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Correo del Maestro Núm. 34, marzo 1999

¡Manos al Papel!

Nora Brie

Dicen que los chinos inventaron el papel y dicen también que fueron ellos los primeros en reciclarlo. Al papel en desuso lo reducían a pulpa y con ella confeccionaban yelmos de guerra.

Durante los siglos XVIII y XIX se multiplicaron las fábricas que construían objetos de papel. Por aquellos años se fabricaban con ese material charolas, cajas, artículos de escritorio, muebles y hasta cabinas de barco.

El desarrollo industrial provocó que materiales sintéticos como los plásticos fueran desplazando al papel y aquellas enormes fábricas fueran desapareciendo. Hoy, la confección de obje- tos a partir de papel reciclado es nuevamente manual, como al principio, cuando los chinos construían sus yelmos.

Son innumerables las cosas que podemos hacer reciclando papel y cartón, pero, ¿cómo hacerlas? En este artículo proponemos la fabricación de material didáctico.

Material necesario

  • Cartones de huevo
  •   Pegamento blanco
  •   Blanco de España
  •   Cubeta o recipiente
  •   Licuadora
  •   Bolsa de mandado o tela
  •   Lija
  •   Pinturas (escolar, vinílica o de otro tipo)

Pulpa de papel

Para la fabricación de objetos de papel reciclado primero que nada debemos preparar la pulpa.

Casi todos preparan ésta a partir de papel periódico, pero hoy propondremos algo diferente: necesitamos conseguir ese cartón donde se ponen los huevos; puede ser gris, azul, rosa, no importa el color. Tomemos 2 ó 3 de esos cartones (en algunos lugares los llaman casilleros), cortémoslos en trozos pequeños y pongámoslos a remojar en una cubeta con agua. Es mejor dejarlo de un día para el otro, pero si tenemos prisa, o se nos olvidó ponerlo a remojar con tiempo, podemos usar agua bien caliente y enseguida nuestro cartón quedará humedecido.

Pongamos ese cartón bien remojado en una licuadora común y corriente, pero no todo junto. Primero tenemos que poner agua (se puede utilizar la de la cubeta donde se humedeció el cartón) y luego se irá agregando el cartón (no mucho para no forzar el motor de la licuadora). Posteriormente debemos poner la pulpa licuada en una bolsa de mandado (de malla) o una de tela, para quitarle el agua. Cuando finalicemos con los procedimientos anteriores coloquemos la pulpa en un recipiente y agregémosle un poco de pegamento o cola blanca (resistol) con agua y luego pegamento puro (se puede utilizar engrudo, es más barato, pero la pasta nos durará menos tiempo, el acabado es un poco más blando y tarda un poco más en secar).

Es necesario mezclar bien y cuando tengamos una pasta uniforme agreguemos un puño de blanco de España (éste se consigue en las tlapalerías y es muy barato). Amasemos bien, como si fuéramos a hacer un pay, hasta que la pasta quede homogénea, sin grumos. Si nos queda muy seca debemos agregarle más pegamento, si está aguada se le agregará blanco de España. La pasta debe quedar moldeable, no quebradiza y así podremos trabajar con ella para fabricar diferentes materiales didácticos, como por ejemplo, un dominó de fracciones1, figuras geométricas, rompecabezas, etcétera.

Para dar forma a las piezas podemos auxiliarnos de algunas herramientas como cucharitas o cuchilos desechables. Debemos procurar que la superficie quede lo más lisa posible. Al terminar se ponen a orear las piezas, de preferencia en un lugar ventilado y soleado, ya que tardan un poco en secar, a veces un día o dos. En época de lluvias pueden tardar hasta una semana; en este caso nos podemos ayudar con un ventilador o colocando las piezas cerca de algo caliente como la estufa. Cuando ya están completamente secas podemos quitar las rebabas con una lija. Luego, se pueden colorear con cualquier tipo de pintura (yo recomiendo la vinílica por su mayor resistencia). Para terminar, es posible aplicar sellador para impedir que la humedad y el uso decolore las piezas.

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