Introducción
Desde el surgimiento del Plan Nacional de Desarrollo 1995-2000,
que sugiere cambios de metodologías y actualización
docente para operar un aprendizaje en los alumnos de manera
que éstos sean constructores de su conocimiento,
se han visto reformas en planes y programas de estudio de
diversas instituciones educativas del país, en enseñanaza
básica, media superior e incluso superior. Las sugerencias
del Plan hicieron eco en los cambios curriculares de varias
instancias educativas, entre ellas, la Escuela Nacional
Preparatoria de la unam, que
no sufría modificación alguna desde 1964.
Ante estos cambios es imprescindible ubicar, de manera
general, que el sustento teórico y metodológico
que permea estos nuevos planes y programas de estudios es
de orientación constructivista. En este sentido,
las acciones a elaborar por parte de los docentes de ciencias
deben cumplir con el cometido de centrar el aprendizaje
de su asignatura en el alumno, con la finalidad de que éste
logre una construcción propia del conocimiento.
Es así que el proceso de diseño e instrumentación
curricular no debe visualizarse únicamente como un
problema de selección y organización de contenidos
sino que debe considerarse la incidencia de una serie de
aspectos sociales, psicológicos, epistemológicos
y pedagógicos, que pueden afectar la práctica
docente al interior del aula.
Dentro de los aspectos sociales es posible enumerar
aquéllos tendientes a marcar la finalidad de un programa
específico en la formación de profesionales
y estudiosos de la disciplina; en los aspectos psicológicos
y pedagógicos aquéllos que determinan la concepción
de aprendizaje y su repercusión en la enseñanza
y, por último, en los aspectos epistemológicos
es importante establecer la concepción que se tiene
de ciencia.
Por otro lado, en lo que se refiere al enfoque general,
éste debe ser pensado como uno de los primeros aspectos
a señalar en la programación de un curriculum.
En este sentido, la organización y estructuración
de los contenidos curriculares debe señalar una serie
de cuestiones que provoquen que se marquen asuntos relativos
a las teorías de enseñanza aprendizaje y motivación
humana, lo que conduce a plantear diferentes modelos psicopedagógicos
en un intento por derivar de ellos estrategias para el diseño
instruccional.
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Función del docente y del alumno desde la perspectiva
formativa de los propósitos y prioridades de enseñanza-aprendizaje
en el constructivismo
Como se ha observado, la apertura del curriculum consiste
básicamente en la opción que tiene el docente
para atender y dar cabida y evolución al interés
y necesidad del alumno en el proceso que sigue, para acercar
el contenido, trabajar las prioridades y consolidar los
propósitos.
La actividad docente parte de tener en cuenta las características
que a su vez manifiestan y observan los alumnos. Generalmente
el profesor hacía y/o partía de supuestos
en las capacidades y habilidades de sus alumnos que le permitían
tener una base de aprendizaje sobre el cual instrumentar
su enseñanza.
Actualmente, el papel del profesor debe con-templar
que el alumno es un ser que requiere de gran apoyo considerando
la etapa por la que transita, en el que se observan cambios
de modo global, físico, afectivo y cognoscitivo en
su persona.
El profesor debe permanecer atento a las distintas
variaciones de interés y necesidades del alumno para
adecuar sus propuestas hacia esas direcciones de tal modo
que pueda recuperarlos como elementos de aprendizaje para
el propio alumno y como punto de partida para su planeación.
Así mismo, se debe de valorar la función de
los contenidos en relación a sus finalidades en el
aprendizaje del alumno y la forma en que el maestro ha de
interpretarlos como medios de planeación didáctica.
El papel del contenido entonces hallará relevancia,
ya que es reinterpretado y resignificado didácticamente.
En este sentido, se debe prever que las ideas que presente
el profesor con relación a la ciencia y el
aprendizaje deben ubicar una corriente constructivista.
