menuinterno Inicio | Números anteriores | Libros

Volver al Índice

Correo del Maestro Núm. 59, abril 2001

El museo y sus pinturas desde el aula

Angélica Sánchez

Apartir del enamoramiento que produjo en todo el equipo de Fomento Editorial de la Universidad Pedagógica, el calendario Un año en el Museo en su versión francesa, mismo que despertó su creatividad siempre preocupada por el mejoramiento de la educación, es que surgió la idea de hacer un calendario, dirigido a los profesores de primaria, que presentara obras de pintores mexicanos.

Durante el proceso de selección de los cuadros se fueron delineando los criterios sobre el orden de presentación, si por temas, si cronológico, qué periodo abarcaría, qué organización temporal se le daría, por día, semana, cómo se llamaría, qué decir de cada cuadro, qué preguntas hacer, etcétera.

Cómo capturaban nuestra atención las pinturas, la capacidad de sorpresa, casi infantil, que descubríamos en los rostros de las personas que participaron en el proyecto, ante la belleza, los colores, el contenido del cuadro, hizo muy instructivo, divertido y disfrutable el trabajo, y además nos permitía confiar en que poner en contacto con los maestros a 53 pintores mexicanos que reflejan la historia y la construcción de nuestra identidad nacional, cumpliría el objetivo de poner en sus manos un material muy rico que contribuiría en su tarea de formar en una disciplina estética de manera placentera, lúdica, de propiciar su interés por conocer otras obras de los pintores presentados, de motivar la visita a los museos y ver los cuadros originales, y en fin, a partir de esta experiencia, de estimular la creación de espacios, de posibilidades, de proyectos, de actividades.

De esta manera es que nació, con el gran tino de nuestra diseñadora Margarita Morales, Viéndola bien, organizado por semanas, cada una de ellas con un cuadro distinto, en total 52 pinturas, que van de los siglos XVII al XX, presentadas cronológicamente. ¿Por qué nos parecía tan buena idea? Porque el arte refleja los cambios que sufre un país, su sociedad, a través de los temas e intereses que narra. Así, el calendario abre con pin-uras del siglo XVII que representan santos como San Agustín, San Cristóbal, San Francisco Javier; ángeles como el Arcángel Sealtiel, que es de hecho la primera pintura; vírgenes como el cuadro Tota Pulchra; personajes bíblicos, María Magdalena, San José y la Vírgen como mediadores; acontecimientos histórico-religiosos como La aparición de la Virgen de Ocotlán a Juan Diego, La profanación de la Santa Cruz de Huatulco; que en su gran mayoría son pinturas obscuras. La pintura va abriendo sus temas, para hablarnos de héroes como el Retrato de Moctezuma, de personajes como Hernán Cortés; donde también vemos que la atención deja de concentrarse en temas religiosos y se dirige a retratos de virreyes y miembros de la aristocracia, es decir de una sociedad centrada en lo religioso con una idea de poder difuso, pasa a los reyes, dueños del país y de las personas, con un poder otorgado directamente vía gracia divina. Esto se encuentra representado por los retratos de Bernardo de Gálvez, Virrey de la Nueva España, José María de Ovando, la Condesa de San Matheo de Valparaíso y otros. En la medida en que van cambiando las condiciones, la atención se dirige a lo social, con el Siglo de las Luces vienen los conceptos de ciudadano e individuo. Es entonces cuando se comienzan a pintar imágenes de lo cotidiano, estamos en el siglo XVII acercándose al XIX: y ahora los cuadros hablan de las castas, de escenas populares como El jarabe, Demostración de la danza de los indios, Puesto de mercado, Casco de Hacienda, paisajes, etc., donde también encontramos ideas de igualdad y soberanía del pueblo y su importancia en la sociedad. En este momento nos narran también un universo de temas, que otorgan a la pintura un importante lugar como fuente de información, describen clases sociales, cómo era la ciudad.

Temas y autores expresan las cuestiones sociales. Después se presenta a pintores cercanos al pueblo, como Arrieta, a otros que idealizan situaciones como Entrevista amorosa o El papelerito, con una visión romántica de la pobreza. A fines del siglo XIX se manifiesta la corriente nacionalista, con preocupaciones sociales, de denuncia. Asimismo, encontramos cuadros más luminosos que los del pasado, el papel de las personas se diluye y queda abierta la posibilidad para otros temas que auguran también la modernidad en nuestro país, surge propiamente una pintura mexicana, que resume todas las influencias, todos los elementos: es la escuela mexicana de pintura que reclama su herencia.

Regresando al punto del acercamiento del maestro con 53 autores, con este trabajo le confirmamos que no sólo los grandes maestros muralistas, como Rivera, Siqueiros y Orozco, son la pintura mexicana, y con este objeto se seleccionaron a los más representativos de cada época. Por supuesto, limitados por la extensión del calendario, dejamos a muchos otros pintores fuera, pero esperamos que los nombres de Juan Correa, Cristóbal de Villalpando, Luis Lagarto, Juan Rodríguez Carnero, José de Alzíbar, Francisco Eduardo Tresguerras, Miguel Cabrera, Miguel Jerónimo Zendejas, Pelegrin Clavé, Félix Parra, José María Ibarrarán y Ponce, Manuel Serrano, Atanasio Vargas, Germán Gedovius, Roberto Montenegro y María Izquierdo, además de volverse familiares e invitarle a conocer el resto de su obra, abran la puerta a los pintores no incluidos, que también tienen mucho que contar.

Para terminar de describir el calendario les diré que cada semana presenta un cuadro distinto, tiene doble vista y, como su hermano francés, incluye una pregunta y respuesta que guía la observación del espectador, lo que también le da un carácter de juego. Por otro lado conforme avanzábamos en el trabajo, la experiencia nos dejaba ver que éste era un primer ejercicio de difusión cultural que abría también infinitas posibilidades hacia nuevos proyectos, que podrían contemplar desde rescate de tradiciones hasta acercamiento a diferentes expresiones culturales   Ésta es una forma de llevar educación estética al aula muy necesaria e importante, porque la educación estética brinda otras posibilidades de comunicación por medio del manejo y entendimiento de otros lenguajes, favorece el pensamiento abstracto, da la posibilidad de descubrir maneras de representar, recrear, leer, interpretar la realidad, promueve el desarrollo de habilidades que benefician directamente la capacidad de aprendizaje sobre los contenidos académicos porque incide en el desarrollo del individuo en sus áreas afectiva, cognitiva y psicosocial.

Este calendario y sus hermanos francés y mexicano, son también la afirmación de que no necesariamente se debe ir a escuelas especializadas para aprender a admirar una pintura sino que se puede hacer de manera informal en el aula. Con esta experiencia se están creando maneras de acercar a las artes y, a través de ellas, a los acontecimientos históricos, a ser testigos y partícipes de la evolución de la sociedad, de cómo era nuestro país, para entender porqué y cómo somos, para apreciar a los grandes artistas que ha producido México, para admirar nuestra cultura. Es pues también una invitación a los maestros, a los alumnos y a todo aquel al que llegue a que se dejen inspirar, estimular tanto como nosotros.

* Las imágenes a color que se encuentran en las páginas 3,4, 57 y 58 son tan solo una muestra de Viéndola bien. Calendario 2001.  Universidad Pedagógica Nacional, México

Volver al Índice