Más allá de las instituciones, y sin pedir permiso, los
niños empiezan a aprender acerca de la lengua. Siempre que
están en contacto con acciones que otros realizan con los
textos se interesan por las marcas sobre el papel, construyen
hipótesis, intentan escribir e interpretar lo escrito.
La educación
preescolar puede y debe dar de manera sistemática y sostenida
oportunidades para crear y prolongar situaciones en las
que los niños se pongan en contacto con el lenguaje escrito.
Esto no significa enseñar las letras y sus combinaciones
sino considerar que para aprender a leer y escribir es necesario
que se lea y se escriba desde siempre. El proceso de construcción
de la escritura es permanente y continuo, no tiene fecha
de iniciación.
Asumir
el papel alfabetizador del jardín de niños no supone establecer
logros para cada edad o sección ni entender que al egresar
del jardín los niños deben alcanzar la alfabeticidad del
sistema. No implica la escritura alfabética por parte de
ellos; lo que importa es brindar la mayor calidad y cantidad
de oportunidades para que en la medida de su desarrollo
individual cada uno vaya avanzando en sus hipótesis de escritura.
Es importante
no centrar la enseñanza en las letras y sus combinaciones
omitiendo casi todo contenido comunicacional o textual.
El texto debe ser usado con sentido comunicativo y no como
motivador para enseñar determinadas letras.
Antiguamente
se pensaba que primero se enseñaba la mecánica de un código
y luego se usaba: primero se aprende a leer y después se
lee; primero se aprende a escribir y después se escribe.
Por el
contrario, hoy se sabe que siempre es necesario leer y escribir
con sentido, en circunstancias claras de comunicación, con
propósitos definidos. También sabemos que nunca terminamos
de aprender, siempre hay una mayor aproximación posible
a la comprensión y producción del lenguaje.
Aprendemos haciendo
No hace muchos años empecé a tocar el violonchelo. La mayoría de la gente
diría que lo que estoy haciendo es aprendiendo a tocar
el violonchelo. Pero estas palabras traen a nuestra mente
la extraña idea de que existen dos procesos distintos: 1)
aprender a tocar el violonchelo y 2) tocar el violonchelo.
Quienes dicen esto suponen que haré lo primero hasta completarlo y en
ese punto dejaré el primer proceso para empezar el segundo.
En suma seguiré aprendiendo a tocar hasta que
haya aprendido a tocar y después empezaré a tocar. Por supuesto,
esto es absurdo. No hay dos procesos sino uno. Aprendemos
a hacer algo haciéndolo. No hay otra manera.
John Holt
A continuación
relataré una experiencia que considero ilustrativa de la
aplicación de textos escritos y leídos en un grupo de preescolar,
con niños de 5 años.
Por estar
próxima la fecha en que se festeja el día del padre, se
planteó en el grupo la posibilidad de elaborar un regalo
para papá. Después de oír muchas sugerencias, los niños
se entusiasmaron con la idea de la confección de un adhesivo*.
Por supuesto, hicieron muchas preguntas, entre ellas:
¿Cómo son
los adhesivos?
¿Quiénes
hacen adhesivos?
¿Cómo se
hace un adhesivo?
Para poder
responder la primera interrogante pedí que para el día siguiente
cada uno de los niños trajera algunos adhesivos de su casa.
Al día siguiente,
después de revisar los traídos al salón, hicimos algunas
observaciones generales:
¿Son todos
iguales?
¿En qué
se diferencian?
¿Todos tienen
el mismo propósito?
A continuación
realicé algunos señalamientos sobre la modalidad de trabajo,
dividí el grupo en pequeños equipos, repartí cierta cantidad
de adhesivos a cada uno y solicité que los agruparan de
acuerdo a la intención con que fueron hechos.
En una posterior
asamblea grupal analizamos las categorías que los equipos
habían creado y luego de hacer algunas preguntas y discutirlas
logramos una nueva agrupación: 1) adhesivos de adorno,
2) para pensar, 3) de propaganda y 4) de recuerdo.
La mayoría
de los niños había puesto los adhesivos de temas políticos
en una categoría, los de combustibles en otra y los de vestimenta
en otra más. Luego de la discusión, que fue guiada por algunas
preguntas de mi parte, decidieron unir muchos de ellos en
la categoría de propaganda, pues tenían el claro
propósito de influir en nuestra conducta. En ellos se nos
pide que hagamos algo, por ejemplo, votar por un candidato
político, comprar un pantalón o beber determinado refresco.
