Contenido
¿Cómo
transcurre una sección de psicomotricidad?
El
juego
El hombre sólo es verdaderamente
hombre cuando juega
Friedriech von Schiller
Introducción
La psicomotricidad es una disciplina que se dedica al estudio
del movimiento corporal, no únicamente como expresión de
descarga sino en una concepción mucho más amplia. Trata,
por ejemplo, la influencia de éste en la construcción de
la personalidad y cómo incide sobre lo afectivo, lo intelectual,
lo emocional. En ella se considera al niño como una unidad
biopsicosocial en la que todos los aspectos de su vida están
integrados interactuando entre sí.
Antes de los aportes de la psicomotricidad, el cuerpo
era comprendido en una concepción puramente mecánica. De
ese cuerpo instrumental, mecánico se pasó a una concepción
más amplia en la que se lo relacióna con la expresión,
las artes plásticas y dramáticas. Pero ese cuerpo no está
solo, es un cuerpo en relación con los otros. El cuerpo
es entendido así como instrumento, expresión, relación.
Avances posteriores llevaron a la concepción
de cuerpo de un sujeto determinado, con nombre y apellido,
idea ésta en la que comienza a importar el deseo del niño.
Se trata, pues, de una concepción más humanizada y es la
que actualmente se considera en la psicomotricidad.
Esta idea global de niño queda manifiesta en
su acción, la que le liga emocionalmente al mundo y que
debe ser comprendida como el estrecho vínculo existente
entre su estructura somática, afectiva y cognitiva. Es en
la acción del niño donde se articulan todas sus posibilidades
de comunicación y conceptualización.
La práctica psicomotriz, apoyada en los principios
de Aucouturier, no enseña al niño los requisitos del espacio,
del tiempo, del esquema corporal, sino que lo pone en situación
de vivir emocionalmente el espacio, los objetos y la relación
con el otro, de descubrir y descubrirse, única posibilidad
para él de adquirir e integrar sin dificultad el conocimiento
de su propio cuerpo, del espacio y del tiempo.
A través de la práctica psicomotriz el niño
vivencia emocionalmente el espacio, los objetos, a los otros.
La posibilidad de descubrir y descubrirse que proporciona
esta práctica brinda al niño la mejor oportunidad de adquirir
e integrar el conocimiento del cuerpo, el espacio y el tiempo.
Estos aportes traen aparejado el concepto de
que la información que recibimos es recepcionada por el
cerebro emocional y luego pasa al cerebro cognitivo. Lo
afectivo pasa a un plano preponderante, enciende o apaga
las respuestas del conocimiento y del movimiento. Se está
jerarquizando el placer, lo que amplía considerablemente
el concepto de cuerpo antes definido.
Entonces, para esta nueva concepción el cuerpo
es :
Instrumento
Expresión
Relación
Cuerpo de un sujeto
Placer
La práctica psicomotriz tiene como finalidad
favorecer la expresividad psicomotriz del niño y, posteriormente,
su desarrollo hacia tres objetivos que se complementan y
enriquecen mutuamente:
1) Abrir al niño a la comunicación.
2) Estimular la creación.
3) Favorecer la descentración.
Estos términos deben concebirse como una tríada
indisociable.
Comunicación
Está en relación al adulto y a los otros niños. La práctica
psicomotriz favorece la interacción a través del placer
del movimiento compartido. Se trata de poner al niño en
relación con el otro antes de pretender de él un trabajo
intelectual.
Creación
Ésta se ve incentivada ante la posibilidad de usar los
objetos, el espacio y el propio cuerpo de manera no estereotipada.
Descentración
Hablamos de descentración en el plano afectivo-cognitivo,
que implica la capacidad del niño de poner distancia de
sus emociones y poder ponerse en el lugar del otro. Además,
la práctica psicomotriz es un prerrequisito para acceder
a un pensamiento operativo. Para llegar a él es necesario
que el niño viva primero ciertas nociones con su cuerpo
a través, por ejemplo, del descubrimiento psicomotor de
los opuestos (grande-chico), a través de nociones de igualdad-desigualdad
y de la práctica de actividades como armar y desarmar; ordenar
y desordenar. El niño realiza el descubrimiento de los contrastes
y sus asociaciones; por ejemplo, grueso y pesado como diferente
de fino y liviano, iniciando así la posibilidad de representar
mentalmente los objetos y las relaciones entre ellos. De
esta forma, puede ir accediendo a un pensamiento reversible
que ha constatado vivencialmente y que es tan importante
en el pensamiento operatorio.
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¿Cómo
transcurre una sección de psicomotricidad?
La práctica psicomotriz educativa se lleva a cabo en el
marco de una sala de psicomotricidad especialmente acondicionada
para ello, con la intervención del psicomotricista que conoce
la técnica y un sistema de actividades propios de esta disciplina.
Ritual de entrada
Los niños llegan, se encuentran. Todos dicen sus nombres
y recuerdan a los que no están presentes, pero que igual
tienen su lugar en el grupo.
