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Correo del Maestro Núm.48, mayo 2000

Errores en la enseñanza de la evolución del hombre

Raúl Valadez Azúa y María del Rocío Téllez Estrada

Contenido
Introducción
Concepto de la evolución del hombre y literatura en México.
Narrativas históricas

Teorías sobre el proceso evolutivo
a)Gradualismo y evolución filética
b) Especiación por aislamiento geográfico
c) Teoría del equilibrio puntual
Sugerencias para la enseñanza de la evolución y especiación del hombre
Importancia de la enseñanza de la evolución del hombre dentro del campo de la docencia
Sugerencias de cómo abordar la enseñanza de la evolución del hombre dentro del proceso de enseñanza aprendizaje
Sugerencias de algunas estrategias probadas con alumnos
¿cómo construimos un mapa conceptual?
¿Cómo explicar en el aula la construcción técnica de mapas conceptuales?
Para la construcción de mapas por equipos:
Comentarios finales
Bibliografía
Gráficos del articulo

 

Introducción

En el presente trabajo se hace un análisis detallado sobre la forma cómo libros y profesores abordan regularmente el proceso de evolución y especiación de los homínidos, ya que es común que en dicho manejo estén contenidas ideas erróneas. El objetivo de este ensayo es proponer alternativas para tratar el tema bajo criterios más modernos así como señalar la importancia que tiene el conocimiento sobre la evolución del hombre en el concepto que el alumno tendrá del proceso evolutivo en general.

México no es un país en el que el tema de evolución sea objeto de continuas investigaciones, por lo que es práctica común que todas las ideas presentadas en el salón de clase sean “importadas”, o sea, provengan de obras elaboradas en el extranjero y que se lleven al aula, sin prestarle demasiado interés al criterio que empleó el autor. Una consecuencia de esto es el tratamiento del tema bajo marcos incompletos u obsoletos, que sin discusión son aceptados por maestros y alumnos.

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Concepto de la evolución del hombre y literatura en México.

Una circunstancia muy común en el país es la existencia de obras que abordan el tema de la evolución del hombre en la forma de una narrativa histórica de especies que aparecen y desaparecen de la Tierra.  En estas lecturas no se toca el proceso evolutivo del cual se derivaron los homínidos, sino más bien las características generales de las diferentes especies y su ubicación cronológica.

Asimismo, es frecuente que en los libros y artículos que hablan sobre el tema, aparezcan comentarios como los siguientes:

Homo habilis se transformó por evolución directamente en Homo erectus” (Leakey, 1982).

...¿nuestra especie evolucionó simultáneamente en África, Asia y Europa?” (Leakey, 1982).

...los cráneos fósiles presentaron mosaicos de caracteres, unos evolucionados otros arcaicos, variando de unos individuos a otros, y evocan más un proceso gradual...” (Ferenbach, 1991).

...es altamente probable que Homo erectus proceda directamente de la línea evolutiva de Homo habilis...” (Valls, 1985).

Estas ideas tienen un punto de vista en común: dan a entender que la evolución del hombre se dio de un modo gradual, directo, lento y que el paso de una especie a otra se llevó a cabo por cambios progresivos que involucran a todos los individuos de cada especie. En otras obras los comentarios son menos directos, aunque las ilustraciones empleadas (Fig.1) indican que el punto de vista del autor es similar.

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Narrativas históricas

En primer lugar, debemos reconocer que describir en el salón de clase secuencias de especies que se van sustituyendo, no es enseñar evolución. Cuando el tema de la evolución del hombre se aborda exclusivamente a través de la descripción de las formas fósiles y la ubicación cronológica de cada una, hacemos una narrativa histórica durante la cual se muestran las distintas especies. Desgraciadamente, éste es un error muy común que se traduce en la idea, por parte del alumno, de que las especies de homínidos cambiaron al paso del tiempo, aunque no se sabe nada acerca del proceso que determinó dicho cambio.

