Cuando María
Esther llegó a los cursos de latín que se ofrecen en la
Facultad de Filosofía y Letras me sorprendí, pues nunca
se había acercado a estos cursos nadie de pedagogía; no
obstante, al conocerla entendí el porqué de su interés:
supe que dedicaba la mayor parte de su tiempo a la investigación
de la obra de Juan Amós Comenio, pensador y educador checo
del siglo XVII, y que, el conocimiento original de la obra
de este autor implicaba, asimismo, el conocimiento del latín,
la lengua que éste prefirió utilizar en muchos de sus escritos
para acceder al mundo intelectual de su época.
Por otra
parte, el propio Comenio, quien fue también maestro de lenguas,
expresó en su obra Didáctica magna la necesidad de
aprender latín como herramienta para la lectura de los libros
"sabiamente" escritos. Comenio tendió un puente entre el
checo y el latín, María Esther busca extender ese puente
del latín al español.
Debo confesar
que fue María Esther quien, con el enorme entusiasmo que
la caracteriza y con el amor que irradia hacia todo lo que
forma parte de su mundo y le interesa, me invitó a leer
a este clásico de la educación, al obsequiarme el libro
El mundo en imágenes (Orbis sensualium pictus), que
sirvió a Comenio como libro de texto para la enseñanza de
las lenguas y, por supuesto, la obra me fascinó y, ya contagiada
por el entusiasmo de María Esther, decidimos que algún día
trabajaríamos juntas la traducción del latín al español
y el estudio completo de algún escrito de Comenio; aunque
aún no hemos empezado, confío en que pronto nos daremos
el tiempo para hacerlo.
Todos los que hemos estado cerca de María Esther sabemos que se trata
de una mujer sui generis, que en ocasiones se aparta
de las convenciones para atender a sus convicciones; este
libro, Calidoscopios comenianos I*
es un reflejo de su personalidad, de su individualidad.
Ya desde el título, la autora captura nuestra atención,
pues todos alguna vez hemos deseado acercarnos a un calidoscopio
con la intención de descubrir en él imágenes bellas, maravillosas
y nunca repetidas.
En efecto, Calidoscopio o Caleidoscopio es una palabra de origen
griego formada a partir del adjetivo kaloz (kalós): "bello",
del sustantivo eidos (éidos): "imagen" y del verbo skopein
(skopéin):"observar". Se trata de un instrumento óptico
que, a través de un sistema de espejos, permite multiplicar
simétricamente los objetos y produce así bellos y variados
efectos.
Éste es el significado real de la palabra y es en este sentido en el
que la utiliza María Esther Aguirre, quien afirma:
| "A la manera de un calidoscopio,
las andanzas y la obra de Comenio persistentemente nos
muestran al pacifista, que se desplaza convocando a
la unidad a la diversidad de los hombres, de las iglesias,
de los saberes y su instrumentación". |
No obstante, podríamos jugar un poco con las etimologías y pensar calidoscopios
como una palabra híbrida formada a partir del adjetivo latino:
calidus: "cálido" y del verbo griego skopein (skopéin):
"observar"; si fuera de esta manera, la palabra querría
decir: "observaciones cálidas" de Comenio. En efecto, gracias
a María Esther Aguirre, en este libro nos acercamos a este
pensador y educador del siglo XVII de una manera cálida,
amena; no se trata del típico libro teórico que nos hace
sentir apabullados por tanta erudición, sin que esto signifique
que no está sólidamente documentado. El estilo en el que
se nos ofrece la teoría expuesta es amistoso: muchos de
los apartados responden a una serie de interrogantes previamente
planteadas por María Esther, hecho que brinda al lector
confianza, pues se da cuenta de que él no es el único que
ignora, que duda, ahora sabe que la propia autora se enfrentó
a estas interrogantes y que fueron ellas las que sirvieron
de estímulo para investigar cada vez con mayor profundidad
la obra de Comenio y su valor, tanto en el siglo XVII como
en la actualidad.
La autora no gusta de la simple descripción de la persona y de la obra
desvinculada de su momento y espacio social, pero tampoco
está de acuerdo con quienes conciben al sujeto como un "sujeto
colectivo" o "sujeto social" y lo consituyen como un portavoz
de una época. María Esther Aguirre prefiere abordar su objeto
de estudios:
| ".con otro aparato
teórico-metodológico que reconstruya una visión totalizadora,
a partir de ininterrumpidos entrecruzamientos entre
nuestro autor, su obra, el tiempo social que la posibilita,
aprehendiéndolo como el hombre que resulta de su propia
historia individual y de la historia social en curso." |
Por otra
parte, en este libro la autora hace una seria reflexión
sobre el oficio del pedagogo, sobre sus debilidades, entre
ellas, el desconocimiento de sus herencias culturales, cuestiona
el desarrollo de su propia disciplina en México y afirma
valientemente:
| ".en los estudios de educación
no existe la tradición del estudio de los clásicos como
tales; no se reconocen sus legados por una razón básica:
se les desconocen" |
El libro
es un intento de subsanar esta carencia de información;
María Esther quiere contribuir con él a la difusión de este
autor clásico, al hacerlo accesible al público, pues, como
ella misma afirma:
| ".la obra de un clásico
se valora por lo que en ella se expresa, y a la vez
por su presencia en la historia: si no hay obra, no
habrá lector."; |
pero, por
fortuna esta obra ha llegado a nosotros y su título Calidoscopios
comenianos I nos ofrece ya una promesa de continuación
que, sin duda, muchos de nosotros recibiremos también con
beneplácito.
*AGUIRRE LORA, María Esther. Calidoscopios
comenianos I. CESU, UNAM-Plaza y Valdés, México, 1997.