Para muchos sociolingüistas la construcción
del conocimiento es el resultado de los procesos de comprensión
de experiencias a través de la formalización
en el lenguaje. Esto hace que el conocimiento que quiere
ser transmitido sea dependiente de las capacidades comunicativas
de sus portadores, y éstas no son sino formas socialmente
construidas que dan sentido a la experiencia. No se trata
de verdades absolutas.Esta postura explica por qué
a lo largo de la historia humana la ciencia ha edificado
y demolido dogmas que se establecieron en el pensamiento
y en la forma de actuar de muchas generaciones. La ciencia
se ha cuestionado a sí misma, se ha reconstruido
y sigue avanzando en la búsqueda del conocimiento
sobre nuestra especie y sobre todo lo que conforma el
universo micro y macroscópico.Si asumimos que el
concepto de naturaleza y de cada una de sus manifestaciones
es el resultado de una lenta edificación histórica
y social que ha quedado plasmada en el lenguaje verbal
y no verbal de la humanidad, entonces la denominación
de algo como objeto natural es una forma de concebirlo
que depende de un sistema de clasificación. La
comunicación de esta determinada forma de concebir
los fenómenos naturales ha tomado cuerpo en distintos
contextos, o discursos.
Así, por ejemplo, el concepto de materia tiene un
sentido particular en diferentes ámbitos:
1. En la ciencia, materia está referida a la
sustancia de la que están formados los cuerpos, la
cual posee una serie de propiedades tanto generales (masa
y volumen, por ejemplo) como específicas (punto de
ebullición, reacción con el oxígeno,
etcétera.)
2. En una escuela, materia está referida a una
disciplina de estudio como la biología, la historia
o la química.
3. Las religiones conciben la materia como el aspecto
mortal del hombre, el cual es antagónico con la esencia
inmortal que es el espíritu.
4. En un discurso presidencial, el ejecutivo puede hablar
del rezago en materia económica, educativa o en los
servicios de salud pública. Aquí el término
materia puede representar cualquier cosa.
Los cuatro ámbitos que han servido de marco en este
ejemplo otorgan una forma y sentido distintos de la idea de
materia. Esto es precisamente lo que nos interesa apuntar
en esta ocasión.
La forma en la que el conocimiento se comunica tiene lugar
dentro de un discurso y es éste el que permite construir
el puente que le otorga un sentido particular. En consecuencia,
cualquier adquisición de conocimiento, y sea por
la lectura de un texto de divulgación, por las hipótesis
relacionadas con nuevos hallazgos experimentales, por la
formación escolar, por la participación en
un taller, o por la escritura de un artículo como
éste, requiere de una comprensión del mensaje,
o mejor dicho, de una atribución del significado
de los signos que forman el mensaje, y esta atribución
está hecha dentro de un contexto continuo de actividad
e intereses.
Es en este contexto en el que se comunica una forma
particular de comunicar, que es precisamente el discurso.
Pongamos un ejemplo, la divulgación de la ciencia
contextualizada en dos objetivos de la Sociedad Mexicana
para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica
(somedicyt) plantea:
1. Divulgar el conocimiento científico
y técnico con claridad, amplitud y responsabilidad.
2. Favorecer el acercamiento entre la comunidad
científica y el resto de la sociedad.
Estos dos objetivos articulan las formas de comunicar en
lenguaje verbal (libros, revistas) o no verbal (fotografías,
equipamientos) el conocimiento que quiere hacerse llegar
a quienes no pueden comprender el discurso científico
porque necesitan de un contexto distinto al académico
para poder dar un sentido propio a los hallazgos de la ciencia.Algunas
investigaciones de Edwards-Mercer, Bruner, Lemke y Candela,
entre otros, muestran que la ciencia no puede aprenderse
solamente a partir de la experiencia perceptiva, sino a
partir de la descripción de ella misma en el discurso
científico. El discurso, como vimos en el ejemplo
sobre la idea de materia, es una acción social que
construye diversas realidades o conocimientos y otorga identidades
que van formando un modo de conocer.El discurso está
formado por procedimientos y recursos a los que es legítimo
acudir para establecer una construcción de la realidad
en el ámbito científico. Estos recursos deben
ser legítimos en la medida en que su calidad ha sido
evaluada rigurosamente por quienes tienen un reconocimiento
académico sustentado en una visión antidogmática
y un compromiso con el trabajo científico, más
que por quienes ostentan cierta postura ideológica.Sobre
esta cuestión de la legitimidad se puede hablar extensamente,
pero para muestra, veamos un caso escandaloso tomado de
Paul Boghossian.
