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Correo del Maestro Núm. 19, diciembre 1997

Nuestro viejo y querido ábaco

Virginia Ferrari

*  A las normalistas Alicia, Ana, Clarisa, Claudia, Judith, Priscila y Vida, con quienes trabajamos ésta y otras experiencias de clase.

Mediante esta actividad deseo proponer el acercamiento a un material didáctico muy útil... y muy antiguo, quizá, junto con el papel, uno de los más antiguos y vigentes: el ábaco.

Se cree que este instrumento tiene su origen en Babilonia, donde era utilizado en los intercambios comerciales. La palabra "ábaco" deriva del griego ábax- abakos -tabla de cálculos- y ésta a su vez procede del hebreo 'abhaq que significa polvo. Los primeros ábacos eran tablas sobre las que se había esparcido arena (polvo) y los números y las letras se escribían sobre ella con los dedos o con palitos. En tanto su uso se fue restringiendo al conteo y al cálculo, su forma y su diseño fueron variando. La arena fue sustituida por cera y, más tarde, a la tabla se le trazaron líneas sobre las que se dispusieron cuentas sueltas, hechas en hueso, vidrio de colores o metal.

Lo cierto es que el ábaco, en la forma de un gran dispositivo para realizar cálculos, estuvo ampliamente difundido en Europa, Medio Oriente y Asia durante toda la Edad Media y el Renacimiento y es —si bien con muchas variantes- utilizado, todavía hoy, en muchos países de esas regiones.

El ábaco que proponemos en esta práctica es muy sencillo, puesto que la misma está dirigida a niños de 5, 6 y 7 años de edad y su objetivo inmediato es introducir a nuestros alumnos —mediante la fabricación de este material y la realización de diversas actividades— en el manejo de un instrumento que puede resultar muy útil ¡y muy divertido! Posteriormente, con la práctica de múltiples y diversas actividades, se volverá un importante material de apoyo en la adquisición de nociones tales como valor absoluto, valor relativo, conjunto, orden, unidad, decena, centena.

En este número de Correo del Maestro presentaremos únicamente tres actividades que ejemplifican una forma de utilizar el ábaco; en números posteriores sugeriremos otras.

Objetivo

Como mencionamos anteriormente, el objetivo de esta actividad es la presentación de un tipo de ábaco-vertical, en este caso mediante su fabricación por parte de los niños. Realizaremos además algunos ejercicios de introducción a su uso.

Quienes trabajamos en educación básica, principalmente en los primeros grados, sabemos la enorme importancia que tiene el empleo de material concreto en el proceso de adquisición de las nociones matemáticas. Sabemos también, que el material -y todas las prácticas de manipulación de éste que podamos proponer- no asegura, por sí mismo, la adquisición de una noción. Es necesario para ello, no sólo que éste sea adecuado a la edad, medio y particularidades de nuestros alumnos sino, también, que nosotros tengamos claro cómo va a ser empleado en cada actividad, con qué finalidad y en qué momento.

Es pues necesario que tengamos en cuenta, en este punto, que si bien la elaboración de un material didáctico constituye el objetivo específico de esta actividad, el material de por sí y su manipulación no constituyen un fin en sí mismo sino que son un medio, una herramienta que va a facilitar la comprensión de otras nociones, es decir, nos va permitir alcanzar otros fines. De esta manera, nuestros objetivos para las actividades subsecuentes irán variando conforme a los temas que queramos presentar de acuerdo con nuestro programa y al avance de los niños. Es posible que para algunas nociones que no hubiesen quedado firmes tengamos que idear actividades similares a las ya realizadas u otras totalmente nuevas.

Por otra parte, esto último es algo que con el tiempo los propios niños proponen, pues les encanta trabajar con un material que ellos mismos han fabricado, que pueden transportar en la mochila sin que se rompa o arrugue y que, además, lleva grabado su nombre.

Material necesario

Para la construcción del ábaco necesitaremos:

.  Una barra de jabón en pasta —que no sea muy blando— para lavar ropa.

.  3 lápices de color de 10 cm de largo, aproximadamente:

1 azul

1 rojo

1 amarillo

Pueden ser lápices ya usados, de cajas incompletas que muchas veces quedan de años anteriores.

.  30 rondanas de metal que tengan un orificio lo suficientemente grande como para poder hacerlas deslizar en los lápices (tampoco deben quedar demasiado holgadas). También se puede usar pasta para sopa con esta forma, o pedacitos de cartón con un orificio en el centro, o cualquier otro material similar.

