En el
momento actual existe una preocupación mucho mayor por
los problemas del aprendizaje de la lectura y la escritura
que la que se manifestaba en ambientes médicos o pedagógicos
hasta hace pocos lustros. Entonces, estas alteraciones
se menospreciaban o definitivamente se ignoraban. En esta
época es cada vez más difícil encontrar a quien, verdaderamente
teniendo interés en el desarrollo integral de los niños,
pueda pensar que aquéllos que no marchan a ritmos adecuados
de trabajo se consideren simplemente como "flojos", "retrasados"
o "lentos". En muchas ocasiones el problema que enfrentan
tiene como punto de partida una inadecuada función auditiva.
Es
bien conocido que existen muchos factores que modifican
la evolución de algunos niños, entre ellos destacan el
bajo rendimiento intelectual, metodologías pedagógicas
inadecuadas, trastornos emocionales, alteraciones orgánicas
o funcionales del sistema nervioso central o fallas funcionales
en los dos principales sistemas sensoriales: la vista
y el oído.
La
dislexia, considerada como la incapacidad para la adquisición
o el aprendizaje de la lectura, no es tan frecuente como
se cree. Este problema ha sido mal analizado a veces por
exceso y a veces por defecto, pero puede afirmarse que
si bien todo niño disléxico tiene problemas en el aprendizaje,
de ninguna manera todos los niños con problemas en el
aprendizaje son disléxicos. Por esta razón desde el punto
de vista audiológico y foniátrico, antes de pensar en
el síndrome disléxico es indispensable tener la certeza
de que un niño que no aprenda a leer y a escribir normalmente
no es portador de problemas de la audición o de la vista.
La
audición es la función básica para la adquisición normal
del lenguaje oral. La percepción auditiva, que implica
el cuidadoso desciframiento de los estímulos que llegan
desde el oído hasta la corteza cerebral, es igualmente
una función prioritaria para el desarrollo normal de la
apropiación de la lectura y la escritura. Por lo anterior,
todas las instituciones escolares deberían implantar,
como requisito indispensable para la admisión de un niño
a sus aulas, un examen audiométrico, con la misma insistencia
con la que se han venido solicitando exámenes de agudeza
visual.
En
muchos casos, las frecuentes infecciones de las vías aéreas
superiores -fosas nasales, faringe, amígdalas y senos
paranasales- se asocian a problemas inflamatorios del
oído medio. Éstos, en su mayoría superficiales, son resueltos
médicamente. Pero esto no sucede en algunos casos en los
que esa resolución no es tan fácil ya que se puede tratar
de problemas que afectan la porción nerviosa de la audición,
en el oído interno. La dificultad superficial para captar
estímulos auditivos no se identifica fácilmente ni en
el hogar ni en la escuela, y a veces tampoco en los consultorios
pediátricos, y afecta de manera constante el desarrollo
escolar. Estos problemas son mucho más frecuentes de lo
que cualquiera puede imaginar, por lo que tienen que convertirse
en uno de los blancos específicos de los programas de
identificación temprana de problemas auditivos. Debe recordarse
que los problemas de audición medios o profundos son identificados
fácilmente por los padres, por los maestros o por los
pediatras. Esto no ocurre en el caso de los problemas
superficiales que, a pesar de no ser cuantitativamente
importantes, sí afectan gravemente el desarrollo psicoemocional
y escolar de los niños.
Otra
razón para realizar la evaluación auditiva en niños de
edad escolar se relaciona con los problemas unilaterales
de audición. En estos casos, la conducta es aparentemente
normal a pesar de que la audición, parcial o gravemente
disminuida en el oído afectado, repercute negativamente
en el aprendizaje escolar. Quien en estas condiciones
queda colocado en la parte posterior del aula, o en un
lugar donde no puede recibir de manera directa la voz
del maestro, está en desventaja absoluta con sus compañeros.
El
aprendizaje depende más de la audición que de la vista
Es importante
recalcar algo que a la mayoría de las personas le parece
incongruente: la audición es más responsable del aprendizaje
de la lectura y la escritura que la visión. Si bien la
lectura requiere de una buena capacidad visual para que
se adquiera normalmente, un niño que nace ciego puede
aprender a leer y a escribir, hecho que logra por medio
del sistema Braille. Esto sucede gracias a que esos niños,
al tener una buena audición, no tuvieron problemas para
desarrollar su lenguaje oral, el cual es la base para
la adquisición del sistema constituido por la lectura
y la escritura. Por el contrario, un niño que nace sordo
y que por ello está imposibilitado para adquirir el lenguaje
oral, a pesar de tener la máxima agudeza en la visión
e inteligencia normal, no puede aprender a leer. Al estar
limitado su desarrollo lingüístico oral, derivado de su
incapacidad auditiva, tiene impedimentos para establecer
las bases para la apropiación de la lectura y la escritura.
Es por eso que no debemos olvidar que leer es pensar y
escribir es pensar por escrito.
Es
debido a lo anterior que los padres de familia, los pediatras,
los otorrinolaringólogos y, particularmente en estos casos,
los directivos de instituciones educativas, deben enfrentar
la responsabilidad de no permitir que una falla auditiva
no identificada o menospreciada se convierta en el punto
de partida de importantes limitaciones en el desarrollo
normal de los niños en edad escolar. Para ello deben acudir
a instituciones que posean programas de evaluación de
la audición que permitan identificar rápidamente los problemas
auditivos. En el Instituto Mexicano de la Audición y el
Lenguaje (IMAL) se cuenta con programas para la evaluación
de la audición y para la identificación masiva, económica
y rápida de problemas auditivos apropiados para aplicarse
en instituciones educativas pequeñas, medianas o grandes.
Tiene equipos audiométricos computarizados que facilitan
la realización de estas pruebas, disminuyen el tiempo
necesario para efectuarlas y permiten, a través de los
resultados que se obtienen, la programación específica
de las técnicas terapéuticas que en algunos casos pudieran
necesitarse.