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Correo del Maestro Núm. 18, noviembre 1997

Una experiencia docente indígena mixteca en Tijuana, Baja California

Hermes Pablo Sandoval Hernández

Ofrezco el presente trabajo como una aportación de mi experiencia docente, vivida en la escuela primaria bilingüe mixteca establecida en la ciudad de Tijuana, Baja California.  Esta escuela fue la primera en su género que se creó fuera de la región mixteca y en un medio urbano, situación que ofrece diversas particularidades muy especiales en el terreno de la lengua y la cultura.

El propósito de este texto es describir y explicar, brevemente, cómo los maestros bilingües indígenas manejamos los elementos lingüísticos y culturales como contenidos didácticos, tanto en la escuela como en la comunidad, enumerar los obstáculos encontrados a lo largo de nuestra práctica y, finalmente, anotar algunas conclusiones y sugerencias.

Los mixtecos en Baja California

Como consecuencia de la crítica situación socioeconómica que viven las comunidades indígenas, específicamente las mixtecas —Mixteca de la costa, alta y baja—, suman ya miles las personas de este grupo étnico que han tenido que emigrar a diferentes partes del país y del extranjero en busca de mejores perspectivas de vida. Uno de los destinos más importantes de esta corriente migratoria —migración que fue más notoria aproximadamente hace 20 años— es el estado de Baja California, en donde se ha calculado la presencia de 23 mil mixtecos en forma permanente.

Se formaron colonias mixtecas en todo lo ancho y largo del estado: en el Valle de San Quintín y Maneadero, en el municipio de Ensenada, en la capital del estado, Mexicali, en Tecate y Tijuana; en esta última ciudad existen aproximadamente 13 colonias en donde habitan los mixtecos, siendo la más importante la Colonia Obrera Tercera Sección, ahí viven alrededor de 5 000 habitantes de los cuales el 45% son mixtecos; es en este lugar en donde se encuentra la escuela bilingüe mixteca de referencia.

La primera escuela primaria mixteca

El Departamento de Educación Indígena en Baja California se estableció en 1974, pero no brindó la atención educativa a los mixtecos migrantes pues su programa educativo no contemplaba este tipo de población. Es en el año de 1982 cuando el DIF municipal de Tijuana detecta que un considerable número de niños indígenas, en especial mixtecos, no asisten a ningún centro educativo, aun cuando ya existía una escuela primaria en la colonia citada, por lo que se solicita al Departamento de Educación Indígena (1982) su intervención para la atención de dichos niños.

El Departamento de Educación Indígena, sin previo consentimiento de los padres de familia, hizo los trámites necesarios ante las autoridades educativas correspondientes para que la escuela pasara a su control. En el momento de la toma de posesión de la escuela, la comunidad y el personal docente rechazaron en su totalidad a los maestros bilingües, argumentando que los padres de familia mixteca no tenían interés en que a sus hijos se les enseñara en lengua mixteca, ya que no le encontraban ninguna utilidad y además argumentaban que si habían salido de sus pueblos era, precisamente, para "progresar". Además, muchos de ellos sabían que la mayoría de nosotros no éramos docentes, pues en el tiempo en que ingresamos al servicio educativo en este nivel, sólo se requería la secundaria terminada u otros estudios equivalentes. Finalmente, se impuso el criterio de las autoridades.

La escuela fue entregada a 13 maestros bilingües de origen mixteco en el mes de octubre de 1982, con la condición de que la permanencia de los mismos fuera por un año, después del cual podrían ser cambiados si la comunidad así lo determinaba. Actualmente, con quince años de haber iniciado sus actividades escolares en esta modalidad, la escuela inicia con un total de 24 profesores en dos turnos; cabe señalar que no todos los docentes son mixtecos ni necesariamente bilingües pues actualmente la escuela presta atención a niños monolingües en español pero también a purépechas, náhuas, otomíes, zapotecos, triquis, aunque atiende, principalmente, a niños mixtecos.

