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Correo del Maestro Núm. 62, julio 2001

El mundo de las plantas IV

Rocío Azcárraga Rosette
Santos I. Arbiza Aguirre

Vegetación de México

Introducción

México, en su vasto territorio de aproximadamente dos millones de kilómetros cuadrados, posee una de las diversidades vegetales más valiosas y grandes de la Tierra. El país cuenta con muy variados tipos de vegetación, desde los exuberantes ecosistemas tropicales -que incluyen, por ejemplo, a los manglares y los bosques tropicales- hasta la flora de las altas montañas, pasando por la vegetación desértica y semidesértica y otras asociaciones vegetales que habitan regiones pequeñas. Debido a su posición geográfica, el país es un área de transición entre los grandes bosques del norte del continente y la rica flora de Centroamérica.

Ya en el siglo pasado, diversos investigadores identificaban más de 10000 especies de plantas vasculares. Según Rzedowski (1976), una composición aproximada de nuestra riqueza vegetal sería:

  Algas (exceptuando microscópicas)

1500 especies

   Briofitas   

2000   especies

   Pterifdofitas (helechos) 

1000   especies

   Fanerógamas 

20000   especies

Esta riqueza, según el autor citado, supera a la de Rusia e iguala a la de Estados Unidos y Canadá juntos respecto al número de especies reconocidas.

La flora de nuestro país está lejos de ser descrita completamente a pesar de los esfuerzos y estupendo trabajo de los estudiosos, entre quienes se puede nombrar a Isaac Ochotorena,  José Ramírez, Faustino Miranda, J. Rzedowski, Efraín Hernández X. y José Sarukhan, quienes han contribuido a describir  los tipos de vegetación presentes en México.

La variación florística está asociada a la situación geográfica del país, a la forma de su territorio, al complicado y variado relieve en el que podemos encontrar grandes serranías y extensas llanuras, a los múltiples tipos de suelo, a su clima tan variado en temperatura y precipitación y, finalmente, a la influencia del hombre que perturba los sistemas naturales por su necesidad de alimentos y otros satisfactores. La agricultura ocupa más de 300000 kilómetros cuadrados del territorio nacional y también es necesario considerar los espacios ocupados por caminos, viviendas, industrias y áreas de recreo.

Tipos de vegetación en México

Rzedowzki describe nueve zonas florísticas en nuestro país. La de este autor es una de las clasificaciones más simples y aceptadas en la actualidad, aunque otros autores, como Miranda y Hernández X., describen 32 zonas.

Las regiones, de acuerdo con el tipo de vegetación, propuestas por Rzedowski son:

Bosque tropical. Cuetzalán, Puebla.

 

1. Bosque tropical perennifolio.
2. Bosque tropical subcaducifolio.
3. Bosque tropical caducifolio.
4. Matorral xerófilo.
5. Pastizal.
6. Bosque de encinos.
7. Bosque de coníferas.
8. Bosque mesófilo de montaña.
9. Vegetación acuática y subacuática.

Las vegetaciones dominantes en el país son:

1) bosques de pinos y encinos, solos o en asociación,
2) vegetación árida y semiárida (matorrales xerófilos) y
3) pastizales o zacatales.

Estos tres grandes tipos de ecosistema abarcan más del 70% del territorio nacional, más del 20% cada uno.

Bosques tropicales

Bosque tropical perennifolio

Los bosques tropicales perennifolios están principalmente situados en tierras bajas que rara vez sobrepasan los mil metros sobre el nivel del mar (snm), en los litorales del Atlántico y del Pacífico. Son zonas de temperatura promedio superior a los 20°C, sin heladas y de elevada precipitación pluvial.

En el país, los bosques tropicales son frecuentes en algunas zonas de la Huasteca Potosina y de Veracruz, en Tabasco -en aquellas regiones que cuentan con un buen drenaje- y en gran parte de la Península de Yucatán. El bosque tropical más estudiado es la Selva Lacandona de Chiapas, en el límite con Guatemala.