En el mes de abril de 1996 apareció en la revista
Social Text considerada como una publicación
vanguardista en el campo de los estudios culturales, un
ensayo del físico Alan Sokal, de la Universidad de
Nueva York, el cual fue aceptado por los editores para su
publicación por habérsele considerado como
un riguroso trabajo de investigación.
El artículo de Sokal titulado Traspasar los
Límites: Hacia una hermenéutica transformativa
de la gravedad cuántica, pretendía mostrar
algunas implicaciones posmodernas tanto políticas
como filosóficas de las teorías físicas
más importantes de nuestro siglo.
Sin embargo Sokal escribió después para
la revista Lingua Franca que su ensayo no era más
que una parodia urdida y presentada en forma tal que adulara
los prejuicios ideológicos de los editores, quienes
por cierto, editaron monográficamente ese número
especial para rechazar la acusación de que los estudios
culturales en los que se hace crítica de la ciencia
suelen ser incompetentes.
En el artículo, Sokal se ostentaba como científico
posmoderno al afirmar que la ciencia no podía ceñirse
a las estrecheces "objetivas" del llamado método
científico, dado que la teoría de la relatividad
general, la mecánica cuántica, el principio
de incertidumbre y la teoría del caos habían
terminado con el dogma de la ciencia clásica.
Para justificar esto, Sokal utiliza algunas obviedades
cuya articulación está tan bien urdida en
un discurso posmoderno que los editores se tragaron completo
el engaño de que, por ejemplo:
1. Los modelos matemáticos que pretenden explicar
los fenómenos naturales son tan relativos como el
hecho de que el número pi es una variable. Por lo
tanto, es necesaria la presencia de una matemática
liberadora.
2. Que el axioma de igualdad y el de elección
en la teoría de conjuntos tienen que ver con el feminismo
y la libertad para elegir sobre el aborto.
El mordaz engaño de Sokal ha sido considerado
ya como un clásico dentro de los escándalos
de la prensa, tanto que se han realizado cátedras
de análisis del texto en universidades norteamericanas
y se ha difundido en la prensa de Europa y América
Latina.
El engaño muestra principalmente tres cosas:
1. Que cualquiera puede utilizar de pretexto a Einstein
para justificar un relativismo que no es otra cosa que analfabetismo
científico de quienes se ostentan como comunicadores.
2. Que hay una incompetencia académica al permitir
que la ideología de un grupo esté por encima
de la calidad y el rigor en la evaluación de un trabajo
científico, dado que solamente se trata de tener
un poder social para silenciar formas distintas de conocer,
que curiosamente cuestionan el relativismo posmoderno.
3. Que el hecho de que el vocabulario que se utiliza
para describir a los objetos de la naturaleza sea producto
de la sociedad, no significa que el discurso que se forme
dentro de un contexto para divulgar un conocimiento, carezca
de los estándares de exigencia necesarios para la
mejor expresión de las ideas y el descubrimiento
de verdades objetivas, que no absolutas.
El texto de Sokal es un ejemplo claro de que el analfabetismo
científico no solamente existe en sectores sociales
con cierto rezago educativo, sino que también se
presenta en los círculos académicos que se
ostentan como poseedores de la cultura de vanguardia.
Es por eso que se hace necesario seguir construyendo
el discurso de la divulgación científica dentro
de un marco abierto, sin dogmas, sin obstáculos para
el entendimiento del mensaje entre los divulgadores y la
sociedad.
Y para ello me atrevo a proponer tres aspectos que
caracterizan el discurso de la divulgación científica:
1) El discurso es incluyente, porque considera y
aproxima el lenguaje de la vida cotidiana y el de la ciencia.
2) Es autónomo, porque construye y evalúa
sus propias formas de comunicación.
3) Es científico porque busca, produce y
valida conocimiento multidisciplinario sobre la comunicación
más adecuada de los conceptos y productos de la ciencia.
Finalmente, es importante mencionar que gracias al
discurso de los participantes se conocen, se comprenden
y otorgan sentido a un mensaje que tiene la intención
de convertirse en un conocimiento entre todos.
Referencias:
Boghossian, Paul. "El
engaño de Sokal. Contradicciones del relativismo
posmoderno". En: Revista Claves de Razón Práctica.
Madrid, 1998.
Candela, Antonia. Evidencia
Social y Hechos: La construcción social del conocimiento
Científico en el aula. Ponencia inédita para
la Universidad de Barcelona. Departamento de Investigaciones
Educativas, cinvestav, 1998.
Edwards, D. y Mercer, N. El
conocimiento compartido: El desarrollo de la comprensión
En el Aula. Temas de Educación, Barcelona, Paidós/Mec,
1998.
Iaclau, Ernesto y Mouffe,
Chantal. "Posmarximso sin pedido de disculpas",
en: Nuevas reflexiones sobre las revoluciones de nuestro
tiempo, 1998. p. 111-122
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