Lengua y cultura

a) La comunidad

Contrariamente de lo que se pudiera suponer, la comunidad mixteca recrea varios de los elementos culturales que posee como pueblo indígena: usan el idioma como principal vehículo de comunicación, tanto los adultos como los jóvenes y los niños; lo anterior contradice el argumento de algunos padres de familia que afirman que ya no les interesa que a sus hijos se les hable en mixteco.

En cuanto a las costumbres culturales tradicionales, encontramos que la mayoría de las familias celebran el Día de los Muertos colocando las ofrendas de la misma manera como se acostumbra en su pueblo natal. Desde hace quince años la comunidad mixteca radicada en Tijuana estableció la celebración anual de la Virgen de las Nieves, imagen que se venera con gran devoción en uno de los principales pueblos de la mixteca baja, lugar de donde proceden muchos de los migrantes que se encuentran en esta ciudad.

En la actualidad se siguen practicando los mismos ritos que en los pueblos oaxaqueños; esto es muy notorio en la celebración de bodas, bautizos, confirmaciones, ceremonias fúnebres, etc. Otro de los aspectos importantes es que varias de las mujeres mixtecas se dedican a elaborar artesanías a base de estambre y hule-espuma plasmando en ellos aspectos de su identidad. En las fiestas realizadas es común escuchar la música de violín y guitarra o de banda con las famosas 'chilenas'. Las chilenas son música tradicional que identifica aún más a la comunidad mixteca (cuentan algunas personas mayores de edad que esta música tiene su origen en Chile, país sudamericano y llegó a esta región a través de los marineros que se detenían en las costas de Oaxaca y Guerrero).

El tequio (trabajo comunitario) también es  una práctica tradicional que se sigue realizando en la construcción de casas, en los arreglos de terrenos, en los arreglos de la escuela, la iglesia, las calles, etc. En cuanto al vestuario, destaca más la indumentaria de la mujer adulta, elaborada por ella misma con telas de colores chillantes, acompañada de su imprescindible rebozo, semejantes a los usados en la mixtecas.

b) La práctica docente

La enseñanza de la lectoescritura en lengua indígena no se ha dado según los lineamientos de la Dirección General de Educación Indígena; a lo más que se ha llegado es a usar la lengua mixteca para entablar cierta comunicación con algunos padres de familia o para dar instrucciones a algunos niños que no entienden bien el español, específicamente a aquéllos que ingresan a primer año o para los que cursan preescolar indígena.

Hay que aclarar que la práctica de la educación bilingüe y bicultural es casi nula pues no todos los maestros somos hablantes de la lengua mixteca, por lo que nos hemos concretado a incorporar dentro del programa algunos elementos culturales y lingüísticos vernáculos (étnicos), entre otros, los números, medidas de pesos, cuentos, interpretación de algunas fiestas tradicionales, práctica de algunos bailes autóctonos, así como la creación de un museo fotográfico de plantas medicinales y otros ritos de origen indígena o prehispánico.

Son varios los factores que han incidido para que la educación bilingüe y bicultural no se lleve fielmente a la práctica. Si bien es cierto que estos factores se observan en casi todas las escuelas primarias bilingües del país, este problema se agudiza de manera notoria en la colonia de referencia debido a que la escuela se encuentra en una zona urbana no mixteca, además de que, como ya apuntamos, no todos los niños que a ella acuden son mixtecos.

Entre los factores que hacen que no se dé una clase bilingüe en lengua mixteca enumero los siguientes:

