En este número de Correo hablamos de actividad,
de actividad para aprender, de actividad que permita construir
saberes, de actividad con sentido, con significado.
Patricio Redondo nos dice que el ser humano
es producto de la naturaleza, de la vida, y que es por lo
tanto en ellas en el mundo que lo rodea, en el mundo
de la naturaleza, en su propia existencia que observa,
ensaya, tantea, actúa... y aprende. Aprende de los otros,
con los otros, de lo inanimado y de los demás seres vivos:
de los animales y de las plantas. Es por ello que hoy comenzamos
una serie de seis artículos que tienen el propósito de brindarnos
algunos elementos que nos faciliten conocer ese maravilloso
mundo verde que es sostén de todas las formas de vida sobre
el planeta. Así, acercándonos a él, podremos admirarnos,
desear saber más y desear, también, compartir esa admiración
y ese conocimiento con nuestros niños, con nuestros jóvenes,
lo que es un paso fundamental para despertar el amor por
nuestro planeta y, entonces, aprender a respetarlo, a cuidarlo.