Esta conferencia, dictada durante la presentación del
libro-calendario Un año en el museo. Un cuadro para descubrir
cada día en la xxii Feria Internacional del libro del
Palacio de Minería, es incluida en la sección Artistas
y artesanos debido al gran valor didáctico para la educación
estética que tiene el material presentado así como por
la profunda fundamentación teórica que expone la autora.
Imaginación y creatividad, me gustaría destacar, porque
considero que este pequeño libro-calendario promueve la
imaginación y la creatividad en el acercamiento cotidiano
a cada cuadro, a cada obra de arte, si es que realmente
es posible aguardar día tras día para su exploración, ya
que es un libro seductor.
Vigotsky nos da algunas claves en la relación entre arte
e imaginación que no son difíciles de articular en esta
obra. Para él, imaginación o fantasía es una actividad creadora
basada en la combinación; y desde la más tierna infancia
se advierten los procesos creadores, ya que se reflejan
tempranamente en los juegos infantiles. La función imaginativa
se subordina a diferentes leyes, y los productos o frutos
de la imaginación son obras creativas científicas o artísticas
que se encarnan a través de procesos muy largos, que pueden
ser individuales o colectivos, particulares o anónimos.
Una primera ley establece que la actividad creadora de la
imaginación se encuentra en relación directa con la riqueza
y la variedad de experiencia acumulada por el hombre.
Cuanto más rica sea la experiencia humana, tanto mayor
será el material del que dispone esa imaginación y más abundante
deberá ser la fantasía. De aquí se desprende la conclusión
pedagógica sobre la necesidad de ampliar la experiencia
del niño para proporcionarle una base sólida para su actividad
creadora. Ver, oír, experimentar, aprender, asimilar, posibilita
activar la imaginación.
Otra ley que regula la imaginación es la ley de la representación
emocional de la realidad, donde se dice que todas las formas
de representación creadora encierran en sí elementos afectivos.
Todo lo que edifique la fantasía influye recíprocamente
en nuestros sentimientos, todos los sentimientos provocados
son reales. Por ejemplo, un bandido imaginado puede producir
un miedo real. Esta ley explica por qué las obras de arte
causan en nosotros una impresión tan honda. La base psicológica
del arte reside en extender y ahondar los sentimientos,
en reelaborarlos en forma creativa.
Más que por su fuerza exterior la obra de arte se necesita
por su verdad interna. Para apreciar este libro es pertinente
recordar el mecanismo de la imaginación creadora que describe
Vigotsky:
Al comienzo del proceso creador encontramos siempre la
percepción externa e interna que sirve de base a nuestra
experiencia. Los primeros puntos de apoyo que encuentra
el niño para su futura creación es lo que ve y lo que oye,
va acumulando materiales que luego usará para construir
su fantasía. Sigue después un proceso muy complejo cuyas
partes fundamentales son la disociación y la asociación
de las impresiones percibidas. Toda impresión constituye
un todo compuesto por multitud de partes aisladas.
La disociación consiste en partir ese complicado conjunto
separando sus partes preferentemente por comparación con
otras, unas se conservan en la memoria, otras se olvidan.
De tal modo, la disociación es condición necesaria para
el juego ulterior de la fantasía.
Para agrupar más tarde los diversos elementos debe el hombre,
ante todo, vulnerar la vinculación natural de los elementos
tal y como fueron percibidos.
El momento siguiente en los procesos imaginativos es la
asociación o agrupación de elementos disociados y modificados.
Puede adoptar diferentes modos: agrupación subjetiva de
imágenes, ensamblaje objetivo científico. Continúa el proceso
la combinación de imágenes ajustándolas a un sistema, ensamblándolas
en un cuadro complejo. El proceso se cierra al encontrar
la cristalización en imágenes externas.
Qué se presenta en el libro Un año en el Museo: Un amplio
panorama de la pintura a través del tiempo, y en cada hoja
el cuadro o imagen, su identificación, título, medidas,
autor, periodo cronológico, un texto que presenta
al cuadro, una pregunta de observación
y una respuesta detallada para observar mejor el cuadro.
