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Correo del Maestro Núm.48, mayo 2000

Un arqueólogo en problemas

Concepción Ruiz Ruiz-Funes y Juan Manuel Ruisánchez Serra

...Los documentos históricos que poseemos actualmente nos permiten suponer la existencia de relaciones numéricas y geométricas muy  anteriores al nacimiento de las grandes civilizaciones antiguas. Nada, en los hechos actuales, nos impide establecer el nacimiento de ciertas relaciones matemáticas en los primeros tiempos de la humanidad. Si el origen del hombre sigue siendo todavía enigmático desde distintos puntos de vista, es sin embargo casi seguro que, hacia el año 40000 a.C. (hombre de Neanderthal), el hombre comenzó a pensar. Desde este momento, el hombre de la prehistoria adquiere conciencia del medio en el que vive y tiene que procurar, con toda urgencia, su supervivencia. Las numerosas excavaciones arqueológicas realizadas en depósitos y sedimentos neolíticos revelan ya la existencia de una industria perfeccionada y  actividades sociales propias de una sociedad en marcha. Dos elementos matemáticos importantes surgen en esta sociedad prehistórica:

          1. un lenguaje articulado en el que  hay  un sistema de números.

          2. utensilios y construcciones en los que intervienen relaciones espaciales...*

Las matemáticas en su forma original surgieron hace miles de años como resultado de la búsqueda de soluciones a problemas concretos de la vida cotidiana como contar, medir, cultivar la tierra, estudiar los cielos, etcétera.

          Hoy se sabe que los grupos de la prehistoria, en particular de la época neolítica, quienes vivían de la caza y de una agricultura muy rudimentaria lograron desarrollar el concepto de número en una forma muy primitiva pero que, sin lugar a dudas, fue el principio de los distintos sistemas de numeración que surgirían después. Algunos lograron dejar plasmadas en sus dibujos figuras geométricas en las que predominaba la simetría. Se sabe que muchos desarrollaron algunas reglas para medir longitudes, superficies y volúmenes que les ayudaban principalmente en la agricultura.

          Todo esto se conoce hoy en día gracias al trabajo de muchos arqueólogos e historiadores que con ayuda de técnicas cada vez más sofisticadas han ido reconstruyendo, poco a poco, nuestro pasado de hace miles y miles de años.

          La siguiente actividad puede realizarse con estudiantes de primero de secundaria en adelante. Sugerimos que se haga en equipo.

Actividad

Los arqueólogos y los historiadores que estudiaban la época de la prehistoria cuentan, la mayoría de las veces, con muy pocos datos que les permitan reconstruir cómo era la vida de los hombres y mujeres de aquellos tiempos. Por ello, muchas veces tienen que echar mano del ingenio y de la lógica para resolver los problemas que se les presentan.

          Hace muchos años, trabajando en África, al arqueólogo Cazuelas se le presentó el siguiente problema:

          Él sabia que por aquellas regiones habían pasado cuatro grupos humanos distintos y que tres de ellos tenían la costumbre de enterrar cierto tipo de objetos por donde pasaban. El problema era, con las evidencias arqueológicas que tenía, determinar qué objetos enterraba cada grupo.

          Había bautizado a los cuatro grupos de la siguiente manera; “los Alecos”, “los Buranos”, “los Cotilos” y “los Daminos”, y había encontrado que los objetos enterrados eran: huesos de animales, vasijas y puntas de lanza.

          Las evidencias arqueológicas que tenía eran las siguientes:

En una de las regiones por las que habían pasado  los Alecos, los Cotilos y los Daminos, encontró enterrados huesos de animal y vasijas.

En la región por la que habían pasado los Alecos, los Buranos y los Cotilos, encontró enterrados huesos de animal y puntas de lanzas.

En otra región por la que habían pasado los Alecos y los Daminos encontró enterradas vasijas.

          El arqueólogo Cazuelas sabía pues que un grupo enterraba huesos, otro vasijas, otro puntas de lanza y otro nada, lo que tenía que averiguar ahora era cuál hacía cada cosa.

¿Podrías ayudarle?

Dato arqueológico fundamental:

El arqueólogo Cazuelas sabía que si un grupo de los que enterraban objetos pasaba por una cierta región, entonces con seguridad haría un enterramiento; dicho en otras palabras, que no era posible que un grupo con esa costumbre pasara por algún sitio y no dejara un enterramiento.

Solución

Una manera de llegar a ella es la siguiente:

Llamemos:
A a los Alecos.
H al hecho de enterrar huesos de animal
 
B a los Buranos
V al hecho de enterrar vasijas.
 
C a los Cotilos.
P al hecho de enterrar puntas de lanza.
 
D a los Daminos.
 

Entonces las evidencias arqueológicas son las siguientes:

          1. Cuando estaban presentes A, C y D sucedían H y V.

          2. Cuando estaban presentes A, B y C sucedían P y H.

          3. Cuando estaban presentes A y D sucedía V.

          De (1) podemos saber que A, C y D no hacían P, entonces el grupo que hacía P es B.

          De (2) podemos saber que A, B y C no hacían V, entonces el grupo que hacía V es D.

          De (3) podemos deducir que A no hacía nada, pues sabemos que D hacía V.

          Entonces es fácil concluir que C hacía H.

          Éste es tan sólo uno de los razonamientos posibles para llegar a la solución, pero no es el único. Por ello nos parece importante que cada alumno o cada grupo de trabajo exponga la estrategia que ha seguido y que todas ellas se discutan.

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