Un apunte del maestro Antonio Ballesteros Usano .
El 12 de
junio de 1939 y a bordo del barco Sinaia, atracado
en costas mexicanas, se escribió un texto breve pero muy
elocuente sobre la Escuela popular mexicana. Las condiciones
de excepción que rodearon a esta escritura y a su autor,
don Antonio Ballesteros Usano, hacen interesante realizar
su relectura, así como, recuperar los motivos y las circunstancias
que determinaron el exilio en México de este maestro y
de muchos otros para reconocer la obra que desarrolló
en nuestro país.
El exilio
y sus motivos
Como consecuencia
del estallamiento de la Guerra Civil Española, en julio
de 1936, se produjo la inmigración en México de un amplio
número de exiliados. Muchos de ellos, llegados en los primeros
meses y años del conflicto, buscaban amparo mientras la
guerra se resolvía pero los más, los que arribaron al finalizar
la guerra, requerían del refugio indispensable para proteger
sus vidas y las de sus familias, puestas en peligro por
el triunfo de las tropas rebeldes y la pérdida definitiva
de la España Republicana.
 |
| Los maestros Antonio Ballesteros
Usano y Emilia Elías de Ballesteros,1939. |
Este grupo de exiliados, provenientes de diversas regiones
de España y de distintos signos políticos (los había republicanos,
anarquistas, socialistas y comunistas) llevan el nombre
genérico de exilio republicano por su filiación
directa con el llamado Frente Popular, frente amplio de
izquierdas, a partir de cuyo triunfo electoral en febrero
de 1936 se establece el gobierno de la Segunda República
Española, proclamada en abril de 1931.1 El número de exiliados,
más cercanamente llamados refugiados, que llegó
a México se estima en un promedio de 25 mil, aún cuando
existen cálculos que varían entre los 14 mil y los 40 mil.2
Estas variaciones se deben, en parte, a que dicho exilio
no llegó junto y de una sola vez. Los primeros en llegar
fueron los llamados Niños de Morelia,3 un grupo de 454 niños
a los que el gobierno mexicano dio ayuda, a través de su
Comité de Ayuda a los Niños del Pueblo Español, con la intención
de alejarlos de la guerra y devolverlos a España en cuanto
ésta terminara.
 |
| Los Niños de Morelia a su arribo
a México, 1939. |
Este primer
grupo llegó a México en los primeros días de junio del año
1937, cuando la guerra llevaba sólo un año de los tres que
duraría y el amplio apoyo militar prestado por Hitler y
Mussolini al general Francisco Franco, jefe de las fuerzas
golpistas, no representaba aún un apoyo determinante para
alcanzar la victoria nacionalista, definida hasta el primer
trimestre de 1939.
Para esta
fecha, la España republicana estaba ya estrangulada por
las tropas nacionalistas rebeldes, no quedando más salida
para los vencidos que el cruce por los Pirineos hacia la
indiferente, cuando no hostil, Francia. En ella los refugiados
fueron internados en diversos campos de concentración hasta
lograr su salida hacia otros países, especialmente la urss
y México, país este último cuyo gobierno, a cargo del Presidente
Lázaro Cárdenas, se distinguió en el concierto internacional
por su permanente apoyo y su lealtad al gobierno republicano
y a sus defensores.4
Así, en
junio del año 1939 con la salida del barco Sinaia
del puerto francés Sète con destino al puerto mexicano de
Veracruz, se inició la diáspora masiva española con el primer
contingente fuerte, cerca de mil quinientos desterrados.
Muchos más les siguieron, a bordo de barcos como el Ipanema,
el Mexique (en el que dos años antes habían llegado
los Niños de Morelia), el Nyasa o el Champlain.
Hasta que, en 1942 estas expediciones masivas fueron suspendidas
contra la voluntad del gobierno mexicano pues
a consecuencia de la guerra extendida en Europa, Alemania
e Italia amenazaban el tránsito por el Mar Mediterráneo
de los refugiados europeos que huían del fascismo y nazismo.
Grupos pequeños de exiliados siguieron llegando a México
hasta el año de 1947.
