Con lúgubre rechinar
abrió este panteón sus rejas
aquí van a descansar
sin emitir una queja,
comiencen a modelar
y enciendan las candilejas.
Virginia mortal criatura
estrena nuevo panteón
como sala de lectura
repasa mortal lección.
Virginia dama elegante
a las puertas del panteón
recibe a los caminantes
cada cual con su cajón.
Un enterrador muy diestro
pidió a la muerte un favor
en el Correo del Maestro
quiero morir con honor.
El Consejo Editorial
sesionaba a media noche
en ofrenda singular
de un intelectual derroche.
A todos los suscriptores
de Correo del Maestro
la parca les hizo honores
en este panteón que es nuestro.
Ya llegó la funeraria
con calaveras famosas
y páginas literarias
rosas, rosas y más rosas.
A la víbora de la mar
jugaban las calaveras
del Consejo Editorial
entrando en loca carrera.
Una ronda mexicana
jugaban las niñas hermosas
si hasta parecen hermanas
de un mismo jardín de rosas.
Virginia, Esther, Valentina,
Jacqueline, Teresa y Santos,
se esconden de la catrina
todos perecen de espanto.
Julieta, Mario y Ramón,
Gerardo con Josefina,
Aldo levanta el telón
al paso de la catrina.
Lourdes Santiago faltaba
de ocupar tumba mortal
por impuntual le asignaron
a pasar lista al final.
Georgina pidió un sin fin
de cosas pa' su jolgorio
tamales de chipilín
¡qué rico estuvo el velorio!
Murió cargando mil cajas
Comenio, Kant y Rousseau
un libro fue su mortaja
su epitafio aquí escribió
Caleidoscopio en ventaja
y otros muchos que editó.
Toca y toca sin cesar
Ramón Mier a la catrina
por fin pudo descansar
en la tumba de la esquina.
Yacen en este panteón
contentos los profesores
leyendo la información
"De Correo" a los lectores.
Aquí se cierra el panteón
de la parca en la trinchera
murieron de la emoción
al mirar su calavera.