A lo largo de su historia, el hombre se
ha preguntado quién es, cómo es y, por supuesto, ineludiblemente
unido a esos cuestionamientos, también ha deseado saber
cómo ha llegado a ser lo que es, tanto en el contexto biológico
como en el conductual y ecológico.
Podemos decir que desde los albores
de la teoría evolucionista la visión que sobre sí mismo
tiene el hombre ha cambiado radicalmente, aunque, evidentemente,
muchos se opusieron a esta nueva forma de comprender al
humano como un ser vivo producto de la evolución. Hoy en
día, después del arduo trabajo de generaciones de científicos
paleontólogos, arqueólogos, biólogos, antropólogos,
etc. ya casi nadie niega que el hombre es producto
de un largo proceso de cambios, igual que todos los demás
seres vivos que nos acompañan en nuestro planeta.
En los últimos años ha habido un
progresivo aumento del conocimiento sobre la evolución del
hombre, en gran parte gracias a los descubrimientos de restos
fósiles de homínidos pero tam-bién gracias al perfeccionamiento
de las técnicas para su estudio y a los enormes esfuerzos
consagrados a la interpretación y comprensión de los hallazgos.
Sin embargo, estos importantes progresos no llegan a la
población en general con rapidez; por el contrario, el retraso
es verdaderamente muy grande. Consideramos que la escuela
es el sitio ideal en el que se pueden difundir a la población
los nuevos saberes, pero para que ello sea posible es necesario
que los maestros tengan un conocimiento actualizado y muy
claro sobre el tema además de un desarrollado espíritu crítico.
Por este motivo, deseamos recomendar a los docentes un buen
libro en el que se encuentran artículos actualizados e interesantes
sobre la filogenia del ser humano: Homo sapiens, en busca
de sus orígenes.
Esta obra, editada en México por
el Fondo de Cultura Económica, es de origen francés y en
ella se incluyen once artículos de actualización escritos
por destacados científicos especialistas en este tema. En
él encontraremos los más recientes adelantos en las investigaciones
sobre la evolución del hombre y, quizás lo más importante,
las últimas interpretaciones, muchas veces en posiciones
encontradas pero siempre exponiendo sus fundamentos.Claudine
Cohen, quien es autora del primer capítulo, diserta sobre
el concepto de raza humana en la historia de las ciencias.
Lo hace desde muy diversos puntos de vista antropológico,
sociológico, biológico, etc. exponiendo una interesante
reseña histórica de cómo ha variado este concepto y cómo
los debates en torno a él siempre han tenido implicaciones
ideológicas. Señala también que la doctrina evolucionista
neodarwiniana ha cambiado el terreno de la reflexión desplazando
las clasificaciones dadas por la antropología clásica, aunque
aún hay serias discusiones sobre el monocentrismo o policentrismo
del origen del hombre.
Los artículos siguientes se dedican
a las diversas hipótesis sobre el proceso evolutivo de los
homínidos. Chris Stringer habla sobre la pertinencia de
definir como especie, o simplemente como un estadio evolutivo,
al Homo erectus. Philip Rightime, en otro artículo, señala
el origen del Homo erectus en África y su posterior desarrollo
en el sur y este de Asia; M. Wolpoff, argumenta, contrariamente,
que Homo erectus es una especie que manifiesta un gradualismo
filético y que no se puede delimitar el punto de origen
de esta especie apoyando un origen multirregional. Wu Xinzhi,
está de acuerdo con esto último y analiza la evolución de
los fósiles humanos en Asia. B. Stringer también dedica
su texto al origen y evolución del erectus y en él expone
su punto de vista. Como podemos ver, existen discrepancias
interpretativas entre los diversos científicos, pero justamente
ésa es una de las riquezas de esta obra, pues esa discrepancia
es una de las características principales que permiten el
avance de las ciencias y favorecen, además, el desarrollo
potencial crítico de los lectores, lo que es fundamental
en el caso de los maestros que abordan este tema en sus
clases, tal como lo señalamos al comienzo de esta breve
reseña.
Günter Brauer nos habla en su artículo
de las bases paleontológicas y geocronológicas de la hipótesis
del origen afroeuropeo del Homo sapiens, resumiendo una
interpretación que le ha llevado, a él y a todo un equipo
de trabajo, más de diez años de estudio.
