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Correo del Maestro Núm. 65, octubre 2001

Los murciélagos,nuestros amigos nocturnos

Osiris Gaona
Rodrigo A. Medellín

 

Murciélago insectívoro, muy útil y común en nuestras latitudes.

¿Todos los murciélagos son iguales?

Los murciélagos —al igual que las ballenas, los leones, los perros y nosotros mismos— pertenecen a la clase de los mamíferos. Esto significa que tienen pelo en alguna etapa de su vida y que las hembras amamantan a sus crías. En el mundo existen, aproximadamente, 4600 especies de mamíferos; los murciélagos representan un poco más de la quinta parte de ellos, lo que los hace el segundo grupo más numeroso, después de los roedores.

Aunque la gente cree que tienen una relación muy cercana con los roedores y existen leyendas que dicen que los murciélagos son ratones viejos que se esconden en las oquedades de troncos y que les salen alas, esto no tiene nada que ver con la realidad. A decir verdad, los murciélagos son parientes más cercanos de los seres humanos que de los roedores. La mayoría de estos últimos tienen varias crías después de una gestación muy corta de, cuando mucho, un par de meses; en cambio, la gran mayoría de los murciélagos tienen una sola cría al año después de una gestación de hasta 10 meses. Los roedores no viven más de 4 años, mientras que los murciélagos pueden llegar a vivir hasta 30. Los roedores tienen un rostro alargado, orejas redondeadas, ojos saltones, y un par de dientes incisivos que le dan nombre al grupo; los murciélagos, en cambio, tienen una gran variedad de formas: los hay de grandes ojos, ojos muy pequeños, rostros alargados o muy cortos, orejas enormes y alargadas, o muy cortas y redondeadas, de colores oscuros, rojizos, amarillos, moteados e, incluso, blanco puro, con rostros simples o llenos de pliegues, apéndices cutáneos o caras arrugadas. Sus alas han experimentado grandes modificaciones; no se trata más que de manos cuyos huesos se han alargado muchísimo. Los huesos del brazo también se han alargado y todo ese armazón está cubierto por una delgadísima piel que es la que permite el vuelo; los murciélagos son los únicos mamíferos que pueden realmente volar.

Los contrastes dentro de este orden son incomparables. Con respecto al peso y talla, por ejemplo, existen especies de murciélagos cuyos ejemplares pueden llegar a pesar más de un kilo y medir más de dos metros de una a otra punta de las alas y otras mucho más pequeñas que pesan cerca de 3 gramos y son de menor tamaño que el pulgar de un hombre adulto. En México, los murciélagos más pequeños que encontramos pesan unos 3 gramos y los más grandes pueden alcanzar los 190 gramos y medir hasta un metro de envergadura.

Sus refugios son variados y se les puede encontrar viviendo en cavernas, entre el follaje de los árboles, en el interior de los árboles huecos, bajo la corteza parcialmente desprendida, en las hojas de los ‘platanillos’ y otras plantas selváticas; incluso hay varias especies que fabrican con la ayuda de sus dientes sus propias ‘tiendas de campaña’ con hojas grandes de los bosques tropicales.

Los murciélagos sin duda juegan un papel muy importante y variado en los ecosistemas que habitan. Su multiplicidad está reflejada en una gran diversidad ecológica; son de los pocos animales que podemos encontrar desde el trópico hasta la tundra ártica, desde las cálidas cuevas costeras hasta las congeladas cortezas de los abetos entre la nieve de las montañas, desde las selvas hasta los desiertos. Aproximadamente, dos terceras partes de las casi 950 especies de murciélagos que existen en el mundo son insectívoras y capturan su alimento al vuelo o sobre el suelo, el follaje o los troncos de los árboles; pero hay muchas que se alimentan de frutas y otras que comen néctar y polen de las flores. Además, hay algunas que se alimentan de lagartijas y ranas y otras que capturan ratones y aves pequeñas; existen especies que se alimentan de peces y sólo hay tres que se alimentan de sangre de mamíferos o aves.

Es realmente sorprendente cómo la variedad en los hábitos alimentarios guarda una relación con la morfología de estos animales; es decir, los murciélagos que se alimentan de néctar y polen tienen rostros alargados y lenguas muy largas con papilas en la punta similares a pelos, mientras que los que comen frutas tienen rostros cortos y anchos, muelas planas y lenguas muy fuertes para poder exprimir y tragar el jugo con algunas semillas de las frutas y desechar la fibra y la cáscara. Algunos de los que comen insectos tienen orejas muy grandes que usan para escuchar los sonidos muy débiles que producen sus presas y ubicarlas entre las rocas o entre el follaje. Los que comen peces tienen las garras de las patas muy alargadas y filosas para poder atrapar a sus presas. Los llamados vampiros, que se alimentan de sangre, solamente tienen los caninos y los incisivos muy bien desarrollados, pues con una dieta a base de líquidos no necesitan muelas.

