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Correo del Maestro Núm.39, agosto1999

Enseñar y aprender matemáticas en educación primaria*

Amílcar Saavedra

En un salón de clases se escucha la voz del maestro, quien plantea un problema a sus alumnos:

—En una parada subieron a un autobús 17 personas. Al arrancar éste, van 5 personas más que antes de que parara. ¿cuántas personas bajaron del autobús en esa parada?

La respuesta de niños y niñas se bifurcan en dos posibles resultados: 22 y 12 personas.

¿Cuál es la respuesta correcta?

Como maestros, ésta es una vivencia cotidiana, la cual frecuentemente discurre por una toma de posición por el resultado correcto, sólo ocasionalmente consideramos la respuesta incorrecta, como motivo de aprendizaje.

Sin embargo, en este libro la maestra Alicia Ávila nos propone transitar por los procesos de construcción y conceptualización matemática en los niños de educación primaria. Al escarbar los procesos de resolución de problemas matemáticos, encontramos que los gustos, afectos, preferencias y creencias son un aspecto integral de éstos, así, podemos comprender a Reyna, una niña de educación primaria, la cual concluye que sólo se pueden realizar 11 combinaciones ante el problema que se les ha planteado: “Gloria tiene 3 blusas y 4 faldas ¿de cuántas maneras distintas se puede vestir?”

Al escuchar las razones, cuando uno de sus compañeros la cuestiona, éstas son contundentes:

Julio: ¿Y por qué? si salen 12.

Reyna: Es que negro con café no se ve bien.

Julio (y sus compañeros de equipo): ¡Buh! ¡Ah las viejas! ¡Uh!

La maestra Ávila despliega ante nuestros ojos el arsenal de estrategias desarrolladas por los niños y las niñas para resolver problemas matemáticos, donde se emplea la división, la resta y la multiplicación, asimismo, nos invita a reflexionar sobre aquellos aspectos que pueden apoyar en los alumnos el aprendizaje de estos conceptos matemáticos. Así descubrimos la diversidad de rutas que emplean los chicos para encontrar una respuesta, e incluso nos lleva a comprender por qué los alumnos son capaces de solucionar problemas que aún no se les han enseñado.

Al leer el libro, los maestros podemos reconocer con qué frecuencia los conocimientos matemáticos que tienen los alumnos no son tomados en cuenta en la clase, ésta sería una llamada de atención, ya que estos saberes se pueden potenciar en la medida que se amplíen, enriquezcan y formalicen como conocimiento matemático a partir de considerar tres elementos: un buen problema, alumnos que expresan libremente sus conceptualizaciones y un docente que escucha y comprende a sus alumnos.

¡Ah!, ¿cuál es el resultado del problema planteado inicialmente?

Para dialogar la respuesta, corre al Rincón de Lectura o al Centro de maestros y busca este interesante libro.

*  Reseña del libro de Alicia Ávila, Los niños también cuentan de la Colección “Cuadernos de Aula” de los Libros del Rincón, sep, México , 1994, 86 p.

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