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Correo del Maestro Núm. 43, diciembre 1999

Para docentes y payasos

Maximino Martínez Figueroa

Crónica de una novedosa y grata experiencia para los futuros profesores de educación básica

La oportunidad que ha tenido el que ahora escribe de haber estado inmerso durante las dos últimas décadas en los dos espacios -el ámbito de la docencia y el de la vida payasa- permite que hoy se emitan y abran algunas reflexiones en torno a esas dos actividades.

Inicialmente, los que me escucharon, docentes y payasos, sintieron descabellada la idea de buscar vinculaciones entre ambos trabajos. Yo mismo dudé, pero haber seguido perseverando en la idea me da ahora varios elementos, surgidos de la experiencia, de observaciones y de algunos planteamientos teóricos, para seguir trabajando en ello.

Me atrevo ahora a afirmar que el payaso debe imaginar, idear y construir diversas formas para acercarse al niño, conociendo previamente sus características y comportamientos. El docente de educación básica, principalmente estableciendo un diálogo sincero entre esos niños y él, debe crear condiciones propicias de confianza, camaradería y organización para facilitar las actividades de enseñanza-aprendizaje. Estas reflexiones producen la necesidad de incursionar en una primera y obligada interrogante:

¿Cómo formar adecuadamente a los docentes y a los payasos?

Desde el sentido común existen varias creencias en relación a las características que deben poseer los sujetos que se dedican a la docencia y a ser payasos. Desde la investigación teórica se ha escrito abundantemente en relación a lo primero pero lo segundo ha sido descuidado. Lo cierto es que ambas profesiones requieren de elementos teóricos, técnicos, psicológicos y pedagógicos que les faciliten el conocimiento del material humano con el que trabajan y que les permitan la organización idónea de las actividades que se propongan realizar.

En un inicio como aficionado y luego como aprendiz de payaso, me di a la tarea de buscar, aquí y allá, algunos textos o documentos en los que pudiera apoyarme teóricamente para emprender esa fascinante aventura, los materiales bibliográficos son escasos, pero, pese a eso, algunos he encontrado.

En las últimas décadas ha crecido el gremio de payasos (por variadas circunstancias que de momento no analizaré) lo que ha provocado la preocupación por ese oficio, arte o profesión.  Los maestros siguen formándose en las escuelas, sin embargo, sigue habiendo escasos profesionales en los dos terrenos, sujetos apasionados por su trabajo y entregados a él, que busquen la manera de formarse constantemente y actualizarse. Hay muchos de los otros, los desilusionados, cansados, que rutinariamente tan sólo repiten y no saben ni lo qué. Trabajan, si es que a eso puede llamársele trabajar, únicamente por cobrar y subsistir, cumplen por cumplir pero no convierten su trabajo en un proyecto de vida, en su pasión. Ambas actividades son tomadas en varias ocasiones como las formas de conseguir el sustento familiar cotidiano.

Tanto el docente como el payaso, en general,  en los casos en que hay preocupación por su formación, buscan textos y documentos de carácter técnico, que les indiquen qué hacer; los manuales, sobre todo aquellos que rayan en lo tecnológico-instrumental, son los preferidos.

De estas reflexiones surgen las interrogantes: ¿todos pueden ser docentes y todos pueden ser payasos?; ¿la docencia y la payasística son actividades para ciertas personas que reúnan determinadas cualidades?

Yo creo que tanto la docencia como el arte de ser payaso pueden ser accesibles a todos los  sujetos que realmente deseen incursionar en esos terrenos y decidan hacer de su trabajo su pasión.

"Para ser docente o payaso debe uno sentirse a gusto con lo que hace, sentir la vibra" nos diría un joven de 24 años que está a punto de titularse como Licenciado en Educación Primaria y ha incursionado en el mundo de los payasos en los últimos tiempos, es payaso y pronto será docente.  

