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Correo del Maestro Núm. 50, junio 2000

¿Porqué en la luna se pesa seis veces menos que en la luna?

Josip Slisko

Contenido:
Un cuerpo en la Luna pesa seis veces menos, ¿por qué?
Las explicaciones aparentes
Las explicaciones vagas, incompletas o erróneas
El peso de un astronauta y la ley de la gravitación universal
¿Para qué es importante saber el peso de los cuerpos en la Luna?
Cultivar la curiosidad de los estudiantes

La visión física del mundo

Uno de los objetivos de la física escolar es proporcionar a los estudiantes los conocimientos con que pueden entender algunas de las características cuantitativas del mundo físico. Así, los jóvenes construyen una visión científica de éste.

En tal visión, unas pocas leyes y unos cuantos datos experimentales permiten explicar un gran número de los conocimientos específicos que podrían parecer, a primera vista, un conjunto cuyos elementos no tienen relación alguna uno con el otro. Por eso es muy importante, en cada oportunidad idónea, demostrar a los alumnos cómo el conocimiento científico permite entender por qué las cosas son como son o por qué los fenómenos ocurren como ocurren.

La presentación de alguna explicación científica en la física escolar puede ser deformada hasta el grado de causar efectos negativos en el aprendizaje de los estudiantes. De tal manera, las explicaciones inadecuadas hacen mal servicio para la difusión de una visión científica del mundo. En este artículo describo diferentes deformaciones de una explicación y después expongo una versión de la misma enfatizando los detalles importantes para lograr el mejor efecto en el aula.

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Un cuerpo en la Luna pesa seis veces menos, ¿por qué?

Muchos libros de texto de física para la secundaria enuncian el hecho de que un cuerpo en la superficie de la Luna pesa seis veces menos que en la superficie de la Tierra. En algunos de ellos no se explica la razón física de tal hecho que los alumnos pueden ver como algo curioso. ¿Por qué el cociente de los pesos que tiene un mismo cuerpo en la Tierra y en la Luna es seis y no es cuatro o diez?

Tampoco satisfacen tal curiosidad las ‘explicaciones’ que, en su esencia, no son tales porque repiten en otra terminología el hecho que debe explicarse.

Otras explicaciones se presentan en forma vaga o incompleta e, incluso, errónea.

El daño en los alumnos es enorme. Por un lado, se pierde una valiosa oportunidad de desarrollar la visión física del mundo; por el otro, los alumnos aprenden explicaciones incorrectas que los llevan a construir ideas poco adecuadas acerca del mundo físico.

Esto ocurre porque los estudiantes no pueden aceptar sin más algo que no entienden y por eso tratan de construir el sentido de este tipo de explicaciones agregando lo que, según sus criterios, les falta. Si sus modelos del mundo son limitados, los resultados no pueden ser adecuados.

En ambos casos no se nutre en los estudiantes una visión con la curiosidad sobre el porqué de las cosas ni el interés en el cómo de los fenómenos, que son los motores del desarrollo de la física.

Antes de presentar una explicación correcta del cociente mencionado entre el peso de un cuerpo en la Tierra y la Luna, analizaré algunos ejemplos representativos de explicaciones defectuosas.

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Las explicaciones aparentes

Como ya dije anteriormente, una explicación aparente es aquella que no proporciona explicación alguna sino que solamente toma la forma de la explicación pero repite lo mismo que se pretende explicar usando otras palabras o involucrando otros conceptos.

Dos sencillos ejemplos de explicaciones aparentes son los siguientes: ‘Un cuerpo en la superficie de la Luna pesa seis veces menos porque su peso es seis veces menor que en la Tierra.’ ‘Un cuerpo en la superficie de la Luna pesa seis veces menos porque la gravitación de la Luna es seis veces menor que la de la Tierra.’

La primera explicación no reconoce que la frase ‘pesar seis veces menos’ dice lo mismo que la frase ‘tener el peso seis veces menor’ y por eso tal oración no constituye explicación alguna.

En el segundo ejemplo se utiliza un término —gravitación— que no está definido en los libros de texto. Una posible mejora sería decir: ‘Un cuerpo en la superficie de la Luna pesa seis veces menos porque la intensidad del campo gravitacional de la Luna es seis veces menor que la intensidad del campo gravitacional de la Tierra.’

Pero ahora, un hecho se cambia por otro hecho equivalente y queda la pregunta: ¿Por qué la intensidad del campo gravitacional en la superficie de la Luna es seis veces menor que en la superficie de la Tierra?

