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Lo fundamental es que soy un hombre igual a los
otros hombres, dotado igual que ellos, con las mismas
aspiraciones y preocupaciones. Uno más entre los hombres
de este mundo dividido por prejuicios y nacionalismos,
pero unido por la participación común en una misma
cultura, la cultura humana, cualesquiera que sean
las formas locales e históricas que adopte.**
Rufino
Tamayo
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| Autorretrato, dibujo a lápiz,
1948 |
Rufino del Carmen Arellanes Tamayo nació la tarde de un
viernes 26 de agosto de 1899 en un pequeño pueblo de la
Mixteca Alta, en el estado de Oaxaca. Su madre, Florentina
Tamayo, de veinticuatro años, se dedicaba a la costura y
su padre, Manuel Ignacio de Jesús Arellanes Saavedra, de
veintiséis años, ejercía el oficio de zapatero. Rufino fue
el único hijo del matrimonio Arellanes Tamayo, ya que pocos
años después se separaron. Desde muy temprana edad empezó
a mostrar aptitudes musicales, gracias a su tono de voz
formó parte del coro de la parroquia que frecuentaban sus
abuelos maternos. Alguna vez pensó en ser músico pero su
verdadera vocación la descubriría años más tarde. Cuando
apenas tenía ocho años murió su madre y quedó bajo el cuidado
de una tía materna; con ella se trasladó a la ciudad de
México. La belleza de la gran metrópoli transformó su vida
y su visión del mundo. A partir de aquel momento le gustaron
las grandes ciudades.
El niño Rufino tuvo su primer acercamiento a la pintura
cuando empezó a coleccionar unas postales que reproducían
obras de pintores conocidos, su intención era copiarlas
en sus ratos libres mientra ayudaba a atender el puesto
de frutas que su famila tenía en las bodegas de La Merced.
Cuando tenía trece o catorce años ingresó, por insistencia
de sus parientes, a una escuela de contabilidad, sin embargo,
su vocación de artista lo impulsó a tomar clases de dibujo
sin que ellos se enteraran.
En 1917 inicia de manera formal los cursos de la Academia
de San Carlos, mismos que abandona poco tiempo después decepcionado
de la enseñanza que recibe. En 1921, bajo el gobierno de
Álvaro Obregón, el ministro de Educación José Vasconcelos
lo ayuda recomendándolo para conseguir empleo en el Museo
de Antropología, en el departamento de dibujos etnográficos.
Este empleo le permite estudiar de manera sistemática los
objetos del arte prehispánico, sus formas, contornos, colores
y texturas; influencia que va a proyectar tiempo después
en sus primeras obras de caballete. En 1926 Tamayo organiza
su primera exposición, cuando aún no existían las galerías
de arte. En este mismo año hace su primer viaje a Nueva
York con la intención de conocer, experimentar y entrar
en contacto con las tendencias artísticas del arte europeo
contemporáneo. Estudió la obra de Paul Cézanne, Georges
Bracque, Henry Matisse, Juan Gris, Joan Miró y, en especial,
la obra de Pablo Picasso, quien habría de influir notablemente
en el artista. Tamayo trabaja arduamente, expone en Nueva
York; entre trabajo, visitas a museos y descubrimientos
transcurren dos años.
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| Rufino y Olga Tamayo con Siqueiros,
Orozco, Berdecio. Angélica y Luis Arenal, Jesús
Bracho y Antonio Pujol, cuando Tamayo acudió
como delegado de la LEAR al Congreso de Artistas Americanos.
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Regresa a México en 1928, es nombrado profesor de pintura
en la Escuela Nacional de Bellas Artes, dirigida por Diego
Rivera. Siendo maestro en esta escuela conoce a María Izquierdo
con quien, a pesar de vivir juntos durante cuatro años,
no llega a formalizar su relación. En 1930 viaja nuevamente
a Nueva York y participa en dos exposiciones colectivas.
Un año más tarde monta en esta ciudad una exposición individual
de gran trascendencia en su vida pues gracias a ella conoce
al dueño de una de las más importantes galerías de Nueva
York. Decide regresar a México; a causa del intenso trabajo
su salud se ha deteriorado y sus recursos monetarios son
pocos, pese a las excelentes críticas que recibe su obra.