Este tipo de vegetación  ocupa entre el 10 y el 11% del territorio nacional. Las principales especies vegetales son grandes árboles con troncos rectos de más de 25 metros de altura, como el 'sombreretal' (Terminalia amazonica), hermosa especie que domina en todo el Golfo, el 'ramón' u 'ochote' (Brosimun alicastrum), el 'árbol del chicle' (Manilkara zapota), diversas especies de Ficus sp. y varios árboles de maderas preciosas como la caoba (Swietenia macrophylla) y el cedro rojo (Cedrela mexicana), hoy ya muy devastados por el hombre.

Junto a las grandes masas arbóreas se encuentra una gran cantidad de plantas, muchas de ellas epífitas, como diversas orquídeas y bromelias que almacenan agua en sus hojas, y algunas especies de Ficus, conocidas como 'matapalos', que estrangulan y matan a sus hospederos.

El bosque tropical es uno de los biotopos más bellos y que exige más protección en las pocas reservas que todavía se respetan. Árboles como el del chicle, la caoba y los cedros ya han desaparecido de amplias zonas.

Bosque tropical subcaducifolio

El bosque subcaducifolio se encuentra principalmente desde Sinaloa hasta Chiapas y parte de la Península de Yucatán. Su límite climático, con respecto a la temperatura, se aproxima a los cero grados y llega hasta zonas de altitud cercana a 1500 metros.

En él encontramos árboles de elevado valor maderero como la 'parota', también conocida como 'guanacaste' (Enterolobium cyclocarpum), el 'granadillo' (Dalbeergia granadillo), el 'jocotillo' (Astronum graveolens), así como otras especies. Este bosque se caracteriza por combinar plantas de hojas perennes, que se encuentran en el bosque anteriormente descrito con otras como varias leguminosas de hojas caducas. En algunas regiones abundan las palmeras, varias plantas epífitas y helechos.

Bosque tropical caducifolio

En él habitan especies que pierden sus hojas en la época seca, por lo que también ha sido denominado 'selva veraniega decidua'. Este tipo de bosque se presenta en toda la costa del Pacífico, desde Chihuahua hasta Chiapas, y se continúa en Centroamérica. También lo podemos encontrar en algunas regiones de la zona del Golfo en Tamaulipas, en el norte y centro de Veracruz y en el norte de la Península de Yucatán.

Prospera en terrenos que se hallan desde el nivel del mar hasta los mil quinientos metros de altitud, con temperaturas calientes, sin heladas. Abarca aproximadamente el 10% del territorio nacional.

Es de fácil determinación por el aspecto de su flora, muy característica. Casi siempre es arbustiva, de poca altura (de ocho a doce metros), con plantas de corteza brillante y flores vistosas. En general, esta vegetación es de poco aprovechamiento en cuanto a madera. A veces, los lugareños utilizan ésta para la elaboración de artesanías y muebles.

La especie de este tipo de vegetación que ha sido más aprovechada por el hombre es el 'henequén yucateco' (Agave fourcroydes), de enorme importancia en el devenir histórico de la región por el interés económico que tuvo.

En la actualidad muchos de estos bosques están siendo talados y roturados a fin de sembrar forrajes para la alimentación del ganado y, en menor escala, para el cultivo de maíz, frijol y otras especies.

Algunos representantes típicos del bosque caducifolio son el 'copal' o 'cuajiote' (Bursera sp.), el 'pochote' (Ceiba aesculifolia), una gran cantidad de especies epífitas, trepadoras y cactáceas columniformes o candelabriformes.

En varias regiones el bosque está dominado por árboles y arbustos de muy alto valor bromatológico para el ganado, sobre todo por especies de leguminosas ricas en proteínas como el 'cocuite' (Gliricidia sepium), el 'palo dulce' (Eysennhardtia polystachia), y varias Acacia sp., Prosopis sp., Bahunia sp. ('pata de vaca') y Leucaena sp.

