Introducción
Francisco Javier Clavijero nació en 1731 y murió desterrado
en Bolonia en 1787; las obligaciones de su padre, quien
era funcionario, lo llevaron a Oaxaca donde inició su trato
con los indios mixtecos; estudió en Puebla con los jesuitas,
e ingresó ahí en la Compañía de Jesús en 1748. Gracias a
su biógrafo Maneiro, sabemos que sus autores favoritos incluían
a Quevedo, Cervantes, Sor Juana y a Feijóo. Desde los años
juveniles tuvo vocación por las lenguas (náhuatl, entre
otras lenguas indígenas, griego, hebreo, francés, portugués,
algo de inglés y alemán). Fue dis-
cípulo importante del jesuita José Rafael Campo, quien
lo introdujo a los documentos de Sigüen-
za y Góngora que estaban en el Colegio de San Pedro y San
Pablo -donde aprendió a descifrar códices- y a algunos de
los filósofos moder-
nos: Descartes, Leibnitz, Franklin, de quienes Clavijero
extrajo lo que creía justo. Estudió toda su vida ciencias
físicas, naturales y mate-
máticas.
En la sorda lucha académica entre los propios
jesuitas mexicanos, que sólo acabó con el destierro común,
Clavijero tomó el partido de los reformadores, y en ese
sentido puede afirmarse que casi fue un autodidacta, pues
los conocimientos que le importaban, así como los métodos
y las fuentes, no eran los tradicionales. Desde muy joven
tuvo problemas académicos con sus superiores, no a causa
de su ortodoxia -su perfecto catolicismo está fuera de duda-
sino de su buen juicio, que le hacía concluir que la escolástica
había degenerado. Siendo prefecto de estudios en el seminario
de San Ildefonso, se dirigió al provincial para solicitarle
permiso de introducir reformas metodológicas, didácticas.
Éste, instruido en Italia, rechazó su propuesta.
La obra que le daría fama universal a Clavi-
jero fue Historia antigua de México; la compuso en español
y él mismo la tradujo al italiano. Storia Antica del Messico
apareció en Cedena, en 1780 - 1782, y es esta versión la
que se dio a co-
nocer en todo el mundo; fue posible leerla en español sólo
por medio de una traducción hecha por José Joaquín Mora
(Londres, 1826), hasta que el padre Mariano Cuevas encontró
el original y lo hizo publicar en México en 1945.
Las "Disertaciones" -integradas a Historia
antigua de México- son la parte más polémica, y en ella
se discuten los puntos más debatidos: el origen de la población
de América, las particularidades geográficas de México,
las instituciones culturales y religiosas de los mexicanos,
los aspectos físicos y morales de su raza (en este texto
refuta que la sífilis provenga de América), la cronología
mexica y su correspon-dencia con la cristiana; el clima,
la calidad de la tierra, los animales; la lengua y las leyes
de los mexicanos; las carencias de la cultura azteca en
relación con la europea: grandes barcos, hierro, pólvora,
moneda acuñada, alfabeto, escasez de elementos arquitectónicos
como los puentes. Además, organiza en él un diccionario
o catálogo de autores europeos y cristianos que han escrito
doctrina moral cristiana en lenguas indígenas.
La Historia antigua es una exposición y sistematización.
Da noticia de todos los historiadores y fuentes en que se
basa, y se ocupa especialmente del pueblo mexica: historia
natural, pueblos precursores o pre-decesores de los mexicas,
peregrinación desde Aztlán hasta la fundación de México
y la división entre tenochcas y tlatelolcas; los reyes aztecas,
los sucesos de sus aliados de Tlacopan y Texcoco; la figura
y la época de Moctezuma Xocoyotzin; la religión, la educación,
las leyes, las instituciones, la economía, el ejército,
las guerras, la diplomacia y las comunicaciones; la agricultura,
la ganadería, el comercio; la literatura, la música, los
entretenimientos y deportes, la escultura y la pintura,
la arquitectura, los oficios, la herbolaria, medicina, y
finalmente, el calendario, antes de la llegada de los españoles.
