Los avances científicos y tecnológicos nos
avasallan; día a día proliferan las noticias
sobre nuevos conocimientos y adelantos tecnológicos
en los más diversos ámbitos. Constantemente
nos maravillamos viendo hasta dónde ha llegado la
humanidad en la comprensión del mundo en el que se
encuentra y en la modificación que de éste
hace con muy diversas consecuencias.
Como maestros, es muy importante cuestionarnos cómo
afecta esto nuestro quehacer, cómo vamos a abordar
esta situación. Ante esto nos preguntamos: ¿Qué
significa enseñar ciencia? ¿Cómo vamos a enseñar
ciencia?
Enseñar ciencia es acercar a los estudiantes experiencias
de aprendizaje que sean interesantes y novedosas, trascendentes,
que los lleven a asombrarse e indagar, a desear profundizar
en el conocimiento de su entorno natural y social.
Enseñar ciencia es, ante todo, lograr un cambio
en el comportamiento de los alumnos, procurar que adquieran
una actitud científica, que puedan sistematizar
y construir a partir de la interacción con
el medio natural, con compañeros, maestros, familiares,
textos y diferentes tipos de documentos sus experiencias
y sus opiniones; que puedan fundamentarlas y relacionarlas
de maneras diversas, e incluso inesperadas, con otras experiencias
y otros conocimientos; y que estén dispuestos a cuestionarlas,
criticarlas y modificarlas.
Los cuestionamientos que como maestros nos hacemos
sobre cómo enseñar ciencia, nos enfrentan
a otro problema. ¿Cómo estar actualizados en los
conocimientos científicos si estos cambian constantemente?
Por supuesto no se trata de convertirnos en un especialista
en todos los campos, pero sí de tener una actualización
básica y de ser capaces de acceder a la información
científica. Esto nos enfrenta al campo de la divulgación
de las ciencias y con ella a su única forma de expresión:
el discurso científico.
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