Estos bosques siguen siendo arrasados y en algunas zonas ya es difícil hallarlos pues se han transformado en matorrales subtropicales, verdaderos chaparrales donde dominan las especies Ipomoea sp., Acacia sp. Mimosa sp. y Opuntia sp.

Vegetación de las llanuras

En estas extensas regiones se asientan distintas asociaciones vegetales dentro de las cuales se destacan: 1) bosque espinoso, 2) pastizal y 3) matorral xerófilo.

Bosque espinoso

Es un tipo poco definido, que se integra a veces con el bosque caducifolio y el matorral xerófilo. Se presenta en altiplanicies de menos de dos mil metros snm donde hay heladas y el clima es de semiárido a seco. Ocupa una importante parte de Sonora y de Sinaloa, llegando hasta el Istmo de Tehuantepec.

Es la flora original de la región de El Bajío y de la Huasteca y se observa, en manchones, en toda la parte central del país. Ocupa aproximadamente el 5% del territorio nacional.

Pastizal, Chihuahua

Como su nombre lo indica, está compuesto preferentemente por arbustos espinosos, de cuatro a quince metros de altura, que se encuentran ya sea en forma densa o abierta, como en la mayoría de los mezquitales (Prosopis sp.). Estos arbustos pueden ser caducifolios o siempre verdes, como el 'palo dulce'. Las variedades de Acacia sp., como  A. farnesiana, A. berlandieri, A. gregii, A. schaffneri y A. rigidula, conocidas como 'huizachales', son muy comunes en este tipo de vegetación, así como Lysiloma sp. y Cercidium sp. Los mezquitales constituyen la agrupación más típica y extendida de esta comunidad, aunque en la actualidad se encuentran muy depredados por haber sido erradicados para dedicar el terreno a la producción agrícola. Prosopis laevigata es el mezquite más extendido, combinado con Acacia farnesiana, el 'huizache'.

Las zonas ocupadas por esta vegetación son importantes para la producción ganadera ya sea bovina, caprina, ovina o de especies combinadas.

Pastizales

El pastizal o zacatal es característico de las llanuras y cubre aproximadamente el 12% de la superficie del país. En él dominan diversos tipos de gramíneas y es el tipo de vegetación natural para el desarrollo de la ganadería de rumiantes y de equinos.

En general, los pastizales son más abundantes en regiones semiáridas y en las de clima templado y fresco, con heladas poco frecuentes y con altitudes de quinientos hasta dos mil quinientos metros. Los pastos se desarrollan en llanuras abiertas, con suelo profundo. La precipitación que requieren es muy variable, de 300 a 600 mm anuales con varios meses secos.

Los suelos de los pastizales, en general, se van degradando por el exceso de pastoreo y el pisoteo, que conducen a cambios en el tapiz, disminuyendo las pasturas apreciadas y apareciendo las malezas y diversidad de plantas venenosas para el ganado. Las sequías frecuentes y el uso del fuego para limpiar el terreno son factores de degradación que llevan a la erosión y desertificación.

Algunas áreas de pastizales se han usado para la agricultura con resultados diversos. En general, en terrenos de temporal son muy pocos los años en los que se obtiene una cosecha satisfactoria, sea de maíz, frijol u otros cultivos.

Los principales pastizales se sitúan en la parte norte y central del país, desde Chihuahua y Durango hasta Jalisco. Todas estas tierras están dominadas por gramíneas con elementos leñosos muy escasos, si es que existen. En casi todo el país tiene gran importancia el género Bouteloa sp., muy buena planta forrajera para todo tipo de ganado. Entre las diversas especies encontramos B. gracilis, B. curtipendula, B. hirsuta y B. radicosa, pastos conocidos vulgarmente como 'navajita', 'pasto bandera' u otros nombres regionales. Además de este género, según la zona, pueden encontrarse con mayor o menor frecuencia otros como Aristida sp., Andropogon sp. Erioneriun sp., Mulhebergia sp. (pasto de grandes alturas) e Hilaria sp. En algunas regiones aparecen combinados con arbustos como diversas acacias y el 'tascate' (Juniperus monosperma) en Durango, con la Acacia schaffneri en Zacatecas, con Prosopis sp. en Sonora o con Quercus cordifolia en Zacatecas y Durango. A la pradera acompañan, frecuentemente, arbolitos de poca talla como agaves, yucas, nopales, encinos bajos y mezquites.

