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Correo del Maestro Núm. 54, noviembre 2000

Animación a la lectura y la escritura con niños y niñas de educación preescolar

Amílcar Saavedra Rosas

Contenido
El proyecto Aquí todos sabemos leer y escribir
De la escuela a la casa, una invitación a la lectura
A manera de conclusión

Consideraciones
Tal como lo indica el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación (1992), los conocimientos esenciales son la lectura, la escritura y las matemáticas, pues ellos hacen posible que los individuos sean autónomos en lo que desean aprender y permiten propiciar circunstancias de aprendizaje durante toda la vida.

Al buscar esta definición en el Programa de Educación Preescolar (pep, 1992) encontramos que éste plantea que el niño es el centro del proceso educativo, y que propone una innovación de los marcos teórico y metodológico con base en el constructivismo y el método de proyectos respectivamente.

Sin embargo, desarrollar y organizar la vida cotidiana del aula a partir del método de proyectos ha tropezado con la dificultad de comprender la noción de constructivismo, máxime que éste se deriva en un cambio sustancial de la labor de la educadora, donde la generación de circunstancias de aprendizaje propuestas por este método se cruza con un ejercicio tradicional de la práctica docente. Paradójicamente, parte de la dificultad radica en la flexibilidad de la propuesta respecto al uso del tiempo, el proceso aprendizaje-enseñanza, la generación del proyecto, la evaluación de la práctica y la integración de actividades pero, particularmente, en la falta de orientación para el desarrollo de estrategias didácticas. Esto se da aunado a la pregunta permanente que se hacen los docentes de preescolar y educación primaria: ¿cómo enlazar los objetivos generales de ambos niveles?

Por otra parte, los padres de familia reconocen y demandan que la educación preescolar provea al niño de la tan anhelada madurez, la cual se asocia con la alfabetización. Es aquí precisamente donde se suscita una polémica acerca de los propósitos de la educación preescolar: ¿se debe enseñar a escribir y leer en este nivel? La respuesta tradicionalmente ha sido el desarrollo de estrategias de aprendizaje sustentadas en ejercicios de maduración motriz. Así, los trazos repetitivos en una libreta a cuadros dan la bienvenida al aspirante a ser alfabetizado. No cabe duda que con esta acción se niegan todos los saberes y teorizaciones que el niño ha realizado en torno a la lengua escrita, previos a la educación escolarizada. No es extraño que estas prácticas quedaran proscritas a partir del Programa de Educación Preescolar de 1992, pues se contraponen a la teoría del constructivismo.

Sin embargo, como las educadoras no comprenden a plenitud el método de proyectos -particularmente en lo que atañe a la lengua oral, la lectura y la escritura-, frecuentemente no se abre espacio al desarrollo de las habilidades comunicativas en el aula, al menos no de manera sistemática. Cierta es la presencia de letreros e identificadores de objetos varios, los cuales cumplen más una función ornamental que de reflexión en torno a la lengua escrita, pues raras veces se les propone a los alumnos interactuar con ellos. En otros casos, las prácticas tradicionales se siguen desarrollando de manera soterrada, con la complacencia de los padres quienes demandan una enseñanza visible: por ejemplo, las libretas de ejercicios, que adquieren el carácter de actividad extraclase.

No estamos hablando de cualquier cosa. Las mayores tasas de repetidores y desertores de la educación primaria están en los tres primeros grados, en particular en el primero. Uno de los principales motivos de este fenómeno es la dificultad de adquisición de la lectura y la escritura. De tal manera, como lo señala Ferreiro, la educación primaria se encuentra ante un problema de alfabetización, pues "la lengua escrita no está democráticamente distribuida entre la población, y el acceso a la información vinculada a la lengua escrita tampoco es accesible de una manera igualitaria".1 Es aquí, precisamente, donde la educación preescolar puede jugar un papel generador de equidad.

