Ofrezco el presente trabajo como una aportación de mi experiencia
docente, vivida en la escuela primaria bilingüe mixteca
establecida en la ciudad de Tijuana, Baja California. Esta
escuela fue la primera en su género que se creó fuera de
la región mixteca y en un medio urbano, situación que ofrece
diversas particularidades muy especiales en el terreno de
la lengua y la cultura.
El
propósito de este texto es describir y explicar, brevemente,
cómo los maestros bilingües indígenas manejamos los elementos
lingüísticos y culturales como contenidos didácticos, tanto
en la escuela como en la comunidad, enumerar los obstáculos
encontrados a lo largo de nuestra práctica y, finalmente,
anotar algunas conclusiones y sugerencias.
Los
mixtecos en Baja California
Como consecuencia
de la crítica situación socioeconómica que viven las comunidades
indígenas, específicamente las mixtecas Mixteca de
la costa, alta y baja, suman ya miles las personas
de este grupo étnico que han tenido que emigrar a diferentes
partes del país y del extranjero en busca de mejores perspectivas
de vida. Uno de los destinos más importantes de esta corriente
migratoria migración que fue más notoria aproximadamente
hace 20 años es el estado de Baja California, en donde
se ha calculado la presencia de 23 mil mixtecos en forma
permanente.
Se
formaron colonias mixtecas en todo lo ancho y largo del
estado: en el Valle de San Quintín y Maneadero, en el municipio
de Ensenada, en la capital del estado, Mexicali, en Tecate
y Tijuana; en esta última ciudad existen aproximadamente
13 colonias en donde habitan los mixtecos, siendo la más
importante la Colonia Obrera Tercera Sección, ahí viven
alrededor de 5 000 habitantes de los cuales el 45% son mixtecos;
es en este lugar en donde se encuentra la escuela bilingüe
mixteca de referencia.
La primera
escuela primaria mixteca
El Departamento
de Educación Indígena en Baja California se estableció en
1974, pero no brindó la atención educativa a los mixtecos
migrantes pues su programa educativo no contemplaba este
tipo de población. Es en el año de 1982 cuando el DIF municipal
de Tijuana detecta que un considerable número de niños indígenas,
en especial mixtecos, no asisten a ningún centro educativo,
aun cuando ya existía una escuela primaria en la colonia
citada, por lo que se solicita al Departamento de Educación
Indígena (1982) su intervención para la atención de dichos
niños.
El
Departamento de Educación Indígena, sin previo consentimiento
de los padres de familia, hizo los trámites necesarios ante
las autoridades educativas correspondientes para que la
escuela pasara a su control. En el momento de la toma de
posesión de la escuela, la comunidad y el personal docente
rechazaron en su totalidad a los maestros bilingües, argumentando
que los padres de familia mixteca no tenían interés en que
a sus hijos se les enseñara en lengua mixteca, ya que no
le encontraban ninguna utilidad y además argumentaban que
si habían salido de sus pueblos era, precisamente, para
"progresar". Además, muchos de ellos sabían que la mayoría
de nosotros no éramos docentes, pues en el tiempo en que
ingresamos al servicio educativo en este nivel, sólo se
requería la secundaria terminada u otros estudios equivalentes.
Finalmente, se impuso el criterio de las autoridades.
La
escuela fue entregada a 13 maestros bilingües de origen
mixteco en el mes de octubre de 1982, con la condición de
que la permanencia de los mismos fuera por un año, después
del cual podrían ser cambiados si la comunidad así lo determinaba.
Actualmente, con quince años de haber iniciado sus actividades
escolares en esta modalidad, la escuela inicia con un total
de 24 profesores en dos turnos; cabe señalar que no todos
los docentes son mixtecos ni necesariamente bilingües pues
actualmente la escuela presta atención a niños monolingües
en español pero también a purépechas, náhuas, otomíes, zapotecos,
triquis, aunque atiende, principalmente, a niños mixtecos.
Lengua
y cultura
a) La comunidad
Contrariamente
de lo que se pudiera suponer, la comunidad mixteca recrea
varios de los elementos culturales que posee como pueblo
indígena: usan el idioma como principal vehículo de comunicación,
tanto los adultos como los jóvenes y los niños; lo anterior
contradice el argumento de algunos padres de familia que
afirman que ya no les interesa que a sus hijos se les hable
en mixteco.
