En este
número de Correo del Maestro hemos trabajado en torno
a dos temas, muy distintos entre sí si bien no desvinculados
y ambos muy importantes: la lectura y el tiempo.
La preocupación
en torno a la lectoescritura es una constante entre quienes
trabajamos en educación básica, por ello debemos insistir,
tal como lo hacen los autores de este número, en expresar
nuestra necesidad. Necesidad de seguir investigando en torno
a un tema que parece de nunca acabar porque nunca terminamos
de conocer y comprender todos los procesos que en ella intervienen;
necesidad de continuar creando y aplicando nuevas estrategias
porque no hay dos personas que lean y escriban de la misma
manera ni dos alumnos que aprendan por la misma vía; necesidad
de seguir insistiendo en fomentar la lectura y la escritura
porque sentimos que nuestros alumnos no leen ni escriben
lo suficiente a pesar de ser éstas, actividades esenciales
para toda su formación; necesidad de comunicar y compartir
con otros lo que hemos hecho y los resultados que hemos
obtenido porque sólo podemos ser maestros si continuamente
enriquecemos nuestro quehacer con la práctica y el saber
de otros.
El tiempo
es, como coloquialmente se dice, todo un tema. En este número
del Correo nos hemos asomado al mismo, a través de
algunos espacios en que podemos pensarlo: el tiempo de nuestro
planeta, el de los cuerpos celestes, el de cada una de las
ciencias, el de los mesoamericanos y el de los europeos,
el cíclico y el lineal, el cotidiano, el que nos marcan
los distintos calendarios, el de cada uno... Asimismo, nos
hemos detenido en la consideración de algunos aspectos psicopedagógicos
fundamentales, relativos a la construcción de la noción
de tiempo y sus medidas, en la educación básica.