Las dos figuras, tanto la del docente como la del payaso, han sido a veces valorizadas en exceso, desprestigiadas en otras ocasiones, atacadas y elogiadas, pero al fin son personajes sociales en nuestras vidas, surgidos desde hace mucho tiempo.

Reitero que en un inicio, al ocurrírseme la comparación entre los payasos y los docentes,  a muchos les pareció una irreverencia: ¿cómo comparar al docente con el payaso?, pero, ¿por qué no? Ambos personajes son humanos que laboran con afectos, emociones y sentimientos. Conviviendo entre payasos y docentes he percibido que a ambos, en muchos momentos les emociona y les gusta su labor, más cuando reciben respuestas gratificantes como pudieran ser los avances en el aprendizaje de sus pupilos en el primer caso y los aplausos o la cara de felicidad de su público en el segundo. Ambos profesionales se desilusionan constantemente cuando se les presentan obstáculos que impiden la adecuada marcha de su labor; hay reacciones en el aula de clase impredecibles, como también las hay en los públicos con los que se desenvuelve el payaso. Hay personas que en nuestra modernidad difícilmente ríen,  así como hay desilusiones entre los escolares, lo que  dificulta el entusiasmo y la entrega en el trabajo académico.

Los docentes deben considerar que los payasos aglutinan fácilmente a su público infantil y ellos no, se asiste a la escuela por obligación sabiendo de antemano que habrá poco o nulo placer, la vida escolar no es divertida. Pero, ¿qué sucedería si en la escuela se rescataran el regocijo y el placer?, ¿si los niños buscaran y rodearan al maestro como lo hacen con el payaso? A Socrátes lo buscaban y seguían sus discípulos. Los seres humanos tenemos la tendencia de buscar a las personas que nos divierten, que nos hacen reír y a las que nos saben enseñar algo.

La producción de la risa, las repercusiones del uso del chiste es algo que debe ser abordado, necesariamente, por los docentes y los payasos.

Anteriormente ya señalé la necesidad de que el docente reflexione en relación a los recursos de que se vale el payaso para resignificar algunos de ellos y utilizarlos en su labor como educador.

Tanto los docentes como los payasos son profesionales, ambos viven de su trabajo, realizan una actividad especializada que requiere responsabilidad, honestidad e imparcialidad.

Los docentes y los payasos trabajan, juegan y conviven en sus profesiones con seres humanos; ellos son humanos y el manejo de los afectos, las emociones y los sentimientos son fundamentales en su labor. Ambos profesionales se desesperan o se ilusionan con su actividad, los ánimos y los desánimos se observan variando de acuerdo a circunstancias; en sus labores, cotidianamente, se les presentan situaciones complejas e irrepetibles puesto que los procesos áulicos como los momentos del espectáculo de los payasos son impredecibles, aunque pudiera darse en ellos lo rutinario y la mediocridad.

He escuchado frecuentemente, en voces de docentes y de payasos, expresiones que ejemplifican lo señalado. Cuando a un docente en su grupo, en su labor cotidiana, le salen bien las cosas, sus alumnos responden como él se lo esperaba, quiere y desea seguir siendo maestro; sin embargo,  para el docente existen los grupos difíciles, los que le provocan conflictos y que le  hacen pensar e idear alternativas de solución.

De similar manera, la vida payasa también presenta sus altibajos; sin embargo, en las dos profesiones hay presencia o ausencia de pasión por lo que se hace.

Independientemente de los grados de pasión o desdén, los niños rodean y buscan más al payaso que al docente. Entonces, ¿por qué el docente no busca poseer ese encanto atrayente del payaso para hacer más efectiva su actividad de facilitador de aprendizajes y construcciones intelectuales?

Todos somos payasos por naturaleza, se ha escuchado decir a los payasos, y por parte de algunos docentes se reconoce la necesidad de ello en su profesión.

El docente se ha abrogado una actividad que debería ser de todos, esa actividad es la de enseñar. Todos enseñamos o deberíamos de hacerlo, pero se ha difundido la creencia de que solamente el maestro es el que enseña.