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Teorías sobre el proceso evolutivo

a) Gradualismo y evolución filética

En la biología existen diversas teorías acerca de cómo se realiza el cambio evolutivo, algunas bien corroboradas, otras posibles, aunque no demostradas y otras que tuvieron gran aceptación en otras épocas pero que en la actualidad se ven como poco probables o limitadas a casos especiales. Dentro de este último grupo se encuentra la idea evolutiva que habla sobre cambios en los organismos, pero en forma lenta y gradual, a la cual se le conoce como gradualismo (Mayr, 1969) (Fig. 2a). En el proceso participan todas las poblaciones de la especie en transformación y, por tanto, puede observarse a lo largo de toda su área de distribución. La secuencia fósil es continua y con abundancia de formas intermedias. Cuando no se encuentran éstas, se infiere que es producto de imperfecciones del registro fósil. En pocas palabras, el gradualismo propone que la evolución se produce por la acumulación de pequeños cambios durante largos periodos.

Bajo la visión gradualista, una especie es un conjunto de individuos que lentamente se van modificando en una dirección, hasta que se han acumulado suficientes cambios para que los individuos, antes pertenecientes a la especie “X”, sean ahora de la especie “Z”. A esta forma de concebir el origen de las especies se le conoce como evolución filética (Mayr, 1969) (Fig. 2a) y fue creada por Darwin.

En la actualidad, se acepta que el gradualismo y la evolución filética son procesos poco comunes, limitados a sitios como islas. Por ejemplo, supongamos que una población de aves pequeñas de ágil vuelo queda atrapada en una isla. En los descendientes se da, progresivamente, un proceso de aumento de talla y disminución de la capacidad de vuelo hasta que, después de varios siglos, los animales son de grandes dimensiones e incapaces de volar. Durante todo el proceso, la evolución se realizó en una forma lineal y continua.

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b) Especiación por aislamiento geográfico

Actualmente, sabemos que la gran mayoría de las especies nuevas no surgen de un modo directo y gradual. Por el contrario, en la mayor parte de los casos el proceso se da en una forma relativamente rápida a partir del aislamiento geográfico.

La teoría de especiación por aislamiento geográfico (o alopatría), fue creada en 1942 por Ernest Mayr (1969) y postula que las nuevas especies surgen a partir de pequeñas poblaciones que quedan aisladas, separadas del resto, a través de barreras geográficas: mares, continentes, montañas, bosques, etcétera.

El aislamiento en que queda la población (Fig. 2b) favorece que, por cuestión de azar, aparezcan nuevos caracteres en los organismos, dan-do como resultado que la población se modifique en alto grado en un corto periodo. Si las barreras geográficas persisten, se acumulan tantas diferencias genéticas entre esta población y el resto de la especie que, cuando dichas barreras desaparecen, ya no es posible que los individuos modificados se crucen con sus antiguos parientes (o tengan descendencia fértil), por lo que se puede decir que ya se ha formado una nueva especie. Si las barreras se rompen antes de que existan suficientes diferencias genéticas, entonces el producto final es una variedad, raza o subespecie.

Como ejemplo consideremos la tendencia a la vida en el suelo de los homínidos. Sabemos que nuestros ancestros eran de hábitos arborícolas y que desde hace unos cinco millones de años, en el este de África, se dio un proceso de sequía progresiva debido a la aparición de enormes barrancos (Valle del Rift) que impidieron la entrada de lluvias desde el oeste del continente y se convirtieron en importantes barreras geográficas para numerosas especies (Coppens, 1994).

Estas especies antecesoras del hombre1 vivieron, pues, en ambientes de selva, pero que poco a poco se redujeron, primero a pequeñas masas limitadas a las orillas de los ríos y después a bosques abiertos colindantes con la sabana. En muchos de estos pequeños manchones quedaban poblaciones aisladas de estos homínidos, las cuales sufrían cambios de diversos tipos.

Ignoramos qué ocurrió con la mayoría de ellas, pero hubo una en la cual los cambios se dieron en el sentido de que algunos ejemplares podían caminar entre los árboles o en el suelo, no como los chimpancés o los gorilas, apoyándose en los nudillos, sino de forma bípeda. Esta flexibilidad fue una ventaja para quienes la poseían y fue seleccionada positivamente, convirtiéndose poco a poco en un carácter dominante: primates bípedos que igual avanzaban entre las ramas o caminaban de un árbol a otro avanzando sobre los miembros inferiores. Estas modificaciones y otras más se acumularon poco a poco y diferenciaron tanto a estos organismos de sus antepasados que finalmente les convirtieron en una nueva especie.