Reglas
Se recuerdan las reglas. Son solamente tres, pero siempre
deben ser respetadas:
No lastimar ni lastimarse.
No romper.
No desarmar construcciones
de otro.
Metodología
Ésta se desarrolla en tres ámbitos:
sensoriomotor. Incluye actividades como
saltar, rodar, girar, trepar, etc. No importa
la perfección del movimiento, sino el disfrute y la formación
de la imagen corporal.
juego simbólico. Se realiza con materiales
no estructurados como, por ejemplo, telas, hule espuma,
cuerdas.
distanciamiento o descentración. Es el
espacio para las construcciones, está limitado por una alfombra
y en él se utilizan materiales tales como ladrillos (de
preferencia pequeños), maderas, etc. También incluye las
producciones gráficas.
Ritual de salida
Diez minutos antes de que acabe el tiempo destinado a la
actividad se avisa a los niños que éste está por finalizar,
con el objeto de que puedan terminar la idea del juego.
Al terminar es necesario ordenar. Se puede
cantar una canción o escuchar un cuento. Los niños deben
contar cómo transcurrió la sesión y qué fue lo que más les
gustó.
Lo anteriormente expuesto no significa que
no se puedan realizar actividades que favorezcan el desarrollo
psicomotriz dentro del ámbito de un aula convencional. De
ninguna manera, hay mucho que el maestro puede realizar
en tal sentido pues, en forma natural, puede desplegar actividades
que estimulan ese desarrollo e intervenir favoreciendo esas
instancias y propiciando otras.
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El
juego
El juego es fundamental para el enfoque psicomotricista,
ya sean los juegos motores, de representación o reglados.
Juegos motores
Gilbert y Vial investigaron actividades motoras espontáneas
que los niños realizan en diferentes espacios como parques,
escuelas, etc. Para la investigación se consideraron los
siguientes aspectos:
1.Condiciones materiales.
2.Relación con el espacio.
3. Dinámica del movimiento.
4. Organización temporal.
5. Significación psicológica.
A su vez, a los juegos de prevalencia motora
los dividieron en dos grupos:
1) los centrados en uno mismo, en el cuerpo
y en el placer que provocan y
2) los dirigidos al exterior, a conquistar
el espacio.
Los centrados en uno mismo incluyen los balanceos,
los giros, las caídas y otros más. Los dirigidos al exterior
pueden ser: saltar, trepar, mantener el equilibrio, correr
carreras, etcétera.
A continuación, nos referiremos a los juegos
centrados en uno mismo por ser una modalidad poco ejercitada
en forma intencional en las actividades de juegos programadas
dentro de las instituciones educativas.
Balanceos
Se definen como balanceos aquellos movimientos de oscilación
regular del cuerpo (hacia un lado y otro de un centro de
equilibrio) o movimientos de oscilación regular de una parte
del cuerpo (de un lado a otro de una articulación).
En cuanto a las condiciones materiales, existen
los balanceos limitados al cuerpo en los que es éste en
sus particularidades el que impone al movimiento sus propios
límites y el que procura el péndulo y el punto fijo que
sirve de apoyo al movimiento. En otro tipo de balanceos
se utilizan objetos como columpios u otros que por su forma
y movilidad se prestan para este fin, aun cuando no hayan
sido hechos para tal propósito.
Con respecto a la relación con el espacio,
el balanceo es un movimiento de vaivén en el espacio que
se puede experimentar en diferentes posturas y direcciones.
Las posturas pueden ser: parado con piernas juntas o separadas,
apoyado en pies y manos, sentado de rodillas, suspendido
por los brazos o por las piernas, acostado boca arriba o
boca abajo. El balanceo puede tener diferentes direcciones:
adelante-atrás, arriba-abajo, izquierda-derecha y combinación
de las anteriores.
La dinámica del movimiento también es variada.
En el balanceo activo uno se mueve por sí mismo, en el pasivo
es balanceado por otro. A nivel tónico los balanceos pueden
producir rigidez, moviéndose el cuerpo en bloque o permaneciendo
flexible.
En su organización temporal el balanceo es
un movimiento repetitivo en el tiempo, con carácter periódico.
Cada balanceo tiene una frecuencia, una velocidad y amplitud
que le es propia, todo lo cual configura un ritmo.
En las significaciones psicológicas, estos
desplazamientos promueven distintas sensaciones: tensión,
angustia, aturdimiento, malestar o, por el contrario, distensión,
apaciguamiento, placer.
El balanceo intenso hace mover el líquido que
se encuentra dentro del caracol del oído. Este líquido,
a su vez, controla el equilibrio, por lo tanto al moverse
genera desequilibrio e inestabilidad, sensaciones que en
dosis adecuadas son positivas para ayudar al niño a controlar
y superar angustias, miedos, etcétera. Recordemos que el
balanceo es el primer movimiento que genera placer desde
el vientre materno.
Resumiendo, los balanceos producen:
Placer de sentir su propio cuerpo.
Placer de controlar cada vez más el movimiento.
Placer de jugar con el miedo.
