El uso del teatro como herramienta para la enseñanza no
es una idea nueva. Históricamente el teatro ha sido reconocido
como un medio educativo. Si estudiáramos la historia, siglo
por siglo, nación tras nación, cultura tras cultura, encontraríamos
ejemplos de las distintas maneras en las que el teatro ha
sido utilizado para educar, informar, inspirar, y entretener.
Sin embargo, la diferencia es que hoy día se han encontrado
otras aplicaciones que satisfacen la búsqueda de alternativas
para formar integralmente al ser humano.
Desde 1965,
los expertos ingleses, pioneros del teatro como medio educativo,
han desarrollado técnicas muy efectivas. Se ha demostrado
que, además de estimular el desarollo del intelecto, también
se cultiva la inteligencia emocional y la creatividad. Además,
las técnicas dramáticas provocan la participación activa
del niño de tal manera que el aprendizaje se vuelve más
encantador y divertido.
La dramatización
en la educación no busca formar actores profesionales ni
producir obras de teatro; en otras palabras, el drama es
un medio y no un fin. El objetivo del profesor que utiliza
el teatro es invocar al estudiante a que aprenda y descubra
el camino hacia el conocimiento de sí mismo y del mundo.
El teatro
en el salón de clases es una herramienta para explorar cualquier
materia del currículum, desde un idioma, hasta matemáticas,
historia o ciencias sociales. En las materias humanísticas
es muy común que se apliquen técnicas de dramatización más
que en otras áreas. El maestro puede lograr que cobre vida
cualquier hecho sacado de las páginas de la historia: la
construcción de una cabaña, la vida de un antiguo romano,
las experiencias de un explorador; en fin, hay infinitas
posibilidades, pero el punto principal es que el alumno
entienda profundamente la materia o el tema.
Se puede
crear una improvisación relacionada con un tema en particular.
Además de que a los niños les encanta improvisar, los ejercicios
permiten que el maestro evalúe el aprendizaje, pues en la
mayoría de los casos los alumnos no pueden cumplir con la
meta de la improvisación si no tienen la información necesaria,
ya que es con base en lo que ellos aprenden en clase, que
se desarrolla el ejercicio.
Para actuar
en el salón se necesita un escenario. Sin tener
que alterar demasiado el lugar, el maestro, con ayuda de
los niños, remueve los asientos. Éstos son llevados a un
extremo del salón, quedando el centro del mismo como el
escenario en el cual los actores podrán moverse
libremente.
Para iniciar
la lección, los niños generalmente se sientan en círculo.
El maestro da las instrucciones organiza al grupo y luego
los niños se ponen de pie, listos para empezar con las aventuras
creadas con su imaginación, creatividad e inteligencia.
Veamos un ejercicio aplicado por Paulina Furness, profesora
ame-ricana experta en el teatro didáctico. Este ejercicio,
llamado Hagamos un viaje, es práctico para estudiar
ciencias sociales y geografía. El grupo es conducido por
el guía a través de un lugar interesante. El profesor escoge
a un alumno que quiera ser un guía de turistas. A veces,
es bueno escoger a algún alumno que haya viajado con su
familia al extranjero u otro lugar en el interior de la
República. La señora Furness dice que en una de sus clases,
una niña de diez años hizo una escena muy interesante. Formó
un grupo de turistas con seis compañeros y los condujo a
una visita imaginaria por una zona arqueológica que había
visitado con sus padres y le había gustado. Durante la visita,
los niños le hicieron preguntas que ella contestó lo mejor
que pudo. Después del viaje de diez minutos, el maestro
y el grupo contaron sus experiencias y ofrecieron información
adicional. La niña pudo compartir su aprendizaje de una
visita turística con todos sus compañeros.
En otra
ocasión, la profesora Furness aplicó este ejercicio a un
grupo de sexto año que estaba estudiando los países de Europa.
Ella escogió una escena de un pastor suizo, en temporada
de invierno. El objetivo del ejercicio era que el grupo
comprendiera el concepto de las viviendas de uso múltiple
que existen en Suiza. El pastor rentó su cabaña a un grupo
de esquiadores. Los niños escogieron a un director, el cual
se encargó de escoger el reparto. Trabajaron en equipo y
compartieron sus ideas. Mientras se ponían de acuerdo, el
profesor anotaba todas las ideas en tarjetas. Una vez terminada
la creación de la improvisación en equipo, todos empezaron
a trabajar. Estaban tan entusiasmados que utilizaban las
horas del receso para ensayar. También se pusieron de acuerdo
para disfrazarse y utilizar algunos elementos de utilería.
Narra la señora Furness que la lección fue encantadora y
efectiva ya que los niños aprendieron, disfrutaron y trabajaron
como un gran equipo.
Los expertos
en técnicas dramáticas educativas recomiendan que en ocasiones
se permita a los alumnos investigar sus personajes, con
el fin de que traigan vestuario y preparen sus parlamentos.
Hay veces que los mismos profesores llevan vestidos y objetos
relacionados con la materia por estudiar y que pueden ser
utilizados el mismo día que se hace la actividad.
Los ejemplos
anteriores son algunos de los múltiples ejercicios que se
pueden utilizar en la enseñanza. Además de que existen algunos
ya estructurados, se pueden crear muchos otros diseñados
por el profesor de acuerdo con las necesidades y con la
naturaleza del grupo. En ocasiones, el profesor puede participar
en clase, como personaje.
El teatro
en la educación es un campo que aún hay que explorar. Es
una herramienta muy efectiva, sobre todo para despertar
la chispa y el gozo por aprender en los estudiantes. La
razón por la cual es tan aceptada es que aprovecha la naturaleza
lúdica del ser humano. Aprender a través del teatro es simplemente
recordar lo que dijo Shakespeare.... La vida es un escenario
y todos somos actores.
Bibliografía
FURNESS, Pauline. Aprender Actuando.
Editorial Pax, México, 1988.
HEATHCOTE, Dorothy. Drama is a Learning Medium. National
Education Association. Washington D.C., 1985.
MC CASLIN, Nellie. Creative Drama in the Classroom.
Longman group. New York, USA, 1990.
SPOLIN, Viola. Theatre Games for the Classroom.
Northwestern University, Illinois, USA, 1963. |