Las gramíneas se han adaptado a muchos tipos de suelo y clima, así que no es raro encontrar pastizales en terrenos altos de montaña ya sobrepasada la línea arbórea. En estos casos se trata de pastos gruesos y amacollados que se utilizan para la ganadería. También hay pastizales particulares en suelos inundables con mal drenaje, no salinos o salinos, como los que se encuentran en el lago de Texcoco. Los pastos adaptados a estas condiciones son, por ejemplo, Distichlis spicata y el 'pasto toboso' (Hilaria mutica), muy frecuente en la zona norte, en los suelos yesosos de Coahuila y San Luis Potosí. Por último, tienen gran importancia los pastizales de regiones calientes y húmedas, comunes en el sureste. Se caracterizan por la mezcla de gramíneas amacolladas, como Paspalum sp. y Axonopus sp., asociadas a árboles bajos como el 'tachicón' (Curatella mexicana) y el 'jícaro' (Crescentia sp.). También son abundantes otras plantas herbáceas, sobre todo leguminosas y ciperáceas. 

El área ocupada por zacatales se ha visto incrementada por la acción del hombre, que va talando los bosques para que aparezcan gramíneas, ya sean naturales o cultivadas, para usarlas como forraje. Las gramíneas cultivadas más comunes son, en clima templado, la avena anual, el pasto 'Rye grass' (Lolium sp.), el  pasto 'orchard' (Dactylis glomerata) y el 'festuca' (Festuca sp.),  cultivados solos o en combinación con leguminosas como tréboles o alfalfa. En clima tropical abundan las gramíneas cultivadas adaptadas al calor, como el 'pasto guinea' (Panicum maximum) en sus variedades, el 'pangola' (Digitaria decumbens) y, en áreas secas, es común observar el 'pasto buffel' (Cenchrus ciliaris).

Matorral xerófilo

Por último, como vegetación de grandes llanuras se encuentra el matorral xerófilo de los climas áridos y semiáridos. Ésta es una de las regiones vegetales más extensas del país, que cubre las dos Baja Californias, parte de Sonora y estados interiores como Chihuahua y Coahuila, llegando hasta el sureste de San Luis Potosí, Zacatecas e Hidalgo. Se desarrolla en regiones con temperaturas extremosas, que van desde muy calurosas hasta muy frías, donde se presentan incluso nevadas invernales. Son zonas con radiación luminosa muy intensa, con una precipitación que puede ir desde los 100 a 200 mm, en los climas más secos, hasta los 400 a 500.

El hombre ha utilizado este tipo de vegetación sobre todo para la ganadería, aunque el rendimiento es muy malo por los bajos coeficientes de agostadero (densidad de cabezas ganaderas por hectárea). En algunas zonas hay altas concentraciones de ovinos y cabras y se han establecido cultivos de riego, como es el caso de La Laguna, donde ya no queda nada de la vegetación natural. En otras zonas, como en el altiplano potosino-zacatecano, el tapiz ha ido cambiando como consecuencia del sobrepastoreo y el excesivo pisoteo del suelo por el ganado. Algunas plantas típicas de este tipo de vegetación tienen aprovechamiento industrial. Tal es el caso de la 'candelilla' (Euphorbia antisyphilitica), de la que se extrae cera, el agave 'lechuguilla', que produce fibras fuertes y algunas yucas o 'palmas locas'. También se explota la 'jojoba' (Simmondsia chinensis), cuyas semillas se utilizan extensamente con fines terapéuticos e industriales. Desde la época precolombina se utilizan las diversas variedades de Agave sp. para la elaboración de pulque y tequila. En la Segunda Guerra Mundial se utilizó mucho el 'guayule' (Parhenium argentatum) como fuente de caucho.