Concluye con la descendencia de Moctezuma.
Póstumamente apareció, también en italiano
(no se ha encontrado el texto original en castellano) su
Historia de la Antigua Baja California (1789) que se tradujo
al español en 1852. Se divide en cuatro libros. El primero
describe la naturaleza californiana y los estilos de vida
de sus antiguos pobladores; el segundo habla de las tentativas
de Cortés de descubrir California, de la entrada de los
jesuitas y las misiones hasta la muerte del Padre Kino en
1711. El libro tercero habla de otras misiones. El libro
cuarto incluye el elogio de algunos hombres beneméritos
de California y el estado de aquella cristiandad en vísperas
de la expulsión de los jesuitas.
Exaltación y defensa de América
Clavijero, como hombre del siglo xviii, ha des-pertado
su conciencia de habitante de la Nueva España y como americano
al mismo tiempo.
El jesuita da argumentos en los que propone la igualdad
humana. Parte de la idea de que la igualdad no tiene nada
que ver con la estructura física de un ser humano, sino
que es una creación de nuestro espíritu, un valor. Explica
que la situación de Europa es distinta por la diferencia
de sus condiciones físicas. Lo anterior lo hace a partir
de un argumento en contra de las propuestas de Pauw de quien
presentó primero un resumen de su tesis:
Pauw quiere persuadir al mundo de que en América la naturaleza
ha degenerado enteramente en los elementos, en las plantas,
los animales y los hombres. [...] Todos los propios de América
son más pequeños, más deformes y más débiles, más cobardes
y más estúpidos que los del Antiguo Mundo, y los que se
trasladaron a ella de otra parte, inmediatamente degeneraron,
así como todas las plantas de Europa trasplantadas a América.
Los hombres [...] son brutos y débiles y están sujetos
a muchas enfermedades extravagantes, causada por el clima
insalubre. Pero aún siendo así sus cuerpos, todavía son
más imperfectas sus almas. Carecen de memoria [...] no saben
reflexionar ni ordenar sus ideas [...] Sus vicios morales
corresponden a esos defectos físicos. La embriaguez, la
mentira y la sodomía eran comunes [...] Vivían sin leyes.
Las pocas artes que conocían eran muy groseras. La agricultura
estaba entre ellos enteramente abandonada [...] En todo
el Nuevo Mundo no había más que dos ciudades: Cuzco [...]
y México [...]y estas dos no eran más que dos miserables
aldeas.#
Clavijero ataca estos argumentos sobre la de-generación
de América:
[...] ha recogido todas las inmundicias, esto es, los errores
de todos los demás. Si parecen un poco fuertes mis expresiones,
es porque no hay que usar dulzura con un hombre que injuria
a todo el Nuevo Mundo y a las personas más respetables del
Antiguo.#
Además, Clavijero demuestra que los indios
son exactamente iguales a los blancos en cuanto a inteligencia,
y hasta superan con mucho a pensadores europeos de su tiempo;
y no deja de anotar las humillaciones, la servidumbre, la
opresión, el desprecio, los maltratos, las inco-
modidades, la miseria, a las que han sido redu-
cidos los indígenas.
José Joaquín Blanco hace notar los mecanis-
mos 'ilustrados' de justificación europeos para someter
a América y la postura que mantiene Clavijero ante estas
ideas:
La historia natural ocupa un papel tan im-
portante como la humana, pues si alguna vez se justificó
el rapto de un continente con razo-
nes teológicas, ahora se inventaban justifica-
ciones ilustradas, a partir de Bufón; un territo-
rio infantil, apenas surgido de las aguas y toda-
vía con un trópico más acuático que terrestre. Clavijero
insiste en la uniformidad del género humano y en el rango
ponderado de la natura-
leza: si en América no había caballos, tampoco en Europa
proliferaban los elefantes asiáticos o africanos; si acá
no había trigo, allí no había maíz [...] Clavijero también,
con su propia obra, refuta la falsa historiografía [...]
