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Correo del Maestro Núm. 63, agosto 2001

Papel alfabetizador del jardín de niños

María Amelia Martínez

Más allá de las instituciones, y sin pedir permiso, los niños empiezan a aprender acerca de la lengua. Siempre que están en contacto con acciones que otros realizan con los textos se interesan por las marcas sobre el papel, construyen hipótesis, intentan escribir e interpretar lo escrito.

  La educación preescolar puede y debe dar de manera sistemática y sostenida oportunidades para crear y prolongar situaciones en las que los niños se pongan en contacto con el lenguaje escrito. Esto no significa enseñar las letras y sus combinaciones sino considerar que para aprender a leer y escribir es necesario que se lea y se escriba desde siempre. El proceso de construcción de la escritura es permanente y continuo, no tiene fecha de iniciación.

 Asumir el papel alfabetizador del jardín de niños no supone establecer logros para cada edad o sección ni entender que al egresar del jardín los niños deben alcanzar la alfabeticidad del sistema. No implica la escritura alfabética por parte de ellos; lo que importa es brindar la mayor calidad y cantidad de oportunidades para que en la medida de su desarrollo individual cada uno vaya avanzando en sus hipótesis de escritura.

 Es importante no centrar la enseñanza en las letras y sus combinaciones omitiendo casi todo contenido comunicacional o textual. El texto debe ser usado con sentido comunicativo y no como motivador para enseñar determinadas letras.

  Antiguamente se pensaba que primero se enseñaba la mecánica de un código y luego se usaba: primero se aprende a leer y después se lee; primero se aprende a escribir y después se escribe.

  Por el contrario, hoy se sabe que siempre es necesario leer y escribir con sentido, en circunstancias claras de comunicación, con propósitos definidos. También sabemos que nunca terminamos de aprender, siempre hay una mayor aproximación posible a la comprensión y producción del lenguaje.

Aprendemos haciendo

No hace muchos años empecé a tocar el violonchelo. La mayoría de la gente diría que lo que estoy haciendo es ‘aprendiendo a tocar’ el violonchelo. Pero estas palabras traen a nuestra mente la extraña idea de que existen dos procesos distintos: 1) aprender a tocar el violonchelo y 2) tocar el violonchelo.

 

 

 Quienes dicen esto suponen que haré lo primero hasta completarlo y en ese punto dejaré el primer proceso para empezar el segundo. En suma seguiré ‘aprendiendo a tocar’ hasta que haya aprendido a tocar y después empezaré a tocar. Por supuesto, esto es absurdo. No hay dos procesos sino uno. Aprendemos a hacer algo haciéndolo. No hay otra manera.

John Holt

  A continuación relataré una experiencia que considero ilustrativa de la aplicación de textos escritos y leídos en un grupo de preescolar, con niños de 5 años.

  Por estar próxima la fecha en que se festeja el día del padre, se planteó en el grupo la posibilidad de elaborar un regalo para papá. Después de oír muchas sugerencias, los niños se entusiasmaron con la idea de la confección de un adhesivo*. Por supuesto, hicieron muchas preguntas, entre ellas:

¿Cómo son los adhesivos?

¿Quiénes hacen adhesivos?

¿Cómo se hace un adhesivo?

Para poder responder la primera interrogante pedí que para el día siguiente cada uno de los niños trajera algunos adhesivos de su casa.

Al día siguiente, después de revisar los traídos al salón, hicimos algunas observaciones generales:

¿Son todos iguales?

¿En qué se diferencian?

¿Todos tienen el mismo propósito?

A continuación realicé algunos señalamientos sobre la modalidad de trabajo, dividí el grupo en pequeños equipos, repartí cierta cantidad de adhesivos a cada uno y solicité que los agruparan de acuerdo a la intención con que fueron hechos.

En una posterior asamblea grupal analizamos las categorías que los equipos habían creado y luego de hacer algunas preguntas y discutirlas logramos una nueva agrupación: 1) adhesivos de adorno, 2) para pensar, 3) de propaganda y 4) de recuerdo.