La presencia
del exilio español en nuestro país ha sido ampliamente reconocida,
haciéndose mención generalmente a la aportación cultural
de un grupo importante de intelectuales muchos de
ellos invitados por el gobierno mexicano a venir, desde
el año de 1938, como profesores invitados, en lo que se
resolvía el conflicto armado. Entre ellos se encuentran
filósofos, poetas, escritores, pintores, médicos, ingenieros,
en fin, profesionistas y artistas de alta calidad algunos
formados en España y otros cuya formación terminó o fue
realizada prácticamente en México. Mucho se ha dicho ya
de ellos y de su aportación en los centros de enseñanza
de nivel superior y de investigación científica y humanística
como la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto
Politécnico Nacional y el Colegio de México, centro de investigación
y formación fundado en julio de 1938 originalmente bajo
el nombre de Casa de España.5
Sin embargo,
poco se ha estudiado o al menos no de manera sistemática,
acerca de la presencia de otros grupos de trabajadores que
también se integraron al país que los recibió y dieron a
él su trabajo, su oficio, sus conocimientos y sus convicciones.
Tal es el caso de los maestros de escuela, esos educadores
comunes y corrientes, pedagogos o profesionistas dedicados
a la educación básica. Si bien, en estricto sentido podríamos
decir de estos maestros que eran trabajadores intelectuales,
su inserción en la sociedad mexicana tuvo una naturaleza
mucho más específica al definirse como maestros o
maestros formadores de maestros.
Una historia de solidaridad
y ayuda
Por fin, el viaje había terminado.
Era el 12 de junio de 1939 y nuestro barco, el
Sinaia, había atracado en el puerto de Veracruz.
Un mes había transcurrido desde nuestra salida de
los campos de concentración en Francia. El viaje
había sido amable gracias a los cuidados de la esposa
del embajador de México que era una señora fuerte,
alegre y animosa, y a los muchos maestros exiliados
como nosotros que durante el viaje nos habían
enseñado muchas cosas acerca de México... que si
el gobierno, que si los distintos estados de la
República, que si el petróleo, que si alguna canción,
que si el campo. En fin, todo para estar bien preparados
e informados acerca del caluroso país (era junio
y en Veracruz) que nos abría sus puertas. Era necesario
saber todas estas cosas aún cuando creyéramos que
íbamos a estar por muy poco tiempo. Mi padre estaba
seguro de que volveríamos a España en cuanto la
guerra que se veía venir en Europa terminara.
Yo venía con mis padres y mis hermanos,
mis ocho hermanos. Teníamos suerte, habíamos logrado
mantener la familia completa a pesar de los tres
terribles años de guerra. Cumpliría los trece años
en México y entraría a la escuela que aquí llamaban
secundaria.
Pasamos la primera noche en el barco,
y al amanecer, mi dulce hermana quiso atreverse
a bajar. Una rampa de madera custodiada por dos
soldados unía el barco con tierra mexicana.
Temerosa, preguntó si podía bajar,
a lo que uno de los soldados respondió:
Claro güerita.
Y, si bajo ¿puedo volver
a subir?
Claro güerita, estás
en tu casa.
Eso, fue lo primero que escuchamos
en México. Y sí, estábamos en nuestra casa. Aquí
nos quedamos a vivir. Aquí murieron nuestros padres
y nacieron nuestros hijos. Efectivamente: habíamos
llegado a nuestra casa. A nuestra calurosa casa.
María Arjona
|
Profesionales
y educadores de alto nivel, trabajadores manuales, artistas,
promotores del desarrollo físico o autores de libros de
texto; estos maestros estuvieron siempre, inequívocamente,
en contacto directo con la población con la que trabajaban.
 |
| Arribo de uno de los contingentes
de refugiados españoles a Veracruz. |
Marcelo Santaló, uno de ellos, describe los ideales que
los movían:
... consistían
en ir formando un temperamento liberal. Formar hombres que
pensaran que otro hombre puede tener razón en lo que piensa
y en lo que dice, pues ésa es la esencia de la democracia.