El maestro tiene que estar en condiciones permanentes
de adaptar y aceptar las limitantes y los términos
en que está trabajando, cuya finalidad estriba en
elaborar una comprensión apropiada a las metas que
fije como pertinentes dentro del contexto general y que
se enmarquen en los objetivos específicos de sus
programas. (Chamizo: 1994)
Estos nuevos planes de estudio consideran al alumno
y al aprendizaje como los puntos centrales de la enseñanza,
pues se consideran tanto las diferentes capacidades que
tiene aquél, así como el resultado que se
persigue en su formación global e integral.
El significado del aprendizaje es más amplio
que el reducido a un conjunto de información que
hay que memorizar y repetir como resultado.
Aprender debe formar parte de la vida cotidiana y la
escuela ha de incorporar las nociones con las que el alumno
cuenta, de tal forma que se le encauce hacia un análisis
y reflexión de los conocimientos.
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Enfoques e ideas del aprendizaje:
Fundamentos psicopedagógicos
La interpretación acerca del aprendizaje tiene la
intención de señalar la importancia que reviste
caracterizar las posiciones y cambios en los mecanismos
que permiten ubicar cómo es que el alumno aprende.
Generalmente, se tiene la creencia que los contenidos
científicos a enseñar pueden aprenderse sin
considerar los procesos mediante los cuales se estructuran
y adquieren significado en los estudiantes; situación
muy común desde la lógica empirista que ha
caracterizado la enseñanza de las ciencias hasta
hace unas décadas.
Es importante mencionar que si no se contempla cómo
es que el alumno aprende, difícilmente se podrá
cumplir con los objetivos de una propuesta curricular; al
acotar lo anterior, no se deja de lado que en el proceso
enseñanza- aprendizaje pueden incidir numerosos factores,
sin embargo, el interés del presente ensayo está
enfocado en la concepción de aprendizaje que tienen
los profesores. Se debe considerar que la función
del docente es la de facilitar y orientar, entre otros factores,
la adquisición de herramientas para el aprendizaje
del estudiante; así visto, el proceso de enseñanza
no es una labor sencilla.
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La idea enseñanza-aprendizaje enfocada en los principios
constructivistas
La concepción y aplicación de los principios
educativos derivados del constructivismo está poniendo
de relieve una amplia gama de interpretaciones sobre el
origen, la construcción y los procesos de cambio
del conocimiento cotidiano y escolar. Es necesario realizar
un debate para explicitar y negociar las distintas formas
de plantear una concepción constructivista de la
enseñanza y el aprendizaje escolar.
Esta concepción se sustenta en la idea de que
la finalidad de la educación que se imparte en los
centros educativos es promover los procesos de crecimiento
personal del alumno en el marco de la cultura del grupo
al que pertenece. Los aprendizajes se producirán
sólo si se suministra una ayuda específica
a través de la participación del alumno en
actividades intencio-nales, planificadas y sistemáticas
que logren propiciar una actividad mental constructivista
(Coll: 1996). Así, se contempla el papel que juega
el docente en este proceso.
Bajo el contexto constructivista, se rechaza que se
piense que el alumno es mero receptor o reproductor de los
saberes culturales, y tampoco se acepta la idea de que su
desarrollo es una simple acumulación de aprendizajes
específicos con cierta asociación. La finalidad
de la intervención pedagógica es desarrollar
en el alumno la capacidad de realizar aprendizajes significativos
por sí solo en una amplia gama de situaciones y circunstancias;
como señala Coll (1988:133): aprender a aprender.
Siguiendo la concepción constructivista de Coll
(1990:441-442), éste organiza tres ideas fundamentales:
1. El alumno es responsable de su propio proceso de
aprendizaje. Es quien construye, o reconstruye, los saberes.
2. La actividad mental constructivista del alumno se
aplica a contenidos que poseen ya un grado considerable
de elaboración. No es necesario que el alumno, en
todo momento, descubra o invente el conocimiento escolar.
El alumno reconstruye un conocimiento preexistente en la
sociedad, pero lo construye en un plano personal desde que
se acerca progresivamente a lo que significan y representan
los contenidos curriculares como saberes culturales.