Obviamente la estructura del libro nos habla ya de un fin
didáctico, sin embargo este fin didáctico no se queda sólo
en un mostrar para favorecer la memoria o recuerdo del cuadro
y su autor, lo cual queda cubierto con la riqueza de obras
presentadas. En relación a la obra en su conjunto, la curaduría
o selección de imágenes contiene pintura europea desde los
siglos xiii y principalmente de los siglos xix y xx; si
bien presenta una panorámica, en su orden museográfico no
predomina un orden cronológico relacionado con la elaboración
de las obras, ni escolástico, o temático, aunque en ocasiones
se encuentren estas asociaciones; la panorámica obedece
más a una secuencia didáctica, por ello no se ve obra de
autor en forma consecutiva. Todas las obras se ubican de
manera que establezcan un tipo de relación particular con
la obra antecedente o precedente, orden que facilita la
disociación por análisis comparativo, hay una secuencia
que permite comparar o contrastar con el propósito de enfatizar
algunos rasgos específicos.
En cuanto al texto que acompaña cada obra, me parece cercano,
ameno, es una lectura que sin tecnicismos nos sensibiliza
para captar elementos estéticos puestos en juego en la obra
artística. No es un comentario trivial, es un análisis simulado,
es una sensibilización dirigida, que expone el carácter
creativo de la obra, la intención y reflexión del autor
o la propuesta de la escuela pictórica a la que pertenece.
La pregunta de observación promueve una atención detallada,
y ello implica la disociación de un componente de la imagen
creada que permite revalorar su función y analizar sus significantes.
Me gustaría dar algunos ejemplos de la eficacia de esta
guía didáctica.
Lo atinado de la selección se hace evidente al ir avanzando
gradualmente. Puede observarse que el tema religioso cristiano
permite una referencia cronológica de sucesos, los días
24, 25, 27 y 28 de diciembre presentan La Nochebuena, La
Navidad, La Natividad, Adoración de los pastores y en enero
los días 5, 8 y el 9 continúa con La Procesión de los Reyes
Magos, La Huida a Egipto y Reposo durante la huida a Egipto,
pintados todos en diferentes estilos y épocas por artistas
tan relevantes como Giotto (s.XIV), Caravagio (s. XVI) y
Gustave Doré (s.XIX) entre otros.
El mes de febrero inicia con la caracterización de personajes,
el día 2 de febrero, el texto señala que en el siglo XVI,
el retrato de hombres sabios era rodeado de objetos que
evocaran su actividad. A la pregunta: ¿Cuál era su ocupación?,
se responde indagando los objetos que aparecen en el retrato,
actividad sencilla y entretenida, que deja un conocimiento
sobre un recurso pictórico para la caracterización de un
personaje, en la actualidad, aunque hay otros recursos,
un personaje por lo común, es tratado con elementos alegóricos
a su carácter, a su oficio, sus intenciones, lo que permite
que sea diferente a otros. Este aprendizaje se refuerza
al siguiente día; el 3 de febrero, con El Astrónomo en el
que se explica otro recurso del artista para mostrar su
talento.
Si brincamos al 3 y 4 de septiembre, aparecen dos retratos
de mujeres sentadas, de Van Gogh el primero y de Toulouse-Lautrec
el segundo, se pide apreciar los puntos comunes en ambos
retratos, respuesta que se dirige, ya que en el primer texto
se enfatiza el tipo de trazo utilizado, y es fácil identificar
la similitud en la posición de la figura humana. Los elementos
que entraron en la composición de estos retratos fueron
tomados de la realidad parafraseando a Vigostky se
diría que han sufrido una compleja reelaboración en el pensamiento
del artista convirtiéndose en un producto de su imaginación,
naturalizándose vuelven a la realidad, pero traen consigo
una fuerza nueva, activa. Esta reelaboración atraviesa por
una conceptualización de cómo puede hacerse una obra pictórica,
habla de una tendencia diferente para pintar.
