Ediciones
Culturales Internacionales. México, 1987
Fernández, S. El Nahual.
Cuentos y leyendas de Tlaxcala. Tlaxcala,
México, 1995.
Jackson, N. El libro completo
de los vampiros. Editorial Tomo, S.A. de C.V.
México, 1999.
Sahagún, B. Historia General
de las Cosas de la Nueva España. Colección
Sepan Cuantos, No. 300. Porrúa. México, 1997.
Swadesh, M. y sancho, M.
Los mil elementos del mexicano clásico. Instituto
de Investigaciones Históricas de la UNAM.
México, 1966.
Valadez, R. y mestre, G.
Historia del xoloitzcuintle en México. Instituto
de Investigaciones Antropológicas de la UNAM.
México, 1999.
Valadez, R. El origen del
perro, primera parte (entre el lobo y el perro).
AMMVEPE, 11(3):75-84, 2000.
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