¿Qué relación tienen con nosotros y con el medio silvestre?

Pues bien, existen muchas especies que sólo comen insectos. Estos animales se refugian en colonias de varios miles, en ocasiones millones de animales en una sola cueva. ¿Te imaginas lo que pueden hacer juntos millones de murciélagos hambrientos que lo único que tienen en mente es comer insectos? Los resultados pueden ser sorprendentes; se sabe que un solo murciélago café, de los que abundan en todo México, se come hasta 1200 mosquitos u otros insectos de tamaño similar, ¡en una hora!

Algunos murciélagos, pertenecientes a veces a distintas especies, se reúnen para dormir en el interior de cuevas, formando colonias de centenares e incluso millares de ejemplares colgados de las bóvedas.

Un estudio reciente demostró que cada millón de murciélagos destruye unas diez toneladas de insectos por noche. Imaginemos sólo por un momento qué pasaría si no existieran los murciélagos ‘comeinsectos’. La situación sería caótica, no podríamos caminar por las calles sin que chocáramos con varios insectos en el trayecto, habría miles de letreros en las ciudades diciendo: “Cuidado, no se acerque a las luces, los mosquitos acechan”.

Existen muchas especies de árboles y arbustos que dispersan sus frutos gracias a la acción de los murciélagos, es decir que si los murciélagos ‘comefrutos’ no existieran, dichas plantas no podrían dispersarse con la eficacia que lo hacen actualmente. Los frutos de plantas como los higos silvestres, las ciruelas, los zapotes, guayabas, capulines, garambullos y pitayas son consumidos usualmente por murciélagos, que después de alimentarse van a dispersar las semillas que ingirieron lejos de la planta madre, depositando nuevas plantas a medida que van regándolas por todo el ecosistema. Uno de nuestros estudios recientes demostró que los murciélagos dispersan de dos a cinco veces más semillas que las aves y que las dispersadas son en un gran porcentaje especies ‘pioneras’, responsables de iniciar el proceso de regeneración de la selva cuando ésta es cortada y quemada. Los murciélagos cumplen con la tarea de ‘sembrar’ hasta 3 semillas por metro cuadrado cada noche, dependiendo de la época del año y el grado de perturbación de la selva. Es difícil pensar en otro grupo más importante que los murciélagos para restaurar el daño que constantemente hacemos los seres humanos a nuestras selvas y bosques tropicales.

Los murciélagos que se alimentan de néctar y polen intervienen en la polinización de flores de algunas cactáceas, como cardones, agaves y saguaros, y de algunos árboles como el de balsa y el zapote de agua. Este tipo de flores se abre únicamente en la noche y produce un néctar que encanta a los murciélagos.

¿Qué beneficios directos ofrecen al hombre?

Hemos descrito anteriormente la importancia que tienen los murciélagos insectívoros como controladores de plagas. Esto a su vez favorece que los agricultores disminuyan la cantidad de insecticidas que utilizan para mejorar sus cosechas y finalmente obtener productos libres de sustancias tóxicas.

Debemos agradecer a los murciélagos su intervención en los procesos de polinización, ya que sin ellos no podríamos saborear frutas deliciosas como chicozapotes, zapotes negros, pitayas, capulines, ciruelas, nanches y otras muchas. También nos ayudan a mantener una buena cantidad de árboles al dispersar las semillas en regiones muy extensas. Quizá el lector se esté imaginando que los murciélagos perjudican los productos al comerse las frutas. Esto no es verdad, ya que nuestros amigos se alimentan de frutos maduros que en el árbol representan un peligro pues atraen a las moscas de la fruta, lo que crea problemas. Una fruta madura no puede transportarse a otro lugar porque llegaría podrida a su destino.

No olvidemos a los murciélagos que comen néctar y polen; gracias a ellos podemos disfrutar del tequila, bebida que es una importante fuente de ingresos económicos para nuestro país. Este producto, así como la madera de balsa, la madera de ceiba y muchos otros más, se lo debemos a los murciélagos polinívoros. Al visitar las flores de algunas plantas, los murciélagos llevan el polen de una a otra propiciando, igual que los colibríes y las abejas, que las plantas se reproduzcan y continúen su ciclo de vida.

