Introducción
En
general, los centros de primaria y secundaria no disponen
de un telescopio para observar. No es necesario el uso
de este instrumento para enseñar astronomía, pero siempre
resulta interesante ofrecer a los estudiantes la posibilidad
de observar a través de uno de ellos. Para aquellos que
lo hemos hecho, está claro que es una excitante experiencia
mirar la Luna con un telescopio. Es una sensación que
no tiene nada que ver con mirar una fotografía o ver una
cinta de video. La observación real es insuperable. Si
es posible, todo enseñante debe promover que sus alumnos
disfruten de ello. A lo largo de su vida olvidarán muchas
cosas, pero nunca la primera vez que vieron la Luna por
un telescopio.
Una posible solución para conseguir este objetivo es la
colaboración con alguna asociación de astrónomos aficionados.
Éstos son personas siempre abiertas a promover su afición
entre otras y especialmente entre la gente joven. (En
México, en casi todos los planetarios hay grupos de astrónomos
aficionados asociados). Se puede organizar conjuntamente
con ellos una observación a través de sus telescopios
en el propio centro escolar o en otro lugar más apropiado.
También es importante contar con la información necesaria
por parte de la asociación, para seleccionar el día y
la hora para realizar la observación.
Los contenidos de este artículo responden a una lista
de diferentes actividades para hacer con los alumnos antes,
durante y después de la observación. Básicamente, estas
actividades consisten en realizar un mapa sencillo de
la superficie de la Luna, situando las principales características
(mares, cráteres, montañas...), localizarlas sobre la
superficie en directo, tomar fotografías de ellas y finalmente
calcular las dimensiones de alguna característica de la
superficie lunar, resultando todo ello apropiado para
llevarlo a cabo en primaria o secundaria. Para simplificar
la última actividad que se propone, es conveniente tomar
fotografías de la Luna cuando está en cuarto creciente
o menguante. En estos casos, la solución matemática es
más sencilla que en el caso general y es posible desarrollarla
en una escuela de secundaria.
Realización
del mapa
Unos
cuantos días antes de realizar la observación es conveniente
prepararla en el aula. Para ello hay que iniciar el proceso
familiarizando a los alumnos con los principales accidentes
de la superficie lunar. Es bueno empezar usando mapas
no demasiado detallados de nuestro satélite. Es mejor
comenzar por el manejo de mapas esquemáticos que por su
claridad y sencillez permitan a los estudiantes situarse
rápidamente desde el inicio de la observación. Un buen
camino para conseguir dicho material es la confección
del mismo en el aula por parte de los propios alumnos.
Así, a partir de un mapa mudo, como el de la figura 1,
se van incluyendo los nombres de los mares, algunas cordilleras
y unos pocos cráteres seleccionados por sus particularidades
(a modo de ejemplo véase la tabla 1). Todo ello se hace
a partir de consultar varios mapas de diferentes publicaciones.
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Mares
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Cordilleras
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Cráteres
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Mar
de la Tranquilidad
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Apeninos
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Clavio
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Mar
de la Crisis
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Cárpatos
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Tycho
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Mar
de los Humores
|
Alpes
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Arzachel
|
|
Mar
de las Nubes
|
Cáucaso
|
Alfonsus
|
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Mar
de las Lluvias
|
Muro
Recto
|
Tolomeo
|
|
Mar
de los Fríos
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|
Aristóteles
|
|
Mar
de la Serenidad
|
|
Platón
|
|
Océano
de las Tempestades
|
|
Petavius
|
|
Mar
de la Fecundidad
|
|
Arquímedes
|
|
Mar
del Néctar
|
|
Copérnico
|
|
Tabla
1. Algunos accidentes de la superficie lunar
|
.
Una vez acabado este mapa y antes de dar por terminada
esta etapa de familiarización del estudiante con el nuevo
medio, puede resultar interesante proponer como ejercicio
de clase que sitúen los distintos puntos de alunizaje
del programa Apolo (tabla 2). Se trata de un ejercicio
sencillo que les despierta gran interés y que, a la vez
que les obliga a manejar distintos mapas de la superficie
lunar, amplía sus conocimientos y refuerza los ya adquiridos.
Observacion
telescópica
Con
la ayuda de la asociación de astrónomos amateurs
se puede realizar la observación de la superficie de nuestro
satélite. Es bueno empezar usando en primer lugar un ocular
con poco aumento, lo que permite una visión total de la
Luna y una localización de los distintos mares que sean
visibles. Después se puede seguir con oculares más potentes
para conseguir mayores detalles, especialmente en la zona
del terminator (línea que separa la zona iluminada
de la sombreada) donde se da, de forma más marcada, mayor
contraste de luces y sombras. Si es posible, resulta interesante
tomar alguna fotografía de aquello que los alumnos están
observando. Seguro que sacar "su" fotografía de la Luna
significará para los estudiantes una experiencia inolvidable.