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c) Teoría del equilibrio puntual

Aunque la teoría de especiación por aislamiento geográfico fue creada en 1942, las teorías de gradualismo y evolución filética se mantuvieron dentro de la paleontología hasta 1977, año en que Jay Gould y Niles Eldredge crearon la teoría del equilibrio puntual (Gould, 1985). De acuerdo con estos autores, en la paleontología debe es-

tudiarse la evolución y origen de nuevas especies tomando como base al proceso de especiación alopátrica, opción que se basa en los aspectos descritos a continuación:

El registro fósil es incompleto, pero los huecos son más evidentes donde se ubican los tipos de transición.

Esta eterna presencia de “eslabones perdidos” no es comprensible bajo el marco gradualista, pues las formas de transición debían ser tan abundantes como cualquier otra, por lo tanto, la misma probabilidad existiría para que se fosilizara una especie ya formada o un tipo intermedio.

Por el contrario, en la teoría de especiación por aislamiento geográfico, se dan importantes cambios en el tamaño de las poblaciones, pues aunque la especie original sea muy numerosa, la población aislada que dará origen a otra puede estar constituida por unos pocos individuos.

Los organismos de transición entre la especie ancestral y descendiente, están dentro de la población aislada; esta población es el “eslabón perdido”, pero sus pequeñas dimensiones disminuyen la probabilidad de que los individuos puedan convertirse en fósiles. Por otro lado, los fósiles que vemos pertenecen a individuos de las especies ya constituidas, adaptadas a un ambiente y que casi no sufren modificaciones mientras existen.

Si vemos este patrón en una gráfica (Fig. 3), el resultado son periodos en los que tenemos fósiles de diferentes especies, separados por “huecos”. Este patrón de presencia y ausencia de fósiles puede verse como una secuencia de fases de equilibrio con “brincos” entre las especies, de ahí el nombre de “equilibrio puntual”.

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Sugerencias para la enseñanza de la evolución y especiación del hombre

Como se vio al principio, es fácil encontrar obras que sugieren al lector que la evolución del hombre fue un proceso gradual, lento, que involucró a todos los individuos de una especie; éste no sería un problema grave si no representara un estancamiento de veinte años en la enseñanza del tema, pues en la actualidad todos los biólogos aceptan que las teorías de especiación alopátrica y del equilibrio puntual se ajustan mejor a los procesos de evolución y especiación que se dan en vertebrados.

Para que el profesor aborde adecuadamente el tema de evolución y especiación en el hombre, necesita mostrar los principios básicos de la especiación alopátrica y plantear que las especies aparecen por este mecanismo. De esto debe surgir la idea de que cada especie existió durante cientos de miles de años sin cambios significativos en su estructura general y que las transformaciones que condujeron a las nuevas especies se realizaron en pequeñas poblaciones aisladas.

Las pautas principales que se dieron durante la evolución de los homínidos, por ejemplo el aumento en la capacidad craneal, no deben verse como cambios graduales que se dieron en todos los individuos de una cierta especie, sino como modificaciones casuales que ocurrieron durante el proceso de aislamiento geográfico. Si en un cierto momento este carácter se convirtió en un rasgo importante de la nueva especie, fue porque le permitió competir con éxito contra la especie ancestral.

Durante el periodo de existencia de cada especie de homínido debieron sucederse muchos momentos en lo que se aislaban poblaciones, sin embargo, sólo en unas pocas ocasiones se formaron nuevas especies. Esto se debió a:

  • Que el aislamiento se mantuvo poco tiempo, dando lugar a variedades o razas.
  • Que la población aislada se extinguió durante el proceso.
  • Que esta población sí llegó a formar una nueva especie pero sus características no le permitieron enfrentar la competencia de las otras especies de homínidos, extinguiéndose muy poco después de haberse formado.