Entre los insectívoros, el murciélago guanero forma colonias de hasta 20 millones de animales en una sola cueva. Su dieta está compuesta en gran parte por fauna nociva como la polilla del maíz que, además de ser la plaga más importante de esta gramínea, destruye  cultivos de algodón, papa y jitomate, entre otros.

El guano (excremento de los murciélagos) es utilizado como fertilizante y es de los más eficaces que existen. En otras palabras, nuestra ropa, ensaladas, tortillas y hasta los dulces, se los debemos en buena parte a los murciélagos que destruyen las plagas que afectan a las plantas de las que se obtienen estos productos.

El PCMM (Programa para la Conservación de los Murciélagos entre México y Estados Unidos)

El miedo a los murciélagos es algo irracional que ha sido impulsado por los medios de comunicación y en especial por el cine. Es por ello que muchas personas tienden a destruirlos sin razón. Surgido primero como una simple colaboración entre especialistas mexicanos y estadounidenses interesados en encontrar los factores que afectan negativamente a las poblaciones de murciélagos en México y en proponer estrategias para revertir algunos de ellos, el Programa para la Conservación de los Murciélagos Migratorios (PCMM) incorporó tiempo después a científicos y personas interesadas en aspectos de conservación que se propusieron “recuperar y conservar las poblaciones de murciélagos migratorios que existen entre México y Estados Unidos”.

Se creó entonces una coalición que en estos momentos involucra a los gobiernos de ambos países e instituciones como la Sociedad Mexicana de Mastozoología, A. C., el Instituto de Ecología, UNAM, la Universidad Autónoma de Chiapas, la Universidad Autónoma Metropolitana, la Universidad de Tennessee, la Bat Conservation International, y el us Fish and Wildlife Service.

El PCMM tiene un eje de investigación a través del cual identificamos las rutas migratorias que utilizan los murciélagos y su continuidad.Es sabido que las poblaciones migratorias son más frágiles que las que no lo son, esto se debe a que una especie que no es migratoria depende de un solo hábitat y que al conservarlo ella está protegida. Pero las especies migratorias dependen de tres hábitats, el de verano, el de invierno y el del corredor migratorio entre los dos. Por ello, tenemos que proteger los dos hábitats y el corredor. Es muy necesario tener esto en cuenta si queremos mantener a estos verdaderos aliados de la agricultura y la ganadería. Si nosotros usáramos menos plaguicidas y tuviéramos más murciélagos insectívoros toda nuestra alimentación sería más sana.

Durante sus cuatro años de actividades, el PCMM, por un lado, ha llevado a muchas comunidades de nuestro país la oportunidad de conocer más acerca de estos animales y, por otro, representa ya una fuente importante de ingresos para todas ellas. Existen personas que se dedican a hacer manualidades para venderlas fuera de las cuevas destinadas a visita. Mucha gente que antes destruía a los murciélagos ahora se ha convertido en aliada importantísima y defiende a capa y espada los refugios.

Zorro volador perteneciente a la familia de los pterópidos y disperso en las zonas cálidas de la Tierra, es inofensivo a pesar del aspecto carnívoro que ofrece su cabeza. Se alimenta de fruta. Es ésta la especie mayor entre todas las conocidas de quirópteros.

Un factor sin duda muy importante es que el programa está dirigido a los niños, que son el futuro del mundo. Las cartas enviadas por niños que apenas saben escribir pidiendo material e información sobre murciélagos son muy indicativas de la penetración y los alcances del programa. La ignorancia y la mala información es algo que se debe combatir y si bien los murciélagos han sido el centro —al igual que otras especies— de publicidad mal encaminada, ahora es tiempo de corregir el rumbo y mostrar a todo el mundo que son unos amigos formidables que nos proporcionan más de un beneficio y que está en nuestras manos cuidarlos. Sintámonos pues, responsables del destino de nuestros amigos nocturnos, permitamos que visiten sus flores con tranquilidad, que coman unos insectitos como aperitivo y dejémoslos volar libremente, recordando que con ello siembran vida para muchas especies, incluyendo al hombre.

Lecturas recomendadas

Fenton, M.B. 1998. The Bat: Wings in the nigth sky. Firefly Books. Toronto, Canada.

Medellín, R.A., H.T. Arita, O. Sánchez. Identificación de los murciélagos de México. Asociación Mexicana de Mastozoología, A.C. Publ. Esp. México, D.F., 1997.

Moreno, A. 1996. Murciélagos de Nuevo León. Grupo IMSA, Monterrey, México.

Tuttle, M.D. 1997. Americas-Neighborhood Bats. University of Texas. USA.

Wilson, D.E. 1997. Bats in Question: The Smithsonian Answer Book. Smithsonian Institution Press. Washintong D.C.

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