En diversos capítulos se explica
cómo los científicos no sólo se basan, para crear sus hipótesis,
en los descubrimientos paleontológicos sino también cómo
echan mano de nuevas ciencias y tecnologías por ejemplo
la biología molecular, la genética, etc. y se discute
también la solidez de las interpretaciones así como la gran
dificultad que muchas veces existe para lograr éstas.
Los capítulos VII, VIII y IX incluyen
disertaciones de diferentes investigadores sobre el origen
y evolución del hombre de Neanderthal, tanto en Cercano
Oriente como en Europa. En ellos no encontramos una simple
cronología y descripción de los hallazgos fósiles sino también
una interpretación que incluye las pautas de comportamiento
y culturales de estos homínidos.
El último capítulo, escrito por
Pierre Darlu, está dedicado a las investigaciones genéticas
sobre el origen del hombre moderno. El autor incluye explicaciones
metodológicas útiles para comprender su investigación, para
finalmente exponer sus resultados e interpretaciones. Es
interesante destacar la honestidad científica del autor
ya que él mismo señala los límites de las reconstrucciones
para desentrañar el árbol filogenético humano.
En todos los ensayos de este libro,
los autores incluyen una extensa bibliografía útil, no sólo
para respaldar la información, sino también como marco de
referencia para quienes deseen seguir investigando sobre
este tema tan importante. Si bien los autores utilizan un
lenguaje científico especializado, esto no hace incomprensible
los textos para quienes no nos dedicamos a ese ámbito de
investigación, pues es accesible y ameno. Es una excelente
obra de consulta que permite no sólo obtener información
seria y actualizada y reflexionar sobre ella, sino también
darse cuenta del amplísimo campo de investigación que aún
queda por trabajar, lo que es muy importante, sobre todo
en la escuela, de donde surgirán los futuros investigadores.
·
Reseña del libro Homo sapiens. En busca de
sus orígenes. Compilación de artículos coordinada por Jean-Jacques
Hublin y Anne-Marie Tillier, editado en español por el Fondo
de Cultura Económica, 1999.
Pies de Fotos
Pag. 9.- Las características anatómicas de los organismos
son evidencia directa de su morfología, de su aspecto y,
por tanto, de parte de sus adaptaciones a un estilo de vida.
La colocación del sitio donde se inserta la columna al cráneo
(agujero occipital) indica su tipo de locomoción. Si el
agujero está en la parte posterior del cráneo significa
que la columna se inserta atrás de la cabeza, que el tronco
está acomodado en sentido horizontal y, por tanto, que su
desplazamiento es en cuatro patas; si el agujero está bajo
la cabeza significa que la columna está bajo ésta, acomodada
en sentido vertical y por ello su marcha es bípeda.
Pag. 13 (1).- tatterssall, I. De África ¿una y otra
vez? Investigación y ciencia, 1997. 249: 20-45. El
chico de Turkana, un adolescente de Homo ergaster
de hace 1.6 millones de años, representa a los primeros
homínidos con un esqueleto del cuerpo auténticamente moderno.
(2) leakey, R. La formación de la humanidad. Vol. 1, Barcelona,
España. Ediciones Orbis, S.A.,1985. Lucy, una
hembra de Australopithecus afarensis que vivió hace tres
millones de años junto a un lago, en lo que hoy es Etiopía.
Con un cuarenta por ciento de los huesos formados
por más de cien fragmentos del esqueleto recuperado
constituye el ejemplar más completo de todos los homínidos
primitivos hallados. La forma del hueso de la pelvis demuestra
que era una hembra, y los huesos de las piernas indican
que andaba erguida. Su dentadura sugiere que cuando murió
tenía unos veinte años de edad.
Pag. 14.- 1.- eldredge, N. Fossils, the evolution and
extintion. Nueva York, E. U.A., Harry and Abrams Inc., 1991.
El Niño de Taung, cráneo de un australopiteco hallado por
Raymond Dart, en 1924. La mayoría de los científicos lo
rechazaron, diciendo que no era más que un tipo extinguido
de antropomorfo; descubrimientos posteriores demostraron
que este cráneo pertenecía a verdaderos homínidos, aunque
no nuestros antepasados directos.
2.- leakey, R. La formación de la humanidad. Vol. 1, Barcelona,
España. Ediciones Orbis, S.A.,1985. Mary Leakey examina
las pisadas de homínidos halladas en Laetoli, Tanzania.
3.- eldredge, N. Fossils, the evolution and extintion.