  •    Los padres de familia consideran a la escuela como un espacio de superación y, en este sentido, "superación" equivale a no hablar más la lengua vernácula, por lo tanto se oponen a que a sus hijos se les hable en mixteco dentro y fuera del aula.
  • Es pertinente hacer notar que al padre de familia se le hace muy natural o normal que sus hijos hablen el mixteco en su casa o en la calle con sus amigos, pero no aceptan que esto suceda en la escuela. De lo anterior se puede adelantar la hipótesis de que esto se debe a una reminiscencia que la antigua escuela mexicana dejó en los pueblos indígenas cuando se combatió la lengua autóctona en los planteles educativos, dando preferencia al español como lengua única.
  • La población indígena de la Colonia Obrera está conformada por familias que proceden de 37 pueblos distintos de las mixtecas oaxaqueñas —principalmente de las mixtecas alta y baja— lo que ocasiona una diversidad de variantes dialectales, dificultando así el uso generalizado de la lengua autóctona.
  • La población escolar la integran niños mixtecos y no mixtecos. En un período escolar se formaron grupos exclusivamente de niños indígenas para comenzar a dar cumplimiento a los objetivos de la educación indígena, pero esta acción fue interpretada como una discriminación, sintiéndose afectados ambos grupos de niños y los padres de familia.
  • La planta docente bilingüe en la actualidad está integrada por profesores de diferentes etnias (mixtecos, purépechas, nahuas, mixes y mestizos), lo que dificulta aun más llevar a cabo una educación bilingüe-bicultural.
  • De todos los profesores adscritos al centro educativo de referencia ninguno sabe escribir o leer en su lengua materna, por lo que es difícil esperar que se imparta una educación bilingüe (nadie puede dar lo que no tiene).

Si la permanencia de los profesores bilingües se ha dado, es porque éstos se han identificado plenamente con las gestiones y problemas que los compañeros mixtecos viven cotidianamente. Es pertinente citar que los dirigentes de los diversos partidos políticos han hecho suyo el discurso educativo-político que los profesores bilingües realizan para el fortalecimiento, conservación, revaloración y difusión de la identidad étnica. Los padres de familia se oponen a que en la escuela se aborden contenidos étnicos pero aun así los profesores han hecho una gran difusión de los valores culturales de los mixtecos y otros grupos autóctonos que viven en el país.

Conclusiones

De acuerdo con lo expuesto concluyo que en la escuela mixteca en Tijuana no se ha implementado la educación bilingüe y bicultural, tanto por las limitantes de los profesores (analfabetismo en su lengua materna, pertenencia a otros grupos étnicos, contradicciones entre el decir y hacer cotidiano, etc.), como por los problemas que presenta la población escolar y por la oposición de los padres de familia.

La ubicación particular de la escuela primaria bilingüe en Tijuana —en un medio urbano y junto a los Estados Unidos de Norteamérica— es otra razón por la cual a los padres de familia les interesa más que a sus hijos se les enseñe a leer y escribir en español e inglés, reduciendo el mixteco al ejercicio de una lengua oral y sólo para el ámbito familiar.

Si bien es cierto que las familias indígenas mixtecas reproducen elementos culturales de su etnia, los jóvenes y niños se ven influenciados por la cultura anglosajona, incorporando elementos lingüísticos, vestuario, música y actitudes diferentes, que ni la escuela ni la familia han podido erradicar debido a la enorme influencia de los diversos medios de comunicación.

Sugerencias

Dada la diversidad lingüística de la comunidad es conveniente atender a la población de manera extraescolar formando grupos homogéneos o creando comisiones específicas para cada profesor para la atención de los oaxacalifornianos.

Considerando la numerosa población mixteca en Baja California, es prudente el establecimiento de una estación de radio bilingüe que fortalezca la identidad cultural del grupo de referencia.

Que el Instituto Nacional Indigenista (INI) y la Comisión de los Derechos Humanos del Esta-do centren su mayor atención en los migrantes indígenas proporcionando, de ser posible, un albergue para que aquellos que llegan por vez primera cuenten con traductores en lengua indígena y con licenciados en derecho civil y penal que los atiendan.

Que la Coordinación de Educación Indígena para Migrantes en el Estado elabore programas con los recursos necesarios y acordes a la educación bilingüe que se ofrezca y que considere las diversas variantes dialectales de la lengua mixteca.

Es conveniente que en las escuelas bilingües laboren profesores que pertenezcan al mismo grupo étnico de la comunidad para facilitar el trabajo correspondiente a la lengua y cultura.

Que las escuelas de este sistema educativo cuenten con personal capacitado para la enseñanza de diferentes actividades manuales o artísticas como lo hay en las escuelas del sistema estatal, federal-formal y particulares.

Que la contratación del personal para la atención de estos centros educativos sea con características específicas del grupo étnico a atender pues, de no ser así, no se está en la posibilidad de dar una adecuada educación bilingüe en la lengua indígena.

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