Bosque de pinos, Sierra de Ixtlán, Oaxaca

La vegetación típica de las zonas áridas tiene en su composición plantas bien adaptadas a condiciones muy difíciles, como la 'gobernadora' (Larrea tridentata), una de las más comunes de todo el altiplano mexicano, quizás la planta xerófita siempre verde que puede sobrevivir en las condiciones más extremas. No presenta espinas ni es suculenta, como las cactáceas, y posee hojas perennes. Se presentan, también, abundantes especies de asteráceas como Ambrosia sp., Zinnia sp., Eupatorium sp., Flourensia sp., Artemisia sp., Viguiera sp., junto con leguminosas como Prosopis laevigata y quenopodiáceas como la 'costilla de vaca' (Atriplex sp.) y, sobre todo, cactáceas que encuentran aquí su hábitat con las monocotiledóneas de los géneros Agave y Yuca. Las gramíneas son escasas en el tapiz y, en general, de baja calidad para el ganado. Dominan los géneros Andropogon sp., Paspalum sp., Eragrostris sp. y Bouteloa sp., todos pastos adaptados a estas duras condiciones.

Vegetación de montaña

Esta agrupación vegetal incluye desde los montes de Quercus, los encinares, de las zonas más bajas que van de 0 a 3000 metros snm de altitud hasta los bosques de pinos y otras coníferas de regiones de 150 a 4000 metros, así como montes mixtos de ambas especies.

Bosque de encinos

Los encinares o bosques de Quercus son característicos de áreas montañosas de clima templado y semihúmedo. El género Quercus -al que pertenecen los encinos, robles y alcornoques europeos- está representado en México por cerca de 200 especies de gran diversidad morfológica. Muchas veces se encuentran asociados con coníferas como pinos y abetos, ya que tienen gran afinidad en su hábitat. Los encinos se encuentran en toda la Sierra Madre Oriental y no son raros en la Occidental y en el Eje Volcánico. Se estima que el 5% de la superficie del país está ocupada por este tipo de bosque.

Su valor maderable es mediocre ya que en general son bosques bajos que se aprovechan localmente para construcción, para muebles y, sobre todo, como combustible. La devastación de los encinares es muy grande en todo el país. Se talan los montes para obtener carbón y tanino de la corteza. Los frutos o bellotas se usan frecuentemente para la alimentación de cerdos. Los encinos de regiones más secas, de porte muy bajo, constituyen chaparrales extensos que en general son quemados, con lo que se expone a los suelos a fuerte erosión. El mismo resultado se obtiene con la agricultura permanente que generalmente se establece luego del desmonte del bosque. La altura de este tipo de bosque es muy variable y puede ir de los dos a los treinta metros, aunque encinos aislados alcanzan alturas tan grandes como de cincuenta metros. Hay encinos caducifolios y perennifolios. 

En general, estas agrupaciones vegetales son ricas en plantas epífitas como líquenes, musgos y una gran variedad de orquidáceas y bromeliáceas. En el piso abundan las plantas herbáceas, sobre todo asteráceas, gramíneas y leguminosas.

De acuerdo a la región es el tipo de encino dominante. En Chihuahua y Sonora abunda el Q. chihuahuensis y en Durango el Q. cordifolia. En zonas más altas es común el Q. resinosa (encino roble), en San Luis Potosí el Q. mexicana y el Q. laeta (encino prieto). En el sur, principalmente en Oaxaca, hay encinos de hoja grande, en bosques densos y de distintas alturas. En los encinares del Golfo domina el Q. oleoides, especie que se extiende por toda la costa hasta Centroamérica, ya que es el encino que mejor resiste los incendios.