Otro ideal sería buscar sentido a la vida. ¿Cuál es el objetivo
de vivir? Si el objeto de vivir es personal o bien es fomentar
la solidaridad y ocuparse de la comunidad toda... La mayoría
de nosotros creció con estas ideas de liberalidad y sufrió
en carne propia la persecución que se ejerció sobre esta
tendencia; la otra, la oficial, la que había triunfado era
la dogmática. Y nosotros tuvimos que salir...6
Esta concepción
de la educación como una empresa caracterizada por principios
y fines democráticos, al tiempo que constituyó un motivo
de persecución y exilio de quienes la sostuvieron, fue también
totalmente compatible con la propuesta educativa del régimen
cardenista que los acogía. La promoción de la escuela rural,
la aplicación de nuevas técnicas de enseñanza, la creación
de bibliotecas populares o la revaloración del papel del
maestro como gestor y promotor de una forma de vida justa
y democrática fueron, entre otros, puntos de encuentro en
las políticas educativas impulsadas en ambas Repúblicas
y los maestros españoles así lo reconocieron. Un ejemplo
claro en que se expresa esta coincidencia en metas y principios
es el breve texto, escrito a bordo del Sinaia que
arribó al puerto de Veracruz el día 13 de junio de 1939
y cuya presentación ha sido el pretexto para la elaboración
de este escrito.
El diario
del Sinaia y los primeros maestros desterrados
En el ensayo
El viaje del Sinaia, Fernando Serrano Migallón señala
que:
...La República,
entre otras muchas de sus modificaciones, había desarrollado
una amplia política cultural que se reflejó en la publicación
de infinidad de revistas y publicaciones de calidad y características
muy variadas; este interés seguiría durante el período de
guerra y se ampliaría notable-mente en el exilio. Se pueden
recordar publicaciones famosas: La Pluma, Hora de España,
El Mono Azul, El Quinto Regimiento, Las Españas, España
Peregrina, La República, Nuestra República, etcétera.
El grupo
de españoles a bordo del Sinaia decide, desde el
momento de subir al barco, publicar un periódico... Éste
que sería, nunca mejor empleado el término, el primer periódico
peregrino, acogió en sus páginas a un nutrido y brillante
grupo de intelectuales, escritores y artistas salidos apenas
unos días antes de los campos de concentración... El diario,
pues, apareció todos los días que duró la travesía y quiso
aportar a los expedicionarios noticias del mundo en guerra
y de España... (y) amplia información se consignaba sobre
la historia, arte, cultura o costumbres mexicanas... La
dirección colegiada del diario estuvo a cargo de Ramón Iglesia,
Manuel Andújar Castellanos y Juan Varea y contó siempre
con la asesoría sobre temas mexicanos de Susana Gamboa,
quien conducía, por parte de la embajada de México en Francia,
esta expedición.
Las ilustraciones
estarían a cargo de José Bardesano, Ramón Tamayo, Germán
Horacio y Ramón Peinador, lo que hacía que la parte gráfica
incluyera desde el retrato cuidadoso hasta la caricatura
ágil.7
En el año
de 1989, en conmemoración de los cincuenta años del arribo
de la primera expedición de refugiados españoles a México,
se presenta una edición facsimilar de este periódico
peregrino sinaia gracias a la existencia
de una colección completa de él que es rescatada de entre
los papeles de uno de los viajeros del Sinaia, Isidoro Enríquez
Calleja, maestro de varias generaciones de mexicanos.8
Por esta
publicación nos enteramos, como entonces sus lectores, que
el Sinaia había sido construido en los astilleros
ingleses, que llevaba ese nombre por madrinazgo de la Reina
de Rumanía en homenaje a su lugar de residencia, que antes
había realizado tres viajes transportando peregrinos a la
Meca, que alguna vez había sido crucero de los partidarios
del desnudismo en los puertos del Mediterráneo y que, en
otra ocasión, había reintegrado a su patria a 2033 armenios
procedentes de Francia.
Pero, lo
fundamental, por el valor de testimonio que esta publicación
tuvo para nosotros, fue que por ella supimos del nivel de
organización, cooperación y unidad que pudo alcanzarse en
esta travesía del exilio español gracias al esfuerzo y espíritu
de sus viajantes. El diario que abriría su primer
número con las palabras de bienvenida, aliento y esperanza
de la mexicana Susana Gamboa convocó a todos a incluirse
en él haciendo desde el día 27 de mayo, un día después de
su aparición, un llamado a colaborar:
Requerimos
de vuestra colaboración. SINAIA quiere reflejar
de modo constructivo la vida a bordo en sus diferentes facetas.