Cuando un niño vive en un ambiente rico en libros y actos lectores inicia, en ese mismo momento, su acceso a la escritura. Sin embargo, para muchos niños -principalmente de zonas rurales y marginales de las urbes- esto no es posible, ya que existe una nula presencia de ambos. Esto se traduce en fracaso escolar en los primeros años de la educación primaria.

Ante este panorama se planteó desarrollar un proyecto de formación de educadoras tendiente a promover la participación de niños y niñas de preescolar en actividades didácticas relacionadas con la lectura y la escritura, con el fin de que llegaran a comprender por qué éstas son tan importantes para interactuar en la sociedad. Es en este nivel cuando se fincan las condiciones de acceso a la lengua escrita, pues se posibilita que los niños reflexionen acerca del sistema de escritura: su uso, características, posibilidades de disfrute, etc., pero, sobre todo, se los puede conducir a que reconozcan la 'necesidad' de aprender a leer y escribir.

En este proyecto no se pretende la enseñanza de las grafías, ni de ejercicios para lograr una  madurez sustentada en la motricidad y la memorización de las letras, sino dar a los niños oportunidades diversas de interactuar de manera intensa y gratificante con textos, con actores y actos de lectura y escritura significativos, con el propósito de aprender y reconocer que la escritura es un bien social que forma parte del acervo cultural de la humanidad.

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El proyecto Aquí todos sabemos leer y escribir
Este proyecto, realizado en el Valle del Popocatépetl durante el ciclo escolar 1998-1999, contó con la participación de 50 educadoras,2 y tuvo el objetivo de que los niños y niñas pudieran reconocer el uso social de la lectura y la escritura. En él se desarrollaron actividades didácticas con un acervo de 35 títulos de la colección Libros del Rincón.

La estrategia consistió en reuniones mensuales en las que se diseñaron y planearon las actividades didácticas y las educadoras fueron las responsables de ponerlas en práctica en sus grupos para, más tarde, valorar su pertinencia didáctica, incorporando aquellas condiciones que favorecieron el éxito de la actividad.

De este modo se renueva el contrato didáctico, pues se plantean nuevas estrategias tendientes a promover un ambiente textualizado,3 las cuales emanan de la experiencia que el grupo va acumulando, de esta forma, la experiencia incide en la práctica cotidiana de la docente a través de un circuito pedagógico:

El circuito se caracteriza por:
. Reconocer los elementos de identidad y experiencia que poseen las participantes.
. Promover el aprendizaje significativo.
. Crear condiciones para desarrollar el aprendizaje interpersonal activo y cooperativo.
. La investigación y reflexión sobre la práctica.
. La valoración procesal.

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De la escuela a la casa, una invitación a la lectura
El proyecto se  plantea con diversas vertientes: trabajar con el nombre, el uso del periódico, la lectura en voz alta, escribir y comunicarse, la lectura libre, etc.; sin embargo, en esta oportunidad se tratará, en particular, sobre la relación que se establece entre la escuela y la casa cuando se promueve la lectura y la escritura en la comunidad.

Se tomará como eje explicativo el jardín de niños Luisa Isabel Campos de Jiménez Cantú, ubicado en Ayotzingo, municipio de Chalco, Estado de México. Ésta es una población semirural, colindante con la delegación Tláhuac del D.F. Aquí todavía hay terrenos de siembra, campesinos y casas construidas con grueso adobe; asimismo, es notoria la presencia de la industria harinera Maseca. Una parte de la población se dedica a trabajar el campo, pero los padres jóvenes de los niños de preescolar generalmente trabajan como obreros en fábricas de la región e incluso del Distrito Federal; la mayoría de las mujeres se dedica al hogar.

En este contexto, seis educadoras de las siete que laboran en la escuela4 participaron en el proyecto y desarrollaron estrategias eficientes de préstamo de libros a domicilio y promoción de la lectura con la participación de los padres de familia.

El préstamo de los libros a domicilio

En esta escuela se estableció que el préstamo se realizara los viernes con el propósito de que los padres y los niños pudieran leer los libros el fin de semana y los  devolvieran el  lunes.