Movimientos giratorios
Estos movimientos pueden ser de giro completo uno
solo o varios o de giro incompleto.
Las condiciones materiales pueden variar. Algunos
son realizados sólo con el cuerpo, otros con el cuerpo en
relación a un pivote o eje exterior fijo y otros con una
persona u objeto que gire. Como ejemplos están las rodadas,
las volteretas, las rondas, los avioncitos, etcétera.
Al igual que los balanceos, se pueden realizar
sobre objetos hechos para tal fin, como los caballitos,
o utilizando de manera no convencional otros elementos como
colchones, postes planos inclinados, etcétera.
La dinámica del movimiento puede ser de movimientos pasivos,
entre ellos los cambios de posición de decúbito dorsal a
ventral, el avioncito, los caballitos y movimientos activos:
rodadas, volteretas, rondas.
Con respecto a la organización temporal los
movimientos pueden ser aislados o encadenados, adquiriendo
un carácter continuo, repetitivo, pero que no son alternos
como los balanceos.
En su significación psicológica, éstos son
movimientos que generan incertidumbre postural, que generan
miedo. Invitan a jugar con el miedo al ser los niños
propulsados al espacio, al caer y al desafío de lograr
controlarlo. Son juegos para provocar y vivenciar el miedo.
Estos juegos son un medio de verificar la permanencia
del entorno, perdiéndolo y reencontrándolo, pero a la vez
son un medio de actuar sobre el mundo, de controlarlo y
de sentir así un sentimiento de omnipotencia, generador
de un intenso placer. Pueden realizarse en grupo o en solitario.
Los giros provocan sensaciones interoseptivas
o propioseptivas de manera predominante, aunque los niños
también experimentan sensaciones exteroseptivas, por ejemplo,
el movimiento del cabello, de la ropa.
Una característica de estos movimientos es
que a medida que se gira se tiene la sensación de quedarse
atrapado por el movimiento.
Los movimientos giratorios pueden cumplir un
rol facilitador para los movimientos necesarios en la práctica
de ciertos deportes como los lanzamientos y los saltos.
También son el principal movimiento de las danzas.
Las caídas
Son aquellas actividades o juegos que corresponden a una
brusca desnivelación del cuerpo bajo el efecto de la gravedad,
a partir de una pérdida de equilibrio involuntaria o voluntaria
o a la pérdida de los puntos de apoyo.
Las condiciones materiales dependen del tipo
de caída. Algunas características del entorno pueden favorecer
las caídas camas, pasto, arena, agua. La calidad del
suelo aparecería como una invitación o desaliento para realizar
este tipo de movimiento, así como las condiciones del espacio,
la existencia de lugares para subirse (muros, escaleras).
No existen elementos comerciales destinados
para jugar a caer pero sí que faciliten hacerlo como, por
ejemplo, el tobogán.
En cuanto a las relaciones con el espacio,
las caídas implican cambios bruscos de postura. Es un movimiento
rápido y corto. En el momento de la caída el cuerpo puede
estar detenido o en otro movimiento (carrera o movimiento
giratorio). Se puede caer en diferentes direcciones: hacia
delante, hacia atrás, etc. También puede variar la posición
del cuerpo en la llegada: sobre los glúteos, a lo largo
del cuerpo, con piernas y manos.
Teniendo en cuenta la dinámica del movimiento,
podemos señalar que este movimiento tiene un carácter pasivo
y responde a la fuerza de gravedad. Depende de la masa del
cuerpo y de la altura. Puede ser ejecutado con la ayuda
de otra persona quien dosifica el desarrollo del movimiento
y amortigua la llegada al suelo. También el niño puede dejarse
caer o dar el impulso.
En cuanto a la organización temporal, la caída
es un movimiento rápido, único, del orden de lo instantáneo
y limitado en su fin. Es siempre de corta duración y se
da en un límite que es ineludible. Puede marcar el fin de
una actividad o servir para originar otra (rodadas, reptaciones)
Las significaciones psicológicas pueden ser
muy variadas ya que el movimiento puede ser accidental,
involuntario o voluntario. Las caídas involuntarias deben
ser manejadas con mayor precaución ya que pueden ir acompañadas
de sentimientos negativos: ridículo, frustración, vergüenza.
La caída es fuente de miedo y el miedo puede causar un sentimiento
de incertidumbre postural.
Un medio para jugar la inhabilidad, para actuar
la torpeza respondiendo a una exploración de lo cómico,
es la caída. La risa no excluye al miedo, ni el juego los
sentimientos ambivalentes que genera, pero indudablemente
ayudan a ir manejando tal situación. La caída comienza a
ser placentera cuando el niño logra controlar el gesto y
la emoción que ella provoca, para lo cual necesita repetir
numerosas veces la situación. En este momento el niño adquiere
un cierto grado de control, de dominio motriz, emocional
y de lo que simboliza la caída.
Las caídas tienen también un componente de
búsqueda de placer por el contacto corporal con los otros,
como por ejemplo cuando los niños se dejan caer unos por
encima de otros.