Para ello precisa de la colaboración de todos. ¡Aportad
vuestras sugerencias y opiniones, vuestras opiniones! enviádnos
pequeñas crónicas, comentarios, anécdotas, chistes, iniciativas
de interés colectivo, dibujos, historietas... Los trabajos
pueden entregarse en la Redacción instalada en el
puente A, a estribor de 9 a 11 de la mañana o de (ilegible)
a 10 y media de la noche.9
Por este
diario supimos también de la existencia de conferencias
y veladas musicales a cargo de la Agrupación Musical
Española, de las reuniones de profesionales y de las
reuniones de maestros:
MUY IMPORTANTE
PARA EL PASAJE:
A los
profesionales de la enseñanza. Quedan convocados para
hoy a las 3 y cuarto en el comedor de 3a. los profesionales
de la Enseñanza en todos sus grados, para tratar asuntos
de gran interés relacionados con su futura actividad en
México.10
Supimos
de la continuidad y formalización de estas reuniones:
Profesores
de Instituto. Se reunirán a las tres y cuarto en el
comedor de la Cubierta C.
Maestros.
Se reunirán con su Comisión en el comedor de tercera, parte
izquierda a las tres y cuarto.11
Y supimos
también de los efectos de estas reuniones:
Y LOS NIÑOS
TRABAJAN.
Estupendo
el gesto de los compañeros que lo dirigen. Está visto que
ni los pequeños pudieron escapar a nuestro afán de ganar
culturalmente lo que perdimos. Se iniciaron las clases y
a juzgar por el interés de pequeños y mayores, con el agrado
de todos, aunque para otra vez quizás fuera mejor contar
con menos espectadores; ¡Lo agradecerían tanto los peques!12
Los maestros
a bordo fueron parte sustancial de la expedición: organizadores,
animadores, enseñantes. El propio periódico nos dice en
su Colofón del lunes 12 de junio:
Se comenzó
y se acabó este álbum de homenaje a México el día doce de
junio de mil novecientos treinta y nueve, a bordo del Sinaia,
en la primera expedición de republicanos españoles, con
la natural escasez de medios de una larga travesía. Llevó
su dirección literaria Juan Rejano... Y la confección artística
corrió a cargo de Juan Varea, con la colaboración de un
animoso grupo de Maestros de Primera Enseñanza...13
De entre
todos estos maestros se destaca la presencia del maestro
Ballesteros, maestro andaluz, cuya participación en el diario
nos da cuenta clara de la concepción que de México y sus
proyectos político-social y cultural-educativo se habían
hecho los docentes desterrados. Antonio Ballesteros Usano,
formado en el Instituto Juan Jacobo Rousseau de Ginebra
y alumno de Decroly siendo el único autorizado para
traducir sus obras al español, fue un maestro que
habría de entregar su vida profesional a México y a la causa
de la formación de maestros en nuestras escuelas Normales.14
La labor
formadora de los Ballesteros (tanto la de don
Antonio como la de su esposa doña Emilia Elías de Ballesteros)
es reconocida por sus alumnos sean éstos de la Escuela Normal
o de la Normal Superior, pero lo que quizás desconocen es
la explicitación de la convicción y el compromiso con que
el maestro Ballesteros se propuso desarrollar su labor en
México y la identificación y simpatía con que veía la política
educativa y cultural del régimen del presidente Cárdenas.
De ellos,
los Ballesteros, nos dice Juan José Reyes:
(...) Emilia,
activa estudiante y activa siempre en los mitines políticos.
Antonio, que sería su esposo, era dueño de un temperamento
más sereno. Estudió para presentar oposiciones para el cargo
de inspector. A los 21 años llegó a serlo: el inspector
más joven de España. Alumnos brillantes, Antonio y Emilia
pronto fueron enviados a cumplir con labores de alta responsabilidad.
Él viajó a Jaén y ella a Gerona, como directora de la Escuela
Nor-mal. Ya eran novios y buscaron reunirse. Consiguieron
dos clases en Segovia y se casaron. En Segovia nacieron
sus tres hijos... después presentaron oposiciones para poder
ir a vivir a Madrid. Emilia fue nombrada en la capital directora
de la Normal núm. 2 y Antonio encabezó el escalafón de los
inspectores.15
Conocedor,
como Inspector General de Educación en España, de las implicaciones
de una política educativa popular y de la necesidad de fortalecer
la formación de los maestros, el maestro Ballesteros logra
reconocer el espíritu y la problemática de la política educativa
mexicana aún antes de arribar a México.