Nueva York, E. U.A., Harry and Abrams Inc., 1991. Homo neanderthalensis.
Cráneos de tres individuos hallados en diferentes regiones.
Izquierda: Amud, Israel (45000 años); centro: St. Cesaire,
Francia (32-33000 años); derecha: La Chapelle de Saints,
Francia (50000 años).
4.- eldredge, N. Fossils, the evolution and extintion.
Nueva York, E. U.A., Harry and Abrams Inc., 1991. Australopithecus
boisei (1.8 millones de años), restos procedentes de Olduvai
Gorge, Tanzania.
5.- eldredge, N. Fossils, the evolution and extintion.
Nueva York, E. U.A., Harry and Abrams Inc., 1991. Herramienta
típica y cráneo de Homo erectus de 1.7 millones de años
de antigüedad.
6.- eldredge, N. Fossils, the evolution and extintion.
Nueva York, E. U.A., Harry and Abrams Inc., 1991. Australopithecus
robustus (1.6-1.9 millones de años), fósiles hallados en
Swartkrans, Sudáfrica.
7.- eldredge, N. Fossils, the evolution and extintion.
Nueva York, E. U.A., Harry and Abrams Inc., 1991. Homo erectus.
Fémur y fragmento superior del cráneo (calota). Java (1-1.5
millones de años).
8.- eldredge, N. Fossils, the evolution and extintion.
Nueva York, E. U.A., Harry and Abrams Inc., 1991. Homo habilis,
cráneo (antigüedad aprox. 1.9 millones de años) hallado
al este de Turkana, Kenya. A la derecha huesos de pies (antigüedad
1.8 millones de años) encontrados en Olduvai Gorge, Tanzania.
9.- eldredge, N. Fossils, the evolution and extintion.
Nueva York, E. U.A., Harry and Abrams Inc., 1991. Homo heidelbergensis.
Cráneo de Steinheim, Alemania. Representa la forma antecesora
del hombre de Neanderthal (225 000 años).
Pag.17.- Homo habilis Homo heidelbergensis Homo neanderthalensis
En sus orígenes, Homo fue otro homínido más de las sabanas
arboladas del este de África, pero la habilidad de elaborar
herramientas le permitió ampliar sus opciones de vida y
ser más adaptable. Homo habilis fue un carroñero que trituraba
huesos, al estilo de hienas y chacales; sus descendientes,
a partir de Homo ergaster, fueron buenos cazadores y muy
versátiles en sus hábitos y estilos de vida, lo cual les
permitió abandonar África y diseminarse por todo el planeta.
Pag. 20.- Características ecológicas básicas de las diferentes
especies de homínidos conocidas.
Pag. 22.- Clave:
Ar. r.: Ardipithecus ramidus H. ha.: Homo
habilis
A. an.: Australopithecus anamensis H.
e.: Homo ergaster
A. af.: Australopithecus afarensis H. er.:
Homo erectus
A. afr.: Australopithecus africanus H.h.: Homo
heidelbergensis A. b.: Australopithecus boisei
H. s.: Homo sapiens
A. r.: Australopithecus robustus
Las diferentes especies de homínidos evolucionaron a partir
de sus adaptaciones a diversos modos de vida. En Ardipithecus
y Australopitecus la adaptación dependió principalmente
de sus atribuciones biológicas, en Homo el uso de instrumentos
se convirtió en el factor principal.
Pag. 25.- J.C. Fuhlrott (izquierda), profesor alemán de
ciencias, reconoció que los fósiles hallados en una cantera
cercana a su casa, eran los de un hombre no moderno, al
cual llamó Hombre de Neanderthal. Mientras que
Eugène Dubois (derecha), descubrió un cráneo y un hueso
de la pierna de un ejemplar homínido, al que denominó Hombre
de Java, mismo que en la actualidad es reconocido
como el primer ejemplar de Homo erectus.
Pag. 35.- A la izquierda, el controvertido Robert Broom
muestra el ejemplar de Paranthropus que descubrió en Kromdraai,
Sudáfrica, el cual es considerado como un australopiteco
robusto, descendiente del A. africanus. A la derecha, Raimond
Dart, con el cráneo del que es reconocido, en la actualidad,
como el primer Australophitecus africanus del cual se han
encontrado muchos más en diferentes excavaciones antropológicas.
Pag. 36.- Louis Seymour Leakey (1903-1972).