En
cuanto a las costumbres culturales tradicionales, encontramos
que la mayoría de las familias celebran el Día de los Muertos
colocando las ofrendas de la misma manera como se acostumbra
en su pueblo natal. Desde hace quince años la comunidad
mixteca radicada en Tijuana estableció la celebración anual
de la Virgen de las Nieves, imagen que se venera con gran
devoción en uno de los principales pueblos de la mixteca
baja, lugar de donde proceden muchos de los migrantes que
se encuentran en esta ciudad.
En
la actualidad se siguen practicando los mismos ritos que
en los pueblos oaxaqueños; esto es muy notorio en la celebración
de bodas, bautizos, confirmaciones, ceremonias fúnebres,
etc. Otro de los aspectos importantes es que varias de las
mujeres mixtecas se dedican a elaborar artesanías a base
de estambre y hule-espuma plasmando en ellos aspectos de
su identidad. En las fiestas realizadas es común escuchar
la música de violín y guitarra o de banda con las famosas
'chilenas'. Las chilenas son música tradicional que identifica
aún más a la comunidad mixteca (cuentan algunas personas
mayores de edad que esta música tiene su origen en Chile,
país sudamericano y llegó a esta región a través de los
marineros que se detenían en las costas de Oaxaca y Guerrero).
El
tequio (trabajo comunitario) también es una práctica tradicional
que se sigue realizando en la construcción de casas, en
los arreglos de terrenos, en los arreglos de la escuela,
la iglesia, las calles, etc. En cuanto al vestuario, destaca
más la indumentaria de la mujer adulta, elaborada por ella
misma con telas de colores chillantes, acompañada de su
imprescindible rebozo, semejantes a los usados en la mixtecas.
b) La práctica
docente
La enseñanza
de la lectoescritura en lengua indígena no se ha dado según
los lineamientos de la Dirección General de Educación Indígena;
a lo más que se ha llegado es a usar la lengua mixteca para
entablar cierta comunicación con algunos padres de familia
o para dar instrucciones a algunos niños que no entienden
bien el español, específicamente a aquéllos que ingresan
a primer año o para los que cursan preescolar indígena.
Hay que
aclarar que la práctica de la educación bilingüe y bicultural
es casi nula pues no todos los maestros somos hablantes
de la lengua mixteca, por lo que nos hemos concretado a
incorporar dentro del programa algunos elementos culturales
y lingüísticos vernáculos (étnicos), entre otros, los números,
medidas de pesos, cuentos, interpretación de algunas fiestas
tradicionales, práctica de algunos bailes autóctonos, así
como la creación de un museo fotográfico de plantas medicinales
y otros ritos de origen indígena o prehispánico.
Son
varios los factores que han incidido para que la educación
bilingüe y bicultural no se lleve fielmente a la práctica.
Si bien es cierto que estos factores se observan en casi
todas las escuelas primarias bilingües del país, este problema
se agudiza de manera notoria en la colonia de referencia
debido a que la escuela se encuentra en una zona urbana
no mixteca, además de que, como ya apuntamos, no todos los
niños que a ella acuden son mixtecos.
Entre
los factores que hacen que no se dé una clase bilingüe en
lengua mixteca enumero los siguientes:
- Los padres de familia consideran a la escuela como
un espacio de superación y, en este sentido, "superación"
equivale a no hablar más la lengua vernácula, por lo tanto
se oponen a que a sus hijos se les hable en mixteco dentro
y fuera del aula.
- Es pertinente hacer notar que al padre de familia se
le hace muy natural o normal que sus hijos hablen el mixteco
en su casa o en la calle con sus amigos, pero no aceptan
que esto suceda en la escuela. De lo anterior se puede
adelantar la hipótesis de que esto se debe a una reminiscencia
que la antigua escuela mexicana dejó en los pueblos indígenas
cuando se combatió la lengua autóctona en los planteles
educativos, dando preferencia al español como lengua única.
- La población indígena de la Colonia Obrera está conformada
por familias que proceden de 37 pueblos distintos de las
mixtecas oaxaqueñas principalmente de las mixtecas
alta y baja lo que ocasiona una diversidad de variantes
dialectales, dificultando así el uso generalizado de la
lengua autóctona.