El día
12 de junio en el último número del diario del Sinaia
aparece, bajo el nombre de La Escuela Popular Mexicana
y firmado por Antonio Ballesteros, un texto en el que se
hace una clara presentación del quehacer educativo en México
y de la voluntad de libertad y justicia en que se funda.
En este escrito el maestro Ballesteros daba testimonio no
sólo de su profunda admiración por ésta, nuestra empresa
educativa, sino también del compromiso a que lo convocaba
y su disposición como exiliado a cumplir con
él:
...tal es,
en obligada síntesis, la obra de educación a la que nosotros
españoles y, sobre todo, los profesionales de la enseñanza,
hemos de prestar nuestros esfuerzos.16
De ahí
que sea indispensable recuperarlo para releerlo, pues encontraremos
en él vigencia, fuerza y guía de acción.
La Escuela
Popular Mexicana (*)
La revolución
mexicana, como todo movimiento auténticamente popular y
liberador, concede la máxima importancia a los problemas
de la cultura. La obra que Cárdenas ha realizado se distingue
de la de todos sus antecesores no sólo por su más claro
y decidido acento revolucionario, y por la audaz destrucción
de viejos privilegios y tradicionales opresiones, sino principalmente
por la creación de nuevas instituciones educativas, por
la atención prestada a la cultura técnica y superior, por
el ansia de mejoramiento que ha sabido despertar en todo
el pueblo y que abre perspectivas incalculables para el
progreso futuro. En esa labor inteligente y feliz, destaca
la obra realizada en beneficio de la cultura popular y la
creación de la nueva escuela socialista mexicana.
|
|
| Antonio Ballesteros Usano,
1939 |
El primer
problema que a la revolución mexicana se le plantea en orden
a la democratización de la cultura, es la falta de escuelas.
Más de 50 por 100 de la población está constituída por analfabetas.
Sobre todo la masa indígena se hallaba totalmente privada
de los bienes de la instrucción. Fue preciso atender con
urgencia a la creación de miles de escuelas.
El plan
sexenal determina que de 19.. (ilegible) a 1939 han
de crearse doce mil escuelas en las zonas rurales. Así mismo
dispone que en los presupuestos de gastos del Estado se
destinen cantidades crecientes, que van del 15 al 20 por
100, a necesidades de la cultura. Y además, se ha hecho
realidad el precepto constitucional que obliga a los patrones
agrícolas e industriales a crear y sostener escuelas primarias
para los hijos de los obreros. Esta amplia labor de creación
se completa con la multiplicación de bibliotecas populares,
la edición de libros escolares, la creación de instituciones
de protección infantil, etc.
Esta
labor cuantitativa tiene su correspondencia en la profunda
reforma interna de la educación.
La escuela
antes en manos de la Iglesia o sometida a su influencia,
pasa a ser una institución regida exclusivamente por el
Estado y al servico del pueblo. Con ese fin se prohíbe el
ejercicio de la enseñanza y la creación o sostenimiento
de escuelas a los clérigos y a las asociaciones u organismos
que tengan relación con la Iglesia. Sólo se autoriza la
enseñanza particular a los seglares libre de toda influencia
clerical y que prueban su adhesión a la causa del pueblo.
No bastan
estas medidas. La reforma escolar fija el carácter de la
educación pública como una lucha contra el fanatismo religioso,
causa esencial del atraso y la esclavitud en que ha vivido
la masa productora del país. Por ello rechaza los principios
del laicismo y la neutralidad, ya superados, y marca como
finalidad de la obra escolar la desfanatización o sea la
acción directa y permanente contra la influencia dogmática
y clerical. La escuela se convierte pues en un órgano auténtico
de la revolución.
Al lado
de esta acción política que impregna la educación se imprime
a la escuela un profundo sentido social. La lucha del pueblo
por su liberación, los sufrimientos de los oprimidos, las
injusticias y crueldades del régimen capitalista y de otra
parte la obra reformadora y de profunda transformación de
la vida mexicana, que personifica el Presidente Cárdenas,
especialmente en cuanto a derechos de los humildes, son
estudiados y vividos por la escuela.