Bosque de coníferas

La segunda agrupación vegetal que priva en las montañas mexicanas son los bosques de coníferas, que poseen una gran diversidad. Ocupan aproximadamente el 5% de los bosques del país. Su extensión ha ido en rápido descenso desde la Colonia  y continúa bajando en virtud de la acelerada depredación que sufren.

De las coníferas, más del 90% corresponden al género Pinus y el resto a pequeñas extensiones de Abies (abetos u oyameles) y Juniperus (sabinos, enebros, tlaxcales o tascates). Hay apariciones muy poco extendidas de otras coníferas como Cupressus, Pseudotsuga y Picea.

México posee una inmensa riqueza de pinos, con cerca de cuarenta especies descritas que ocu-pan grandes extensiones del territorio nacional. Pueden encontrarse solos o combinados con otros árboles, generalmente con encinos o sabinos.

En todo el país se pueden encontrar bosques de pinos, con excepción de la Península de Yucatán. Los hay desde las costas del Caribe hasta las de Guatemala. Pero la mayoría de los pinos se desarrollan y llegan a dominar en terrenos con altitudes que oscilan entre los 1500 y los 3000 metros snm.

En la costa del Caribe, en el sur de Quintana Roo y ya presentes en Belice y parte de Centroamérica, se encuentran grandes extensiones de bosques de Pinus caribaea, adaptado a suelos arenosos y a climas calientes y húmedos. Otro pino de clima caliente es el Pinus oocarpa, común en Chiapas y Oaxaca.

Pero, como ya señalamos,  la mayor parte de los bosques de pino se encuentran en la montaña sobrepasando, a veces, alturas de 3000 metros snm y casi siempre acompañados por pastizales de altura. Las especies más abundantes son, para las zonas más lluviosas, el Pinus patula y sus similares P. estrobus var. chiapensis y P. ayacahuite y, en las áreas más secas,  el P. cembroides  (piñonero). Los pinos  casi siempre progresan mejor en terrenos volcánicos. En general, estos suelos están siempre cubiertos por abundantes hojas que caen de los pinos y que sirven de caldo de cultivo a abundantes especies de hongos, entre ellos las mircorrizas con las que hacen simbiosis.

Otras especies muy comunes y extendidas que se explotan comercialmente son el P. montezumae, P. arizonica, P. pseudostrobus, P. michoacana y P. teocote, que producen más del 75% del valor de la madera que se utiliza en ebanistería, como triplay, puntales y durmientes, así como para la obtención de celulosa y fabricación de papel. Otra explotación importante es la resina, de la que se extraen brea y aguarrás. De los pinos piñoneros, cuyas especies más importantes son P. cembroides, P. edulis y P. pineana, se obtiene el fruto.

Las especies que toleran temperaturas más bajas son los de la especie P. hartwegii, la más común en las zonas de alta montaña ya que resiste nevadas abundantes.

Juniperus

Los bosques más extensos de pinos se encuentran en la Sierra Madre Occidental. En las regiones más secas de Sonora y Chihuahua dominan el P. arizonica y P. engelmanii y en las más húmedas de Durango, P. durangensis y P. cooperi. En el Eje Volcánico la especie más común es el P. montezumae, que se encuentra generalmente asociado con Quercus arizonica. En los sitios más altos, que superan los 3000 metros snm, domina el P. montezumae, asociado en ocasiones con enebros, con ailes (Alnus glabrata) y con pastos de Festuca tolucensis.

Como ya habíamos señalado, los bosques de pino están sufriendo una brutal devastación pues son talados, legal o clandestinamente, o quemados a fin de introducir pasturas para bovinos o, más comúnmente, para ovinos.

Otros bosques de coníferas importantes son los de abetos u oyameles,  sobre todo de Abies religiosa, especie de gran altura y belleza. Estos bosques se presentan en manchones aislados en el Eje Volcánico Transversal, a alturas de más de 2500 metros. Igual que los bosques de pinos, están siendo sometidos a fuerte talado y destrucción por fuego en terrenos que se utilizan posteriormente para agricultura o ganadería.