con que oficialmente los españoles y novohispanos ex-
plicaban y justificaban la conquista, el dominio sobre
casi todo el continente y sus políticas, a través de fábulas
milagrerías [...] y de encomios heroicos como de novelas
de caballerías. Frente a los libros de historia americana
publicados hasta entonces en España, se justifican la incredulidad
y sarcasmos de los ilustrados extranjeros, que empiezan
a preguntárselo todo y a responder especulativamente, pues
no había datos empíricos [...] Clavijero se indigna con
razón de que los ilustrados no-españoles escriban sobre
lo que no conocen.#
En la Historia antigua de México, Clavijero
hace una descripción de las leyes, las costum-
bres, la política, la economía, las ciencias y las artes
de los mexicanos para mostrarnos una nación que había alcanzado
un grado alto de civilización. Mas fue en las largas páginas
que destinó a estudiar la religión de los mexicanos en las
cuales mostró que su culto, sus mitos y sus dioses ponían
de manifiesto el avanzado estado de esa civilización. En
este aspecto fundamental de su obra Clavijero tuvo una visión
antropológica más moderna de las culturas pretéritas que
sus contemporáneos españoles para quienes los mitos religiosos
de los pueblos que habían conquistado sólo eran indicio
de una mentalidad primitiva y atrasada si no es que demoníaca.
En cambio, para nues-
tro jesuita -como para Vico- la mitología de un pueblo,
aunque fuese condenable por sus abominaciones idólatras,
era una fuente inva-
luable para conocer las etapas que había reco-
rrido hacia la verdad divina universal.#
Clavijero no se detiene y describe con toda
crudeza los rituales religiosos de los mexica-
nos; señala, asimismo, que ya poseían una idea de Dios
Supremo que, aunque imperfecta, los había acercado poco
a poco a la verdad. Este logro de su cultura los hacía iguales
e incluso superiores a los antiguos pueblos del Viejo Continente
quienes también habían tenido ceremonias religiosas tan
inhumanas como las de los mexicanos, pero cuyos dioses en
cambio se caracterizaban por ese cúmulo de "asom-
brosas perversidades" que no existían entre las divinidades
mexicanas, las cuales "honraban las virtudes, no los vicios".
Su conclusión resulta sorprendente:
Si se compara [...] la religión de los mexicanos con la
de los griegos y romanos, se hallará que ésta es más supersticiosa
y ridícula; aquélla más bárbara y sanguinaria. Aquellas
célebres naciones de la antigua Europa multiplicaban excesiva-
mente sus dioses a causa de la desventajosa idea que tenían
de su poder; reducían a estrechos lí-mites su imperio; les
atribuían los crímenes más atroces y solemnizaban su culto
con execrables impurezas que con justa razón censuraron
los padres del cristianismo.#
Vemos así que Clavijero compara las reli-
giones antiguas y sus ritos con la de los me-
xicanos, lo cual no es nada nuevo, ya que Las Casas y Sahagún
lo habían hecho; Clavijero es heredero de Las Casas y de
Sahagún en la de-
fensa de América contra la cultura extermi-
nadora de Europa. Si antes el pretexto de la conquista
y la explotación había sido el Evan-
gelio, ahora lo eran las 'luces'; si los pecados americanos
del siglo xvi eran la idolatría y la antropofagia, ahora
lo eran el 'oscurantismo español' y 'el salvajismo indígena'.
El buen salvaje sólo significaba un animal infantil que
había que usar de bestia de carga. #
Para Clavijero todos los hombres son iguales,
y únicamente la educación y la injusticia los separan; la
cultura indígena era grandiosa y superior a las mediterráneas
en sus primeras épocas: una civilización diferente por sus
rasgos naturales y humanos propios, no por la in-
vención demoníaca; pero no son inferiores a los europeos;
la religión antigua de los indios no fue enteramente diabólica
aunque sí idolátrica, el clima, la naturaleza, los animales,
los minerales, el paisaje indiano son diferentes (en cuanto
a que no se distinguen en México las cuatro estaciones,
por ejemplo).
Además, el jesuita vuelve sus ojos hacia su
patria y se entrega a la tarea de investigarla científicamente.