No se
crea por esto que el Gobierno de Cárdenas olvida la misión
esencial de aquella, que es la comunicación de un mínimo
de cultura a todos los ciudadanos. Al contrario. La reforma
escolar prevee los conocimientos que deben poseer todos
los alumnos al salir de la escuela y aconseja la aplicación
de los métodos más avanzados y eficaces. De tal modo que
pronto la escuela mexicana será un modelo de trabajo y organización
que podrá colocarse a la cabeza del movimiento pedagógico
del mundo. Un ejemplo: los programas preveen la adaptación
de la enseñanza al medio en que la escuela radica. Así hay
un contenido y unos métodos propios de la escuela rural
y otros adaptados a las necesidades de las escuelas de la
ciudad. Y la finalidad no es otra que lograr que el campesino
se sienta cuánto más capaz y preparado más apegado a su
tierra y a su aldea y el artesano se prepare en la técnica
industrial para que pueda encargarse de los puestos de dirección
hoy en manos de elementos al servicio del capitalismo.
La reforma,
en fin, presta una atención decisiva a la formación de los
maestros. Numerosas escuelas normales cuidan de su preparación
pedagógica adaptándola a la índole de escuelas rurales
o urbanas que han de regir. Pero hay que advertir
que la misión del maestro sobre todo en los medios campesinos
no se limita a la enseñanza de sus alumnos, sino que además
deben ser agentes de la revolución defendiendo con su palabra,
su acción política y sus lecciones, las conquistas logradas
por el pueblo trabajador. En esta obra son ayudados no sólo
por el Gobierno sino por los Sindicatos profesionales, fuerza
poderosa de colaboración al servicio de la cultura del pueblo.
Tal es, en obligada síntesis, la obra de educación a la
que nosotros españoles y, sobre todo, los profesionales
de la enseñanza, hemos de prestar nuestros esfuerzos. Al
incorporarnos al trabajo activo en México no debemos olvidar
que por nuestra condición antifascista, por lealtad hacia
el pueblo de México y a su Presidente Cárdenas que nos acogen
con tan generosa hospitalidad, por deber patriótico de apresurar
la reconquista de España, hemos de convertirnos en activos
colaboradores de esta obra magnífica en que se haya comprometido
el Pueblo hermano y de cuyo triunfo depende nuestra propia
victoria. No hay que dudar. Nuestro puesto, nuestra acción
han de estar del lado de estos combatientes de la libertad
que nos llaman a su país no a título de huéspedes conformistas
y pasivos, sino como hermanos de ideal que han probado su
temple y su heroísmo en tres años de batalla contra el enemigo
que nos es común: el fascismo.
Antonio Ballesteros Usano.
12 de junio de 1939.
A bordo del Sinaia, un día antes de desembarcar en Veracruz.
El maestro don Antonio Ballesteros
fue también profesor de la Escuela Normal de Maestros en
donde impartió tradicionalmente la asignatura de Organización
Escolar. En la Normal Superior impartió Educación
para adultos y Conocimiento de la Adolescencia;
este último tema lo desarrollaría en el Doctorado en el
curso Problemas del Adolescente Mexicano. Esta incorporación
del maestro Ballesteros a la docencia en México puede contarse
desde los años cuarenta y se prolongó por más de 30 años.
Entre sus alumnos se encuentra el Prof. Don Lucio López
Iriarte, autor de un trabajo sobre Suicidio del Adolescente
Mexicano dirigido por el propio maestro Ballesteros, y gran
conocedor de la obra de don Antonio Ballesteros. A él debemos
esta información. (Entrevista con el Profesor Lucio López
Iriarte, realizada por V. Cantón, el 25 de mayo de 1994).
Bibliografía
del maestro Ballesteros
Entre la
obra escrita de Antonio Ballesteros Usano destaca:
La
cooperación en la escuela. 2a. Edición Renovada. Publicaciones
de la Revista Pedagogía. Madrid, 1933.
La
escuela graduada. Publicaciones de la Revista
Pedagogía. Madrid, 1932.
Las
nuevas escuelas francesas y belgas. 2a. Edición Renovada.