Como cada niño cuenta con su credencial escolar y sus padres tienen otra para identificarse cuando los recogen, ambas credenciales se emplean para el préstamo domiciliario bajo el siguiente procedimiento: al terminar las clases de los viernes, los padres se identifican, entran hasta el salón de clases y recogen a su hijo con la educadora, quien invita a los niños que desean llevarse un libro para que lo tomen del estante y en su lugar dejen su credencial y la de su papá como aval.

El lunes siguiente, los padres y los alumnos llegan, se identifican en la entrada de la escuela con el libro que habían solicitado prestado y así pueden ingresar a las instalaciones. Ya en el salón el alumno coloca el libro en su lugar y toma ambas credenciales, se queda con la suya y entrega la otra a su padre para que ya pueda ir a recogerlo de manera normal.

Ésta es una estrategia exitosa de préstamo de libros a domicilio en una escuela de educación preescolar. Con ello se evita al máximo la pérdida de libros, se promueve la corresponsabilidad padres-hijos y se invita a la lectura en el hogar los fines de semana; pero sobre todo, garantiza que se cuente con el acervo completo en el aula durante la semana de labores.

Paralelo a esto, las educadoras llevan un registro de libros prestados, lo que les permite dar seguimiento al comportamiento lector de sus alumnos, identificar sus libros favoritos, la frecuencia con que los solicitan, y cuáles son los de mayor éxito en el grupo. La información promueve estrategias para animar a los lectores morosos y activar el uso de todo el acervo.

Otra buena experiencia de préstamo de libros se realizó en el jardín de niños Rosaura Zapata. En esta escuela se diseñó una tarjeta para cada alumno con su fotografía, su nombre y grado, y cuatro columnas más para registrar el nombre del libro solicitado, las fechas de préstamo y  devolución y un apartado para que el niño escriba el nombre o su firma al entregar el libro. ¡Sí, al entregar el libro! Este procedimiento es contrario al de una biblioteca, porque las educadoras notaron que los niños mostraban gran satisfacción cuando escribían su nombre en la tarjeta. Este hecho, aparentemente sencillo, promovía que no se les olvidaran los libros en casa. Como una maestra señaló: "si el niño no trae el libro no se le permite firmar, esto los incomoda mucho y así se acuerdan de traerlo".

Con un préstamo eficaz se sientan bases para que los libros lleguen a la casa de los alumnos y puedan compartir actividades con los padres. Veamos.

La fiesta de los libros y los lectores

Después de instalar el acervo en el jardín de niños Luisa I. Campos se realizó  La fiesta de los libros y los lectores. Este evento funciona como un ritual de transición en el cual los niños no lectores son reconocidos como niños lectores en los principales ámbitos en que se desarrollan: la familia y la escuela.

Este evento festivo, como todo suceso significativo de la comunidad, se acompañó con tamales, tostadas, gelatinas, tacos dorados, etc., de esta forma se pudo compartir con los padres el reconocimiento de que los niños son verdaderos lectores, aun antes de dominar las formas convencionales de la lectoescritura.

Es así que padres y educadoras abrieron un espacio de reconocimiento a los comportamientos lectores de los niños como tránsito obligado para la adquisición formal de este saber: "los niños hacen como que leen, y hasta parece que en realidad están leyendo y como ya se saben lo que dice el libro, hasta dicen unas palabras de las que están ahí", nos comentó una educadora.

El objetivo se cumplió con creces. Ahora sí, los libros existen, "tienen sabor, color, olor, textura", todo gracias a la asociación festiva. Así, los padres se comprometieron a promover en los hogares un ambiente textualizado. Una madre nos dijo "si de lo que se trata es de leerle un rato pues sí lo puedo hacer, pero la mera verdad ya hasta se me olvidó leer..."