De otros muchos adhesivos fue evidente para todos que su
único propósito era el adorno: no tenían casi
texto, no transmitían ningún mensaje que llevara a la reflexión
o que tratara de incidir sobre nuestra conducta y eran muy
coloridos. Se consideraron adhesivos para pensar
aquellos que nos hacían reflexionar sobre diversos temas;
por ejemplo, los que tenían mensajes contra las drogas,
sobre el medio ambiente, etc. Como adhesivos de recuerdo
fueron considerados, por ejemplo, los que son souvenirs
de cumpleaños, de una fecha especial, de un lugar visitado,
etcétera.
Algo muy
importante de este proceso es que fueron los propios niños,
a partir del trabajo y de la discusión a nivel de grupo,
quienes crearon las categorías. A partir de esta clasificación,
los niños hicieron una cartelera en la que colocaron los
adhesivos. Se hicieron las siguientes observaciones:
1. Hay dos tipos de adhesivos según sean para
superficies transparentes, como el vidrio, o
para superficies opacas, como las mochilas,
los cuadernos, etcétera.
2. Se vio que los hay con distintas características:
mucha ilustración y colorido, poco texto y un mensaje
principal que destaca; algunos tienen un mensaje complementario.
3. La disposición del texto puede ser muy variada:
en línea recta o curva, de arriba abajo en vez de
la manera convencional de izquierda a derecha, etcétera.
4. También pudimos verificar que la mayor parte de
los adhesivos pertenecía a la categoría de los que
esperan influir en nuestras actitudes y conducta,
ya sea para comprar algo o para votar por un candidato,
y la minoría la formaron los que tenían la intención
de que pensáramos en algo. En resumen, la mayor cantidad
era de los que pretenden pensar por nosotros.
Para responder
muchas de las interrogantes sobre la elaboración de los
adhesivos planeamos la visita a un taller de serigrafía.
Durante ella los niños participaron en la confección de
un adhesivo como recuerdo de su visita.
Tomaron
parte en todo el proceso, desde la diagramación por computadora,
la elección del color y el diseño, hasta la impresión final.
Luego hicieron preguntas sobre los materiales utilizados,
como el papel vegetal y las emulsiones. Finalmente, sobre
los procedimientos de diagramación, revelado e impresión.
También preguntaron sobre el costo de producción, con lo
cual pudieron darse cuenta de que en la venta de adhesivos
hay una ganancia.
Y ahora, a confeccionarnuestro adhesivo
Lo primero
que hubo que hacer fue, por supuesto, definir el mensaje.
Para ello se utilizó la técnica de lluvia de ideas, las
que fui escribiendo en un rotafolio.
Se trabajó en pequeños grupos, cada uno de los cuales eligió
un mensaje diferente. También realizaron el diseño, haciendo
el dibujo y escribiendo el texto. Como no podíamos imprimir
todos los modelos se hizo una selección. Para elegir el
diseño final se formó un tribunal integrado por niños de
otro grupo, que seleccionó al ganador. Por último, enviamos
nuestro diseño al taller de serigrafía visitado, para imprimirlo.
Y así quedaron listos los regalos para papá.
Ahora estamos
planeando la confección de otro adhesivo con el tema Amigos
de los libros, para venderlo entre amigos y familiares
y, con lo recaudado, comprar libros de cuentos para la biblioteca
del aula.
Conclusión
La utilidad
de esta actividad puede ser analizada desde muchas perspectivas.
Podemos considerar la importancia del trabajo grupal, del
trabajo por equipos y de la participación individual. Podemos
también resaltar la importancia de aprender a clasificar,
de crear categorías y la posibilidad de que los niños se
den cuenta de que en nuestro alrededor existen mensajes
de muy diversos tipos que nos afectan de distintas maneras.
Pero el
objetivo inicial propuesto se relaciona con la puesta en
contacto de los niños de preescolar con el lenguaje, con
la escritura y con la lectura. Creemos que la elaboración
de algo que les interese, de algo para regalar a una persona
querida es un buen motivo, es algo que tiene un significado
para ellos. Es leer, es escribir con sentido.
* Engomado, calcomanía, sticker.