Los bosques de oyameles constituyen una de las formaciones forestales más bellas y que exigen mayor protección por su gran vulnerabilidad. Se encuentran en los sitios de recreo a los que concurren millones de capitalinos como El Desierto de los Leones, La Marquesa, las Lagunas de Zempoala y El Chico, visitados cada se-mana por miles y miles de personas. La protección es imperiosa, pues están siendo depredados con gran rapidez, principalmente en forma clandestina, ya que su madera es apreciada para la obtención de celulosa, la fabricación de papel y como arbolitos de navidad.

Formaciones menores de coníferas son los bosques de Pseudotsuga, Picea, Juniperus y Cupressus. Los dos primeros géneros son muy parecidos a los abetos y ocupan el mismo tipo de hábitat. Los sabinos, tlaxcales o tascates  (Juniperus sp.) están bastante extendidos y, en general, habitan comunidades abiertas en los pastizales y sirven de sombra al ganado. Las agrupaciones más frecuentes se encuentran en el sur de Durango (J. monosperma), Tlaxcala (J. flaccida) e Hidalgo (J. deppeana). Los Cupressus están poco representados en México, exceptuando la isla de Guadalupe, frente a Ensenada, donde domina el C. guadalupensis.

Bosque mesófilo de montaña

Se confunde frecuentemente con los bosques caducifolios. Se conocen también como 'bosques de selva nublada'. Son bosques de regiones húmedas, con precipitaciones mayores a los 1000 milímetros anuales y siempre se encuentran en zonas altas. Cubren menos del 1% del territorio. Son bosques de regiones de transición entre los climas más calientes y los templados con heladas. Se desarrollan en suelos ricos, lo que ha provocado que sus terrenos se dediquen intensamente al cultivo de maíz y frijol o, en algunas zonas, al café, usando los propios árboles naturales del monte como sombra y abrigo del cafeto. La mayor parte de los árboles de este tipo de bosque pertenecen a los géneros Quercus (como el 'encino escobillo'), Liquidambar (el 'copalillo' o 'somerio'), Juglans, Dalbergia, Magnolia, Podocarpus y Chaetoplea, todos ellos poseedores de buenas maderas. Son bosques densos y de altura entre 15 y 35 m, formados en su mayor parte por especies caducifolias. Los helechos arborecentes son huéspedes comunes en estos montes y muchos poseen un estrato herbáceo siempre verde con especies como Paspalum sp. y Axonopus sp.

Vegetación acuática y subacuática

Dentro de esta flora existe una grandísima diversidad, ya que incluye la de arrecifes, marismas, zonas lacustres, médanos, manglares, poales de pantanos, tulares y carrizales, vegetación flotante, anfibias, palmares, bosques de galería y algunas vegetaciones de suelos especiales como los halófilos (de alto contenido salino) o los yesosos.

Las comunidades acuáticas son muy variadas y cuando ocurre una desecación desaparecen con gran rapidez. En general están siendo afectadas por la contaminación provocada por los desechos industriales y las aguas negras. La vegetación acuática está dominada por algas. Los litorales del Golfo y del Pacífico son ricos en algas rodofíceas y en los arrecifes son abundantes las clorofíceas. En las lagunas también abundan las algas, ya sean rodofíceas o cianofíceas. En la costa del Pacífico son dignas de mención las algas cafés gigantes que llegan a tener más de treinta metros de altura y que forman verdaderas junglas marinas.

Los manglares, que sólo se encuentran en clima caliente y están situados, en general, en desembocaduras de ríos o al margen de lagunas, están formados por mangles, plantas leñosas adaptadas a altos niveles de salinidad y a cambios drásticos en la misma. Tienen hojas perennes y raíces que sirven de sostén, además de nutrir y respirar. En México la especie más común es Rhizophora mangle (mangle colorado), que se ha transformado en el hábitat de variadas formas de vida como ostras y otros muchos organismos acuáticos. Los mangles detienen la erosión al retener el suelo. Su corteza es muy rica en taninos.