A pesar de su avanzada edad, no dejaba de recorrer
los diferentes centros de excavación en los cuales participaba
activamente con su esposa.
Pag. 38.- Simios Australopitécidos Homo Homínidos intermedios
entre simios y australopitécidos Ancestros de simios y homínidos
Homo habilis Homo ergaster
Homo heidelbergensis Homo sapiens
Fig. 1. Ejemplo de un esquema que muestra de manera tradicional
la evolución de los homínidos (Jones, 1992; Howell,1988).
La conclusión necesaria, en ambos casos, es que el proceso
se realizó de manera gradual, continua, involucrando a todos
los miembros de la especie.
Pag. 39.- Figura 2. Ejemplo de especiación por a) gradualismo
Especie de individuos
en continuo cambio
Especie en proceso
de cambio
Nueva especie
b) aislamiento geográfico
Especie de rangos de distribución fluctuantes
Una población queda aislada
La población aislada sufre modificaciones genéticas
La población aislada se continúa diferenciando y poco a
poco aumenta el número de individuos
La antigua población aislada se mezcla con la especie ancestral.
La ausencia de cruzas implica que ya se formó una nueva
especie
Pag. 41.- Relación filogenética entre dos especies fósiles
del género Australophitecus, relación de su abundancia con
el registro fósil de cada una y la interpretación de su
evolución bajo los esquemas gradualistas y el equilibrio
puntual.
A. Australophitecus
africanus.
B) Australophitecus robustus.
C. Momento en que Australophitecus
robustus se origina a partir de una población aislada de
Australophitecus africanus.
D. Época de convivencia y competencia
entre las dos especies. El resultado es la disminución progresiva
de la abundancia de Australophitecus africanus y una cada
vez mayor abundancia de Australophitecus robustus.
E. Época en la que las dos especies
son poco numerosas, lo cual limita la posibilidad de que
se fosilicen sus restos
F. Registro fósil de Australophitecus africanus.
G. Registro fósil de Australophitecus robustus.
H. Reconstrucción del proceso bajo la visión gradualista.
De acuerdo con ella, todos los individuos de Australophitecus
africanus fueron evolucionando hasta convertirse en Australophitecus
africanus. La ausencia de fósiles es algo casual.
I. Reconstrucción del proceso de acuerdo con la teo-ría
del equilibrio puntual. Australophitecus robustus se derivó
de una póblación aislada de Australophitecus africanus.
La franja vertical con gris claro es la época en que se
dieron los cambios en la población (de Australophitecus
africanus) y se formó la nueva especie (Australophitecus
robustus). La ausencia de fósiles del momento de transición
se debe a que todo el proceso se dio dentro de una pequeña
población.
Pag. 46.- giedion, Sigfried. El presente eterno: los comienzos
del arte. Madrid, España, Ed. Alianza Forma, 1988. El gran
bisonte y el símbolo rojo, pintura rupestre hallada en Altamira,
España.
Pag 47.- crosbi, Harry. The cave paintings
of Baja California. Sunbelt Publications, San Diego, California,
1997. Cueva de la Natividad, en Baja California.
En este sitio se han encontrado diversas pinturas rupestres
y es, probablemente, el refugio rocoso más grande pintado
en esta zona. En un gran espacio los pintores plasmaron
enormes figuras de venados con un estilo muy homogéneo.
También, en esta cueva, se encuentran pinturas más antiguas
pero más deterioradas y fragmentadas. Ellas ocupan espacios
más pequeños y tienen motivos y estilos más variados.
Pag. 48.- crosbi, Harry. The cave paintings
of Baja California. Sunbelt Publications, San Diego, California,
1997.
Cueva de las flechas, Baja California. En esta pintura
la figura central está empalada y atravesada por flechas,
uno de los muchos enigmas del vocabulario simbólico de estas
pinturas. La imagen de animales atravesados por flechas
era común en la sierra de San Francisco, pero las figuras
humanas en esa situación eran raras. Sin embargo, en las
sierras de Guadalupe y de San Borja ambas representaciones
eran comunes. Aún no se ha podido descifrar su significado.
Pag. 49.- giedion, Sigfried. El presente eterno: los comienzos
del arte. Madrid, España, Ed. Alianza Forma, 1988. El bisonte
recostado de la derecha. Altamira, España.
Pag. 52.- Linneo (1707-1778), autor de la nomenclatura
utilizada para la clasificación de las especies.
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