Sorprendido quedé al escuchar a Marco Antonio Vega Segundo (Chistín) que en una de sus conferencias señalaba las características de un payaso y decía:

El payaso debe creer en sí mismo, ser optimista, vibrar más arriba de la demás gente que lo ve; el payaso debe ponerse a la altura del niño haciéndose amigo de él. El payaso debe ser alegre para poder dar alegría. Somos actores de nuestra propia vida, el payaso debe pensar, analizar y hacer, debe crear y ser original. Cada payaso debe ser diferente a los demás.[1]

Yo, al estar con grupos de jóvenes que pronto serán docentes de educación básica, insisto en lineamientos semejantes a los citados por un payaso:

Ustedes pronto serán profesores de educación primaria y lo que menos se debe pretender es el querer ser iguales, cada maestro será diferente y es necesario impulsar la creatividad, la imaginación, la reflexión y el pensar constantemente.

Adentrándonos en los dos mundos señalados pueden realizarse infinidad de observaciones y lecturas. Los payasos organizan sus congresos locales, nacionales e internacionales con la intención de mejorar, de aprender; organizan cursos, talleres, conferencias, socializan experiencias, promueven y realizan concursos. Los docentes también efectúan algo semejante, ahora en nuestros días están de moda los cursos y talleres de actualización, donde también se intenta socializar experiencias y formarse.

Se percibe que en los dos terrenos hace falta  mayor creación intelectual; en el primero, si a concursos se refiere, muchos expertos opinan que los payasos participan con lo mismo, lo que presentan son fusiles, copias de los trabajos cómicos ya existentes, les hace falta idear y mostrar producciones novedosas.

En el segundo caso, el de los docentes, también escuchamos expresiones como: "Ese curso es lo mismo de siempre, me aburro y poco aprendo". Los maestros dicen ser constructivistas y democráticos en esos eventos pero al retornar a sus grupos de trabajo con los niños son dictadores en doble sentido porque siguen dictando apuntes como en la época medieval y porque son dictadores que, aprovechándose del poder que les otorga la escuela, ordenan, deciden, sin importarles las opiniones, intereses y necesidades de sus alumnos. ¿Dónde queda la construcción de aprendizajes significativos?, y, ¿dónde está la democracia, el consenso y la tolerancia?

Pero podemos continuar buscando semejanzas y vinculaciones entre la docencia y la payasística; en ambas actividades con frecuencia se presenta el fantasma de la rutina pues, por diversas causas, es más fácil andar los caminos conocidos que buscar otros nuevos que pueden ser mejores. Los docentes y los payasos lamentablemente prefieren lo conocido, lo probado, lo que les ha dado resultado porque eso implica menos angustias, les evita pensar y conflictuarse y les asegura obtener éxitos ya probados. Eso también ocasiona lo repetitivo y la rutina.

Crónica de una novedosa y grata experiencia

Con el ánimo y el deseo persistente de oponernos a lo rutinario e incursionar por caminos poco andados en nuestra Escuela Normal,[2] localizada a 4.5 km de la ciudad de Tenancingo, al sur del Estado de México, decidimos desde hace ya algún tiempo conformar lo que ahora se conoce como el grupo de payasística Imaginación. Los inquietos e interesados en la vida payasa, unidos por el hecho de ser docentes, futuros profesores de educación primaria, nos dimos a la tarea de incursionar más directamente en esa faceta que tiene que ver con el placer, el goce, la diversión, las bellas artes y los aprendizajes significativos.

En este contexto decidimos organizar en nuestra institución lo que titulamos "Primer encuentro nacional de payasística, Tenancingo 98", lo que nos permitió reunir durante dos días, en nuestra institución, a un centenar de profesionales del humor provenientes de diferentes partes de nuestro país: de Ciudad de México, Veracruz, Morelos, Estado de México, etc. Dicho encuentro involucró a toda nuestra comunidad normalista y a los habitantes de las poblaciones circunvecinas de la escuela. Se destacó la participación y apoyo de las autoridades civiles y educativas.