En la evolución de los homínidos existieron patrones continuos y constantes. En Homo fue el desarrollo cerebral y en Australopithecus fue el del aparato masticador. Estas tendencias no deben verse como cambios que se dieron gradual y constantemente en todos los individuos de todas las especies de ambos géneros; más bien indican que las presiones de selección que actuaron sobre los homínidos eran muy fuertes y que sólo sobrevivieron aquellas especies cuyas modificaciones se relacionaban con:

 

  • El desarrollo del aparato masticador, junto con la tendencia al herbivorismo, en el caso de Australopithecus.
  • El mayor desarrollo cerebral, junto con un estilo de vida más cazadora, en el caso de Homo.
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Importancia de la enseñanza de la evolución del hombre dentro del campo de la docencia

Este tema constituye un magnífico punto de apoyo para evaluar el nivel de conocimiento que posee el alumno sobre la evolución en general. Si la narrativa sobre el tema es una secuencia histórica o una visión gradualista, es un hecho que así interpretará al fenómeno evolutivo.

No obstante, para aprovechar esta fuente de información es necesario que el maestro domine bien el tema y que su conocimiento supere la simple secuencia histórica de especies.

En el abordaje de la evolución del hombre es también importante conocer la bibliografía de apoyo que posee el alumno, ya que ello permitirá al maestro determinar en qué medida el conocimiento de éste sobre la evolución es reflejo de su propio pensamiento o del libro que tiene a la mano.  Si es el primer caso, el profesor tendrá la oportunidad de encauzar su iniciativa y reparar malas interpretaciones, si es la segunda opción, el maestro podrá orientar al joven hacia la literatura más adecuada para abordar el tema.

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Sugerencias de cómo abordar la enseñanza de la evolución del hombre dentro del proceso de enseñanza aprendizaje.

En los alumnos, el grado de comprensión y manejo de cómo evolucionó nuestro linaje es demostrativo del grado de conocimiento que poseen sobre el tema de la evolución. Dicho de otra forma, un joven que no puede explicar cómo evolucionó el hombre, no tiene un conocimiento adecuado sobre el proceso evolutivo. De hecho, esta relación evolución de la vida evolución del hombre es tan fuerte, que cuando se inicia una discusión en torno a si los seres vivos evolucionaron, siempre surge la cuestión: “si los seres vivos evolucionan, explica: ¿cómo evolucionó el hombre?”.

Un problema no menos importante es la mala interpretación de cómo se realiza el proceso evolutivo. Que el alumno pueda entender correctamente cómo se dio la evolución del hombre lleva a saber cómo evolucionan los seres vivos; por tanto, cualquier mala interpretación sobre nuestra evolución se reflejará en la idea que el joven se formará respecto a la evolución de las restantes especies. Es importante enfatizar que el aprendizaje del alumno depende en gran medida de las estrategias de enseñanza que el profesor utilice, siendo lo más importante el conocimiento y dominio que tenga sobre el tema. La necesidad de que el maestro proporcione apoyo y facilite que el alumno construya su conocimiento de evolución a través de una serie de ejercicios y técnicas es de vital importancia.

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Sugerencias de algunas estrategias probadas con alumnos

Guías2 de investigación previas a la exposición del maestro, cuyo objetivo principal es que el alumno llegue con información a la clase. Deben ser planeadas con mucho cuidado por parte del maestro, ya que en ellas se basará para propiciar la participación activa por parte de los alumnos.

Guías de ejercicios o tareas, con las que reforzarán lo visto en clase, además de servir como una guía de estudio y reforzamiento de algún tema en particular.

La construcción —por parte de los alumnos y con apoyo del maestro— de mapas conceptuales3 los cuales se trabajan con diferentes objetivos: para detectar las ideas previas de los alumnos sobre el tema, para trabajar el tema en el aula, para hacer una síntesis al final de la clase —o tema— o como una técnica de evaluación, pero siempre con el mismo objetivo: la reflexión y la toma de decisiones sobre el tipo de relación que se hace entre la nueva información y las propias ideas.

Elaboración de esquemas, líneas de tiempo, exposiciones por parte de los alumnos, basados en puntos clave.

Cuando buscamos que los alumnos “comprendan”, nos referimos a que intenten dar sentido a la información que van a trabajar y que busquen el significado de los hechos, ideas, conceptos básicos, experiencias, etc.; la comprensión es mayor cuanto más amplia sea su red de conocimientos y esto aumenta la capacidad de los alumnos para construir nuevas relaciones entre los conocimientos antiguos y los nuevos.