Publicaciones de la Revista Pedagogía. Madrid, 1935.
El
Método Decroly. En: Los Métodos de la Nueva
Educación. Ed. Losada, Buenos Aires, 1962. pp. 65-105.
La concentración
de la enseñanza en la escuela primaria. Ediciones Pedagógicas
y escolares, Edipasa. México, 1940.
Organización
de la escuela primaria. Edit. Patria. México, 1943.
Organización
Escolar. Edit. Losada, Buenos Aires, 1957. 2a. ed. (en
coautoría con Fernando Sáinz).
Civismo
para 1er. Año de Secundaria. Edit. Patria. México, 1955.
La Adolescencia:
ensayo de una caracterización de esta edad. Edit. Patria.
México, 1965 (edición anterior de fete, 1960).
La educación
de los adolescentes. Edit. Patria. México, 1979. (En
este texto fue coautora Emilia Elías de Ballesteros).
Educación
y Cultura. Revista de educación. Dir. Antonio Ballesteros
y Juan Comas. México, 1940.
Citas:
1 En relación
a las causales, evolución, resolución del conflicto es especialmente
pertinente el texto de Gabriel Jackson La República Española
y la guerra civil, 1931-1939. Ed. Grijalbo, México,
1967, 449 pp.
2 Este número
está tomado de Creación de organismos, mutualidades,
centros de reunión, instituciones académicas de Teresa
Mejía y Alfonso Maya (redactor), en: El exilio Español
en México 1939-1982. Ed. Salvat y fce. México, 1982.
pp. 101, cuyos autores señalan como fuentes Palabras
del exilio I. Ed Librería Madero, México, 1980. p. 16,
y la obra de León de Portilla, Ascención, España desde
México. Vida y obra de los transterrados. UNAM. México,
1976, p. 83. Sin embargo es necesario señalar la observación
de Gloria Artís, en el sentido de que sería muy difícil
saber el número exacto de refugiados españoles que llegó
a México, ella toma como base los datos recogidos por Lois
Elwin Smith, en Mexico and the Spanish Republicans.
University of California Press, 1955 en donde se señala
que entre los años de 1939 y 1949 entraron a México un total
de 18 494 personas adultas (el rango de edad responde al
interés de la investigación por ocupación). Artís Gloria.
La organización social de los hijos de refugiados
en México, D.F., en Kenny, M. García V., Icazuriaga, C.
Suárez, C., Artís G. Inmigrantes y refugiados españoles
en México. Ed. de la Casa Chata. México, 1979. p. 300.
3 Un texto
dedicado a este asunto es el elaborado por Dolores Plá:
Los niños de Morelia, inah, Colección Divulgación, México,
1985. 158 pp.
4 La solidaridad
del gobierno mexicano y de un sector de la población hacia
la República se objetiva desde el inicio de la guerra en
la creación de los distintos comités de solidaridad, tales
como el Comité de Ayuda a los niños del Pueblo Español y
la fracción de mexicanos en el Comité Internacional de Ayuda
al Pueblo Español y en las Brigadas Internacionales, en
el apoyo de sindicatos como el Sindicato de Trabajadores
Mineros y el Sindicato Mexicano de Electricistas o bien,
en personalidades del medio intelectual y político como
Narciso Bassols, Fernando Gamboa, Alfonso Reyes, Daniel
Cossío Villegas, Lombardo Toledano, Isidro Fabela, Jesús
Silva Herzog, Eduardo Villaseñor, Aarón Sáenz, Carlos Obregón
Santacilia, Gonzalo Robles, entre otros. La publicación
semanal HOY, autodefinida como revista política, contará
entre sus colaboradores, especialmetne en los años de 1937
y 1938, con personalidades republicanas como Niceto Alcalá
Zamora, José Moreno Villa o Enrique Diez Canedo y otros
llegados a México desde el año 1938 e incluso a inicios
de 1939, como el pequeño grupo del vapor Flandre
que partió a México vía Nueva York. Sin embargo, también
es necesario reconocer la existencia de un clima de animadversión
y rechazo hacia el exilio y en algunas ocasiones hasta de
simpatía por el triunfo del fascismo y el nacionalismo,
este clima reconocible en amplios sectores de la población
capitalina se exacerbó a finales del régimen cardenista
y fue también registrado en publicaciones como la antes
mencinada; ejemplos prototípicos de esta posición son los
textos: Ponce, Bernardo. Madrid no se rinde.