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Las explicaciones vagas, incompletas o erróneas

Si se pretende explicar un hecho cuantitativo, la explicación, por fuerza, tiene que usar un preciso razonamiento cuantitativo.Todas las explicaciones que usan argumentos con cuantificaciones primitivas, como ‘es mayor que’ o ‘es menor que’, son vagas porque dan solamente una idea general sobre los factores que intervienen en el hecho. Es poco probable que los estudiantes puedan elaborar por sí mismos, a partir de tal idea general, una forma que les permita entender el hecho explicado.

Un ejemplo de la explicación vaga del valor del peso de un cuerpo en la superficie de la Luna sería: ‘Un cuerpo pesa seis veces menos en la superficie de la Luna que en la superficie de la Tierra porque la masa de la Luna es menor que la masa de la Tierra y el radio de la Luna es menor que el radio de la Tierra.’

Muchas veces, la explicación no es solamente vaga sino también incompleta porque se menciona solamente uno de los factores relevantes (la masa de la Luna y el radio de la Luna). Ejemplos de explicaciones, tanto vagas como incompletas, son: ‘Un cuerpo pesa seis veces menos en la superficie de la Luna que en la superficie de la Tierra porque la Luna tiene menor tamaño que la Tierra.’ ‘Un cuerpo pesa 6 veces menos en la superficie de la Luna que en la superficie de la Tierra porque la masa de la Luna es menor que la masa de la Tierra.’

A veces, al querer hacerla más coherente, se convierte esta última explicación en otra muy errónea: ‘Un cuerpo pesa seis veces menos en la superficie de la Luna que en la superficie de la Tierra porque la masa de la Luna es seis veces menor que la masa de la Tierra.’

De hecho, como mostraré más adelante, la masa de la Luna es mucho menor: es, aproximadamente, 81 veces menor que la masa de la Tierra.

Si se comete el error de ‘inventar’ la masa de la Luna, es muy probable que la mayoría de los alumnos hagan lo mismo tratando de ‘completar’ la última explicación. Para evitar tal situación, la explicación que se les ofrezca debe ser más elaborada y sin lagunas que puedan inducir ideas erróneas en los alumnos.

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El peso de un astronauta y la ley de la gravitación universal

Usando la ley de la gravitación universal y los valores de la masa y del radio de la Tierra y de la Luna es posible llegar a demostrar que el peso de un cuerpo en la superficie de la Luna es seis veces menor que en la superficie de la Tierra.

Para no hablar en abstracto, es mejor especificar el cuerpo cuyo peso en la Tierra se comparará con su peso en la Luna. Aunque algunos científicos creen que la Luna se formó de material proveniente de la Tierra, son pocos los cuerpos manufacturados por humanos que han llegado hasta la Luna. Entre ellos hay que escoger uno para la comparación de los pesos. La primera idea que viene a la mente es concretizar que ‘un cuerpo’ sea ‘un astronauta’. Otra opción realista sería considerar que ‘un cuerpo’ sea ‘el módulo lunar’.

Por el momento, comparar el peso de un coche o de un elefante en la Tierra y en la Luna sería una tarea extravagante que algunos estudiantes podrían interpretar como la señal de que los físicos son personas muy raras por ser capaces de considerar situaciones que son muy absurdas según el sentido común.

Nunca se puede exagerar, repitiendo que la enseñanza debe ayudar a que los estudiantes vean la física como una ciencia que estudia el mundo real. Desgraciadamente, muchas veces la física escolar induce la impresión de que la física no trata sobre el mundo real sino que se preocupa más por un mundo abstracto o, lo que es aún peor, por un mundo absurdo y hasta imposible.

La base de la derivación del valor que tiene que tener el cociente entre el peso en la Tierra y en la Luna será la ley de la gravitación universal. Tal ley dice que la intensidad de la fuerza gravitacional entre dos partículas es directamente proporcional al producto de sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de su distancia. Su representación simbólica es:

Donde F es la intensidad de la fuerza gravitacional, m1 y m2 son masas de las partículas, R es la distancia entre ellas y G es la constante gravitacional cuyo valor es 6.67 x 10-11 Nm2/kg2.

Aunque un astronauta, la Tierra y la Luna no son partículas, es todavía posible aplicar la ley de la gravitación universal para calcular la fuerza atractiva entre un astronauta y la Tierra o la Luna.

Si se define que el peso de un cuerpo en la superficie de la Tierra es igual a la fuerza gravitacional con que lo atrae la Tierra, entonces, según la ley de la gravitación universal, el peso del astronauta en la superficie de la Tierra es:

donde MA es la masa del astronauta, MT es la masa de la Tierra y RT es su radio.