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Pero, ¿cómo construimos un mapa conceptual?

La elaboración de los mapas parte de tres elementos muy simples: conceptos (palabra o término utilizado regularmente para determinar hechos, acontecimientos, objetos, ideas, cualidades, etc.), y proporciones (frase que consta de dos o más conceptos unidos por una palabra que sirve de enlace y que determina un significado).

Los conceptos más generales se sitúan en la parte superior o inferior de la estructura gráfica, dependiendo de la decisión que se tome para la construcción; después de éstos pasamos a otros más específicos y así sucesivamente, hasta llegar a los ejemplos, si los hay. Los conceptos, pues, se colocan en orden jerárquico (Ontoria y Molina, 1995).

Para establecer la jerarquización, podemos seguir los siguientes pasos (Ontoria y Molina, 1995):

Extraer las ideas fundamentales del tema de trabajo.

Seleccionar los conceptos más relevantes o importantes del tema de trabajo, que servirán para elaborar el mapa conceptual.

Reflexionar sobre el tipo de relación que existe o puede existir entre los conceptos y decidir las palabras enlace.

Ordenar los conceptos, desde los más generales hasta los más específicos, construyendo la representación gráfica o el mapa conceptual.

Conviene recordar que en el mapa sólo aparece una sola vez el mismo concepto.

El mapa tiene un número reducido de conceptos (para favorecer la claridad y la simplicidad). Si se desean incluir más conceptos e ideas, es preferible hacer mapas a partir de los otros conceptos de menos importancia o subconceptos.

Un buen mapa conceptual es conciso y muestra las relaciones entre las ideas principales de un modo simple y vistoso, aprovechando la notable capacidad humana para la representación visual (Novak, 1988).4

La ordenación jerárquica depende del significado que tenga cada concepto para cada persona. Los esquemas de pensamiento, experiencias y valores influyen en la manera de pensar y reflexionar sobre los temas o conceptos presentados, y hacen que un concepto tenga un significado más general que otro. De aquí se puede deducir que, sobre un mismo texto o tema, pueden construirse mapas diferentes “válidos y correctos”, por lo que el maestro lo puede tomar como una actividad para evaluar, siempre y cuando el alumno argumente la jerarquización que utilizó, qué le llevó a una determinada reflexión para tomar la decisión de la construcción de su mapa conceptual.

La idea de que existan o puedan existir diversos mapas conceptuales sobre un mismo tema sirve como punto de partida en el proceso de compartir, intercambiar y negociar (Ontoria y Molina, 1995):

Un primer momento comprende el debate en pequeños grupos de alumnos, en el que dialogan e intercambian conocimientos o ideas que cada uno de ellos ha adquirido sobre el tema.  El resultado es la elaboración de un mapa conceptual por cada grupo.

En un segundo momento, los grupos elaboran un mapa global, en el cual se incluyen elementos de uno y de otro equipo, negociando los distintos significados hasta llegar a un compromiso final. Aquí aparecen las diferentes concepciones y la manera como los alumnos han aprendido los conceptos, pudiendo originarse una discusión mucho más viva y animada.

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¿Cómo explicar en el aula la construcción técnica de mapas conceptuales?

Hay muchas formas para que los alumnos aprendan a construir un mapa conceptual. Aquí damos tan sólo algunas ideas de cómo abordarlo:

Es importante que el maestro explique con base en una breve introducción sobre lo que son los mapas conceptuales y las ventajas de esta estrategia.

Hay que explicarlo con base en ejemplos, ya sea de un tema que el alumnado maneje muy bien o un fragmento de un texto; sacando entonces el significado de los términos, concepto y palabras clave, así como su representación gráfica.

Se recomienda hacer dos columnas en el pizarrón, en la primera deben ponerse los conceptos principales que los alumnos elaboran del ejercicio (tema o fragmento del texto) y en la segunda se anotan las palabras enlace, procurando que el número de palabras sea reducido para que no se vuelva tedioso.

Dialogar con los alumnos sobre cuáles son los conceptos más generales o más importantes y cuáles serían las palabras enlace adecuadas y a continuación construir el mapa en el pizarrón.