La mayoría de los niños había puesto los adhesivos de temas políticos en una categoría, los de combustibles en otra y los de vestimenta en otra más. Luego de la discusión, que fue guiada por algunas preguntas de mi parte, decidieron unir muchos de ellos en la categoría de ‘propaganda’, pues tenían el claro propósito de influir en nuestra conducta. En ellos se nos pide que hagamos algo, por ejemplo, votar por un candidato político, comprar un pantalón o beber determinado refresco. De otros muchos adhesivos fue evidente para todos que su único propósito era el ‘adorno’: no tenían casi texto, no transmitían ningún mensaje que llevara a la reflexión o que tratara de incidir sobre nuestra conducta y eran muy coloridos. Se consideraron adhesivos ‘para pensar’ aquellos que nos hacían reflexionar sobre diversos temas; por ejemplo, los que tenían mensajes contra las drogas, sobre el medio ambiente, etc. Como adhesivos ‘de recuerdo’ fueron considerados, por ejemplo, los que son souvenirs de cumpleaños, de una fecha especial, de un lugar visitado, etcétera.

Algo muy importante de este proceso es que fueron los propios niños, a partir del trabajo y de la discusión a nivel de grupo, quienes crearon las categorías. A partir de esta clasificación, los niños hicieron una cartelera en la que colocaron los adhesivos. Se hicieron las siguientes observaciones:

1. Hay dos tipos de adhesivos según sean para superficies transparentes, como el vidrio, o para superficies opacas, como las mochilas, los cuadernos, etcétera.

2. Se vio que los hay con distintas características: mucha ilustración y colorido, poco texto y un mensaje principal que destaca; algunos tienen un mensaje complementario.

3. La disposición del texto puede ser muy variada: en línea recta o curva, de  arriba abajo en vez de la manera convencional de izquierda a derecha, etcétera.

4. También pudimos verificar que la mayor parte de los adhesivos pertenecía a la categoría de los que esperan influir en nuestras actitudes y conducta, ya sea para comprar algo o para votar por un candidato, y la minoría la formaron los que tenían la intención de que pensáramos en algo. En resumen, la mayor cantidad era de los que pretenden pensar por nosotros.

Para responder muchas de las interrogantes sobre la elaboración de los adhesivos planeamos la visita a un taller de serigrafía. Durante ella los niños participaron en la confección de un adhesivo como recuerdo de su visita.

 

Tomaron parte en todo el proceso, desde la diagramación por computadora, la elección del color y el diseño, hasta la impresión final. Luego hicieron preguntas sobre los materiales utilizados, como el papel vegetal y las emulsiones. Finalmente, sobre los procedimientos de diagramación, revelado e impresión. También preguntaron sobre el costo de producción, con lo cual pudieron darse cuenta de que en la venta de adhesivos hay una ganancia.

Y ahora, a confeccionarnuestro adhesivo

Lo primero que hubo que hacer fue, por supuesto, definir el mensaje. Para ello se utilizó la técnica de lluvia de ideas, las que fui escribiendo en un rotafolio.
Se trabajó en pequeños grupos, cada uno de los cuales eligió un mensaje diferente. También realizaron el diseño, haciendo el dibujo y escribiendo el texto. Como no podíamos imprimir todos los modelos se hizo una selección. Para elegir el diseño final se formó un tribunal integrado por niños de otro grupo, que seleccionó al ganador. Por último, enviamos nuestro diseño al taller de serigrafía visitado, para imprimirlo. Y así quedaron listos los regalos para papá.

Ahora estamos planeando la confección de otro adhesivo con el tema ‘Amigos de los libros’, para venderlo entre amigos y familiares y, con lo recaudado, comprar libros de cuentos para la biblioteca del aula.

 

Conclusión

La utilidad de esta actividad puede ser analizada desde muchas perspectivas. Podemos considerar la importancia del trabajo grupal, del trabajo por equipos y de la participación individual. Podemos también resaltar la importancia de aprender a clasificar, de crear categorías y la posibilidad de que los niños se den cuenta de que en nuestro alrededor existen mensajes de muy diversos tipos que nos afectan de distintas maneras.

Pero el objetivo inicial propuesto se relaciona con la puesta en contacto de los niños de preescolar con el lenguaje, con la escritura y con la lectura. Creemos que la elaboración de algo que les interese, de algo para regalar a una persona querida es un buen motivo, es algo que tiene un significado para ellos. Es leer, es escribir con sentido.

* Engomado, calcomanía, sticker.

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