No necesita muchos esfuerzos para descubrir que su patria
es rica en recursos naturales y que se distingue por su
belleza, que nada tiene que envidiar al Viejo Mundo.
Por otra parte, Clavijero toma conciencia na-
cional reviviendo el pasado prehispánico, y rehabilitando
la personalidad de la población indígena y mestiza de las
infames calumnias dirigidas en contra de ella. Incluso,
como un factor básico de nacionalismo mexicano, se puede
observar en el historiador una negación de España la cual
se nota claramente en el aspecto de la religión. Clavijero
se remonta a los escritos de Sigüenza y sus afirmaciones
de que Quetzalcoatl era el apóstol Santo Tomás "quien predicó
el evangelio en esos países". Sobre el particular dice Clavijero:
Muchos escritores de las cosas de México han creído que
algunos siglos antes de la llegada de los españoles había
sido predicado el Evangelio en América. Fúndase en los códices
hallados en diversos sitios y tiempos antes de la llegada
de los conquistadores [...],
y termina en forma prudente, sin afirmar, pero tampoco
negar estas opiniones:
Yo no he sido nunca de semejante opinión, pero el examen
de este punto exige una obra muy distinta de la presente.
# Además de negar lo español, Clavijero ataca
las ideas ilustradas europeas pues, como sabe-
mos, el 'siglo de las luces' fue profundamente racista,
europeocentrista y antihumanista. Cla-
vijero lucha contra una ilustración que es el pretexto
para sojuzgar a América. Demuestra la ignorancia y el oscurantismo
en muchos aspec-
tos de la ilustración europea. Y en sus diserta-
ciones escribe:
[...] escritores modernos, que desprovistos de conocimientos
sólidos, se han puesto a escribir sobre la tierra, los animales
y los hombres de América. ¿Cuántos, al leer, por ejemplo,
las investigaciones de Mr. Pauw, no se llenarán la cabeza
de ideas disparatadas y contrarias a lo que yo digo en mi
Historia? Aquel escritor es un filósofo a la moda; hombre
erudito en ciertas materias en que más le conviene ser ignorante,
o callar a lo menos, realza sus discusiones con bufonadas
y maledicencia, ridiculizando todo y mordiendo a cuantos
se le presentan, sin ningún respeto a la inocencia y a la
verdad; deciden francamente, y en tono magistral [...]#
En la época de Clavijero, la ciencia y sus
métodos eran como postulados universales.
Pero es justamente este presupuesto univer-
sal el que resulta desequilibrado en su dominio ante la
adversidad o las semejanzas que acentúan más las diferencias
entre el Nuevo y el Viejo Mundo. Lo universal, propuesto
como tal desde el localismo europeo, tropieza con lo local
ame-
ricano que resulta irreductible. En este punto se gesta
la batalla. Ése es el fondo de la reacción de Clavijero:
los modernos ilustrados y en-
ciclopedistas europeos han erigido sus postu-
lados teóricos como arquetipos a los cuales incluso la
realidad americana se debe ajustar. Si la realidad del Nuevo
Mundo no se emparejaba a tales postulados, peor para tal
realidad.#
En Clavijero que-
da asentada la in-comprensión euro-
pea y, ante su mi-
rada parcial, mues-
tra que lo indígena y lo americano tienen una racionalidad
pro-pia. Es decir, pre-
senta a lo indígena como diferente a lo europeo.
A esto hay que añadir que Clavijero descubre,
o mejor dicho, redescubre su pasado. Gracias a su desarrollado
cono-
cimiento histórico tie-
ne una honda preo-cupación por conser-
var las manifestaciones del pasado como un elemento importante
del presente. Hay que conocer y entender este pasado y no
permitir su olvido.
Quiero ahora, quejarme amigablemente con los individuos
de ese cuerpo, del descuido de nuestros antepasados con
respecto a la historia de nuestra patria. Cierto es que
hubo hombres dignísimos que se fatigaron en ilustrar la
anti-
güedad mexicana y nos dejaron de ella preciosos escritos.