- La población escolar la integran niños mixtecos y no
mixtecos. En un período escolar se formaron grupos exclusivamente
de niños indígenas para comenzar a dar cumplimiento a
los objetivos de la educación indígena, pero esta acción
fue interpretada como una discriminación, sintiéndose
afectados ambos grupos de niños y los padres de familia.
- La planta docente bilingüe en la actualidad está integrada
por profesores de diferentes etnias (mixtecos, purépechas,
nahuas, mixes y mestizos), lo que dificulta aun más llevar
a cabo una educación bilingüe-bicultural.
- De todos los profesores adscritos al centro educativo
de referencia ninguno sabe escribir o leer en su lengua
materna, por lo que es difícil esperar que se imparta
una educación bilingüe (nadie puede dar lo que no tiene).
Si
la permanencia de los profesores bilingües se ha dado, es
porque éstos se han identificado plenamente con las gestiones
y problemas que los compañeros mixtecos viven cotidianamente.
Es pertinente citar que los dirigentes de los diversos partidos
políticos han hecho suyo el discurso educativo-político
que los profesores bilingües realizan para el fortalecimiento,
conservación, revaloración y difusión de la identidad étnica.
Los padres de familia se oponen a que en la escuela se aborden
contenidos étnicos pero aun así los profesores han hecho
una gran difusión de los valores culturales de los mixtecos
y otros grupos autóctonos que viven en el país.
Conclusiones
De acuerdo
con lo expuesto concluyo que en la escuela mixteca en Tijuana
no se ha implementado la educación bilingüe y bicultural,
tanto por las limitantes de los profesores (analfabetismo
en su lengua materna, pertenencia a otros grupos étnicos,
contradicciones entre el decir y hacer cotidiano, etc.),
como por los problemas que presenta la población escolar
y por la oposición de los padres de familia.
La ubicación
particular de la escuela primaria bilingüe en Tijuana en
un medio urbano y junto a los Estados Unidos de Norteamérica
es otra razón por la cual a los padres de familia les interesa
más que a sus hijos se les enseñe a leer y escribir en español
e inglés, reduciendo el mixteco al ejercicio de una lengua
oral y sólo para el ámbito familiar.
Si
bien es cierto que las familias indígenas mixtecas reproducen
elementos culturales de su etnia, los jóvenes y niños se
ven influenciados por la cultura anglosajona, incorporando
elementos lingüísticos, vestuario, música y actitudes diferentes,
que ni la escuela ni la familia han podido erradicar debido
a la enorme influencia de los diversos medios de comunicación.
Sugerencias
Dada la
diversidad lingüística de la comunidad es conveniente atender
a la población de manera extraescolar formando grupos homogéneos
o creando comisiones específicas para cada profesor para
la atención de los oaxacalifornianos.
Considerando
la numerosa población mixteca en Baja California, es prudente
el establecimiento de una estación de radio bilingüe que
fortalezca la identidad cultural del grupo de referencia.
Que
el Instituto Nacional Indigenista (INI) y la Comisión de
los Derechos Humanos del Esta-do centren su mayor atención
en los migrantes indígenas proporcionando, de ser posible,
un albergue para que aquellos que llegan por vez primera
cuenten con traductores en lengua indígena y con licenciados
en derecho civil y penal que los atiendan.
Que
la Coordinación de Educación Indígena para Migrantes en
el Estado elabore programas con los recursos necesarios
y acordes a la educación bilingüe que se ofrezca y que considere
las diversas variantes dialectales de la lengua mixteca.
Es
conveniente que en las escuelas bilingües laboren profesores
que pertenezcan al mismo grupo étnico de la comunidad para
facilitar el trabajo correspondiente a la lengua y cultura.
Que
las escuelas de este sistema educativo cuenten con personal
capacitado para la enseñanza de diferentes actividades manuales
o artísticas como lo hay en las escuelas del sistema estatal,
federal-formal y particulares.
Que
la contratación del personal para la atención de estos centros
educativos sea con características específicas del grupo
étnico a atender pues, de no ser así, no se está en la posibilidad
de dar una adecuada educación bilingüe en la lengua indígena.