A su regreso es designado profesor de dibujo y trabajos
manuales para escuelas primarias del departamento de Bellas
Artes. Sin descanso participa en distintos proyectos culturales
al mismo tiempo que ejerce su oficio de pintor.
En 1933 pinta en el edificio que ocupaba el Conservatorio
Nacional de Música su primer mural El canto y la música.
En esta escuela conoce a Olga Flores Rivas, quien cursaba
la carrera de concertista en piano. Olga tenía venticinco
años, la atracción entre ellos fue rotunda. A los tres meses
de conocerse quedaron comprometidos y en febrero de 1934
se casaron. A partir de entonces Olga se convirtió en su
entrañable compañera y en su más entusiasta promotora. Los
jóvenes esposos viajaron a Nueva York y se quedaron a vivir
ahí por un lapso de catorce años, aunque viajaban constantemente
a México a pasar los veranos.
En 1950, junto con Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros,
Tamayo representó a México en la xxv Bienal de Venecia.
De su obra en Il Corriere del Popolo de Milán se
comentó:
De los cuatro pintores mexicanos que concurrieron a la
Bienal de Venecia, Tamayo es el que está más en consonancia
con las corrientes actuales. Tamayo es el pintor más actual,
el menos político y el que más recuerda, en sus obras de
caballete, las esculturas precolombinas de su patria.
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| Los Tamayo en el Recinto de Río
Piedras de la Universidad de Puerto Rico, 1957 |
Colorista poderoso, ávido de gamas de rojo sangre y rojo
amapola, Tamayo, sin forzar el trazo y sin impetuosidades
cromáticas torrenciales, llega a expresar en síntesis exactas
el alucinante e imponderable espectáculo del México Plástico.1
Su pasión por la originalidad
Dotado de un talento excepcional, Rufino Tamayo se convirtió
en uno de los más prolíficos e importantes artistas del
arte mexicano moderno. Los temas de que se ocupó son varios
y reiterativos; en el trabajo artístico de su primera etapa
se destaca por la amplia producción de óleos y gouaches,
naturalezas muertas, retratos, figuras femeninas y escenas
costumbristas. Al respecto Raquel Tibol escribió:
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[...] en sus cuadros los seres
y las cosas, fijos en el espectro de su inercia
dinámica, olvidan para siempre su rigidez; sus
imágenes están hechas de danza, vuelo, articulaciones,
temblores, palpitación; ahí no hay contornos,
términos, planos definidos [...]
[...] los colores cálidos violentos
y delicadísimos, los chispeantes y sutiles juegos
monocromos, los contrastes insospechados que
se ven en los merca-dos indígenas de todo el
país, se transfiguran en su paleta adquiriendo
una dimensión plástica diferente pero no adulterada
[...]2
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Apasionado de la música y del cosmos, su obra se ocupa
también de las temas donde las aves, los animales, son el
motivo principal.
Un muralista diferente
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| Bocetando el mural Homenaje a la raza
india, 1952 |
En el mismo contexto donde el muralismo mexicano proclama
la exaltación de la función social y renovadora del arte
y la cultura, Tamayo abrió la brecha a un arte lleno de
subjetividad e introspección, de originalidad y universalidad
en todos los temas que desarrolló. Después de su primer
mural La música y el canto (1993), realiza en 1938
su segundo mural Revolución en el antiguo edificio
del Museo Nacional de Antropología de la ciudad de México,
hoy Museo de las Culturas. A partir de que el artista se
estableció en Nueva York en 1943, se le encargó un mural
para la Biblioteca de Arte Hillyer del Smith College de
Northampton, Massachusetts: La naturaleza y el artista
- la obra de arte y el espectador. A mediados de los
años cuarenta Tamayo consolidó su fama y reputación en México
y en el extranjero. En 1951, el compositor Carlos Chávez,
director del inba en ese entonces, le encargó la realización
de dos murales para el Palacio de Bellas Artes. En septiembre
de 1952, Tamayo finalizó el primero de ellos: Nacimiento
de nuestra nacionalidad. El segundo mural: México
hoy, lo concluyó en 1953. A lo largo de su vida realizó
diecisiete obras murales .
