menuinterno Inicio | Números anteriores | Libros
Volver al índice
Correo del Maestro Núm. 62, julio 2001

Escalas y crecimiento

Julieta Fierro
Clara Rojas

El aprendizaje de conceptos matemáticos suele ser considerado difícil, sobre todo cuando para su enseñanza se emplean métodos tradicionales. Las dificultades parecen ser mayores cuando los alumnos tienen menos desarrolladas sus capacidades de abstracción que las habilidades manuales y espaciales. En este artículo se proponen actividades que el maestro puede usar para explicar algunos temas relacionados con el crecimiento exponencial y con la construcción e interpretación de mapas. Estos ejercicios pueden ser aplicados en varios niveles de educación primaria adaptándolos de acuerdo con la particularidad de cada grupo.

Para la gran mayoría de los niños, sobre todo los de niveles inferiores, observar una gráfica de crecimiento exponencial carece de sentido. Para acercar este tema de una manera más intuitiva, el profesor puede hacer el siguiente ejercicio.

Necesitará entre catorce y veinte bolsas (las de celofán son ideales) y entre 250 y 2000 caramelos. Puede también sustituir estos últimos por granos de frijol, piedras pequeñas, botones o cualquier objeto menudo, aunque son menos atractivos para los niños.

Figura1. Bolsas de dulces que muestran un número constante a lo largp de diez días

 

Figura 2. Bolsas de dulces que muestran un crecimiento exponencial

  El maestro preguntará a los alumnos qué prefieren, que les den 10 dulces durante 10 días, o bien 1 dulce el primer día, 2 el segundo, 4 el tercero, 8 el cuarto, 16 el quinto y así sucesivamente, doblando la cantidad hasta llegar al décimo día. Si el maestro considera esto muy complejo puede llegar solamente hasta el séptimo día. (Figuras 1 y 2)

El profesor solicitará a los niños que preparen, con las bolsas, paquetes de dulces. Rápidamente ellos notarán que les conviene mucho más el segundo caso, en el que hay un crecimiento exponencial en la cantidad de caramelos, que el primero, en el que la cantidad se mantiene fija cada día.

Si son alumnos de niveles adelantados, quinto o sexto grados, podrán graficar el número de dulces conforme avanzan los días. Incluso, se les podrá mencionar que el área bajo la curva es la suma de los dulces. De esta manera, cuando se enfrenten al concepto de integración, no tendrán dificultad para comprenderlo. (Figura 3)

 

Figura 3b. Gráfica que representa un crecimiento exponencial

Laberintos y mapas

En un artículo aparecido en Correo del Maestro No. 39, de agosto de 1999, se describe la manera de construir un laberinto con distintos ambientes.* Se muestra cómo hacerlo utilizando cajas de refrigerador unidas con pinzas para ropa y conectadas por aberturas que simulan puertas por las que los niños pueden pasar de un ambiente a otro. En este laberinto, los alumnos de preescolar experimentan distintos espacios y aprenden a orientarse. Hoy retomamos la actividad con el propósito de acercar a los niños los conceptos de escala y de mapa.

Niños recorriendo el laberinto

   Sugerimos que el maestro dé una continuación a la actividad del laberinto elaborando un modelo a escala de éste empleando cartulina dura o cartoncillo. Cada caja que integre el laberinto 'pequeño' debe estar ilustrada de igual forma que las que forman el laberinto 'grande'. En las figuras 4 y 5 se ejemplifica esta propuesta.

  Una vez realizado lo anterior, el profesor dibujará un diagrama de una de las posibles distribuciones del laberinto y pedirá a los niños que lo construyan. Es importante tener en cuenta que las posibles distribuciones están determinadas por los ambientes que proporcionan las ilustraciones de cada caja. También realizará el ejercicio opuesto, o sea, construirá un modelo de laberinto y pedirá a los alumnos que realicen el diagrama. Este ejercicio permitirá a los niños enfrentarse a la dificultad que constituye la representación de un espacio de tres dimensiones como en el que vivimos, en un espacio de dos dimensiones que es el de una hoja de papel. Es importante que cada niño haga más ejercicios elaborando diferentes diagramas y modelos de laberinto.

Figura 4. Laberinto a escala
Figura 5. Laberinto escala

Finalmente, el profesor puede colocar los modelos de laberinto uno sobre otro y pedir a los niños que hagan diagramas de los distintos niveles. Posteriormente, los estudiantes compartirán los dibujos y cada niño pedirá a los otros que construyan laberintos de varios niveles de acuerdo con su diagrama. Esta actividad ayudará a los alumnos a comprender qué es una representación a escala, qué son los mapas y a interpretarlos. En otras palabras, habrán aprendido que un mapa es una interpretación a escala de dos dimensiones de un espacio de tres dimensiones.

Conclusiones

El  docente puede explicar algunos conceptos de matemáticas empleando actividades manuales. En este artículo mostramos dos ejemplos en los que esto es posible. Existen muchos otros, por ejemplo es posible utilizar balanzas para explicar ecuaciones. Es relativamente fácil para el estudiante darse cuenta de que es necesario que el peso de dos conjuntos de objetos tiene que ser el mismo para obtener un balance, de manera equivalente a como sucede en una ecuación.


* Actividad inspirada en la propuesta de Humberto Cattabrini, aparecida en Correo del Maestro No.18, noviembre de 1997.

 

Volver al índice