.  Un clavo.

.  Un pedazo de papel limpio o de plástico que sirva de mantel para no ensuciar la mesa sobre    la que trabajamos.

.  Un rectángulo de papel delgado que tenga las mismas dimensiones que la cara superior del jabón, en el que estén indicados los lugares donde debe clavar los lápices. El uso de este  dibujo no es imprescindible, sin embargo, si los niños son muy pequeños les cuesta mucho clavar los lápices uniformemente y en línea   recta, sin esta orientación.

Pasos a seguir

El producto final de nuestra actividad será un ábaco muy parecido al que se ve en el siguiente dibujo:

El procedimiento de armado del mismo es muy sencillo y cada niño puede hacer el suyo con la guía del maestro.

1. Antes que nada, sugerimos que cada niño escriba su nombre en una de las caras laterales de la barra de jabón; para ello utilizará el clavo.

2. Sobre la cara superior del jabón colocará el rectángulo de papel , de manera que coincida con aquélla.

3. Clavará los lápices en el jabón, verticalmente, y en el siguiente orden:

- a la derecha, el azul

- en el centro el rojo

- a la izquierda el amarillo

Si bien el orden de los colores puede variar, es muy importante que éste sea el mismo para todo el grupo; en este caso hemos mantenido el azul para las unidades y el rojo para las decenas, de acuerdo con el libro de texto gratuito.

Es probable que los niños necesiten la ayuda del maestro en este paso, para que los lápices no les queden inclinados.

4. Probamos las rondanas en cada uno de los lápices y aclaramos que, por ahora, les vamos a llamar rondanas o fichas, pero que luego les vamos a dar distintos nombres, dependiendo del lápiz o lugar en que las coloquemos.

6. Decimos que esto que hemos construido es un ábaco y que ahora vamos a aprender a usarlo y ya adelantamos que, como a veces vamos a necesitar dibujarlo en el pizarrón o en el cuaderno, lo representaremos así:

*En cada actividad, hemos intentado identificar el número de elementos de cada agrupamiento con el sistema de numeración de la base correspondiente, es decir, cuando agrupamos de 4 en 4, estamos en el sistema de numeración base

4; por ello, el máximo número de rondanas permitidas en el palito es de 3, pues 4 rondanas en un lápiz equivalen a una del palito del siguiente nivel.

Análogamente sucede cuando agrupamos de 5 en 5 (base 5).

Para explicar en concreto cómo se usa, vamos a partir de una actividad, algo así como cuando explicamos un juego en tanto estamos jugando. Claro que, como en todo juego, antes debemos establecer las reglas.

.   Primera regla: cada "lápiz", "palito" o "lugar"  puede contener un número máximo de rondanas y esta cantidad debe ser la misma —en cada juego— para los tres lápices.

.   Segunda regla: una vez que en uno de los lápices se ha alcanzado el número establecido de rondanas, todas ellas deben ser cambiadas por una rondana que ha de colocarse en el primer lápiz a la izquierda de éste.

.   Tercera regla: aquellas rondanas que representan a los elementos y queden fuera de un agrupa—  miento ocuparán el lápiz azul (primer lugar a la derecha, o primer orden o lugar de las unidades simples), las que representan los agrupamientos pequeños ocuparán el lápiz rojo (segundo lugar u orden o lugar de las decenas si los niños ya tienen esa noción) y las que representen agrupamientos mayores ocuparán el lápiz amarillo (tercer lugar u orden o lugar de las centenas).

Ahora juguemos.

¿Y ahora ?

Es probable que a estas alturas los niños hayan preguntado cientos de veces para qué sirve el ábaco, cómo se usa, qué vamos a hacer con él, etcétera, ante lo cual podemos responder que vamos a jugar muchas veces con él cuando aprendamos matemática. Es importante que antes de comenzar su construcción, el maestro haya explicado brevemente en qué consiste y, en lo posible, haya mostrado un ábaco ya hecho o un dibujo del mismo.