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Para efectuar los ejercicios que se proponen en los apartados
siguientes, es necesario disponer de fotografías de la
superficie lunar donde sea posible medir el diámetro de
la totalidad del disco. En particular, es conveniente
tomar fotos de la Luna en el instante del cuarto creciente
y menguante. Si es posible, se trabajará con las fotografías
realizadas durante la observación, pero si esto no es
posible, también se pueden usar otras como las que se
publican en las páginas centrales de esta revista (fotos
1 y 2) -las cuales fueron realizadas con un telescopio
ecuatorial de 100 mm de diámetro y 1000 mm de distancia
focal, utilizando una película para diapositivas color
de 100 asa. No pasamos seguidamente a dar unas pautas
para la realización de las fotografías porque éstas dependen-
den de las características del telescopio, lo que hace
difícil dar esta información de forma general. Además,
es seguro que en toda asociación de astrónomos aficionados
hay miembros que realizan de forma asidua fotografía astronómica
y en particular fotografías de nuestro satélite, y ellos
podrán asesorar al maestro para cada caso particular.
Determinación
de longitudes
Para
efectuar esta experiencia sólo es necesario disponer de
una fotografía de la Luna donde sea posible medir el diámetro
de nuestro satélite sobre la fotografía (foto 1 de págs.
centrales), por tanto, el radio lunar lo obtenemos en
cm. Como los alumnos conocen el radio real de la Luna
en km, cuando ellos miden la longitud de algún accidente
lunar (por ejemplo el diámetro de un cráter) sobre la
Luna en cm, es muy fácil calcular su longitud real en
km, usando la proporción siguiente:
donde:
En las tablas 3 y 4 aparecen los valores obtenidos para
distintos accidentes.
Determinación
de alturas
Cuando
la Luna está en cuarto creciente o en cuarto menguante,
los rayos solares forman un ángulo recto con el terminator.
Aprovechando esta propiedad se pueden calcular alturas
sobre la superficie lunar a partir de las longitudes de
las sombras. Consideremos, a modo de ejemplo pero sin
perder generalidad, que queremos averiguar la altura de
una montaña cuyo pico es A, midiendo la longitud
de la sombra AB que produce. Comenzaremos por considerar
esta montaña proyectada sobre el borde lunar, con el único
objetivo de visualizar de forma más clara la geometría
del problema. La montaña proyectada es A' y su
correspondiente sombra A'B', donde A'B'
es igual a AB (figura 2). La altura de la montaña,
el resultado que queremos obtener es AC, que evidentemente
es igual a A'C'.
Si aproximamos el arco C'B' al segmento C'B',
es posible considerar los triángulos rectángulos A'C'B'
y A'D'L que son semejantes (figura 3), en consecuencia
se verifica la relación siguiente:
donde:
Entonces, la relación anterior puede expresarse con esta
nueva notación más sencilla para manejar:
donde
todas las variables son conocidas salvo h, que
queremos calcular. Extrayendo denominadores se obtiene
la ecuación de segundo grado en h:
que
los alumnos saben resolver, obteniendo:
donde
ya hemos resuelto la ambigüedad del signo de la raíz cuadrada
tomando sólo la determinación positiva. Está claro que:
es
una longitud, y por tanto no puede ser negativa.
Hay que destacar que la altura h calculada es la
que corresponde a las dimensiones de la Luna en la fotografía.
Si realizáramos una maqueta de la Luna del tamaño de la
fotografía debería ser h la altura de esa montaña,
pero como lo que deseamos es conocer su altura real, lo
que habrá que hacer es considerar una proporción de forma
análoga a lo expuesto en el apartado anterior relativo
a determinación de longitudes. Así, la altura real de
la montaña es:
donde:
Está claro que aunque para fijar ideas, durante todo este
razonamiento hemos hablado de estimar la altura de una
montaña, se puede usar el mismo procedimiento para otro
tipo de accidentes, y así se ha hecho para calcular la
altura de los bordes de los cráteres lunares. En las tablas
3 y 4 figuran los resultados conseguidos para algunos
de ellos.
Conclusiones
Hay
que ser honestos y reconocer que los resultados obtenidos
siguiendo este proceso son orientativos, aunque no muy
precisos. A este nivel lo menos importante es la precisión
de los resultados obtenidos, realmente sólo se busca un
orden de magnitud, ya que al proceso usado no se le puede
pedir más. La principal dificultad que entraña todo lo
expuesto está en determinar la recta del terminator
y en consecuencia en medir la distancia al mismo, debido
a que éste en las fotografías no aparece como una línea
definida sino como una zona difusa. Sin embargo, esto
no debe ser una objeción para realizar la actividad. Nuestro
objetivo no es emular a la nasa, sino que es animar a
los alumnos a usar su inteligencia y los conocimientos
que ya tienen para resolver problemas que inicialmente
les parecen fuera de su alcance. La idea no es introducir
nuevos contenidos matemáticos o conceptos astronómicos
muy elaborados hasta conseguir aburrir a los alumnos,
sino que es utilizar lo que ellos ya saben a la vez que
manejar ideas, cuanto más sencillas y claras mejor.