Elaborando un libro para integrarlo al acervo

En otra oportunidad se hizo un ejercicio de desmitificación del objeto libro: padres y alumnos participaron como autores y productores de uno.

En hojas blancas, dobladas y pegadas como un libro, se imprimieron imágenes y letras con sellos de unicel, hasta dar forma a una historia; "...algunos niños observan con curiosidad, otros participan de la actividad, pero todos muestran emoción. Para terminar,  algunos padres -más bien madres, ya que sólo asistieron dos papás- se animan a leer su historia. Con entusiasmo, los niños aplauden cada final reconociendo el esfuerzo. Luego, la educadora anuncia: estos libros pasarán a formar parte del acervo de aula. Un niño pregunta: ¿los vamos a poder pedir prestados para llevárnoslos a la casa?, sí, claro, responde la maestra. Al fondo del salón una señora se disculpa: a ver si le entienden a mi letra, todos ríen."5

Es así como los padres y los niños fueron bienvenidos al acervo como autores de un libro. Las semanas siguientes los alumnos solicitaron los libros en préstamo; poco a poco se iban construyendo las condiciones de intimidad entre los textos y los niños.

El libro de todos

Saber que es posible guardar la palabra oral a través de la escritura es determinante para que un niño reconozca la importancia de la lectura y la escritura en la sociedad.

Como parte de esto, se pidió a los pequeños que escucharan alguna leyenda en voz de algún familiar de la tercera edad y luego, con la ayuda de sus padres, la escribieran. Con estas leyendas se elaboró otro libro, El libro de todos.

Luego de este ejercicio los alumnos solicitaron de manera recurrente la lectura en voz alta de estas leyendas escritas. Así, una parte de su comunidad, de su casa, de las personas mayores que conocen, estaba presente en el aula para ser evocada cuando el niño lo demandara. En el aula se escucha la voz del anciano en los labios de la educadora, como un acto de magia donde todo es posible gracias a la escritura y la lectura, ¿qué mejor manera para reconocer que éstas sirven para guardar y evocar la palabra hablada de las personas que se encuentran ausentes?

Los padres y las madres vienen a leer a la escuela

Un ejercicio que resultó determinante en el proceso de conformación de la identidad de los niños como lectores fue la presencia de los padres y las madres en el aula con el propósito de leer una historia al grupo.

La invitación fue bien recibida, sin embargo, suscitó algunos temores en los padres. Su principal preocupación era que se identificaban como lectores no eficientes. Una maestra recuerda que una madre le comentó: "yo no sé leer, yo deletreo mucho", pero aún así se llevó el libro para preparar la lectura y el día que le tocaba leer lo hizo muy bien 'ni se notó que deletreara', ésa fue la tónica para que los padres de familia participaran.

La fecha en que éstos acuden a leer al aula se vive con expectación en el grupo, particularmente por el hijo, el cual muestra orgullo. Esta experiencia propicia que los padres preparen la lectura; como el entrenamiento regularmente se realiza frente a los hijos, se comparte otra faceta de un buen lector: buscar el tono adecuado a cada lectura.

Estimados padres de familia...

Una actividad que habla de la concepción que se tiene de los niños de edad preescolar en relación a la escritura es la comunicación que se sostiene con los padres de familia. Prácticamente, todos los días la educadora necesita comunicarles algún asunto relacionado con las actividades escolares a través de recados que se pegan en la entrada del salón, sin embargo, a los alumnos se les mantiene al margen de este proceso.

Después de reconocer que éstas son oportunidades para compartir el uso social  de la escritura, nos propusimos usarlas invitando a los niños a participar en la redacción de dichos avisos a través de una escritura vicaria,6 es decir, la acción mecánica de la escritura quedaba a cargo de la maestras, mientras que los alumnos eran los responsables de darle sentido al texto. Este ejercicio permitió a los chicos descubrir la estructura y los elementos de diversos textos: fecha, destinatario, 'lo que se quiere decir', despedida y 'nombre y firma del que lo dice'.