Núm. 108, marzo 18, 1939. p. 13, y la Página editorial
del Núm. 122, de la misma Revista Hoy, fechado el 24
de junio de 1939.
5 La historia
de la Casa de España y de su transformación en Colegio de
México ha sido recogida por Clara E. Lida en La Casa
de España en México. Colegio de México, México, 1988.
202 pp. y en Lida, Clara y Matesanz, José. El Colegio
de México: Una hazaña cultural, 1940-1962, Colegio de
México, México, 1990. 395 pp.
6 En: Reyes,
Juan José. Escuelas, Maestros y Pedagogos. El
Exilio Español en México 1939-1982. Ed. Salvat y FCE,
México, 1982. p. 191. Esta cita de Marcelino Santaló se
refiere a la influencia de la Institución Libre de Enseñanza,
fundada el 16 de agosto de 1876 en Madrid, por Francisco
Giner de los Ríos, y que fue el alma mater de gran
parte de los maestros llegados a México. En ella, el maestro
Santaló se refiere especialmente al cuerpo de maestros del
Instituto Luis Vives, escuela fundada en México en 1941
por el refugio español y destinada fundamentalmente a la
formación de los hijos de los refugiados. Otras corrientes
pedagógicas influirían en la formación de los maestros del
exilio: la Escuela Moderna, movimiento esencialmente catalán,
fundado por Francisco Ferrer Guardia en Barcelona en 1901
y en lo relativo a la formación de maestros la fundación
del Museo Pedagógico, cuyo proyecto que estaría imbuido
de los principios de la Institución Libre de Enseñanza se
definiría como un centro de vida pedagógica,
el Museo estaría a cargo de Manuel B. Cossío.
7 Serrano
Migallón, Fernando. El viaje del Sinaia. En:
El Sinaia. Diario de la primera expedición de republicanos
expañoles en México. Edic. Facsimilar. Presentación
y epílogo de Adolfo Sánchez Vázquez. unam, uam, La Oca,
Redacta. México, 1989. pp. 15-16.
8 Ibidem.
pp. 16.
9 El
Sinaia. Núm. 2. 27 de mayo, pp. 5.
10 Ibidem.
Núm. 6. 31 de mayo de 1939. pp. 5.
11 Ibidem.
Núm. 14. 8 de junio de 1939. pp. 7.
12 Ibidem.
Núm. 11. 5 de junio de 1939. pp.3.
13 Ibidem.
Colofón.
14 Nacido
en Córdoba, Andalucía, el 11 de abril de 1895, estudia en
la Escuela Superior del Magisterio en España. Siendo Inspector
General de Educación gana una beca para realizar estudios
especializados en Pedagogía. Llega a México en 1939 en donde
será fundador y codirector de la revista Educación y
cultura y colaborador de Romance. Fue profesor
de la Escuela Normal Superior desde 1939 y de la Escuela
Normal de Varones, 1940. Al tiempo que maestro de la Escuela
Normal de Pachuca. La Escuela Secundaria Federal lleva el
nombre del maestro Ballesteros. Murió en la Ciudad de México
en 1974.
15 Reyes,
Juan José. Op. cit. pp. 187-188.
16 Cita
tomada del texto La Escuela Popular Mexicana, aquí
presentado. Un breve texto de entre la abundante obra escrita
que dejaría el maestro Ballesteros; la que ha sido recopilada
por la Biblioteca de la Escuela Normal y la Biblioteca de
la Universidad Pedagógica Nacional.
(*)Este texto fue escrito en
el trayecto hacia México a bordo del barco Sinaia
que atracaría en Veracruz en junio de 1939 y publicado en
el periódico SINAIA, Diario de la primera expedición
de republicanos españoles a México. Fue tomado de la
edición facsimilar de dicho diario, que con motivo de la
conmemoración del cincuentenario de la expedición (1939-1989),
editaron la unam, uam, Edit. La Oca y Redacta editores.
Con Presentación y Epílogo de don Adolfo Sánchez Vázquez,
México, 1989, pp. 12 y 20. (La ortografía y redacción son
copia fiel del texto fuente).