El legado del artista
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| La naturaleza y el artista-la obra
de arte y el espectador, 1943. Colección Smith
College Museum of Art, Northampton, Massachusetts |
Durante más de sesenta años Rufino Tamayo trabajó ininterrumpidamente,
exponiendo en diversos países y en las mejores galerías
de Nueva York y Europa. Su vasta obra no se limitó a la
pintura de caballete; además de su obra mural, incursionó
en la gráfica con diversas técnicas: xilografía, aguafuerte,
litografía, serigrafía y mixografía; y en el campo de la
escultura con varias esculturas: Homenaje al sol (1980),
Germen y La conquista del espacio (1983),
esta última para el Aeropuerto Internacional de la Ciudad
de San Francisco. Todas ellas son estructuras metálicas
de grandes dimensiones, con una concepción abstracta. Tamayo
fue un artista sumamente completo, su obra fue reconocida
y galardonada en nuestro país y en países como Estados Unidos,
Francia, Inglaterra, Italia, Israel, República Dominicana
y Tokio.
En 1974 se inauguró El Museo de Arte Prehispánico Rufino
Tamayo en la ciudad de Oaxaca cuyo acervo lo constituyen
1,300 piezas de arte precolombino donadas por el artista.
En 1981
se inauguró, en el Bosque de Chapultepec de la Ciudad de
México, el Museo de Arte Contemporáneo Internacional Rufino
Tamayo. El acervo se conforma con la donación de más de
trescientas obras que el pintor y su esposa reunieron a
lo largo de su vida.
En 1990 concluyó El muchacho del violón, su última
obra. El 4 de abril de 1991 se inauguró en la ciudad de
Oaxaca la Casa Asilo para Ancianos Los Tamayo.
El 24 de
junio de 1991, murió Rufino Tamayo en la Ciudad de México,
sus restos descansan en el museo que fundó en esta ciudad.
Casi dos años y medio después, el 23 de enero de 1994, murió
su esposa Olga en la ciudad de Cuernavaca. Sus cenizas permanecen
junto a las del maestro.
A cien años de su natalicio, invitamos a nuestros lectores
a disfrutar junto con sus alumnos de la obra
de este gran artista, en la exposición Tamayo, su idea
de hombre.
Notas
1
Martha Sánchez. Rufino Tamayo, cronología. Museo Rufino
Tamayo,INBA.
2 Raquel Tibol. Historia
general del arte mexicano. Época moderna y contemporánea.
Tomo ii, México, Ed. Hermes, 1969. pp. 320-321. |
* Agradecemos a la Fundación Olga y Rufino Tamayo, A.C.
y al Museo de Arte Contemporáneo Internacional Rufino Tamayo
las facilidades para reproducir la obra del maestro Rufino
Tamayo. Las imágenes de este artículo y de las páginas centrales
fueron tomadas de: Tamayo. Museo Rufino Tamayo / Grupo Financiero
Bital / Américo Arte Editores, Mexico,1998, y de Octavio
Paz, Jacques Lassaigne. Rufino Tamayo. Ed. Patria, México,
1994, a quienes también damos nuestro agradecimiento.
** Texto tomado de: Rufino Tamayo 1899-1991. Folleto editado
por el Museo Rufino Tamayo, México, inba y Fundación Olga
y Rufino Tamayo,1993. p. 4.
Rufino y Olga Tamayo con Siqueiros, Orozco, Berdecio.
Angélica y Luis Arenal, Jesús Bracho y Antonio Pujol, cuando
Tamayo acudió como delegado de la lear al Congreso de Artistas
Americanos.
Tamayo, su idea de hombre se exhibe en el Museo Rufino
Tamayo, Paseo de la Reforma y Gandhi, Bosque de Chapultepec,
del 27 de agosto al 31 de octubre, de martes a domingo de
10:00 a 18:00 hrs. Entrada gratuita. Tel. 52 86 65 19.