El día 15 de noviembre 1998, en el lugar más céntrico y conocido de la ciudad de Tenancingo,  el Jardín Morelos, nos dimos cita espectadores de muchas partes, payasos, profesores, autoridades y algunos medios de comunicación como Radio y Televisión Mexiquense. Nos acompañaron también personalidades prestigiadas dentro de la farándula cómica. Estuvieron con nosotros los payasos: Timmy Bond que también se desempeña como profesor de educación física y es reconocido como un gran artista mexicano en los Estados Unidos de Norteamérica; Tito, el payaso más simpático y carismático del encuentro; Chistín, payaso innato y polifacético; El Mago Margarito, internacionalmente desconocido; Chiquilín, el payaso de las alturas que sostiene la idea de que los payasos no tienen sexo; Palmetto, el mercader de la magia; Frijolieto, el cohetero de Tultepec; Estrellita, la payasa más gordita del Distrito Federal; Chapotín, docente de educación primaria; Chispita, la payasa más popular de Poza Rica; Pelusita, la más bella payasa asistente; Kay, payaso veterano, entusiasta y simpático, con varias preseas en su haber dentro de la vida payasa; Tachuelón, el grosero de voz estereofónica; Roxxy Pop, la de Neza, integrante de La Coladera[3] y destacada por su originalidad al participar en el concurso de actuación, vinculando el folclore mexicano con la actuación cómica; Plomito, el enojón de siempre; Tibiri, el vaquerito de Naucalpan, prófugo de La Coladera; Pachuquín, el payaso más representativo; Berrinchín, el que sigue siendo el mismo; Chocho-Chochito, el empresario ejecutivo; Arroyito, el voluntarioso y buena onda de Chimalhuacán; Anny Bond, prestigiada por el apellido que lleva; Chabelina, la que se estrenó con las multitudes; Pandorín, el  payaso atleta intelectual; Charly, el payaso delicado y fino de la élite; Gasper, el globero de Toluca; Pistachín y Copetito Trampitas, los "profes" hermanos que no olvidan su Normal; Carcachín, de Toluca; Chicharrín y Chambitas, ambos de Tenancingo; Dany-Dany, el joven más payaso de Imaginación; Humpo, el de bonito maquillaje de los grumepac[4]; Dey, la niña fresa de Poza Rica; Globis, el globero; Richi, el de los muñecos y que además es docente de educación primaria; Yerrisitas; Pancholín; Tokotín; Nicotín; Tamagochi; Pichicuas; Pascualillo y muchos, pero muchos, más.

Durante esos días surgieron experiencias inigualables, ocurrencias no imaginadas que mueven a risa como aquella de querer establecer en nuestra Normal la asignatura de Payasología y Educación dentro del currículum existente; se buscaron constantemente las vinculaciones entre la docencia y la payasística. En las conferencias y en los talleres la comunidad normalista percibía e ideaba formas de aprovechar en sus prácticas pedagógicas lo aprendido de los payasos.

No faltaron las exhibiciones didácticas de los payasos como aquéllas en las que a través de la globoflexia enseñaban las vocales, los números e infinidad de cosas a su público. La actividad lúdica también se destacó; la música y otras bellas artes, así como el deporte, estuvieron presentes. La organización de la primer Payaso-Olimpiada, el desfile por las principales calles de la ciudad de Tenancingo, el concurso de actuación en el jardín central del mismo lugar, los materiales audio y vídeo grabados, los escritos, las ideas surgidas para diseñar proyectos de investigación, el fortalecimiento del propio grupo organizador, el encuentro de nuevos y viejos amigos, el placer y la diversión irrumpieron y rompieron con la cotidianeidad acostumbrada dejándonos posibilidades abiertas para imaginar, crear, escribir, investigar, construir y mediar.