Una vez redactado el recado, cada alumno copia el texto -ésta es una copia significativa-  para llevarlo a su casa. El círculo de comunicación se propicia en la casa cuando el niño lee el recado y los padres contestan por escrito o atienden la solicitud, según sea el caso.

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A manera de conclusión
Sabemos que las actividades antes mencionadas no pasarían por el tamiz de la novedad. Sin embargo, creemos pertinente compartir estas experiencias pues, por un lado, las educadoras se dieron la oportunidad de fungir como animadoras de la lectura y la escritura al desarrollar actividades didácticas de manera sistemática, principalmente a través de la lectura en voz alta. También reconocieron la pertinencia de que en el aula exista un espacio físico para los libros y un ambiente propicio para leer y escribir.

Por otra parte, está la actitud de los padres y los niños. Para los primeros fue una novedad que se les invitara a participar en un proyecto de animación a la lectura y la escritura en preescolar, pero aún más novedoso fue que participaran como protagonistas y abrieran un espacio para la palabra escrita en su propia casa, convirtiendo en tema de diálogo los libros.

Es de subrayarse que, generalmente, recae sobre las madres la responsabilidad de dar seguimiento a la educación de sus hijos. Ello le da otra perspectiva a las propuestas de fomento a la lectura ya que en cuanto las madres se convierten en protagonistas del acercamiento a la lectura de los más pequeños, venturosamente envuelven al resto de la familia. Asimismo, pudimos observar que éstas, progresivamente, muestran interés por empezar a leer para ellas, en silencio, abriendo una ventana a la rutina del hogar. Este hecho garantiza la presencia de libros en la casa, posibilita el diálogo de lector a lector y tiende nuevos horizontes de disfrute.

Pablo Latapí, en su artículo 1999-2000, año de la lectura,7 dice que la International Association for the Evaluation Of. Educational Achievement, después de un amplio estudio, identificó los factores que favorecen el aprendizaje y el gusto por la lectura: "la disponibilidad de libros, un buen sistema de préstamo de los libros, la práctica frecuente de la lectura en el salón de clases, la lectura de cuentos en voz alta por los maestros, el número de horas asignadas a aprender a leer, el tiempo dedicado a las tareas en casa y el hecho de que sean mujeres quienes enseñan". Con ello nos damos cuenta de que el proyecto que desarrollamos promueve la presencia de un buen número de estos factores.

Cuestión aparte es lo que sucede con los niños y las niñas. Sabemos que la propuesta les ha llegado, los indicios están presentes; no es extraño que seamos testigos de sus juegos, en casa o en la escuela juegan a leer.

Imitan el comportamiento, el tono de voz, la postura corporal, etc. de la maestra, la madre o el padre. Sabemos, por la psicología infantil, que estas conductas son un referente de la apropiación que hace el niño del mundo que le rodea y que, más temprano que tarde, repercutirá en su vida.

    Los testimonios de educadoras y madres se han multiplicado, dan cuenta de las preguntas que los niños se hacen en relación con la lectoescritura: sus características lexicales, morfológicas, sintácticas, reconocimiento de uso, formas gráficas, etc. Cabe señalar que este diálogo generalmente se realiza a partir de características ya reconocidas, por ejemplo el nombre propio, que puede funcionar como eje desde el cual se trabaje para comprender, cuestionar y teorizar acerca de este tema.

Asimismo, la asociación a situaciones gratificantes puede servir como equipaje para que niñas y niños transiten por el sinuoso camino del aprendizaje convencional de la lectura y la escritura, a sabiendas de que ya se conoce el puerto de goce que pueden proporcionar. Con ello refrendamos que ¡aquí todos sabemos leer y escribir!