Mezquite, flor. Valles centrales, Oaxaca

La vegetación de los pantanos o 'popales' se presenta en tierras de deficiente drenaje de Veracruz, Chiapas y Campeche. Están poblados por hermosas plantas que sobresalen del agua como Calathea sp., Thalia geniculata, Heliconia sp. y otras gramíneas y ciperáceas.

Otras comunidades acuáticas de cierta importancia son los carrizales y tulares de hasta tres metros de altura, que forman masas compactas en las áreas pantanosas y lacustres. Las plantas dominantes son Typha sp. y Cyperus sp., muy utilizadas para la fabricación de diversas artesanías y que sirven como refugio de aves acuáticas.

Por último, dentro de la flora acuática posee gran importancia la vegetación flotante, ya sea fija al fondo o verdaderamente flotante. Especies de rápida proliferación como Lemna sp. (chichicastle), Spirodella sp., Wolffia sp. y otras más pequeñas  son causa de un gran disturbio en lagunas y canales. Otras flotantes de mayor tamaño como la Pistia sp. (lechuga de agua) y la Eichornia sp. (lirio acuático) tapizan enormes extensiones de agua con gran rapidez, causan grandes perjuicios en las tomas de agua potable, presas para energía eléctrica y en lagunas de recreo; afectan la navegación y la pesca.

Tenango de las flores, Puebla

Los palmares se encuentran, solos o asociados con otras comunidades, en llanuras de clima casi siempre cálido y en tierras de baja altitud. Las palmas son plantas que han sido aprovechadas por el hombre de diversas maneras: por sus frutos y semillas comestibles (cocos y dátiles), para la extracción de grasas (de coco y otras), la construcción (principalmente para techos) y el tejido de sombreros, bolsas y adornos varios. El 'apachite' (Sabal mexicana) presente en el Golfo, produce el delicioso palmito comestible. La 'palma real' (Sabal sp.) es una de las más comunes en algunas regiones de México como Chiapas y Quintana Roo y llega a ser un árbol de más de 25 metros de alto. Otras especies importantes son Brahea sp. (palma de sombrero) en Oaxaca y Michoacán y, un poco más escasas, Washingtonia sp. y Paurotis sp. (tasiste) en Yucatán.

Conclusiones

Con esta contribución finaliza la serie que hemos denominado "El mundo de las plantas". Deseamos que con ella los maestros hayan podido acercarse al conocimiento de un reino tan diverso y tan importante como es el vegetal, hayan podido conocer, someramente por supuesto, la maravillosa diversidad florística de nuestro país, así como la necesidad urgente de conservación de uno de los recursos naturales más importantes que tenemos.

El hombre dependió y dependerá siempre de la naturaleza, pues de ella recibe alimento, vestido, habitación y todo lo que necesita. El ser humano es capaz de transformar y crear cosas maravillosas, pero eso no lo vuelve independiente de su entorno natural. En particular, la vegetación contribuye a mantener el equilibrio de la atmósfera y del agua, a prevenir  inundaciones, así como la erosión y sus terribles consecuencias. No es gratuito que desde los albores de la humanidad el hombre haya adorado a las plantas como fuente de recursos y por su belleza.

Consideramos que todo maestro debe resaltar ante sus alumnos la importancia del recurso florístico, para que ellos sean, a su vez, los defensores de nuestros bosques y praderas, de la grandísima diversidad de plantas y que sepan que no hay organismos inútiles en el universo, aunque el hombre, en su afán antropocéntrico, clasifique todo de acuerdo con la utilidad que le brinda a su propia especie. Es importante que maestros, niños y jóvenes sean soldados en la defensa de toda forma de vegetación, y de vida,  que enseñen que no cuidar los recursos llevará indefectiblemente al hombre a ser cada día una población más pobre y marginada.

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