También es cierto que hubo en esa Universidad un profesor
de las antigüedades encargado de explicar los caracteres
y figuras de las pinturas mexicanas por ser tan importante
para decidir en los tribunales los pleitos sobre la propiedad
de las tierras y sobre la nobleza de algunas familias indias;
mas de esto nacen mis quejas. ¿Por qué no se ha conservado
aquella cátedra?[...] Yo espero que [...]tratareís de preservar
los restos de la antigüedad de nuestra patria, [...]#
Un tema que se repite constantemente es el
elogio de los indios. Por las acusaciones de Pauw, hubo
necesidad de destacar el esplendor de los indios antes de
la Conquista, para afirmar el pleno valor de los de la época.
Si se pudiera comprobar un pasado tan glorioso, se llegaría
a refutar las calumnias contra los indios en el presente.
Clavijero presenta descripciones llenas de entusiasmo de
los antiguos indios, su carácter, su educación y su amor
a las bellas artes.
¡El estado de cultura en que los españoles hallaron a los
mexicanos excede en gran manera al de los mismos españoles
cuando fueron conocidos por los griegos, los romanos, los
ger-manos y los bretones!
Es notable el uso del atributo 'mexicano', al referirse
a las naciones prehispánicas. Refleja en el autor el sentido
de identificación de sí mismo con aquellos pueblos. Abundan
referencias a la perfección y belleza del 'idioma mexicano'.
Destaca su riqueza, su flexibilidad y facilidad "porque
dependía de reglas fijas y fáciles, en términos que no creo
que exista uno que lo exceda en método y regularidad." Todo
este elogio del lenguaje servía para refutar la irracionalidad
del indio, especialmente demostrando que su lengua tiene
expresiones abstractas.
Lo que el jesuita no podía tolerar ni justificar
eran los sacrificios humanos. No obstante, no llega a repudiarlos
incondicionalmente sino que intenta entenderlos y explicarlos
mediante la comparación con otros pueblos antiguos.
Para concluir, podemos afirmar que en Francisco Javier
Clavijero encontramos que el pasado quedó sólidamente afirmado
dentro de una conciencia de mexicanidad y una afirmación
del presente por medio del pasado. Las polémicas en las
que se levanta contra las calumnias europeas acerca de la
inferioridad del Nuevo Continente y de sus habitantes contribuyeron
al despertar de la conciencia del historiador como americano,
que coincide con la germinación de la conciencia de mexicano.
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Estudios histo-riográficos sobre Clavijero, Veytia, Clavo,
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Gallardo Cabrera, Salvador. "La disputa por la defensa:
acerca de Clavijero, Buffon y la historia natural" en Cuadernos
americanos, vol. I, 1997.
Iibarguengoitia, Antonio. Filosofía mexicana en sus hombres
y en sus textos. 2da. México, Ed. Porrúa, "Sepan Cuántos...,
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Maneiro, Juan Luis. "Prólogo biográfico" a Introducción
de la filosofía moderna en Valladolid de Michoacán, hoy
Morelia, Morelia, Universidad Michoacana de San Nicolás
de Hidalgo, 1995.
Martínez Rosales, Alfonso, compilador. Clavijero en la
Ilustración mexicana. Prólogo de Antonio González.
Méndez Reyes, Salvador. "Francisco Javier Clavijero, SJ
(1731-1787). Figura de la Ilustración Mexicana, su vida
y obras" en Estudios de Historia Novohispana, vol. XIV,
México,UNAM, 1994.
Miranda, José, "Clavijero en la Ilustración mexicana" en
Cuadernos Americanos, vol. XXVII, fce, México, 1946.
Blanco, J.J., Esplendores y miserias de los criollos. Literatura
en la Nueva España/2.
Trabuse Clavijero, Elías. "Historiador de la ilustración
mexicana" en Francisco Javier Clavijero en la Ilustración
mexicana.
Gallardo Cabrera, Salvador. "La disputa por la diferenciación
acerca de Clavijero, Buffon y la historia natural" en Cuadernos
americanos.
Pie de Foto: Portada de la edición italiana del libro de
Clavijero Historia antigua de México.