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Correo del Maestro Núm.48, mayo 2000

Editorial

Virginia Ferrari

¿Qué es la evolución? Al hablar de evolución hacemos referencia —por lo general— a un cambio, a una transformación que se ha dado a lo largo del tiempo. Si ese cambio es un hecho —fisiológico, anatómico, genético, bioquímico— que ha tenido lugar en un grupo de organismos de la misma especie, la evolución de la que hablamos es, entonces, biológica. Sin embargo, una cosa es el hecho de la evolución biológica, comprobable de diferentes maneras, y otra es la explicación que demos del mismo, esto es, la teoría de la evolución.

          ¿Por qué enseñar la teoría de la evolución en la educación básica? Porque se trata de una de las grandes ideas científicas cuya irrupción en el escenario del conocimiento conmocionó las certezas que hasta el momento se tenían respecto al origen de la vida y que aún hoy sigue ejerciendo su efecto de admiración al darnos nuestro lugar, como seres humanos, en el conjunto de la naturaleza, en la historia del planeta y de los seres vivos. Nos muestra que somos, tan sólo, una especie más, producto de la evolución —diferente, diversa, singular, al igual que los cientos de miles de otras. 

          ¿Cómo enseñar evolución? Si nuestro propósito al enseñar ciencia es, entre otros, despertar en los niños y jóvenes el amor a la naturaleza, a la vez que proporcionarles maneras de aprender, necesitamos entonces tener en cuenta que ello requiere —al igual que la evolución— tiempo. Por tanto, además de formación y actualización, requerimos cimientar los conceptos fundamentales que se hallan en la base de este apasionante tema para, sobre ellos, comprender, poco a poco, la teoría.

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