Bibliografía
Ferreiro, Emilia. Alfabetización teoría y práctica. México, Siglo xxi, 1998.
--. Cultura escrita y educación, México, fce (Espacios para la lectura), 1999.
Latapí, Pablo. "1999-2000, año de la lectura", Proceso, México, 15 de agosto de 1999.
Saavedra, Amílcar. Proyecto de formación de docentes: ¡Aquí todos sabemos leer y escribir!; propuesta para la animación de Lla lectura y la escritura con niños y niñas de educación preescolar. México, mayo de 1998. Inédito.
--. "Aquí todos sabemos leer y escribir", Correo del Maestro. Revista para Profesores de Educación Básica, año 4, núm. 38, México, julio de 1999.
--. ¡Aquí todos sabemos leer y escribir! Animación a la lectura y la escritura con niños y niñas de educación preescolar. México, julio de 1999, video de 35 min.
Secretaría de Educación Pública. Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica, México, 1992.
--. Guía para la educadora. El desarrollo de habilidades comunicativas en la educación preescolar, México, 1997.
·     El presente testimonio forma parte del Proyecto ¡Aquí todos sabemos leer y escribir!, el cual fue posible realizar gracias al apoyo de la Unidad de Publicaciones Educativas upe-sep y del Programa de Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales-fonca-cnca. Esta ponencia fue presentada en el Primer Congreso de la Red de Animación a la Lectura del Fondo de Cultura Económica.

1   Emilia Ferreiro. Cultura escrita y educación, conversaciones con Emilia Ferreiro. México, fce, 1999, p.18.
2   De la zona escolar 03 de la crese 8 que comprende los municipios de Chalco -zona rural-, Tenango del Aire, Temamatla y Juchitepec en el Estado de México. Para el ciclo escolar 1999-2000 se ofreció en la modalidad de diplomado, avalado por el iscem y la Unidad de Publicaciones Educativas.
3     Sustentado por la presencia de diversos libros e impresos que ofrecen múltiples propuestas de interacción significativa para los niños y niñas, el término lo empleamos para distinguirlo del ambiente alfabetizador, el cual se ha reiterado en diversas ocasiones a las educadoras con diversos enfoques. Sin duda esta noción propició un cambio sustancial en las aulas del nivel preescolar al vestir los objetos y las paredes con identificadores y letreros que, a fuerza de estar, se han convertido en ornamento, perdiendo la posibilidad de interpelar a los alumnos, de ahí que se busque una distinción con el término ambiente textualizado
.4    La participación en el proyecto fue voluntaria, ya que las reuniones de seguimiento se realizaron fuera del horario de clase.
5  Testimonio tomado de un registro videograbado de la sesión de trabajo Elaborar un libro, desarrollada en el jardín de niños Rosaura Zapata.
6   Ver el video documental denominado ¡Aquí todos sabemos leer y escribir! Animación a la lectura y la escritura con niños y niñas de educación preescolar, en el capítulo "Leer y escribir en el aula", México, julio de 1999, 35 min.
7      Latapí Pablo. "1999-200, año de la lectura"en revista Proceso Núm. 1189, 15 de agosto, 1999. p.47.

Bibliografía
Ferreiro, Emilia. Alfabetización teoría y práctica. México, Siglo xxi, 1998.
--. Cultura escrita y educación, México, fce (Espacios para la lectura), 1999.
Latapí, Pablo. "1999-2000, año de la lectura", Proceso, México, 15 de agosto de 1999.
Saavedra, Amílcar. Proyecto de formación de docentes: ¡Aquí todos sabemos leer y escribir!; propuesta para la animación de La lectura y la escritura con niños y niñas de educación preescolar. México, mayo de 1998. Inédito.
--. "Aquí todos sabemos leer y escribir", Correo del Maestro. Revista para Profesores de Educación Básica, año 4, núm. 38, México, julio de 1999.
--. ¡Aquí todos sabemos leer y escribir! Animación a la lectura y la escritura con niños y niñas de educación preescolar. México, julio de 1999, video de 35 min.
Secretaría de Educación Pública. Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica, México, 1992.
--. Guía para la educadora. El desarrollo de habilidades comunicativas en la educación preescolar, México, 1997.

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