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Correo del Maestro Núm. 23,abril1998

La producción escrita y la ortografía: una experiencia en el aula

Santos Cortés Castro
...me agrada poder comunicarles que en mi grupo del primer grado de la escuela Telesecundaria, ubicada en la población de San Felipe Tejalapam Etla, Oaxaca, aproximadamente a unos treinta kilómetros de la ciudad capital, con un total de 110 alumnos y 22 en el grupo a mi cargo, seguimos desarrollando una propuesta de “Fomento a la lectura y producción de textos” (PILEC), con auspicio de la UPN y el CEDES (Centro de Desarrollo Educativo de la Sección XXII del SNTE)....A lo largo de dos años de trabajo con la propuesta, hemos superado unos cuantos problemas pero han aparecido otros a los cuales hay que darles tratamiento mediato.En un afán por superar deficiencias y proporcionar habilidades y elementos dentro del trabajo del aula, comparto la siguiente estrategia didáctica para el reforzamiento de la ortografía con una dinámica de lectura y producción.

 

 

 

El ambiente en el aula, para propiciar la creatividad y la imaginación en la producción escrita, se puede lograr a través de:

a. Las estrategias didácticas de animación a la lectura (Sarto 1980).

b. La estructuración del aula de forma que  acerque diferentes textos y materiales a los alumnos y maestros, donde se incluyan  periódicos, revistas, hojas de reúso, hojas limpias, tijeras, resistol, etc. (Graves, 1991).

c. La lectura por parte del profesor, que permita la observación y percepción por parte del alumno de cómo se realiza una lectura amena y emotiva.

A medida que se avanza en un proceso de innovación tanto de actitudes como de actividades, empiezan a surgir varios dilemas los cuales hay que resolver o resignarse a continuar con prácticas mecánicas y tradicionales en nuestras clases.

En dichas actividades, el proceso de lectura es la repetición continua de grafías asociadas a un fonema y la subsiguiente decodificación de éstas. El adolescente que de niño adquirió la lectoescritura repitiendo MI MAMÁ ME MIMA, nunca se apropió del significado de MIMA simplemente porque la palabra QUIERE no continuaba en la lista del método de lectura de ese momento.

Esta falta de conceptualización de palabras repercute también en el uso de los signos de puntuación, manifestándose en el proceso de construcción de textos. Es común ver en éstos el uso de palabras con significados equivocados así como signos sin justificación, tal como se puede apreciar en el siguiente ejemplo:

Miércoles 28 de agosto de 1996

La mina de oro

ase mucho tiempo en la punta de un cerro estaba una mina de oro y todos los que yban a sacr oro eran muy pobres y un dia dos señores y sus hijos se fueron a escarbar en la mina cuando ya estaban adentro el señor also el sapapico y su detrás estaba su hijo el menor y le pego en la cabeza y entonces se fueron para su casa y lo empesaro a curar y después bieron cuatro personas qye yban a escarbar cuando se redunbo la mina y se murieron adentro y desde entonces ya nunca ban a esa mina.

FIN.

FLORiberto Antonio moñoz.Santos.

 

¿Cómo decirle a un muchacho?: _Tu escrito es muy bonito e interesante, pero le faltan comas y puntos, te lo marcaré con otro color para que veas dónde van, y vas a repetir la regla correspondiente, porque ya estás en la secundaria y deberías sabértela desde la primaria.

Seguramente habremos acabado con un prospecto de escritor, aun antes de nacer, porque dicha regla es abstracta y difícil de comprender fuera de un contexto. Veamos por qué:

El punto es un signo que se usa al final de una oración. Le damos el nombre de punto y seguido cuando lo que decimos a continuación se relaciona estrechamente con lo que habíamos dicho antes.

Usamos punto y aparte cuando lo que se dice a continuación se refiere a algo diferente de lo que decíamos antes.

Usamos coma para separar todos los elementos de una serie de nombres, adjetivos, o verbos, excepto el último cuando está precedido por alguna de las conjunciones “y”, “e”, “o”, “ni”. También se usa coma para separar oraciones breves que aparecen seguidas, aunque lleven conjunción “y” (Maqueo, México 1994).

Aun cuando se proponga a los alumnos puntuar sus textos partiendo de la convencionalidad de la regla, vemos que ésta resulta muy abstracta para ellos. Por otra parte, la propia regla se presta a confusión por el juego de palabras que dificultan su asimilación.

A continuación presentamos otro texto en el cual se puede observar la omisión de signos de puntuación a pesar de que el autor, estudiante de educación primaria, había memorizado la regla, la cual es considerada, en este caso, como un conocimiento previo.

1 de octubre de 1996

NUESTRO PASEO A LA CASA DE ELIZABETH

primero salimos del salón y nos fuimos entre la milpa y bajamos ala arrollo grande y nos empujabamos y nos echamos una carrera y chimuelo quedo asta atras y los demas se adelantaron y llego primero lalo y los dos rígobertos y luego eli toco la pueta y despues abrieron y nos metimos y el maestro le pidio permiso a la señora y colgamos una botella yo sostuve la escalera y terminamos y nos cominos unas mandarinas y nos fuimos a la escuela y despues nos retiramos.

CHRISTIAN ABAD HERNANDEZ VASQUEZ TELESECUNDARIA DE SAN FELIPE TEJALPAM ETLA OAX.

 

 

A pesar del uso del famoso color rojo para marcar los signos de puntuación y algunas dificultades ortográficas, observamos el mínimo avance en el mejoramiento de la construcción gramatical y conceptual de los textos y -lo que es aún más desalentador- el poco interés que se logra despertar en los alumnos por la producción escrita.