Como dijimos anteriormente, este material puede ser utilizado a partir de preescolar, sin embargo, debemos tener en cuenta que el lenguaje que empleemos variará según el objetivo de nuestra actividad y según el avance que los niños tengan en la numeración. Así, si nuestro propósito es realizar una serie de actividades que sirvan como ejercitación en la formación y reconocimiento de colecciones o si deseamos realizar una serie de actividades que sirvan para aprestar la noción de decena, hablaremos de elementos (unidades simples), agrupamientos pequeños y agrupamientos grandes (agrupamientos de agrupamientos). En cambio, si los niños ya llegaron al diez, hablaremos de unidades, decenas y posteriormente de centenas.

Actividad 1

Lugar de los elementos y lugar de los agrupamientos (base 4)*

En el grupo de preescolar hay 15 niños. La maestra les propuso que para decorar el salón se organizaran en equipos de 4 niños. ¿Puedes ayudarlos a organizarse? (El profesor puede optar por trabajar solicitando que quince niños de su grupo pasen al frente y organicen sus equipos, o hacerlos de manera gráfica mediante el dibujo).

-   ¿Cuántos equipos se formaron?

-   ¿Cuántos niños quedaron sin formar equipo?

Los niños que quedaron sin formar equipo, los vamos a representar en el ábaco, en el lugar ocupado por el lápiz azul, colocando en éste una rondana por cada uno; en este caso son tres niños, por lo que tendremos tres fichas en ese lugar. Aclaramos que a ese lugar le vamos a llamar el lugar de los elementos o de las unidades.

A los niños que quedaron integrando un equipo no los contamos de manera individual sino que los consideramos por equipos, por agrupamientos. En este caso, quedaron formados tres equipos, a cada uno de los cuales corresponde una rondana en el lápiz rojo, que es el lugar que corresponde a los agrupamientos. (Más adelante aclararemos que hay agrupamientos pequeños y agrupamientos grandes).

A la vez que los niños trabajan en sus mesas con sus ábacos, el maestro puede trabajar paralelamente en el pizarrón, con una representación gráfica del ábaco.

Actividad 2

El cero (base 5)*

Repetimos el ejercicio anterior, variando el número total de niños a veinte y el número de integrantes por equipo a 5.

Volvemos a preguntar:

¿Cuántos niños quedaron fuera de alguno de los equipos? Cero. No ponemos ninguna ficha en el lápiz azul, es decir, en el lugar de las unidades.

¿Cuántos equipos hay? 4. Ponemos 4 rondanas en el lugar correspondiente a los agrupamientos, es decir, en el lápiz rojo.

Actividad 3

El tercer lugar o agrupamientos mayores (base 6)*

Es conveniente introducir este tercer lugar una vez que los niños trabajen con seguridad en los dos anteriores y ya se haya introducido la noción de decena. Sin embargo, dado que a los niños les intriga mucho saber cuándo van a "pasar" al otro lápiz, podemos hacer una actividad introductoria y aclarar que más adelante lo vamos a usar mucho.

Podemos plantear una situación imaginaria en la cual los niños van a vender chocolates como forma de recaudar fondos para su fiesta de graduación. También podemos suponer que dado que los chocolates vienen sueltos y así es fácil perder alguno, vamos a armar paquetes de 6 chocolates cada uno. A la vez, como cada niño debe vender 6 paquetes, cada uno pondrá en una bolsa lo que le corresponde llevar.

Una vez establecida la situación general, propondremos un caso concreto**:

La maestra entregó a Inés 59 chocolates para que comenzara a armar paquetes y bolsas.

¿Cuántas bolsas de 6 paquetes obtuvo Inés?

¿Cuántos paquetes quedaron fuera de la bolsa?

¿Cuántos chocolates quedaron sueltos?

El ejemplo puede ser trabajado con cualquier tipo de material que represente a los chocolates (rectángulos de papel, cartón o madera, o dibujos)

Inés obtuvo 5 chocolates sueltos que representará en el lápiz azul con cinco fichas, y 9 paquetes de chocolates que representará mediante 9 rondanas en el palito rojo. Sin embargo, como el máximo número de fichas permitido en cada palito es —en este caso— de 5 (ver recuadro de la página 21), debe sustituir 6 rondanas del lápiz rojo por una rondana en el lápiz amarillo (con lo cual obtendrá una agrupamiento mayor, es decir, una bolsa de paquetes de chocolate). Inés tendrá ahora 1 bolsa, 3 paquetes y 5 chocolates sueltos.

**Recomendamos al maestro que verifique la cantidad de elementos con la que ha de trabajar cada niño para que el último lápiz sea efectivamente el último y no necesite un cuarto lugar.

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