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Para la construcción de mapas por equipos:

La clase se divide en equipos, se les reparte una hoja de rotafolio o cartulina y plumones de colores, se les señala un texto corto para que trabaje cada equipo.

Al final cada equipo explica a todo el grupo su mapa conceptual, con lo que se toma conciencia de que, para estar bien, no necesariamente tienen que ser iguales.

En este momento las palabras enlace suelen coincidir con las del texto y las relaciones entre conceptos suelen ser lineales de arriba hacia abajo. No se recomienda todavía explicar las relaciones cruzadas.

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Comentarios finales

La construcción y reconstrucción de mapas conceptuales favorece el contacto con los otros compañeros, en un esfuerzo que anima a compartir los significados que cada uno aporta.

Van dirigidas a que el alumno adquiera autonomía y, en segundo lugar, una postura reflexiva que le lleva a ser consciente de su proceso de apren-der, adquiriendo lo que se denomina metaconocimiento. Como ha señalado Volmik: “El profesor está sujeto a las mismas reglas que los estudiantes, que no son las de una jerarquía autoritaria, sino las de una estructura compartida de conceptos, es decir, de significados compartidos”.

Por último, la necesidad de que el profesor posea una adecuada comprensión de los temas impartidos, adquiere un valor especial cuando se considera que a los alumnos se les puede ayudar a entender el proceso de evolución y lograr una enseñanza efectiva, a través de la comprensión de sus errores o malentendidos.  El tema de la evolución del hombre siempre es bueno para promover la discusión y el análisis dentro del salón de clase, aunque para ello es imprescindible la actualización del maestro y el desarrollo de su espíritu crítico, por lo que es necesario que las obras sobre evolución del hombre que se empleen en los cursos sean analizadas con cuidado por él a fin de que defina con anticipación los criterios que empleó el autor durante la elaboración de la obra.

1    Nuestra especie y las formas fósiles emparentadas con nosotros se agrupan dentro de la familia Hominidae. La más antigua especie conocida en la actualidad es Ardipithecus ramidus, una forma que vivió en los bosques del este de África hace cuatro y medio millones de años. Su relación con el hombre se establece por características de su dentición, pero su forma en general y su estilo de vida debió ser más similar a los chimpancés actuales.

2   Conjunto de sugerencias que en forma fragmentada le son proporcionadas al alumno para orientarlo en las actividades concretas que lo llevarán a la construcción de su conocimiento y al desarrollo de múltiples capacidades personales (Ferrini, R., 1986.).

3    Los mapas conceptuales están dentro de las estrategias que tienen como objetivo la organización de los nuevos conocimientos con los que ya posee el alumno.

4    Joseph D. Novak ideó los mapas conceptuales para aplicar en el aula el modelo de aprendizaje significativo de Ausubel (Ontoria A. et al., 1992).

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Bibliografía

coppens, Y.  “East side history: the origin of humankind”. Scientific American, 1994. 273(5):50-59.

ferenbach, D. L´ homme, son évolution et sa diversité. Manuel d‘ antropologie physique. CNRS. París, Francia, 1991. 301 p.

ferrini, R. Hacia una educación personalizada. Editores Mexicanos Unidos. México, 1986. 199 p.

gould, S. El pulgar del panda. Biblioteca de divulgación Científica Muy interesante, No. 16, Ediciones Orbis S.A.  Barcelona España, 1985. 350 p.

howell, C. El hombre prehistórico. 2ª. Edición. Colección de la Naturaleza de Time-Life. Ediciones Culturales Intenacionales,1988. 200 p.

jones, R. The Cambridge Encyclopedia of Human Evolution.  Cambridge University Press E.U.A.,1992. 506 p.

leakey, R. Orígenes del hombre.conacyt, México, 1982. 88 p.

mayr, E.  Especies animales y evolución. Ediciones Ariel S.A.  Santiago de Chile, 1969.  808 p.

Novak, J. y Gowin, D. Aprendiendo a aprender. Barcelona, Martínez Roca, 1988.  234 p.

notoria, A. y molina A. Los mapas conceptuales. Una técnica para aprender. Madrid, Narcea,1995. 132 p.

valls, A. Introducción a la antropología. Fundamentos de la evolución y de la variabilidad biológica del hombre. Ed. Labor. Madrid, España,1985.  523 p.

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