3. La función del docente es engarzar los procesos
de construcción del alumno con el saber colectivo
culturalmente organizado. Esto es que la función
del profesor no se limita a crear condiciones óptimas
para que el alumno desarrolle una actividad mental constructiva,
lo que debe hacer es orientar guiar explícitamente
la actividad.
El proceso enseñanza-aprendizaje debe tener
una orientación constructivista a través de
prácticas cotidianas, relevantes y significativas
de la cultura.
Aunque no pueden situarse metodologías rígidas
para lograr aprendizajes significativos, deben preverse
estrategias específicas para conseguirlo. En este
sentido, el docente tiene la tarea de construir reflexivamente
el espacio pedagógico propicio para ello.
Algunos principios de aprendizaje que se asocian a
la concepción constructivista del aprendizaje y la
enseñanza serían los siguientes (Coll, C:1990):
El aprendizaje implica un proceso constructivo interno,
por lo que se considera subjetivo y personal.
El aprendizaje se facilita gracias a la mediación
con los otros, lo que conlleva a decir que el aprendizaje
es social y cooperativo.
El grado de aprendizaje depende del nivel de
desarrollo cognitivo, emocional y social, amén de
la naturaleza y estructuras de conocimiento.
El inicio del aprendizaje son los conocimientos
y experiencias previos que tenga el sujeto.
El aprendizaje se facilita mediante apoyos que
logren conducir a la construcción de puentes cognitivos
entre lo nuevo y lo ya conocido.
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El docente como mediador del conocimiento, desde la perspectiva
constructivista
Como ya fue descrito en el punto anterior, desde la perspectiva
constructivista se puede decir que el alumno no construye
el conocimiento en solitario, sino gracias a la mediación
de otros y en un momento y contexto particular. De acuerdo
con esta aseveración, el docente que implementa un
programa es el mediador entre los objetivos y contenidos
de dicho programa, y el alumno.
De aquí la importancia de reconocer las concepciones
de ciencia y de aprendizaje que confluyen en el pensamiento
del profesor y cómo transmitirá tal pensamiento.
Para enfatizar lo anterior, como afirman Gimeno, Rodríguez
y Marrero (en Díaz Barriga, Frida: 1998:70):
El profesor es el mediador entre el alumno y la cultura
a través de su propio nivel cultural, por la significación
que asigna al curriculum en general y al conocimiento que
transmite en particular, y por las actitudes que tiene hacia
el conocimiento o hacia una parcela especializada del mismo
Entender cómo los profesores median en el conocimiento
que los alumnos aprenden en las instituciones escolares,
es un factor necesario para que se comprenda mejor por qué
los estudiantes difieren en lo que aprenden, las actitudes
hacia lo aprendido y hasta la misma distribución
social de lo que se aprende.
De esta cita se puede deducir que lo que piensa el
profesor sobre la ciencia que enseña y cómo
concibe el aprendizaje tienen una influencia en sus acciones
dentro del aula. Éstas últimas pueden estar
en correspondencia con sus ideas o bien entrar en confrontación
con las mismas. Esta situación permite darse cuenta
de la gran importancia que tiene conocer las concepciones
de los docentes antes de implementar nuevas propuestas curriculares.
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Bibliografía
Díaz Barriga,
Arceo Frida. El aprendizaje de la Historia en el Bachillerato:
Procesos y construcción del conocimiento en profesores
yestudiantes del cch/unam. Tesis Doctoral en Pedagogía,
unam, 1998.
Díaz Barriga, Ángel.
"Docentes, planes y programas de estudio en institución
educativa". En Perfiles educativos. México, unam
cise,1992.No. 57-58. pp3-9.
3. Chamizo, J. A. " Hacia
una revolución en la educación científica".
En Ciencia, Academia de la Investigación Científica,
1994, Vol.45 (1) pp.67-78
4. Gimeno, J. Y Pérez,
A.I. Comprender y transformar la enseñanza. Madrid:Morata.
1992.
5. Hernán, E.D. "¿El
constructivismo esta de moda?".En Educación y Cultura.
Colombia, 1992, No. 42, pp.63-70.
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