Usando la misma ley, su peso en la superficie de la Luna sería:

donde ML es la masa de la Luna y RL es su radio.

El cociente de los pesos del astronauta en la Tierra y en la Luna es:

Se ve que el cociente no depende ni de la constante gravitacional ni de la masa del astronauta.

Para encontrar el valor del cociente, hay que conocer los datos sobre la Tierra y la Luna. Sus masas y radios son:

MT = 5.97 x 1024 kg RT = 6.38 x 106 m
ML = 7.35 x 1022 kg RL = 1.74 x 106 m.

Los valores de los cocientes que determinan el cociente de los pesos son:


y por eso, el valor del cociente de los pesos es:

Así, queda argumentado por qué el peso del astronauta en la superficie de la Luna es, aproximadamente, seis veces menor que en la superficie de la Tierra. La misma relación entre los pesos terrestre y lunar vale para cualquier otro cuerpo.

A la luz de esta explicación se ven con más claridad las fallas de las explicaciones comentadas anteriormente.

Para que la explicación del cálculo del cociente entre el peso de un astronauta en la Tierra y la Luna no dé la falsa impresión de que la física no es nada más que un conjunto de fórmulas a memorizar, se puede proceder de la siguiente manera:

Por un lado, si la Tierra y la Luna tuvieran el mismo radio, el peso del astronauta en la Luna sería 81.2 veces menor que en la superficie de la Tierra, porque tantas veces es menor la masa lunar en comparación con la terrestre.

Por otro lado, si la Tierra y la Luna tuvieran la misma masa, el peso del astronauta en la superficie de la Luna sería 13.4 veces mayor que en la superficie terrestre porque el radio de la Luna es 3.67 veces menor que el radio de la Tierra. Hay que notar que la fuerza gravitacional es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia. Si la distancia es 3.67 veces menor, entonces la fuerza es (3.67)2 = 13.4 veces mayor.

Combinando ambos razonamientos, se concluye que el peso del astronauta en el Luna tiene que ser 81.2/13.4 = 6 veces menor que en la Tierra.

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¿Para qué es importante saber el peso de los cuerpos en la Luna?

La claridad de la explicación por sí misma no es suficiente para que sea interesante para los estudiantes. Para lograr tal objetivo, es necesario crear un contexto en que el hecho que se pretende explicar tenga sentido desde el punto de vista estudiantil.

¿Para qué es importante saber el peso de un astronauta o del modulo lunar en la Luna? Tal conocimiento, junto con muchos otros, fue indispensable para el éxito de las visitas humanas a la Luna. La manera de caminar, por ejemplo, depende mucho del peso del astronauta. Si el peso es seis veces menor, la fricción también disminuye seis veces. Además, al ser seis veces más ligero, el astronauta difícilmente puede evitar brincar.

En el diseño del módulo lunar, el valor de su peso es un dato de gran importancia porque determina la potencia mínima necesaria para el despegue.

La intensidad de la fuerza gravitacional con que la Luna actúa sobre los cuerpos en su superficie y en su alrededor no determina solamente el estilo de las caminatas que efectuaban los astronautas y la potencia del motor del módulo lunar. Es, además, la razón por la cual la Luna carece de atmósfera. La Luna es incapaz de atraer las moléculas de los gases como lo hace la Tierra.

La belleza de la física es su poder de conectar cosas que parecen no tener relación alguna. La manera como caminaban los astronautas en la Luna y la ausencia de una atmósfera lunar tienen la misma raíz. Si nos interesa promover la visión física del mundo, hay que ayudar a los estudiantes a que conozcan tal raíz común.

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Cultivar la curiosidad de los estudiantes

Al convencerse en múltiples ocasiones de que con los conocimientos de la física sí es posible entender los diferentes hechos sobre el mundo físico, los estudiantes se animarán y ellos mismos harán volar su curiosidad en lugar de suprimirla.

Si se libera y se cultiva sistemáticamente la curiosidad natural que tienen los estudiantes, los maestros de física tendrán la oportunidad de conocer cuáles son las preguntas sobre el mundo físico que sus alumnos consideran más interesantes.

Partiendo de tal interés, es posible diseñar una enseñanza más atractiva desde el punto de vista de los estudiantes. Con mucha razón, algunos maestros de física dan a los jóvenes la oportunidad de definir los temas que se tratarán en una parte especial del curso, reservada para las propuestas estudiantiles.

De tal manera, se evita el riesgo de que los estudiantes vean a la física como una asignatura que trata solamente de temas muy alejados, tanto del mundo real como de sus intereses.

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