A raíz del contundente éxito obtenido, la comunidad normalista se entusiasmó y ya se ha realizado el "Segundo Encuentro Nacional de Payasística, Tenancingo 99"que abrió nuevos retos y otras expectativas.

Sabiendo que han quedado infinidad de aspectos por comentar, adquiero el compromiso de abordar proximamente esta temática.

"Pelusita", en su mejor pose para el concurso de maquillaje .

En el patio central de la Normal, posando Profesores - Payasos.



[1] Marco Antonio Vega Segundo (Chistín), conferencia inaugural dictada en el curso-taller La docencia y la payasística efectuado los días 30 y 31 de marzo y 1º de abril de 1998 en la Esc. Nor. Rur. Lázaro Cárdenas del Río, Tenería, Tenancingo, México.

[2] La Escuela Normal Rural Lázaro Cárdenas del Río de Tenería, Tenancingo, México, cumple ya 72 años formando a profesores de educación básica; de ella egresan año con año aproximadamente 150 docentes que inmediatamente se incorporan a las labores magisteriales en escuelas primarias federalizadas del Estado de México principalmente. Es una institución con el sistema de internado que alberga durante 4 años a generaciones de jóvenes que deciden realizar sus estudios de Licenciatura en Educación Primaria. La población estudiantil en promedio es de 550 alumnos becados, los que reciben servicios asistenciales básicos y la preparación académica correspondiente. Se proporciona a los internos hospedaje, alimentación, servicios de biblioteca, ludoteca, museo escolar, laboratorio pedagógico, auditorio, centro de cómputo con conexión a Internet, sala de audiovisuales, gimnasio, alberca, cafetería, Centro de Maestros con biblioteca abierta a todos los alumnos, instalaciones deportivas para futbol, basquetbol, beisbol, atletismo, tae kwan do, atención médica, peluquería, lavandería, pre (Partida de recreación estudiantil), clubes artísticos de rondalla, danza, teatro, música latinoamericana y popular, de marimba y payasística. Al egresar se les otorga plaza para laborar como Licenciado en Educación Primaria. Esta institución desde su origen, en 1927, ha sido una alternativa para los hijos de obreros y campesinos de escasos recursos económicos que deciden comprometerse con la noble tarea de enseñar.

[3] La Escuela Normal Rural Lázaro Cárdenas del Río de Tenería, Tenancingo, México, cumple ya 72 años formando a profesores de educación básica; de ella egresan año con año aproximadamente 150 docentes que inmediatamente se incorporan a las labores magisteriales en escuelas primarias federalizadas del Estado de México principalmente. Es una institución con el sistema de internado que alberga durante 4 años a generaciones de jóvenes que deciden realizar sus estudios de Licenciatura en Educación Primaria. La población estudiantil en promedio es de 550 alumnos becados, los que reciben servicios asistenciales básicos y la preparación académica correspondiente. Se proporciona a los internos hospedaje, alimentación, servicios de biblioteca, ludoteca, museo escolar, laboratorio pedagógico, auditorio, centro de cómputo con conexión a Internet, sala de audiovisuales, gimnasio, alberca, cafetería, Centro de Maestros con biblioteca abierta a todos los alumnos, instalaciones deportivas para futbol, basquetbol, beisbol, atletismo, tae kwan do, atención médica, peluquería, lavandería, pre (Partida de recreación estudiantil), clubes artísticos de rondalla, danza, teatro, música latinoamericana y popular, de marimba y payasística. Al egresar se les otorga plaza para laborar como Licenciado en Educación Primaria. Esta institución desde su origen, en 1927, ha sido una alternativa para los hijos de obreros y campesinos de escasos recursos económicos que deciden comprometerse con la noble tarea de enseñar.

[4] Grupo Metropolitano de Payasos Asociación Civil, con sede en Ciudad de México, agrupación pionera en la organización y superación de los payasos como artistas y trabajadores.

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