Que no le digan, que
no le cuenten...
¿Sabe usted cuál es el
origen de la palabra merolico?
¿Sabe cuál es su significado?
¿Sabe con qué profesión
se relaciona?
Todo
comenzó a finales del siglo pasado, y en la carrera de Cirujano
Dentista, ya que en México, por esa época, sólo se controlaba
el ejercicio legal de esta profesión que apenas nacía.
Así,
un señor de origen judío-polaco en aquella época se dedicaba
a sacar muelas en las plazas de la Ciudad de México, así
también lo hacían otras personas. Este personaje al que
nos referiremos se llamaba Rafael Juan de Meraulyock y en
el año de 1879 sólo presentó un examen en la Escuela de
Medicina para poder legalizar su ejercicio, es decir, dentista.
Veamos
ahora cómo se desempeñaba Meraulyock en su profesión:
Para
hacer su publicidad mandaba imprimir carteles con su retrato
en donde ofrecía, a precios convencionales, sus servicios
de cirugía y 'dentistería', pues así se le denominaba lo
que ahora conocemos como Cirujano Dentista. Estos anuncios
se colocaban en lugares concurridos como lo eran las principales
plazas de la ciudad. Decía tener pericia para extraer tumores,
curar fracturas, quemaduras y por medio de una operación
en los párpados prometía que los ojos pequeños los haría
grandes y hermosos. Además, tapaba los dientes con oro y
cuando fuera necesario se podían extraer, según él, sin
ningún dolor. En lo que se refiere a este último punto vale
la pena aclarar que en aquella época no existía, como ahora,
el anestésico local, que se usa con tanta frecuencia para
diversos tratamientos dentales, además de para extraer dientes
obviamente con el mínimo de molestias y evitar el dolor.
Este
señor salía por las mañanas del hotel donde se hospedaba.
Seguramente
para llamar la atención y distinguirse de la demás gente,
vestía con un uniforme militar en cuyo pecho resaltaban
diversas condecoraciones europeas. Se transportaba hacia
la plaza mayor en un carruaje tirado por dos hermosos caballos.
Cuando arribaba al zócalo ya lo esperaban sus ayudantes
con el escenario listo para poder ejercer: una mesa, un
toldo y un estrado. Todo al lado de una banda que tocaba
música, mientras Meraulyock preparaba su instrumental de
trabajo. Cuando algún valiente solicitaba sus servicios
y se requería hacer la extracción de una pieza dental, la
música suave que tocaba la banda relajaba al paciente, en
tanto que uno de los ayudantes de Meraulyock se colocaba
estratégicamente detrás del mismo con una pistola de balas
de salva para que en el momento de dar el tirón a la pieza
dental, a una seña que Meraulyock hacía, por un lado se
hiciera el disparo con la pistola, y por el otro el ejecutante
de los platillos de la banda realizara un formidable 'crescendo'
que culminaba con tremendo platillazo en el momento preciso
de la extracción. Tal vez estos dos efectos sonoros simultáneos
se unían a un tercero que eran los gritos del paciente,
porque seguramente esta técnica, aunque muy ingeniosa y
bien intencionada, no eliminaba el dolor de la extracción
ni se cumplían las demás cosas que él prometía. Es decir,
Meraulyock era un verdadero charlatán. Por tanto, después
tuvo problemas con la Academia de Medicina y desaparece
de la ciudad, pero no de nuestro vocabulario, ya que de
su nombre y de su forma de proceder quedó el Merolico