En razón de lo anterior y en busca de una forma alternativa para mejorar el trabajo en el aula, se propone la siguiente secuencia didáctica:

1. Lectura de textos literarios por parte del profesor, observando los siguientes aspectos:

• Utilizar voz fuerte.

• Leer lento.

• Tener una dicción clara.

• Decir el texto con emoción y entusiasmo.

• Estar de pie y hacer movimientos que refuercen el significado del texto. (Diario del profesor, volumen 1, año 97, observaciones hechas por los alumnos del primer grado de telesecundaria).

2. Invitar a los alumnos a leer el mismo u otros textos con la indicación de cambiar de lector en cada signo de puntuación. Puede iniciarse en forma alternada, el profesor y los alumnos (leyendo un enunciado cada uno hasta terminar el texto).

3. El profesor hará las indicaciones necesarias cuando se omita algún signo de puntuación y las consideraciones del porqué de su uso.

4. Realizar esta actividad con textos literarios, de manera constante, por lo menos dos veces por semana, sin que la misma sea motivo de ningún tipo de calificación.

El modelado de la acción anterior (Cooper, 1992) permitirá al alumno observar y asimilar las diferencias entre una lectura sin puntuación y otra que trate de respetarla.

La actividad anterior se debe complementar con la producción escrita en el aula, donde es importante crear el clima óptimo para ello (Graves, 1991), a través de estrategias didácticas que -tal como lo hemos propuesto- faciliten el uso de los signos de puntuación, partiendo de la producción escrita y del fomento a la lectura de textos literarios.

Algunas de las estrategias didácticas que pueden facilitar el proceso son:

1. Recopilar una serie de ilustraciones (de recortes de periódicos, revistas, etc.) pegados en media hoja tamaño carta. Luego éstas se reproducirán para cada participante.

2. Las ilustraciones se entregarán a los alumnos sin ningún orden determinado.

3. Los alumnos ven las figuras y el profesor indicará que cada uno puede armar su propia historia con los elementos proporcionados en los recortes.

4. El profesor toma una ilustración y escribe en el pizarrón o en una hoja de papel las ideas que sobre ella vayan aportando los alumnos. Cada estudiante deberá indicar para cada uno de sus enunciados los signos de puntuación necesarios y explicar por qué los utilizó.

5. Al pasar a otra ilustración se mencionará que es indispensable colocar un punto y aparte para pasar a ideas totalmente separadas dentro del mismo texto y que de manera convencional esto se indica poniendo un punto y escribiendo en otro renglón. También se señalará que en ocasiones se comienza el nuevo párrafo dejando sangría y, a veces, doble espacio.

6. Es necesario señalar que siempre se inicia un párrafo usando mayúscula para la primera letra de la primera palabra y que esto forma parte de la convencionalidad de la regla.

7. Una vez dadas las instrucciones anteriores, cada alumno elaborará una historieta o un cuento a partir de su secuencia de dibujos.

8. Se engrapan los dibujos usados para poder ser reutilizados y se pide a los estudiantes
que pasen en limpio su escrito y lo ilustren libremente.

Los siguientes párrafos son escritos producidos durante la aplicación de la estrategia descrita y corresponden a los estudiantes autores de las producciones que se utilizaron en este mismo ensayo.

TOMI EL MAPACHE TRAVIESO

En una mañana, clima cálido, la mapachita Maribel se desperto con sueño todabia, y sus hermanos ya estaban saliendo para jugar.

El mapachito tomi, encontro a su amiga lucia y estaba llorando, tomi le pegunto que tenia, ella le dijo que no abia nadie con quien jugar, y el mapache le dijo que juagaran, y ella dijo que si.

Entonces tomi, yamo a Maribel y a fernando y empesaron a jugar y lucia se puso contenta porque lla tenia una pelota para jugar.

Despues lucia se fue a su casa y su mama estaba haciendo la comida y lucia estaba triste porque acabaron de jugar.

Entonces lucia salió de su casa para ber el parque por si estaban sus amigos jugando...

CRISTIAN ABAD HERNANDEZ VAXQUEZ PRIMER GRADO

ESCUELA TELESECUNDADRIA

5 DE FEB.DE 1997

 

LOS MAPACHES

Avia una vez adonde estaba un bosque muy verde y serca de un lago estaba llorando una niña y derepente que yega un mapache y le dice oye porque estas yorando y la niña le contesto es que no tengo amigos con quien jugar y le dijo su nombre yo me yamo maria y yo soy el mapache fito y tengo mis amigos vamos si quieres. Yasi se fueron a donde estaba los demas mapache y se pusieron de acuerdo para jugar y la niña empezó a dibertir mucho con fito, carlos, y Javier eran lo hijos y los papas eran luis y josefina.

Despues empesaron a jugar con una pelota y maria se dibertia mucho con los mapaches.

Pero despues empesaron a juagr de otra cosa...

FLORIBERTO ANTONIO MUÑOZ SANTOS

5 DE FEBRERO DE 1997.

 

En cada uno de los escritos se respetó tanto el estilo como la ortografía de los mismos. Se incluyen copias de los trabajos originales y de los materiales usados en la estrategia.

Bibliografia

SARTO, Monserrat. Estrategias de animación a la lectura. Madrid, 1980.
MAQUEO, Ana María. Ortografia y Redacción. Noriega editores, México, 1994.
CORTÉS Castro, Santos. Diario del profesor. Vol.1, San Felipe Tejalapam Etla, Oaxaca, México, 1997.
DONALD, Graves H. Estructurar un aula donde se lea y se escriba. Aique, Argentina, 1992.

 

 

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