Otros retratos que permiten la contrastación artística
son los realizados a Napoleón Bonaparte en el mismo escenario
de los Alpes. Ambos dan la impresión de ser realistas, sin
embargo en el retrato hecho por Jacques Louis David, el
texto señala que el artista utiliza un recurso pictórico
que transforma la escena real ofreciendo una imagen intencionada
de héroe triunfante.
Estos retratos evocan en el espectador sentimientos hacia
los personajes creados; la imaginación del artista combina
elementos tomados de la realidad con recursos pictóricos
para una creación propia, de esta manera, cada obra amplía
la experiencia social al remontar a otra época, al describir
a un personaje al que se le conoce por la permanencia de
esta vía artística.
Vigotsky enfatiza el hecho de que una obra de arte posee
una lógica interna cuyo hilo conductor lleva al artista
a un tipo de solución a veces incluso inesperado para él
mismo. Por ejemplo, en la obra que se nos presenta de Gustave
Moreau, El Unicornio, ubicada el 18 de junio, al delatar
que ese animal es el símbolo de la pureza femenina, el texto
justifica la presencia de una mujer como reflejo del unicornio
o viceversa. Al ir señalando la semejanza en los detalles
y al buscar, como lo pide la pregunta, el eje de simetría
en la imagen, aparece la lógica interna de construcción
de esta obra. No hay casualidades en la obra de arte, hay
una estructura y reglas de composición y color y, al irse
percatando de su existencia, se revalora el arte, esta actividad
induce a un mayor disfrute y comprensión de la imagen.
Otro elemento didáctico diferente encontrado en las presentaciones
de los textos, que me gustaría señalar por su carácter lúdico-didáctico,
es el que lleva al espectador a juegos mentales como son
las adivinanzas, la búsqueda de elementos, rasgos o títulos
escondidos (11 y 24 de agosto, 21 octubre).
Estos ejercicios tienen una gran sencillez, aplicados en
una obra de arte remiten a una rica experiencia perceptual
y cognitiva muy diferente a la que conlleva la presencia
única de la cédula técnica.
Algunos elementos estéticos a los que conducen los textos
son: la diferencia de planos, (ver por ejemplo, 8 y 9 de
septiembre, 13 de octubre); movimientos (16 de mayo, 10
de septiembre), formas geométricas (26 de enero, 21 de febrero,
29 de marzo, 2,10 de abril, 1 de junio), ritmo (8 de febrero),
líneas de composición, colores primarios (26 enero, 27 de
agosto) y complementarios (15 y 17 de septiembre), fuentes
de luz (3,4,5 de marzo, 14 de agosto), zonas de sombra (16
de agosto), alegorías (7, 10 abril), narraciones (15-16
abril), detalles de época (12, 13 abril), visión surrealista
(1 de octubre), lógica alterada (22 de abril), equilibrio
(29 de marzo), supresión de la profundidad (15, 30 de marzo),
perspectiva (24 de marzo) y muchos otros que no se agotan
en esta presentación, al igual que el libro no agota todas
las posibilidades de análisis de cada cuadro. La base de
estos análisis es la disociación que para Vigotsky constituye
un proceso que sirve de base al pensamiento abstracto, a
la comprensión figurada, de ahí su extraordinaria importancia.
El libro Un año en el museo. Un cuadro para descubrir cada
día está lleno de enseñanzas; porque, como dice Vigotsky,
saber extraer rasgos aislados de un complejo conjunto, como
lo es cada obra de arte, tiene un gran valor para todo el
trabajo creador.
Finalmente por si hubiera alguna duda quiero decir que
recomiendo ampliamente esta obra para niños y jóvenes.
* Algunas páginas de Un año en el museo.
Un cuadro para descubrir cada día aparecen a color en las
páginas 1, 2, 59 y 60.