Dicen que
los chinos inventaron el papel y dicen también que fueron
ellos los primeros en reciclarlo. Al papel en desuso lo
reducían a pulpa y con ella confeccionaban yelmos de guerra.
Durante
los siglos XVIII y XIX se multiplicaron las fábricas que
construían objetos de papel. Por aquellos años se fabricaban
con ese material charolas, cajas, artículos de escritorio,
muebles y hasta cabinas de barco.
El desarrollo
industrial provocó que materiales sintéticos como los plásticos
fueran desplazando al papel y aquellas enormes fábricas
fueran desapareciendo. Hoy, la confección de obje- tos a
partir de papel reciclado es nuevamente manual, como al
principio, cuando los chinos construían sus yelmos.
Son
innumerables las cosas que podemos hacer reciclando papel
y cartón, pero, ¿cómo hacerlas? En este artículo proponemos
la fabricación de material didáctico.
Material
necesario
- Cartones de huevo
- Pegamento blanco
- Blanco de España
- Cubeta o recipiente
- Licuadora
- Bolsa de mandado o tela
- Lija
- Pinturas (escolar, vinílica o de otro tipo)
Pulpa
de papel
Para la
fabricación de objetos de papel reciclado primero que nada
debemos preparar la pulpa.
Casi
todos preparan ésta a partir de papel periódico, pero hoy
propondremos algo diferente: necesitamos conseguir ese cartón
donde se ponen los huevos; puede ser gris, azul, rosa, no
importa el color. Tomemos 2 ó 3 de esos cartones (en algunos
lugares los llaman casilleros), cortémoslos en trozos pequeños
y pongámoslos a remojar en una cubeta con agua. Es mejor
dejarlo de un día para el otro, pero si tenemos prisa, o
se nos olvidó ponerlo a remojar con tiempo, podemos usar
agua bien caliente y enseguida nuestro cartón quedará humedecido.
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Pongamos
ese cartón bien remojado en una licuadora común y corriente,
pero no todo junto. Primero tenemos que poner agua (se puede
utilizar la de la cubeta donde se humedeció el cartón) y
luego se irá agregando el cartón (no mucho para no forzar
el motor de la licuadora). Posteriormente debemos poner
la pulpa licuada en una bolsa de mandado (de malla) o una
de tela, para quitarle el agua. Cuando finalicemos con los
procedimientos anteriores coloquemos la pulpa en un recipiente
y agregémosle un poco de pegamento o cola blanca (resistol)
con agua y luego pegamento puro (se puede utilizar engrudo,
es más barato, pero la pasta nos durará menos tiempo, el
acabado es un poco más blando y tarda un poco más en secar).
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Es necesario
mezclar bien y cuando tengamos una pasta uniforme agreguemos
un puño de blanco de España (éste se consigue en las tlapalerías
y es muy barato). Amasemos bien, como si fuéramos a hacer
un pay, hasta que la pasta quede homogénea, sin grumos.
Si nos queda muy seca debemos agregarle más pegamento, si
está aguada se le agregará blanco de España. La pasta debe
quedar moldeable, no quebradiza y así podremos trabajar
con ella para fabricar diferentes materiales didácticos,
como por ejemplo, un dominó de fracciones1, figuras geométricas,
rompecabezas, etcétera.
Para
dar forma a las piezas podemos auxiliarnos de algunas herramientas
como cucharitas o cuchilos desechables. Debemos procurar
que la superficie quede lo más lisa posible. Al terminar
se ponen a orear las piezas, de preferencia en un lugar
ventilado y soleado, ya que tardan un poco en secar, a veces
un día o dos. En época de lluvias pueden tardar hasta una
semana; en este caso nos podemos ayudar con un ventilador
o colocando las piezas cerca de algo caliente como la estufa.
Cuando ya están completamente secas podemos quitar las rebabas
con una lija. Luego, se pueden colorear con cualquier tipo
de pintura (yo recomiendo la vinílica por su mayor resistencia).
Para terminar, es posible aplicar sellador para impedir
que la humedad y el uso decolore las piezas.