Cómo se transforma la mariposa monarca
Los insectos han maravillado al hombre desde tiempos inmemoriales.
Son organismos fascinantes que nos sorprenden no sólo
por su gran diversidad de formas, tamaños y coloridos,
sino también por las adaptaciones morfológicas y fisiológicas
que presentan para establecerse en diferentes hábitats
y hacer frente a los cambios del medio. Esta "plasticidad"
les permite también sobrevivir gracias al uso de diferentes
estrategias, ya sean hábitos alimenticios o reproductivos,
entre otros.
Una excelente estrategia que adoptaron los insectos para
adaptarse mejor a diferentes medios es la metamorfosis,
que es el cambio de forma a través de diferentes estadios
durante la vida de los organismos. Los estadios por los
que pasa el individuo durante la metamorfosis son: huevo,
larva, pupa y adulto.
Algunas veces los cambios son muy pequeños y los especímenes
jóvenes (estadio juvenil) son muy similares en forma a
los adultos (estadio adulto), el cambio se da principalmente
en el tamaño. A este fenómeno se le conoce como metamorfosis
simple y se da, entre otros, en chinches y pulgones
de las plantas.
En otros casos, los individuos jóvenes y los adultos son
muy diferentes, tanto en forma como en tamaño y hábitos.
Esto se conoce como metamorfosis completa y puede
ser observado en las mariposas.
Metamorfosis
simple
Los
insectos que pasan por este fenómeno tienen individuos
jóvenes -llamados ninfas- muy parecidos a los adultos.
Si son organismos que poseen alas, éstas se desarrollan
externamente durante los estadios inmaduros; no hay estadio
de pupa antes de la última muda, en la cual el
individuo alcanza su talla final.
Hay varios tipos de metamorfosis simple:
a)
Ametábola ("sin" metamorfosis). Los insectos que
presentan este tipo de desarrollo no tienen alas en su
etapa adulta y la única diferencia entre la ninfa y el
adulto es el tamaño. Ejemplos de organismos con este tipo
de metamorfosis son los protura, los colémbola y los tisanuro.
b)
Hemimetábola (con metamorfosis "incompleta"). Las
ninfas son acuáticas o viven en las agallas de las plantas.
Difieren considerablemente de los adultos. Organismos
de este tipo son las libélulas, cuyas ninfas son acuáticas
y los individuos adultos son alados.
c)
Parametábola (con metamorfosis "gradual"). Los
individuos adultos son alados y tanto las ninfas como
los adultos viven en el mismo hábitat y el cambio principal
es en el tamaño. El insecto palo y la mantis religiosa
tienen este tipo de desarrollo.
Metamorfosis
completa
Los
insectos con este fenómeno tienen un estadio pupal o pupa
antes de la última muda, en el cual el individuo no se
mueve y tiene un cambio muy considerable hacia la forma
adulta. Si presentan alas, éstas se desarrollan internamente
durante los estadios inmaduros. Poseen estadios larvales
o inmaduros completamente diferentes del estadio adulto
y la mayoría de las veces viven en diferentes hábitats,
poseyendo diferentes hábitos. A estos organismos se les
conoce como holometábolos y, como ejemplo, podemos
señalar a las mariposas.
Este mecanismo permite sortear condiciones adversas como
el invierno o la sequía, entre otras, e implica la interacción
de diferentes fenómenos y cambios en los individuos. Para
comprender mejor cómo sucede la metamorfosis, veamos qué
ocurre en el caso de la mariposa monarca.
Ésta (cuyo nombre científico es Danaus plexipus),
ha sido muy admirada por el fenómeno de migración en el
que participa, pues uno no puede imaginarse cómo puede
soportar un viaje tan largo un insecto tan pequeño y frágil;
se han desarrollado muchos estudios al respecto. Sin embargo,
también son de sorprender todos los cambios fisiológicos
y morfológicos que los individuos de esta especie sufren
a lo largo de su vida.
Como todas las mariposas, la monarca pasa por todos los
estadios que suponen una metamorfosis completa: huevo,
larva, pupa y adulto.
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El huevo de la monarca es de un color que va del blanco
grisáceo al crema y tiene forma semejante a un barril
(foto 2). Vive en estado de huevo aproximadamente 7 días.
Este estadio no puede considerarse en realidad una muda
pues la larva se encuentra dentro del huevo y va creciendo
hasta que sale y se come el cascarón. En las primeras
etapas el animal tiene forma de gusano y pasa por cinco
estadios larvarios en los cuales va aumentando de tamaño.
Las larvas tienen franjas transversales de color negro,
amarillo y blanco (foto 3) y se dedican principalmente
a comer. El animal vive en este estadio juvenil aproximadamente
tres semanas. En cada muda (de las cinco por las que pasa
como larva) forma un nuevo exoesqueleto suave que se va
expandiendo por la presión sanguínea y que posteriormente,
por acción química, se endurece. En cada muda el exoesqueleto
viejo se rompe y sale la larva en el siguiente estadio.
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A fin de prepararse para convertirse en pupa, la larva
deja de comer y elimina lo que le haya quedado de alimento
en su tracto digestivo. La pupa deja el último exoesqueleto
viejo de larva y permanece inmóvil.
El animal posee un sistema endocrino muy complejo y el
control de la metamorfosis es realizado principalmente
por tres hormonas. La primera es la hormona cerebral,
producida precisamente por las células neurosecretoras
del cerebro, que estimula las glándulas de la muda. Estas
glándulas secretan, a su vez, ecdisona, la segunda hormona,
que promueve el crecimiento de la larva. Aunada a estas
dos actúa la hormona juvenil, tercera hormona, cuyo trabajo
es inhibir la metamorfosis. Una vez que la mariposa ha
alcanzado el último estadio larval, se deja de producir
ésta, para permitir a la ecdisona promover la formación
de la pupa.
La pupa es aparentemente inactiva y no se alimenta. Sin
embargo, a pesar de que no posee actividad visible, es
cuando el animal realiza más actividad fisiológica y en
ella se llevan a cabo cambios considerables.
En este momento se produce la histólisis, proceso
en el que las estructuras de la larva se transforman en
el material que se va a utilizar en el desarrollo de las
estructuras adultas, y la histogénesis, proceso
en el que se desarrollan las estructuras adultas.
Las fuentes principales de material para la histogénesis
son la hemolinfa (que es el equivalente a la sangre humana),
el cuerpo graso (órgano fuente de energía en los insectos)
y el tejido histolizado (como los músculos de la larva).
Las alas y las patas se desarrollan de la cutícula (la
piel endurecida de todo insecto, o exoesqueleto, cuya
composición es de quitina) de la larva. En el último estadio
larvario estos tejidos se dedican a construir estructuras
adultas que se manifiestan recién cuando el insecto pupa
construye su crisálida. El resto de los órganos pueden
ser conservados desde la larva o pueden ser reconstruidos
a partir de las células regenerativas.
El cambio de los órganos internos durante la metamorfosis
depende de la actividad de éstos durante los diferentes
estadios. Así, el corazón, el sistema nervioso y el sistema
traqueal cambian muy poco. Otros, que están presentes
de manera rudimentaria en la larva o que no existen, se
desarrollan en la pupa para presentarse en los individuos
adultos; tal es el caso del aparato reproductor.
La mariposa monarca tiene una pupa que por su coloración
y estructura recibe el nombre de crisálida y que se encuentra
generalmente pegada cabeza abajo en los troncos y hojas
de las plantas. Se adhiere a la superficie de éstos por
medio del cremáster, un hilo grueso a base de la seda
que produce y que se encuentra al final del abdomen.
La crisálida es gruesa, de color verde pálido a verde
azulado, con manchas doradas y negras, de forma oval (foto
4). Cuando se acerca la hora de que el adulto emerja,
se obscurece y su cubierta permite ver a la mariposa,
pudiéndose percibir el color naranja de sus alas en desarrollo
(foto 5). El estadio de pupa tiene una duración aproximada
de 15 días.
El adulto recién salido usualmente es de color pálido,
sus alas son suaves y están plegadas. Después de un tiempo,
que en la monarca es de aproximadamente 40 minutos, las
alas se expanden, se endurecen y la coloración ha adquirido
su tono final.
La vida de la mariposa adulta (foto 6) depende de la suerte
que corra, es decir, si va a realizar migraciones, si
es víctima de un depredador o de las condiciones climáticas,
etc. Pero, a pesar de estas variaciones, se puede calcular
que la duración del ciclo de vida completo de la monarca
es de aproximadamente de 5 a 7 semanas.
Ventaja
de la metamorfosis
Este
fenómeno permite al animal vivir en ambientes completamente
diferentes y, de alguna manera, colonizar diversos hábitats.
Las larvas poseen un movimiento limitado ya que su trabajo
es saciar su apetito lo que les permite acumular energía.
Por el contrario, los adultos tienen una distribución
muy amplia pues las alas les permiten movilizarse y desplazarse
por un área mucho mayor.
También, como ya se mencionó, la metamorfosis permite
al animal evadir situaciones adversas, aunque en la monarca
no se presente actividad de diapausa, es decir, alargar
el tiempo en determinado estadio, que por lo general es
el de pupa, para sobrevivir hasta que las condiciones
sean las adecuadas.
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